lunes, 28 de diciembre de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPITULO XVII

 - Ahora - dijo Derek cuando llegamos a casa - que te ligaron, ya no puedes tener más hijos, no habrá más problemas con intimar.

- Derek - murmuré - el corte que me hicieron, aún me duele.

- Esta bien - dijo sonriendo - vamos a esperar, cuando te sientas mejor, cuando te recuperes, todo volverá a ser como antes.

- Derek, yo... quiero terminar la universidad, me faltan dos ciclos...

- Pero si aquí tienes todo lo que necesitas, te compro ropa, hay comida en la nevera, tienes una empleada que se ocupa de la casa, puedes hacer lo que quieras, incluso, si quieres dinero, te daré una tarjeta de crédito, para que te compres lo que quieras.

- No se trata de dinero, Derek, yo quiero terminar la carrera para poder trabajar.

- ¡Nunca dejaré que trabajes! - gritó. 

Me quedé mirando a Derek en silencio.

- ¿Para que quieres trabajar? Seguramente tienes otro marido allá afuera a quien quieres ver...

- ¿Qué dices? Yo no tengo a nadie.

- Entonces, ¿a dónde quieres salir? Tu solo debes salir conmigo y estar conmigo, ocúpate de mi, de mis necesidades, no quiero que salgas y que otros hombres te estén mirando.

- Porque quiero tener algo que hacer. 

- Ocúpate de tus hijos.

- Cuando nos reunimos dijiste que podría estudiar luego, me falta un año para terminar.

- Eso era antes, ahora las cosas cambiaron.

- ¿Que cambió Derek?

- Tu sabes muy bien que cambió.

Agarro sus llaves y salió a la calle.

Los días que vinieron la situación empeoró para mí.

Empezó a golpearme cada vez que yo me negaba a acostarme con él, y se le hizo costumbre, Cristina empezó a dormir con nosotros y él se acostaba con las dos, un día, me obligó a lamerle después de que el termino dentro de ella.

Cristina se embarazó y era la nueva "señora" de la casa.

Yo quedé relegada.

Me miré al espejo, estaba gorda, arrugada, se me habían caído varios dientes, los pechos caídos, mi barriga colgaba, empecé a llorar desconsoladamente,  no me reconocía en el espejo.

Un día descubrí a Derek y Cristina teniendo sexo en la sala, mientras Mercedes había llevado a los niños a uno de los cuartos, me enfureci y la jale de los pelos.

Derek me boto de la casa y me dijo que me largue.

Me fui a la casa de Tatiana, no la encontré, resulta que se había ido a vivir sola, había terminado con su novio, me fui a buscarla en su departamento y ella me dejo quedarme con ella.

Me contó que tenía un trabajo y que podía entrar yo también, me contó que era "dama de compañía" que tenía que registrarme en una pagina y colgar unas fotos mías. Que los hombres que llegaban a la ciudad me escribirán y estarían conmigo a cambio de una tarifa que yo misma pondría, me pareció una buena idea.

Ella me acompañó al gimnasio, quise volver a la universidad pero los costos de reingreso eran muy altos u encima tendría que pagar mensualmente por haber dejado tantos años la carrera.

Me faltaba un año, pero me importaba más mis estudios. Me metí a trabajar en lo que me dijo Tatiana, a veces salíamos juntas. 

Y con esto termine de morir, Derek mato todo lo bueno que había en mi y solo me dejo un sentimiento de vacío y decepción de la vida que no podía llenar, un año después pude comprar un terreno y construi una casa, pensando en mis hijos, porque no los dejaría con Derek.

Cuando tuve todo preparado, fui a la comisaría y denuncié que un prostíbulo funcionaba en Nanay y quien era el jefe.

Derek huyó del pais, Cristina y sus hijos se fueron de la ciudad y se quedaron con una pequeña fortuna que les dejo Derek.

Yo me quedé con mis hijos quienes vinieron a mi con ropa encima, no me importó, tenía a mis hijos otra vez.


Dama Oscura

martes, 24 de noviembre de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO XVI

 Mientras me llevaban a la sala de operaciones del Hospital Regional, donde me realizarían una cesárea y de paso me ligarian, sujete el brazo de la enfermera que iba a mi lado sujetando el suero.

- Ayuda... me - dije antes de cerrar los ojos.

Un agudo dolor en el vientre me despertó, me quejé suavemente, una enfermera se acercó a mi.

- ¿Como se siente? - preguntó la enfermera controlando mi temperatura.

- Mi bebé - dije sin hacer caso.

- El médico vendrá a verla en breve y le explicará todo.

- Mi bebé - murmuré de nuevo.

- No debe moverse - dijo la enfermera - debe estar en posición horizontal por la anestesia, su esposo autorizó la ligadura de trompas.

- Me siento mareada - murmuré.

- Perdió mucha sangre durante la cesárea.

- ¿Donde esta Dereck?

- Señora, necesito hacerle unas preguntas, si no fuera molestia.

- Esta bien - murmuré.

- Señora, ¿usted ha sido golpeada por alguna persona de su entorno?

Mire a la señora que me miraba, de manera inquisidora, en silencio, con un lapicero en la mano izquierda y un formulario en la mano derecha.

Entro Dereck a la habitación. 

- Mi amor - dijo suspirando - estaba tan preocupado por ti - se acercó, me acaricio el pelo y me besó la frente - los niños quedaron asustados en casa, creen que te paso algo malo, yo les dije que volverás en seguida.

- Señor - dijo la mujer que estaba sentada a mi lado - soy Carol, la asistenta social, necesito conversar un momento con su esposa, si puede salir para poder conversar con ella.

- Si, disculpe.

Dereck se acercó a mi y presionó su cara sobre su frente.

- Los niños te están esperando amor - dijo luego me miró y pude notar en su mirada que el sabia a que había ido esa mujer a conversar conmigo, salió de la habitación.

Mire a la mujer y empecé a llorar.

- Señora María Rosa, si usted está sufriendo de alguna manera en casa, dígame ahora, la vamos a ayudar.

- No - dije poniendo mi mano en mi boca - nadie me hace daño.

- La han insultado, o dicho de alguna forma para hacerla sentir menos.

- No, mi marido... es un hombre muy cariñoso.

- La obligaron a hacer algo que no quiso...

- No, claro que no, a mi me cuida mucho... mi marido...

- Señora María Rosa, no tenga miedo... la vamos a ayudar, si usted habla ahora, estará protegida, vamos a llevar a sus hijos a donde la llevemos a usted y estarán juntos.

- Mi marido es el hombre ideal, me cuida mucho, me ama, vela por mi bienestar, ¿de donde saca todo esto?

- Se han observado, algunas marcas en su cuerpo, que los médicos piensan que necesita ayuda...

- Estoy perfectamente bien - dije mirándola fijamente.

- Esta bien... usted puede acudir a la comisaría más cercana a su casa en caso de necesitarlo y la ayudarán, con lo que sea que necesites.

- ¿Donde está mi bebé?

- El médico le informará en breve, recuerde que no esta sola.

La mujer se fue de la habitación, y me quedé sola por al menos un minuto cuando entraron el médico y dos asistentes.

- Señora María Rosa - empezó - hemos encontrado que su niño en su vientre, llevaba varios días muerto, estaba ahogado y no fue posible salvarlo, lo lamento mucho.

- Esta bien - dije empezando a llorar de nuevo - esto no es cierto - dije cerrando los ojos sin poder contener mis lágrimas. 

- Señora, ¿necesita ayuda?

Mire en silencio a la mujer que me hablaba intransigente, sin inmutarse por mi dolor.

- Si es usted víctima de maltrato doméstico, la podemos ayudar.

- Nadie me hace daño - murmuré - estoy bien, tranquila, mi marido me ama, me da todo lo que necesito...

- No tenga miedo señora, si la han amenazado, no podrá hacerle nada, en cuanto declare que su marido le hace daño, lo pondremos en custodia.

- ¿Se da cuenta de lo que me dice? - dije mostrando mi enojo - si lo llevan a la cárcel, ¿quién va a pagar los gastos de la casa? ¿Quien va a mantener a mis hijos? Tengo cinco hijos, señora.

- Pero ¿por qué tuvo tantos hijos?

- Porque cuando veintiocho, y solicité que se me hiciera la ligadura de trompas, me dijeron que era muy joven, que debía tener treinta años, pues ya tengo treinta.

- Existen los métodos anticonceptivos, pudo utilizar un método de protección, no solo existe la ligadura.

- Usted no sabe nada, señora, nada, los métodos anticonceptivos no son al 100% me embarace utilizando ampollas trimestrales... dice que ofrece ayuda, pero su ayuda sólo empeorará mi situación, no expondré a mis hijos a pasar hambre, haré lo que tenga que hacer con tal de que ellos estén bien.

- Señora María Rosa - dijo suspirando la asistente social - piense un momento, ¿qué ejemplo le está dando a sus hijos? Que es correcto soportar malos tratos con tal de no ser madre soltera, es usted una mujer fuerte, puede trabajar, sus hijos no serán niños por toda la vida, la ley obligará al padre a darles una pensión.

- Estoy bien, mis hijos están bien, mi esposo me cuida, como no existe hombre que me cuidara mejor que el, no se meta, señora, no se meta.

- Bueno - dijo viendo que no obtendrá nada de mi - cuando decida que no desea pasar más por eso, asista a la comisaría más cercana a poner su denuncia.

- No lo necesito, estoy bien, no podría estar mejor.

La mujer salió de la habitación, Derek entró a la habitación después de que ella salió.

- Hola - sonreí - ya sé lo que pasó. 

- En casa hablaremos - murmuró Derek dándome un beso en la frente - vamos a hacer que esto funcione.

Derek se quedó sentado unas horas hasta que llegaron los médicos al control diario, salió de la habitación diciendo que volvía al día siguiente.

Me dijeron que tendría que quedarme tres días más ahí, eso fue como un descanso de mi realidad, al menos por un momento.


Dama Oscura






lunes, 3 de agosto de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS CAPITULO XV

Aproveche que Dereck salió temprano, le encargué a Mercedes que cuide de los niños durante mi ausencia, ella ya sabia a donde iría.
Me subí a un colectivo que me llevó directamente al puerto Nanay, me quedé mirando el bar del que Mercedes me habló, era un lugar bastante limpio, la música fuerte, hombres entrando y saliendo, me acerqué, entre y me instalé en una de las mesas del fondo del local, buscando la escalera de la que Mercedes me habló, no fue difícil encontrarla, estaba a la vista, cerca del baño, me acerqué a la escalera, me fije que nadie me observen y bajé.
El ambiente era lujurioso, se escuchaban los gemidos de placer que hacían los hombres y mujeres, las habitaciones ni siquiera tenían puerta, eran pequeños cuartuchos donde a penas alcanzaba una tarima vieja con un colchón de paja, eso lo puede ver desde la escalera a la primera habitación, eran al menos cincuenta habitaciones totalmente pequeña, el piso estaba mojado y un joven amanerado corría de un lado a otro llevando papel higiénico, agua y sábanas, le gritaban "Mari papel" y el muchacho corría con el papel.
Los hombres hacían fila en cada habitación, me dio muchas nauseas, no podía creerlo, digo, si era lo que Mercedes me dijo, pero no queria creer que Dereck estuviese metido en eso, me di la vuelta para subir las escaleras pero alguien me jaló del pelo para atrás.
- ¿A dónde vas mamacita? 
Me metió a una habitación y empezó a forcejear conmigo intentando quitarme la ropa, yo empecé a gritar tratando de evitar que me toque, el joven amanerado ingresó a la habitación.
- ¡No obligue a mi chica!
Grito, su voz era varonil, gruesa e imponente, lo sujeto del cuello y lo jaló para atrás, llamó a los guardias, sacaron al sujeto a la fuerza, el joven se dio vuelta y me miró.
- Tu no trabajas aquí - dijo sorprendido - ¿Quien eres?
- Yo... yo... yo... - tartamudeando - Dereck.
- ¿Dereck? - salio al pasillo - Llamen al patrón - volvió a entrar - tranquila, el patrón vendrá en breve.
Dereck apareció en la habitación unos cinco minutos después, me miró y su rostro cambió totalmente.
- Fuera todos - dijo muy enojado, saco un billete de cincuenta soles - vete a la casa - dijo sin cambiar de expresión - hablaremos en la noche.
Tome el billete y salí de ahí sin mirar atrás.
Lloré todo el camino de regreso a mi casa, llegué a mi casa, subí a mi habitación y me quedé llorando toda la tarde, estaba asustada, triste, confundida, enojada.
Dereck me había mentido todos estos años, me sedujo con engaños, me hizo su mujer, hizo promesas que nunca cumplió, las preguntas empezaron a dar vueltas en mi cabeza y mientras más me cuestionaba todo, más lloraba y más me dolía la cabeza.
Me dormí llorando.
- María Rosa - la voz de Dereck se escuchaba muy cerca de mi - despierta vamos a hablar.
A penas reaccione, empecé a llorar nuevamente.
- Aléjate de mi - murmuré.
- ¿Quien te dijo? - preguntó obligándome a sentarme.
- ¿Quien crees?
- ¿Por qué fuiste?
- Quería saber... - dije limpiándome la cara - me haz mentido todos estos años... estoy contigo nueve años, nueve años viviendo una mentira... nueve años pariendo hijos tuyos, soportando tus maltratos, tus celos, ¡mírame! Estoy vieja, mis senos están caídos de tantos hijos que he parido, estoy esperando un hijo más y tu te niegas a autorizar que me liguen...
- ¿Realmente te quieres ligar?
- Si...
- No te he mentido nunca.
- ¿Y qué acabo de ver? Nunca hablas de tus negocios, de dónde viene tu dinero, de dónde sacaste todo, ¿por qué me lo ocultarte?
- Porque sabía como ibas reaccionar.
- ¿Y crees que yo me merezco esto?
- Te quiero conmigo.
- ¡Yo no quiero ser la mujer de un proxeneta! - grité. 
- Pues ya lo eres, y no hay marcha atrás.
- Me iré de aquí.
Dereck me sujetó del cuello.
- Primero vas a tener ese niño que estas esperando, me lo entregas y te vas, sola, mis hijos se quedan conmigo.
- ¡Son mis hijos! ¡Me iré de aquí con ellos!
- ¿Y cómo planeas mantenerlos? No trabajas, no tienes dinero, ¿crees que yo te daré un centavo se mi dinero si te vas? Yo no te daré ni un centavo de mi dinero, te vas de aquí, sola, mis hijos se quedan.
- ¡Suéltame! - grité - esta bien - dije tratando de calmarme - no me iré, me quedaré.
- Es la mejor decisión.
- Ya no quiero dormir contigo, no quiero que me toques, no quiero que te acerques a mi y cuando de a luz a este niño, quiero que firmes la autorización de ligadura de trompas.
- La firmare, pero, ya no puedes salir de la casa, a partir de hoy Cristina tendrá la llave de la casa y cualquier cosa que necesites se lo pediras a ella.
- Esa mujer que trajiste, no me agrada.
- Pues te aguantas, te quedarás en esta habitación hasta el día que ese niño nazca, no puedes salir de aquí.
Dereck salió de la habitación, escuché cerrar la puerta con el candado desde afuera.
Me quedé observando la puerta de la habitación, volví a llorar.
Estaba peor que antes, aunque Dereck me estuvo golpeando, al menos antes podía salir, ahora, tendría que quedarme confinada en mi habitación, mire por la ventana a la calle, la gente hacía su vida con normalidad, los días que pasaron estuve todo el día en mi habitación, Mercedes entraba dejaba mi comida y salía, no me hablaba, Cristina la observaba y apresuraba, estaba en una prisión en mi propia casa.
Me pasé los días echada, mirando la televisión, me bañaba en mi tina largas horas, sentada, sintiendo el agua caer sobre mi, por un momento me olvidaba de mi situación... 
Una mañana amanecí con los Dolores de parto, grité, grité mucho, Cristina abrió la puerta y me vio en el piso mojada, llamó a Dereck, entre ella y Mercedes me llevaron al hospital donde daría a luz a mi último hijo.

Dama Oscura

lunes, 6 de julio de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPITULO XIV

Mi segundo embarazo fue más tranquilo que el primero, Derek y yo pudimos tener noches de pasión juntos, pude terminar el ciclo con la barriga creciendo, y con eso solo me faltaba dos ciclos más, podría lograrlo, tuve a mi segundo hijo, un varón muy parecido a mi al que llamé Jaime.
Entonces decidí que este sería mi último hijo, así que empecé a ponerme ampollas trimestrales. Estuve un año usando las ampollas, cuando empecé a sentir que mi vientre crecía, lógicamente después de dos embarazos ya no era la niña delgada, estaba muy gorda y mi barriga después de inflarse dos veces era una lonja colgando delante de mi, lo único que tenía en mi cabeza era terminar mi carrera.
Empece a sentirme extraña, me ahogaba al respirar y dormir, así que fui al médico.
Creía que pudo haberme dado algo, le expliqué al médico que utilizaba ampollas ya un año, entonces me hizo una ecografía pese a que me resultaba irreal...
Me había embarazado usando ampollas anticonceptivas trimestrales.
Reclame por el fallo del anticonceptivo y me explicaron que todo los anticonceptivos tienen un margen de error y que aún usándolos era posible el embarazo.
Me sumi en depresión.
Cuando le conté a Derek del embarazo se puso completamente feliz, me dijo que era su sueño tener al menos cuatro hijos.
Me dijo que no me preocupe que si teníamos los hijos ahora, cuando estén crecidos yo podría estudiar lo que quisiera.
Yo sabía que era una gran mentira, pero amaba a Derek y yo no tenía quejas de él.
El tercer embarazo fue más normal, podía hacer mis cosas como si nada, me retiré de la universidad ese ciclo, faltándo un año para terminar, a los meses de nacer el tercero, vino el cuarto, sin darme cuenta estaba esperando mi quinto hijo.
Después de que nació mi quinto hijo vivo, solicité una ligadura de trompas, pero me lo negaron por tener 28 años, pero me estaba embarazado muy rápido y teniendo muchos hijos.
Después de mi quinto hijo vivo empecé a negarme a acostarme con Derek por miedo a otro embarazo, intente hablar con el, pero no entendía razones.
El empezó a enojarse, aprendí el método del ritmo, quise ponerlo en práctica pero Derek no quería saber nada de métodos anticonceptivos.
Empezó a culparme de ser infiel, de tener otro, las discusiones empezaron a ser pan de cada día.
Un día trajo a una mujer a la casa, dijo que era una compañera del trabajo, se pasaban muchas horas conversando. La instaló en una habitación en el segundo piso.
Sinceramente, a mi me dejo de importar lo que él hiciera, un día se pusieron a tomar, ella se fue a dormir y Derek subió a la habitación, a forzarme, estuvo así varios días, me puse maquillaje para que mis hijos no noten las marcas, Mercedes trataba de consolarme, se ocupaba de los niños.
Volvió a embarazarme, en contra de mi voluntad.
Me pasé mi embarazo llorando cada dia, no salía de mi habitación, Mercedes subía a dejar mi comida, a hablar conmigo.
- Arruine mi vida - dije un día cuando Mercedes subió.
- Señora - respondió ella tranquilamente - tienes una hermosa casa, tu marido cubre todos tus gastos, yo hago todas las labores aquí y lo hago contenta, tus hijos están creciendo sanos y fuertes ¿qué te hace infeliz?
- ¡Ay! Esta no era la vida que yo soñaba.
- Al menos tu pudiste soñar, ¿sabes cómo conoció al señor Derek?
- Nunca me contaste.
- Mi tío, me tomo por su mujer cuando tenía doce años, después de cinco años, murió, no había terminado el colegio, una amiga me dijo que si nos vamos al puerto Nanay, ahí podemos trabajar y ganarnos la vida atendiendo a los hombres, había un nuevo local que se estaba haciendo famoso, arriba funciona a como bar y abajo estábamos nosotras.
- ¿Atendiendo a los hombres?
- Si, acostandome con ellos.
- ¿Como una prostituta?
- Ya estaba acostumbrada al cuerpo gordo de mi tío, no sería nada nuevo, me escapé de mi casa y me fui allá, el jefe de la casa flotante nos dijo que el dueño casi nunca iba, nos pedían una comisión diaria de cincuenta soles, cincuenta soles era lo que cobrabamos a cada cliente, así que para ganar algo, debía tener al menos dos clientes por día.
- ¿En Nanay?
Mercedes sonrió con tristeza.
- El dueño apareció un día, era un hombre muy joven, como de unos veinticinco años, era extranjero.
- No puede ser - dije asustada.
- Eramos como veinte chicas cuando yo entre y cuando salí cinco años después eramos el doble, es un lugar muy tranquilo, los muchachos nos dan seguridad y nos cuidan.
- El dueño de ese local es...
- Este mundo está plagado de gente mala, mi niña, muy mala, el señor Derek da seguridad a muchas chicas que no tienen a donde ir, que estaríamos perdidas en la calle sin protección.
- No, creo... no puede ser.
- Vaya... vaya mi niña, le daré la dirección.
- Espera, Mercedes - murmuré - ¿por que me dices esto ahora?
- Usted lo tiene todo y es infeliz.
- En esa casa, no tenemos nada, nada más que la ropa que llevamos puesta, la esperanza de ahorrar algo de dinero para poder comprarnos un lugar donde vivir y poner un pequeño negocio y quizá conseguir alguien que nos ame, pero ¿quién amaría a una prostituta? Vaya, vea la realidad y sepa de una vez, de donde sale el dinero que la mantiene.

Dama Oscura

lunes, 22 de junio de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO XIII

Derek se quedó conmigo los tres dias que estuve internada, cuando me dieron de alta, me llevo a su casa, mis cosas ya estaban ahí.
- Traeré a una señora para que te cuide, cocine y haga la limpieza - dijo mientras me acomodaba en la cama.
- No se si sea prudente - murmuré.
- Lo que pasa es que yo no suelo comer sano, pero ahora debemos cuidar de ti y nuestro hijo.
- Que considerado - sonreí.
- Debo salir - dijo.
Me alcanzo el control de la televisión, me dio un beso, salió y me dejó sola.
Estuve sola por cuatro horas, quizá más, entonces el volvió con alguien.
- Ella es Meche - dijo Derek entrando ingresando con una mujer bastante mayor y obesa - Meche, ella es mi mujer María Rosa, a partir de ahora Meche te va a ayudar.
- Buenas tardes señora - dije sonriendo.
La mujer se acercó a mi y me acomodó en la cama.
- Su bebé saldrá sanito, hablo verá.
- Gracias.
Me pasé los meses acostada en cama, Mercedes, el nombre real de Meche, era muy amable conmigo.
- ¿Siempre haces estos trabajos?
- Intento ayudar al señor Derek en lo que me sea posible - respondió sonriendo - trabajar aquí, es mucho mejor que donde estaba.
- ¿Dónde estabas?
- Señora, no debería ser muy curiosa.
Mercedes era una mujer blanca, bajita, regordeta, no tenía varios dientes, siempre estaba limpiándose las manos en la falda, pero era muy amable conmigo, me agradaba estar con ella, siempre me miraba con su cara triste, llegue a quererla mucho, como una madre.
Empece a subir drásticamente de peso, mis conversaciones con Mercedes eran cada vez más seguido, ella era una excelente cocinera, mantenía la casa limpia,
Así se pasaron mis meses de embarazo, Mercedes me acompañaba todo el día, mientras más crecía mi barriga, peor me ponía, subí treinta kilos en ocho meses, me sentía una pelota, casi no podía caminar, Derek dejó de dormir conmigo de un día para otro, porque yo me sentía muy incomoda con él a mi lado, así que empezó a dormir en otro cuarto en el segundo piso, me había fijado que la casa tenía tres habitaciones en el primer piso y cuatro habitaciones en el primer piso, a demás de una cocina, un baño en cada habitación y una gran huerta, la casa era hermosa.
A veces me sentaba con Mercedes en la vereda a mirar la gente pasar, Derek salía cada mañana y volvía hasta las cinco de la tarde. Los fines de semana salía de todas maneras, muy perfumado, sospechaba que me era infiel pero realmente no podía demostrarlo a demas que de todas maneras el seguía siendo cariñoso y atento conmigo.
A veces conversábamos sobre lo que hacíamos. Derek quería al menos seis hijos, según el era mejor tenerlos mientras yo sea joven porque estaba en la mejor edad, cuando le expresé mis deseos de terminar mi carrera solo dijo "ya tendrás tiempo para eso después, no te preocupes".
Pronto llegó el día señalado, los dolores empezaron muy temprano, como a penas caminaba, me ayudaron a bajar las escaleras y subir al motocarro, fueron ocho horas de labor de parto.
Realmente, no deseo gastarme en esta parte de la historia, realmente fueron tiempos muy monótonos.
Tuve una niña, una niña hermosa, blanca de ojos verdes, la niña estaba sanita, le puse de nombre Micaela.
Pasaron los seis meses de lactancia, Derek y yo teníamos una vida sexual regular, la obstetra había dicho que durante la lactancia no había riesgo de embarazo, cuando terminó el periodo de lactancia fui a la facultad con mi hija en brazos a ver como sería para matricularme, estaban en medio curso y tenía que esperar dos meses a que termine  el actual y matricularme en el siguiente, volví a casa decepcionada pues no pude hacer nada.
Con respecto a lo económico, realmente no puedo quejarme, Derek cubría todos nuestros gastos, era un excelente padre dedicado a su hija, se pasaba varias horas en la tarde con ella.
La destete a los siete meses porque me urgía empezar el siguiente ciclo en la universidad, no era posible que tuviera que dejar mi carrera cuando estaba a punto de terminar.
Logre pagar la deuda que tenía y me matricule en un ciclo más, empezaron las clases, al mes de clases me desmayé.
Me llevaron a la enfermería de la facultad y llamaron a Derek quien pasó por mi lo más rápido posible.
Me llevo al hospital y confirmaron lo que reconocí como el inicio de una pesadilla.
Estaba embarazada, por segunda vez.

Dama Oscura








lunes, 15 de junio de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO XII

Derek me levantó en sus brazos, bajó las escaleras llevándome cargada, salió tomó  sus llaves y salió.
- ¡Moto! - gritó.
- Derek - empecé a llorar - me duele mucho.
- Al Hospital Regional.
- Si señor - respondió el chófer del motocarro.
Derek me acomodó.
- Dame un momento - dijo, entró a la casa a sacar algo y se subió a mi lado.
- Derek - dije.
- Ya estamos en camino amor.
El chófer violó al menos diez reglas de tránsito para llevarnos lo más rápido posible al hospital, haciendo sonar su bocina estruendosamente para que nos cedan el paso, acelerando a más no poder.
Derek me cargó hasta la entrada del hospital, se encontró con una mujer, estaba más asustado que desesperado.
- Mi mujer tiene una complicación con el embarazo - dijo desesperado.
- Una silla de ruedas - dijo la mujer, era una enfermera.
- Señor su mujer ira a emergencias, usted debe llenar los formularios de ingreso.
- ¡Derek! - grité.
Todo a mi alrededor se puso negro.
- María Rosa - la voz de mi madre llamándome en la oscuridad.
- Mamá - murmuré.
- Llamé a todas tus amigas y nadie me supo dar razón de ti.
- Lo lamento mucho, estaba en casa de Derek.
- Ya lo sé, Derek me contó todo, ¿Por qué no me lo dijiste?
- Estaba asustada, ¡mi bebé!
- Trata de estar tranquila.
- ¡Mi bebé! - repeti sin escucharla.
- Aún está ahí - dijo Derek entrando - Lo lamento mucho, esto es mi culpa.
- Vete - dije - no quiero verte.
- Volveré luego - dijo Derek saliendo.
- Tienes un embarazo de alto riesgo, te quedarás aquí por tres días - dijo mi madre.
- Tengo clases.
- Tendras que retirarte el ciclo, porque cuando salgas de aquí, no podrás hacer mucho movimiento por al menos cuatro meses.
- Quiero vomitar - dije, me asomé a un canto de la cama y vacíe lo que tenía en el estómago, ensuciando el piso - lo siento.
- No te preocupes.
Mi mamá llamó a alguien de limpieza que vino a limpiar lo que hice, dejaron un tacho de basura al lado de mi cama.
- María - dijo mi mamá triste - opino que lo mejor es que te mudes a vivir con Derek, no se porque estás enojada con el, pero tienen que solucionarlo.
- Mamá - rezongué.
- Eres mujer, debes aprender a callarte para que tu relación funcione, no puedes tener esta actitud con tu pareja. En especial que el te ama mucho.
- Mamá - dije torciendo la boca.
- Hija, tu sabes la situación de la casa, el puede darte todo lo que necesitas.
- Mamá, esto no está en mis planes.
- Hija, debes pensar en tu futuro y en el futuro de ese niño que va a venir pronto al mundo.
- María - la voz de Rebeca me interrumpió.
- Te dejo con tu amiga - dijo mi mamá saliendo.
- Hola - dijo abrazándome.
- Beca, ¿cómo supiste?
- Estaba en el hospital, poniéndome una ampolla cuando vi a Tatiana y ella me contó.
- ¿Tatiana está aquí?
- Estaba - murmuró - nos encontramos hace rato, iba de salida.
- Ya veo... no se que haré ahora.
- Continuar - sonrió.
- Voy a tener un hijo, tengo veinte años y voy a tener un hijo, no estoy preparada - dije enojada.
- Vas a ser mamá, no tienes cáncer, la vida continúa.
- ¿Como haré con mis estudios? me falta un año para terminar.
- Como tienes riesgo, tienes que dejar este ciclo, terminas tu embarazo y cuando tu hijo deje de lactar, vuelves a matricularte.
- Tu todo lo ves fácil.
- Intento pensar en soluciones.
- Quiero que Tatiana venga.
- Pues entonces no tengo nada que hacer aquí - dijo levantándose.
- ¡No te vayas! - dije asustada - Yo, no quiero estar sola.
- Maro, debes dejar de estar asustada, la situación no es mala.
- No puedo evitarlo.
- A ver, ¿Cómo reaccionó Derek con la noticia?
- El... - suspirando - no se si deba hablar de esto...
- ¿Que tan malo es?
- No se como tratar la situación.
- Pero el siempre se ha portado como un sol contigo, todos en la facultad sabemos las locuras que hace el por ti.
- Beca - dije pensando antes de continuar - Derek fue con un brujo para confirmar que mi embarazo es suyo.
- ¿Cómo estás tan segura de lo que dices?
- El me lo dijo.
- Esta bien - dijo pensativa - ¿desde cuándo asiste a uno?
- No lo sé, ¿te imaginas? Sus decisiones las basa en lo que él le diga.
- Maro el... pudo... tu sabes...
- ¿Hacerme un amarre? No creo, ¿llegaría a tanto?
- Yo conozco una señora que lee el cigarro, podría decirnos si el te hizo algo.
- No creo que Derek llegue a tanto.
- Maro, a mi me leen el cigarro cada 3 meses, se lo que te digo, los hombres si son capaces.
- No creo, en realidad, el... podría tener a cualquier mujer, yo no tengo nada que ofrecer, a demás, si solo quería pasar el tiempo ¿No crees que hace mucho me habría dejado?
- Si, probablemente, quien sabe, no me hagas caso.
- ¿Hola?
- Buenas tardes señor - murmuré.
- María Rosa, no me trates así, mi amor.
- Debo irme ya - dijo Rebeca.
- No, Beca - dije asustada.
- Ustedes necesitan conversar - dijo ella dándome un beso y saliendo de la habitación.
- Conversemos por favor - dijo Derek.
- Ve y dile a tu brujo que hable contigo.
- Por favor amor - dijo tomando mi mano.
- No me digas amor - dije quitando mi mano, cruzando los brazos.
- María Rosa, por favor.
Me tape la cara.
- Mira, te quiero explicar todo, escúchame, por favor.
- Mis padres me dijeron que me mude contigo - murmuré.
- Si, ya me lo dijeron, mira, hagamos el intento, yo te amo.
- Derek, ¿cómo esperas que te crea? Yo... tu... ¿Me hiciste un amarre?
- ¿Por qué piensas eso? Si yo te amo, estamos muy bien.
- Siempre haces esto.
- ¿Que cosa?
- Cuando te hablo de un tema que no te gusta, cambias de tema.
- Amor, estas alterada, por favor, mira, ya te van a dar de alta y nos vamos a la casa.
- Necesitas decirme la verdad Derek - dije mirando a la pared.
- Esta bien, hablaremos de todo lo que quieras saber, te juro que no te mentire, pero en casa, ¿si?
- Si - suspirando.
Derek sacó el anillo y me lo ofreció.
Sonreí.
- ¿Realmente quieres casarte conmigo?
- No existe nada que quisiera más en el mundo.
- Esta bien - dije estirando la mano.

Dama Oscura

lunes, 8 de junio de 2020

Muñeca rota

Prólogo

Todo empezó, cuando tenía 5 años, mis recuerdos son muy borrosos de aquella edad, en mi mente de niña pequeña, no sabia exactamente lo que me había pasado, mi "tio" el mejor amigo de mi padre, me dijo que seria nuestro secreto, lloré mucho, me estaba vacunando, estaba encima de mi y me tocaba, yo lloré mucho, pidiéndole que parara, diciendole que este juego no me gustaba, pero mientras más le pedía que se detenga, el se volvía más agresivo conmigo. De pronto se detuvo, suspiró, se echó a mi lado y me besó.
"Este será nuestro secreto" dijo.

Próximamente...

Dama Oscura

lunes, 1 de junio de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS CAPITULO XI

Cuando llegué a casa de Derek, traté de estar lo más calmada posible. Me limpié la cara y toqué la puerta.
Dereck abrió, me miró y sonrió.
- Pasa... amor - dijo desconfiado, agachandose para besarme - ¿estás llorando? - agregó extrañado.
Lo abracé, volví a llorar.
- Mi amor - dijo cariñosamente, entramos a la casa.
- Yo, yo, estoy embarazada - dije sin soltarlo.
Derek sujeto mis brazos.
- ¿Embarazada? - murmuró alejándose de mí - ¿Cuanto tiempo tienes?
- No lo sé, tengo un atraso de once días.
Derek subió a su habitación, me senté en el sillón de la sala mientras lloraba.
Derek bajó, estaba vestido para salir a la calle.
- No tengo ganas de salir - murmuré.
- Hay pizza encima del microondas - dijo buscando sus llaves - come algo y ve a dormir, llama a tu casa y di que te quedarás aquí hasta mañana.
- ¿Por qué?
Dereck se detuvo en la puerta.
- Te prohibo que te vayas, sube a la habitación, bañate.
Subí a su cuarto mientras él me miraba subir.
Me bañé, comí un pedazo de pizza y me quedé dormida.
Cuando desperté estaba todo oscuro, busqué mi Blackberry, eran más de las nueve, Derek no había regresado.
Me vestí, agarre mi mochila y entonces al intentar salir, me di cuenta que la puerta principal estaba cerrada con llave.
- No puede ser - murmuré - No Derek - dije forcejeando la puerta, me senté al lado de la puerta principal llorando.
Llame a Tatiana.
- Maro, ¿Dónde estás? Tu mamá me llamó como diez veces
- Tatiana - dije ahogándome con las lágrimas - Derek me dejó encerrada en su casa, no puedo salir.
- ¿Cómo? ¿A Dónde se fue?
- ¡No lo sé! Salió temprano y me dijo que no me vaya, pero ya es tarde y la puerta está con llave.
- No te estreses ¿Quieres que vaya por allá?
- No, por favor, llama a mi mamá y dile que me fui a tu casa a hacer una tarea y que me quedaré a dormir ahí porque debemos terminarla hoy mismo.
- Pero Maro, eso no creo que funcione, ya me llamó varias veces y tuve que decirle que no sé dónde  andas.
- Hay por favor, ayúdame, inventa algo.
- Mejor hay que decirle la verdad.
- Tati, ¡ayúdameee!
- Ya, ya, está bien, yo la llamo, veré que le digo.
Colgué.
Subí al cuarto de Derek, lo llamé, su celular estaba apagado.
Me eché en su cama, me dormí de nuevo.
- Hola, mi amor - la voz de Derek me despertó, mientras me abrazaba.
- Derek - murmuré, me di la vuelta y lo abracé.
- Te traje algo - dijo - siéntate.
Me senté en la cama, el empezó a buscar algo en su bolsillo.
Vi en el piso una cajita negra forrada, me quedé helada por unos segundos suponiendo lo que era.
- Derek - murmuré.
- Espera, no sé dónde lo dejé.
- ¿Eso? - dije apuntando la cajita.
Derek volteo, miro la cajita y sonrió.
Abrio la cajita y vi un fino anillo de oro con piedras.
- ¿Te casarías conmigo? - dijo sacando el anillo.
Me tape la boca, me quedé mirándolo.
- Derek yo...
Derek me puso el anillo en el dedo, me quedé mirando el anillo por un momento.
momento.
- No - dije arrugando las cejas.
- ¿Que dijiste?
- Derek, estoy embarazada y ¿esta es tu respuesta?
- ¿No quieres?
- Si quiero, pero no quiero casarme estando embarazada.
- ¿Ese niño es mío?
- Claro que si Derek, ¿Estas dudando de mi?
- No sé, lo siento, fué un lapsus, es qué, yo pensé que aceptarías.
- Derek no quiero que te sientas obligado porque estoy embarazada.
- No me siento obligado, quiero que nuestro hijo crezca en una familia consolidada.
- ¿Es sólo por eso?
- Maro, te amo, quiero pasar el resto de mi vida contigo.
- Entonces sí - murmuré.
- A primera hora, hablamos con tus padres, te vienes a vivir conmigo.
- ¿Los dos?
- Si, los dos, tengo que hacerme responsable de ti y de nuestro hijo.
- Derek yo le diré a mis padres, sola.
- Claro que no, Maro, iremos los dos.
- ¿A dónde fuiste?
- A comprar un anillo para ti.
- ¿Y demoraste hasta esta hora?
- Si te digo la verdad, ¿no te enojas?
- Depende de cuál sea la verdad.
Derek se sentó en la cama y me abrazó, acariciando mi pelo y besando mi cabeza.
- Fuí a ver a un vidente.
Me alejé de Derek, mirándolo asustada y sorprendida.
- No me mires así - sonrió - yo quería saber - esquivando mi mirada - si el niño que traes es mío.
Cruce los brazos.
- ¿Y qué te dijo tu vidente?
- Me dijo que es mi hijo y que es para mi bien, para mi futuro contigo.
- ¿Y necesitabas de un brujo para creerme? ¿Que tienes en la cabeza? ¿Por qué no confías en mí?
- Si confío en ti - dijo afinando la voz - es solo que hay cosas que prefiero asegurarme.
- Me quiero ir a mi casa - dije poniéndome los zapatos.
- Te acompaño.
- ¡No me acompañes! - grité - fuiste mi primer hombre, solo estuve contigo, ¿y dudas de mi? ¿te crees que me voy a acostar con otro? ¿Acaso te di motivos para dudar de mi? ¿Le pides trabajos a ese brujo? - me quite el anillo del dedo - ¡métete tu anillo por donde no te de el sol! - lancé el anillo y se perdió en la habitación.
- María Rosa, no te vayas así - dijo jalando mi brazo - conversemos.
- ¡No me toques! - grite, empecé a llorar - ¡eres un canalla!
- Amor, no te pongas así.
- ¡No me digas amor! He perdido dos años de mi vida al lado de un... de un... ¡viejo inseguro!
- ¡Ya basta!
- ¡No me calles!
- Estás histérica, cálmate.
- ¡Quiero que desaparezcas!
- No desapareceré, ¡ahora mismo iremos a tu casa y le dirás a tus padres que estás  esperando un hijo mío!
- ¡Si tu te atreves a pisar mi casa! - dije apuntándolo con el dedo, quedándome callada.
- ¿Que va a pasar? - dijo alterado.
Un dolor en mi ombligo hizo que me arrodille y me eche en el piso de la habitación.
- María, ¿estás bien? - dijo cambiando el tono de su voz, notoriamente preocupado.
- ¡Me duele! - gemía.
- ¡Calma amor! Estas alterada, no es nada, ya se te pasará.
- Derek, ¡mi bebé! - dije mostrando mi mano manchada con la sangre que salía de entre mis piernas.

Dama Oscura

lunes, 11 de mayo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO X

Cuando desperté, un olor que me dio mucho asco me hizo levantarme para ir corriendo al baño, vomite hasta que sentí que mis tripas salían por mi boca, mi madre estaba asando pescado para el almuerzo, me había despertado después de las diez de la mañana.
De un tiempo a esta parte me sentía muy agotada.
- ¡Maro, tu celular esta sonando! - grito mi madre.
Agarré mi celular, era Tatiana, conteste.
- Vi tu mensaje anoche, ¿Estas bien?
- Creo que, no quiero decirlo.
- ¿Quieres que vayamos al médico?
- Si, por favor.
- Tenemos clases más tarde, después de clases iremos al hospital Iquitos, ¿te parece?
- Si.
Colgué.
Me mire al espejo. Me sentía muy cansada, la universidad se sentía más estresante desde que empezó hace un mes, estaba tomando la mayoría de los cursos del noveno ciclo, calculaba un año más estudiando, ya no me faltaba mucho...
A penas pude desayunar, salí disparada a la universidad estuve todo el día esperando que terminen las clases para contarle a Tatiana como me sentía.
Cuando por fin la vi, le comenté que me sentía muy cansada esos días, y que hoy estuve vomitando.
- Creo que me contagio algo - murmure preocupada - debí ser más precavida, en que cabeza, el me duplica la edad.
- Maro - dijo Tatiana mirándome enojada - vamos a la farmacia.
Nos dirigimos a la farmacia caminando hasta la plaza de armas, Tatiana entro y salió.
- Antes de ir al médico y pasar vergüenza, vamos a hacer esto.
Mire la caja que Tatiana me dio.
- Es una prueba de embarazo - murmuré.
- Maro, tienes sintomas.
- No es posible.
- ¿Que te hace pensar que no es posible?
- Soy muy joven - dije mientras se cristalizaban mis ojos - esto no...
- Maro, tuviste relaciones con Dereck estos meses, ¿te protegiste?
- No - murmuré - no puedo acceder a los métodos anticonceptivos.
- Pues debiste decirme.
- Es complicado - murmuré.
- Mira, si no te cuidaste, es probable.
- Entramos a un cibercafé cercano, ella alquiló una máquina y al rato ingrese al baño, estaba muy sucio, el papel regado fuera del tacho, la taza sucia, encontré un bidón con agua y un balde de pintura, saque agua y repase la taza, seque con el papel higiénico y me senté, saque la tacita de la prueba y la llene con mi orine, metí la punta de la prueba. Cuando se mojó tire el contenido en la taza y la tacita en el tacho. Guarde la prueba en la cajita y la metí a mi mochila.
Me acerqué a Tatiana.
- Ya lo hiciste - dijo mientras conversaba con sus amigos por el Messenger.
- Si - murmuré - vámonos.
Salimos de ciber café, nos fuimos a la plaza de armas y saque la cajita.
Me quedé mirando la caja sin poder abrirla.
Tatiana me quitó la caja, la abrió y miro el resultado.
- Dos rayas - murmuró.
- ¿Eso que significa? - dije confundida.
- Estas embarazada.
Senti, en ese momento mi mundo caerse.
- Me faltan 3 ciclos para terminar mi carrera - murmuré - no me puede pasar esto.
- Maro - dijo Tatiana - ¿Que harás?
- No lo sé.
- Tienes que pensar muy bien lo que harás, Maro, tienes opciones.
Mire a Tatiana confundida.
- Yo conozco a una curandera que te prepara un té para que tu menstruación se regule.
- Tatiana - murmuré - debo estar sola - dije levantándome de la banca.
Empecé a caminar hacia el boulevard, pensando en nada, las lágrimas empezaron a rodar por mis ojos.
Me senté en la baranda del boulevard, mirando hacia el río.
Un hijo, me sentía enojada conmigo misma, en ese momento se estaba desmoronando todos mis sueños, mi madre me repitió muchas veces que si tenía un hijo antes de terminar mi carrera me quedaría en nada.
Pero... no podría ser tan malo, podría ir a clases con mi hijo o decirle a Dereck lo que estaba pasando.
Dereck tenía que hacerse responsable...
Que le diría a mis padres, estarían totalmente decepcionados de mi, seguramente mi papá me botaría de la casa.
Por mi cabeza pasó todos mis sueños y planes, sentía un muro delante de mi.
Continué llorando hasta que oscureció.
Sono mi celular.
- ¡Alo!
- Te estoy esperando.
- Dereck - murmuré - tengo algo importante que decirte.
- Ven a mi casa - respondió secamente colgando el celular.
Camine hacia la plaza de armas con la mirada perdida.
Tome un motocarro y me dirigí a su casa.

Dama Oscura









lunes, 4 de mayo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS CAPITULO IX

- Prueba esto - dijo Dereck acercando una bebida.
- No quiero estar ebria en mi primera vez - dije apartando la copa de mi lado.
Era el día que le había dicho que quería hacerlo, estabamos en el Musmuki fuimos a escuchar música y tomar algo.
- No vas a perder el conocimiento, solo te vas a relajar y será más fácil.
- Quiero estar lúcida - dije segura de mi misma.
- Mira, Maro, la primera vez es siempre complicada, no solo para una mujer, también para un hombre, yo nunca lo hice con una mujer virgen y temo lastimarte, necesito que me ayudes y hoy estés lo más relajada posible.
- ¿Que es?
- Siete raíces.
Probé un poco y el sabor se quedo marcado en mi paladar y garganta, achine los ojos y saque la lengua.
- No estás acostumbrada a tomar alcohol - dijo soltando una carcajada.
- No te rías de mi - murmuré.
Dereck se acercó a mi y me estampó un beso.
- Quiero que sea una noche linda.
- Esta bien - murmuré.
Terminamos de tomar, salimos del local y caminamos hacia la plaza de armas.
- Vamos a mi casa - dijo el.
Subimos a un motocarro que nos llevó hasta la Av. La Marina, entramos a una casa de dos pisos.
- Mi habitación es arriba - dijo - ¿Puedo fumar?
- No sabia que fumaras - a decir verdad nunca le había visto, olido o probado tabaco.
- Es Maria Juana.
- ¿María Juana?
Estaba desconcertada, saco un paquete con varios cigarros artesanales.
- Pero para ti, tengo esto - dijo sacando un envase de margarina.
- No quiero comer - sonreí.
- Es mantequilla casera, te va a gustar, solo un poco con una tostada.
Echo un poco en el pan y me ofreció.
Sujete el pan sin probarlo, mirando como encendía un cigarro artesanal.
- No te va a pasar nada - dijo.
- Ese no es un cigarro normal.
- Es María Juana.
- ¿Desde cuando consumes? -
- Desde hoy - dijo sin inmutarse - no te harás adicta por fumar uno, estoy nervioso en realidad.
Masque la tostada y un extraño sabor me inundó la boca.
- Esta tostada tiene un sabor extraño - dije mientras mordía de nuevo el pan.
- Le puse mantequilla feliz - dijo Dereck sonriendo.
Lo miré asustada.
- ¿Pero qué te pasa? - dije enojada - quiero estar despierta.
- Estarás despierta, solo más relajada - dijo mirando el reloj.
Me agarró la mano y subimos a su habitación, nos sentamos en su cama y empezamos a besarnos.
- Espera - dije deteniendolo.
- ¿Que pasa?
- Es que... tengo miedo.
- Esta bien - dijo - podemos hacerlo otro día.
- Solo... hay que echarnos.
Se echo en la cama y encendió la television que estaba al frente de su cama en una repisa.
Puso una película y me acomode en su brazo, el froto suavemente mi espalda, así estuvimos por alrededor de una hora hasta que me sentí más tranquila.
Me acerqué a sus labios y lo besé.
- No hagas nada que no quieras hacer - dijo enojado - quiero que estes muy segura.
- Estoy muy segura - murmuré.
Me saqué la blusa el se sentó y empezó a besarme el cuello bajando lentamente.
Empecé a sentir un cosquilleo debajo de mi ombligo mientras me besaba.
Me desabrocho el pantalón y lo saco de un tirón, me saco el calzón.
- Échate - dijo suavemente en mi oído.
Me acomode en la cama el metió su brazo debajo de mi pierna, explorando mi cuerpo con sus labios.
Mire el techo cuando sentí su lengua.
- No - dije asustada sentándome.
- ¿Que pasa?
- ¿Que hacias?
- Intento estimularte.
- Yo... es que, me da pena.
- ¿Quieres que me detenga?
Mire la habitación, estaba todo muy ordenado, era la primera vez que estaba en la casa de Dereck, pero ya habíamos dormido juntos antes, me eché nuevamente.
- Sigue.
- No te asustes - dijo.
Siguió jugando con su lengua y empecé a sentirme incómoda, metió su dedo, senti que me raspaba.
Se quitó la ropa y empezó a tocarse mientras jugaba con su lengua en mi.
Se puso encima de mi, podía sentirlo, empezó a frotarse sin meterlo mientras me besaba, empezó a temblar.
- Dereck, ¿Estas bien?
- Si - murmuró - es que temo lastimarte.
- Hasta donde se, todas las mujeres pasamos por esto - sonreí.
Metió su mano por mi espalda sujetando mi cabeza para besarme, abrió mis piernas con sus piernas y con la otra mano se ayudó y lo metió.
Era caliente, podía sentir lo caliente que era, mis uñas estaban clavadas en su cintura y una lágrima derramaba por mi cara por el dolor que sentía pues lo metió con tal fuerza que no me dio tiempo para más, estaba inmóvil, mientras me abrazaba, empezó a besarme intentando calmarme e hizo un movimiento suave, raspaba mucho...
Empezó a moverse suavemente mientras me besaba.
- Mi María Rosa, mi adorada María Rosa - decía una y otra vez - por fin puedo decir que eres totalmente mía.
Siguió moviéndose y empecé a tensarme.
- Dereck - dije sin poder respirar.
En  ese momento sentí que termino dentro se mi, era caliente y su virilidad empezó a encogerse dentro de mi.
Siguió besandome y lo saco.
Tenía un poco de sangre y me asusté.
- Tranquila, es normal - dijo tratando de calmarme.
Toda esa semana las citas terminaban en su cama, me sentía siempre con ganas de más y más, nunca estaba satisfecha, pero el solo podía hacerlo una vez al día, cuando se lo conté a Tatiana me dijo que era por la edad, al fin y al cabo eran casi dos décadas de diferencia.
No me sentía diferente, a decir verdad, nunca entendí porque las chicas de mi salón se sentían superior por haber tenido su primera vez, nada cambiaba.
A decir verdad yo me pasaba muchas horas mirándome frente al espejo esperando encontrar algo raro en mi, pero no notaba nada raro.

Dama Oscura

lunes, 27 de abril de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPITULO VIII

- ¿Aló?
- Dereck - murmuré - Soy María Rosa.
Habían pasado 3 semanas desde la ultima vez que habia visto a Dereck, todos los días pensaba en el, no tenía tranquilidad durante el día, pues inconscientemente pensaba en el, no podía dormir pues en mis sueños estaba el, mi vida durante esas 3 semanas fue una pesadilla total, mientras más tiempo pasaba, más desesperada me sentía por estar lejos de él, entonces decidí que debía llamarlo para convencerme a mi misma de que el no tenía ningún interés en mi, sino que en ese tiempo el ya me había olvidado y seguido con su vida.
Craso error.
Dereck se puso muy feliz por mi llamada y quiso verme casi instantaneamente.
Quedamos de vernos esa tarde en la plaza de armas.
Le conté a mi mamá que lo vería y ella se puso feliz.
Pero días antes le había contado a Tatiana como me sentía.
- El otro día leí en un blog, que cuando una persona encuentra a su Alma gemela, quiere inconscientemente estar cerca de esa persona y cuando te alejas de esa persona por algún motivo, sientes que te vas a morir.
- Tatiana, eso es realmente estupido.
- Dime - dijo tomando mi mano - ¿tienes tranquilidad estando lejos de el?
- Pues no, pero yo creo...
- Cuando lo tienes cerca - dijo interrumpiendo - ¿Sientes una sensación de inmensa felicidad?
- Pues la verdad me da un poco de miedo, aunque estar a su lado me gusta mucho.
- Y cuando sabes que es hora de separarse, ¿Empiezas a sentirte triste?
- Pues la verdad el día que le dije que no quería volver a verlo, lloré hasta muy tarde.
- Es tu Alma gemela.
- Tatiana, yo no creo en esas cosas.
- ¡Pero estas cosas realmente existen! - dijo insistente.
- ¿Que debería hacer?
- Llámalo - dijo muy segura de si misma.
Y aquí estaba yo, a las tres de la tarde en la plaza de armas esperándolo.
- María Rosa - al escuchar su voz la piel se me enchinó.
- Hola - dije sin cambiar el gesto de tristeza en mi cara.
Dereck se acerco a mi y me abrazó.
- Creí que no me volverías a llamar.
- Dereck yo - dije alejándolo.
Saque un billete de cincuenta soles.
- Disculpa por no devolverte a antes tu dinero, conseguí trabajo de niñera y me dieron un adelanto por eso vine a devolverte.
Dereck tomo el billete, tenía el rostro desencajado.
- ¿Solo me llamaste para esto?
- Si, lamento la demora.
- Mírame, por favor.
Levante la cabeza, estaba aguantando las ganas de llorar.
- ¿Por qué lloras?
- Idioteces, no me hagas caso - dije limpiando mis ojos.
- Las mujeres no lloran por idioteces, más bien por un idiota.
Sonreí.
- Entonces - dije riendo entre lágrimas - eres un idiota.
Dereck me agarró el cachete y se agachó para besarme, lo abracé...
- Vamos te invito un helado.
- Esta bien - dije de manera automática.
Me agarró de la mano y nos fuimos al Aris.
Nos sentamos en una mesa del centro.
- Me gustaría que siguiéramos viéndonos.
- Lo que pasa...
- Yo entiendo, yo me equivoqué, fui muy acelerado, te daré tu espacio - continuo hablando por cerca de diez minutos - por favor, intentemos de nuevo, yo sé que lo nuestro puede funcionar.
- Esta bien - dije suspirando.
Desde entonces empecé una relación con Dereck, cada mes que cumpliamos, aparecía con regalos tan caros que definitivamente yo no podría pagar.
El primer mes me regaló chocolates, el segundo mes me regaló un peluche que decía "te amo", el tercer mes nos fuimos a visitar a Los Boras, el cuarto mes nos fuimos a cenar en el Mesón, el quinto mes fuimos a Nauta todo un fin de semana, no tuvimos sexo, el me respetó, el sexto mes llevo serenata, lo hizo a la salida de mi clase delante de mis compañeros, fue hermoso y muy romántico, el séptimo mes me dio un anillo de compromiso y me pidió que nos casemos, yo dije que si, el octavo mes me compro toda la ropa que yo quise, el noveno mes nos fuimos a Pucallpa, el décimo mes me compro una moto, el onceavo mes nos fuimos a Tarapoto, el doceavo mes me regaló un curso de etiqueta social en Nueva Acrópolis.
- Ya lo decidí - le dije a Tatiana emocionada.
- Decidir ¿qué?
- Le diré a Dereck que quiero hacerlo.
- Crei que ya lo habían hecho.
- Pues no, todavía.
- Ya vas a cumplir veintiún años y sigues siendo virgen.
- Se lo diré en mi cumpleaños.
- Oye cálmate, esto no es cosa de juego.
- ¿No lo hago entonces?
- Lo que digo es que quiero que estés segura.
- Estoy segura.
- Esta bien - dijo suspirando - te diré esto, pero no te asustes.
- ¿Que cosa?
- Mi primera vez fue horrible.
- Pero tú me dijiste...
- Se lo que dije, pero no quería que te asustes, la verdad es que estábamos tan nerviosos que el termino rápido y a mi me dolió tanto que solo quería que termine rápido.
- Pero a mi no me pasara esto, creo.
- Toma - dijo sacando un preservativo de su cartera - úsalo siempre.
- Esta bien - murmuré - ¿Como consigues esto?
- Mi novio - sonrió - en las practicas le regalan muchas cajas y yo siempre le pido para regalar.
- Ya veo.
Cuando vi a Dereck esa noche, nos fuimos al boulevard, nos sentamos mirando la luna, el me abrazó.
- María Rosa - murmuró - quiero decirte algo.
- Yo también quiero decirte algo - dije tocando su cara.
- Dime tu primero - me dijo rápidamente.
- Ya estoy lista - dije con voz temblorosa.
- ¿Para qué?
- Para hacerlo - sonreí - hagámoslo después de mi cumpleaños.
- ¿Estas segura?
- Muy segura.
- No quiero que luego te arrepientas.
- No lo haré, se que eres el hombre de mi vida.
- Está bien, eres la mujer que amo y me siento orgulloso de que me concedas este honor.
- Tenía miedo, pero ya estoy segura.
- Te amo - dijo besándome.
- ¿Que querías decirme? - Dije cuando me alejé de él.
- Pues yo - dijo dudando - ya lo olvidé, seguro no era importante.
- Bueno, cuando lo recuerdes me lo dices.
- Soy el hombre más feliz del mundo.
Llego mi cumpleaños, fui con Dereck a cenar en El Sombrero de Paja.
Luego me dijo que ese día me compraría ropa.
*****
Realmente lo amaba con todo mi ser, no entiendo como pude ser tan ciega y no darme cuenta, de ignorar mi primera impresión con el y caer en sus redes... en su telaraña tan enmarañada y ser estúpida... debí tener más confianza en mis instintos, pero mis miedos iniciales los deseche, el realmente era mi príncipe azul, o almenos eso creía yo, pero, al menos, por un momento de mi miserable vida, fui feliz, y eso  nadie me lo va a quitar.

Dama Oscura

lunes, 20 de abril de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO VII

Al salir de mi examen, con mi nota aprobatoria, me encontré con Tatiana, quien había ido a la facultad era averiguar cuando empieza el vacacional.
Caminamos hacia la salida de la facultad mientras hablábamos y vi que Derec me esperaba a la salida.
Trate de deshacerme de Tatiana sin éxito, tuve que presentarle a Derec, quien ya de veía inquieto por mi tardanza.
- Así que tu eres Derec - dijo Tatiana con una sonrisa - ¿Tienes dinero?
- ¡Tatiana! - dije incómoda.
Ella me ignoró totalmente.
- Yo no puedo permitir que mi amiga pierda el tiempo con un hombre que sea misio.
- ¡Tatiana! - dije levantando la voz.
- A demás debes demostrar que eres un hombre soltero - continuo - mira que la primera vez de mi amiga debe ser con un hombre que realmente lo merezca.
Pellizque a Tatiana.
- ¡Au! Oye, ¿qué te pasa?
- Ya viene tu novio - sonreí - es mejor que te vayas - dije apretando los labios.
- ¿Que te pasa Maro? Me lastimaste el brazo.
- Nos vemos mañana Tatiana - dije muy enojada.
- Estas muy irritable últimamente, mira Derec es tu obligación hacer feliz a mi amiga.
- ¡Tatiana!
- ¡¡Queeee!!
- Ya vete - dije mirándola fijamente.
- Estas de muy mal humor.
En ese momento, apareció Sergio, se estacionó frente a nosotras y tocó el claxon de su moto.
- ¡Ay ya llegó Sergio! - dijo Tatiana, se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla - nos vemos!! - grito corriendo hacia Sergio.
Mire a Derec, sonreí.
- Lamento este espectáculo - dije avergonzada.
- ¿Qué quieres hacer?
- Vamos a la plaza 28 - respondí.
Caminamos por la calle Bermudes hacia la plaza, nos sentamos en una de las bancas y miré a la gente pasar, en silencio.
- Querías hablar - dijo Derec, rompiendo el silencio.
- Es que... no sé como abordar el tema - dije aclarando mi garganta.
- ¿Necesitas pensar?
- Quiero ordenar mis ideas - dije mirándolo.
Lo observé fijamente, Derec era muy grande, mucho más que cualquier hombre que yo conocía, era muy blanco y cuando le daba el sol, la cara se le ponía roja, sus ojos eran de gato azul celeste, muy bonitos, sus manos eran mucho más grandes que las lias, agarre su mano y pegue mi mano para medirlas, era de contextura gruesa, ¿cuánto pesaría? Quizá unos 90 kilos, Quizá más.
- Yo quiero decir algo - murmuré - es que no sé, como hablar de esto - esquivaba la mirada de Derec.
- ¿Siempre eres así?
- Así... ¿Cómo? - dije soltando su mano y mirando hacia otro lado.
- Pareces un ratoncito atrapado en una ratonera - dijo soltando una carcajada.
Me tape la cara del susto.
- No te asustes - dijo abrazándome - me gustas así.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué? Pues, no lo sé, me gusta la inocencia que tienes en la mirada.
- Inocencia... - volteando los ojos - yo pienso, que estas acelerando, un poco las cosas, o sea, no me conoces, yo no te conozco, no se tus apellidos, ni quienes son tus padres, tampoco se a que te dedicas.
- Tengo negocios en esta ciudad.
- ¿Lo ves? - dije empezando a respirar más fuerte - me dices que tienes negocios, pero no que clase de negocios, es como si... estuvieras ocultando tu real fuente de ingreso.
- ¿Es eso lo que te interesa? ¿Saber cuánto ganó? - dijo poniendo cara de enojado.
- No me interesa si ganas un millón de soles, o quinientos soles, no me interesa si eres el dueño de una empresa o el cuidador de una pollería, yo solo quiero saber.
- ¿Por qué quieres saber?
- Porque yo... siento que... - suspirando - siento que ocultas algo y que cuando yo me entere de que ocultas, no lo sé... me da miedo, tu me das miedo.
- Pero yo nunca haría nada para lastimarte.
- ¿No lo entiendes? Tu... eres... como un príncipe azul del cuento, y yo... no se que hacer con esta actitud que tienes.
- Pues se mi princesa de cuento.
- ¡Yo no soy una princesa! - grite - ¡Tu no eres un príncipe!
- Baja la voz - dijo Derec.
- ¡No me pidas que baje la voz! - dije bajando un poco la voz - ¿No te das cuenta? Eres un tipo que oculta cosas.
- Todos tenemos secretos.
- Pero parece que tus secretos son... solo la idea de decirlo, se me hace un nudo en la garganta.
- ¿Que quieres entonces?
- Quiero que desaparezcas.
- ¿Por qué?
- Porque no soy una princesa de un cuento de hadas que debas salvar, y siento que si sigo teniendote cerca... algo muy malo va a pasar.
Derec se agachó sobre si, sujeto su frente con sus manos poniendo sus codos sobre sus piernas, tenía el rostro desencajado.
- ¿Estas rompiendo conmigo?
- Date cuenta Derec, nunca tuvimos una relación, no se puede acabar una relación que no ha empezado nunca.
- Pero yo fui a tu casa...
- Te devolvere el dinero que me diste, yo voy a trabajar estas vacaciones y te lo voy a devolver.
- No te preocupes, tu lo necesitabas para tus estudios.
Derec se levanto.
- Fue un gusto conocerte - murmuré.
- Vas a volver a mi, me vas a buscar de nuevo - dijo mirando al cielo con total seguridad.
Derec caminó hacia la avenida y tomó un motocarro, se fue, me quedé sentada en la banca de la plaza, las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos, no eran de dolor, era de alivio, sentía que me había librado de la boca del lobo.

Dama Oscura

lunes, 13 de abril de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPITULO VI

Derec llego a mi casa mucho antes que yo, al llegar a casa el estaba en mi sala, sentado conversando con mis padres.
- ¿Como no me hablaste nunca de tu novio? - dijo mi madre emocionada.
- Mamá - murmure - yo...
- Pero ven aquí, el tiene algo muy importante que decirte.
Mi madre me jalo del brazo y me hizo sentar al lado de Derec.
- Maria, yo estuve conversando con tus padres, sobre mis sentimientos por ti.
- No - dije deteniendo la respiración.
- No te asustes - dijo tomando mi mano suavemente - yo quiero decirte, Maria, que estoy enamorado de ti, que mis intenciones contigo son sinceras, me gustaría, con el permiso de tus padres, poder visitarte aquí y que si en un futuro me aceptas, poder casarnos.
- Yo - dije nerviosa sin saber que decir.
- Yo no tengo ningun inconveniente con que visites esta casa - se adelanto mi madre. Interrumpiendo.
- Yo deseo la felicidad de mi hija - respondió mi padre - y si ella le dejó entender que tiene un mínimo de interés por usted, no me opongo, pero si ella no desea nada con usted, yo la apoyo.
Mire a mi madre quien evidentemente estaba encantada con Derec.
- Esta bien - dije suspirando.
Derec sonrió de oreja a oreja.
- Te juro que de ahora en adelante me dedicaré a que seas feliz.
- No tengo dudas de eso - murmuré cínicamente.
Mire a mi madre muy feliz por la situación, mi padre miraba a Derec fijamente y Derec me miraba a mi.
- Los invito a cenar - dijo Derec rompiendo el incómodo silencio.
- Eso sería fantástico - respondió mi madre levantándose de su asiento y juntando las manos - así podríamos conversar.
Me levanté y sonreí.
- Entonces nos vemos esta noche - dije manteniendo la sonrisa.
Derec salió de la casa, yo lance una mirada enojada a mi madre y me fui a mi cuarto, ella me siguió.
- ¿Por que haces esto?
- Hija - empezó - los hombres no tienen consideración de que su mujer sea virgen o no cuando están con ella.
- ¿Que tiene que ver eso con esto?
- Este hombre está bien posicionado económicamente, está enamorado de ti, te puede ayudar...
- No te imaginas cuantas veces escuche esto.
- ¿Y qué deseas entonces?
- No te entiendo.
- Sabes muy bien a que me refiero - empezaba a sonarse enojada - ¿acaso quieres enamorarte de un bueno para nada que luego te dejara botada por otra?
- ¿Y cómo sabes que él no hará esto?
- Hay una probabilidad - torció la boca - pero antes de eso, podías obtener beneficios.
- ¿¡Te das cuenta de lo retorcido que es eso!?
- Es la realidad - me miraba fijamente - pero si eres inteligente, sacarás el mejor provecho a esta situación, a este hombre, sabes que tu padre y yo no podemos darte muchas cosas que te seria muy facil obtener de él.
- Madre - me tape la cara, estaba enojada por lo que estaba escuchando - entiendo lo que dices y porque lo dices - la miré desconcertada - pero que decepción de que seas mi madre.
- No es el fin del mundo, muchas chicas lo hacen.
Mi madre salió de mi habitación, me quedé sola con mis pensamientos.
Me acosté en la cama hasta la hora de la cita.
Cuando llegó la hora, Derec apareció en mi casa, yo ya me había vestido, mis padres estaban terminando de arreglarse.
- Me gustaría hablar contigo, un momento -dije.
- Si, está bien, ¿De qué quieres hablar?
- A solas - dije mirando el interior de mi casa.
- Entonces, ¿es urgente que sea hoy? - dijo intrigado.
- No, no es muy importante, a decir verdad, pero si es algo que me dio muchas vueltas.
- Lo olvidaba - dijo sacando un billete de 50 soles - toma, creo que tienes un examen mañana.
Mire el billete un poco desorientada, me sentía molesta con Derec por lo de la mañana, no sabia exactamente como reaccionar.
- Gracias - dije suspirando - espero aprobar el curso.
- ¿A que hora será tu examen?
- Como a las diez de la mañana.
- Iré a la facultad de educación por ti.
- Esta bien.
Mis padres salieron a nuestro encuentro en la sala.
- Es cada vez más difícil arreglarse - dijo mi madre sonriendo.
Salimos de la casa, nos dirigimos a "El nativo" un restaurante muy de moda en aquel tiempo. Esa noche, Derec me entregó un anillo, me dijo que no era de compromiso, pero si una muestra de su amor.
Después de cenar nos devolvió a mi casa.
Derec se fue, no sin antes, asegurarme que al día siguiente hablaríamos de lo que yo tenía en la cabeza.

Dama Oscura








lunes, 6 de abril de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO V

Cuando llegue a la plaza de armas, Derec ya estaba ahí esperándome, me acerque a el por su espalda, estaba parado mirando, quizá buscándome, le toque el brazo, el se dio la vuelta y en su cara se formó una sonrisa al verme.
- Hola - sonreí - ¿Llegue tarde?
- No para nada, yo vine antes para no hacerte esperar - dijo ofreciéndome su brazo - ahí esta el Aris Burger, vamos.
Caminamos hasta el local, subíamos por la escalera de caracol y nos sentamos cerca de la ventana, una señorita se acerco a nosotros con la carta.
- ¿Quieres que pida por ti? - dijo agarrando mi mano.
- Me encantaría - dije sonriendo.
Pidió unbun juane para el y una ensalada rusa para mi.
- Me gustaría que vayamos al cine, ¿Quieres ir?
- Me encantaría - sonreí.
- Hay una película que se está estrenado, una con Adam Sandler, me gusta mucho ese actor, seguramente nos reiremos mucho.
Sonreí, nos trajeron la comida, seguido fuimos al cine, nos sentamos en la cuarta fila contando de atrás para adelante, el me abrazo.
- Eres muy hermosa - dijo antes de que empiece la película - me gustaría que seas mi novia.
- Lo voy a pensar - murmure.
- ¿No te gusto?
- Pues... Un poco, si.
- ¿Un poco nada más? - dijo levantando mi cabeza con su mano, mirándome, se acerco a mi y levante la mano.
- ¡No! - dije asustada - lo siento, yo... No puedo.
- ¿Por qué?
- Porque apenas nos conocemos.
- ¿Pero eso que importa?
- A mi me importa, por favor no me insista.
Lo aparte de mi y se quedo tranquilo por un rato. Luego lo intento de nuevo y terminamos besandonos, aún así lo aparte de nuevo.
Cuando la película terminó, mientras caminábamos, el me propuso que estuviéramos.
- Podríamos conocernos, primero - dije dudando de mi respuesta.
- Está bien - dijo.
Desde ese día empezamos a salir, salimos cada fin de semana por tres semanas más.
El ciclo de la universidad terminó, había jalado un curso y debía ir a un aplazado, mis padres no tenían dinero para gastos extras y no me atreví a pedirles dinero, los días previos al examen me sentía desesperada, pues no podría pagarlo.
- Pídele a Derec - dijo Tatiana mientras le contaba mi preocupación.
Estábamos en la facultad, había ido para averiguar el día del examen, era en dos días, iba a perder el curso.
- ¿Como crees? No puedo pedirle dinero.
- Pero no es mucho, solo veintitrés soles, seguro que a él le sobra esa cantidad - dijo despreocupada.
- Tatiana, yo no puedo pedirle dinero a ese hombre, a penas lo conozco, ¿que va a pensar de mi?
- No va a pensar nada, llevas casi un mes con ese tipo, haz salido bastante con él, ¿Ya lo hicieron?
- ¡Tati! - dije asustada.
- Ay, que hablo, la virginiacasta.
- No lo hemos hecho aún.
- Pues háganlo.
- ¡Que dices! - dije bajando la voz - ¿Estas loca? ¡Es muy grande para mi!
- Pues mejor así - respondió - tiene experiencia.
- El día que lo haga será por amor - apreté los labios - no me hables más de ese asunto.
- Si por amor lo haríamos, ya nos habríamos extinguido.
- Tatiana, eres muy persistente.
- Y tu no sabes de lo que te pierdes por andar de sobrada.
Deje a Tatiana en la facultad, al salir llame a Derec.
- Aló - respondió, su voz se escuchaba tan serena.
- Soy yo - murmure - Maria Rosa.
- ¡Hola hermosa! - dijo cambiando el tono de voz.
- Yo... ¿Podemos vernos?
- Claro hermosa, ven a mi casa.
- ¿A tu casa? - dudando - no lo creo - suspire - mejor otro día, chau - colgué la llamada.
La nariz se me lleno de flemas, empecé a derramar lágrimas involuntariamente, me sentía impotente, tenía que sacar el dinero de algún lado, pero ¿de donde? Mientras lloraba se me paso por la cabeza muchas formas de obtener dinero. Podría enseñar unas clases a algún niño que necesite reforzamiento, si eso podía hacer. Pero ya no tenía tiempo, solo tenía un día parco seguir el dinero.
Mi celular empezó a sonar, era Derec, corte la llamada y llamó cinco veces más. Contesté.
- Aló - dije fingiendo desinterés.
- Disculpame por pedirte que fueras a mi casa, pasa que estoy trabajando y traje parte del trabajo aquí, te invito a almorzar.
- Gracias por considerarlo, pero prefiero no verte más.
- Vamos Maria, necesitas dinero ¿no?
Me quede en silencio por varios minutos.
- ¿Cómo lo sabes? - pregunté dudando.
- En todo este tiempo nunca me haz llamado solo ate cabos.
- Lamento haberte llamado para eso - dije - pero estoy un poco desesperada y no se que hacer.
- ¿Es de la universidad?
- Si, tengo que pagar una cuenta.
- Esta bien, yo te daré el dinero.
- No puedo aceptar, no podre pagarte.
- No importa, Maria, mis intenciones contigo son totalmente serias, quiero apoyarte con tus estudios y seas una gran profesional, dejame ayudarte con esto, por favor.
- No me acostare contigo porque me des dinero.
Una risa estruendosa se escucho al otro lado del celular.
- ¿Crees que mi interés contigo es sexual?
- Pues... Si.
- Hay Maria, que tierna eres, dime donde vives, iré a tu casa, ¿Cuanto necesitas?
- Veintitrés soles.
- Dame tu dirección, iré ahora mismo.
Le di mi dirección.
- ¿Eso es por el coliseo cerrado?
- Si, a la siguiente cuadra, la casa color verde.
- Llego en quince minutos.
- Gracias - murmure - pero de verdad no tengo como devolverte el dinero.
- No te preocupes, a mi me sobra (se rió) venga, no es para tanto.
Me quede en silencio.
- ¿Maria?
- Aquí estoy - dije aclarando mi garganta.
- ¿Estas llorando?
- Un poquito, si.
- ¿Por qué?
- No lo sé, las lágrimas se me salen nada más.
- Te veo al rato en tu casa.
- Esta bien - dije aspirando la nariz.
Corte la llamada.

Dama Oscura

lunes, 30 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO IV

Los viernes, suelo salir a las cinco de la tarde, estuve toda la semana pensando en Rebeca, una semana más y las notas serían entregadas, quería aprovechar e ir a visitar a Rebeca, su madre siempre ha sido cordial conmigo, tenía la esperanza de que lo sea aún ahora.
Me dirigí a a salida de la facultad y camine hasta la plaza 28 para tomar un colectivo a su casa, no sé si fue suerte pero no encontré a Tatiana en la salida, me subí a un colectivo, lo único bueno de ser universitaria el medio pasaje, lo malo es que una se expone a... Bueno, la intención se comprende.
Me bajé a una cuadra de la casa de Rebeca, ella vivía por la plaza Sargento Lores, esta plaza si que estaba abandonada, caminé hasta su casa, me pare en la puerta y respire, golpee la puerta varias veces hasta que alguien abrió.
Nunca entendí por qué nunca arreglaron el timbre de esa casa, abrieron la puerta, era su padre, que suerte.
- Hola Rosita, ¿Como estas? - sonriendo.
- Buenas tardes señor, vine a ver a Beca.
- Mi hijita esta enferma, no puede recibir visitas.
Un grito se escucho desde adentro.
- ¡Quien es!
- ¡Es Rosita! - grito el señor.
- ¡Ay Rosita! - gritaron desde adentro, la mamá de Rebeca salió limpiandose las manos en la falda - hola hijita, ¿como estas? - dijo afinando la voz, como cuando uno habla con un bebé.
- Buenas tardes señora, vine a visitar a Beca, me preocupa su ausencia en la universidad.
- ¡Ay hijita, tu siempre tan considerada! ¡Pero pasa, hija, por favor!
Entre a la sala.
- Ven siéntate.
Me senté al lado de la mamá de Rebeca.
- ¿No te contaron nada?
- No señora - dije poniendo la cara más inocente que me sabía - ¿Que pasó?
- Ay, hija pues resulta que a mi hija le salio un tumor en el útero, y tuvieron que hacerle una operación, uff riesgosa para sacarlo, pero ya esta mucho mejor, aun así el médico le dio descanso por un mes.
- Ay señora, cuanto lo siento - dije despacio - a mi nadie me dijo nada.
- Pero que bueno que vienes tu sola, porque la chiquita esa que tienes por amiga, no me gusta nada.
- ¿Tatiana?
- Ella misma, imagina que hasta con enamoradito anda, pero mi hija si que no, ella va a terminar la universidad y solo le voy a permitir la pareja que yo le escoja, ella va a llegar de blanco al altar.
- Yo entiendo señora.
Mire al papá de Rebeca quien. Se había sentado al frente de nosotras y miraba enojado a su mujer.
- Me gustaría conversar un momento con Beca, si fuera posible.
- Pero claro hijita, ya conoces su habitación, ¿Te quedas a cenar?
- ¿Qué habrá para comer?
- Pues tengo guiso de la tarde, le puedo poner un huevito frito y te preparo una lechecita.
- ¡Que rico seño, si me quedo!
- Entonces termino de lavar los platos, y preparo la cena.
Camine hasta la habitación de Rebeca, abrí la puerta despacio, estaba oscuro.
- Rebeca - murmuré, entre a la habitación y me senté en su cama.
- Maro - dijo succionando la nariz.
- Ya se lo que te pasó.
- No es verdad - dijo sentándose en la cama.
- Tatiana me contó.
- Entonces si es verdad - dijo abrazandome y llorando.
- Tu mamá...
- Ay Maro, mi mamá, me dijo que si no lo hacía me botaba de la casa.
- ¿Y el padre?
- Ese desgraciado.
- ¿Que pasó?
- Es Sergio.
Me quedé congelada con su confesión.
- ¿Estamos hablando del mismo Sergio?
- Si, Sergio, el único que conocemos.
- ¿El novio de Tati?
- Si, el mismo.
- ¿Pero como así? - respirando - ¿Tatiana lo sabe?
- ¡Estas loca? Cuando le dije a Sergio que estaba embarazada me dijo "Pues ve y dicelo al padre" ¡imagina!
- Pero Beca, como no te cuidaste.
- El momento, los tragos, la noche, el me sedujo, me dijo que con condón no se sentía igual y que el derrama fuera y pues que no pasa nada.
- Y tu mamá... Ya...
- Me hicieron un legrado - cerro los ojos y empezó a derramar lágrimas de nuevo - fue horrible.
- Ay amiga, pero tenemos que decirle a Tatiana.
- ¿A razón de que? El lo va a negar. A demás desde que ingresamos a la universidad no haz vuelto a conversar conmigo, nada más cuando vienes a mi casa.
- Estamos en diferentes carreras amiga, los círculos sociales cambian pero nunca dejamos de ser amigas.
- Loca - sonrió con lagrima en los ojos.
- ¡Rosa! ¡Rebeca! ¡A comer! - la mamá de Rebeca gritando desde la cocina.
- Jurame que nunca se lo vas a decir a Tatiana.
- Ay Beca, me pones en un apuro, como crees.
- Maro juralo.
- Esta bien, lo juro.
- Maro, los hombres son muy inmaduros.
- Eso todo el mundo lo sabe Beca - sonreí - ven, te acompaño a la mesa.
- Maro, Sergio fue mi primer hombre.
- Yo lo sé - murmuré.
- Si tienes oportunidad, buscate un viejo.
- Ay Beca, que dices, la tristeza te hace hablar tonterías.
- Los hombres mayores quieren hijos, a demás tienen solvencia económica y pueden mantenerlos, a demás si te embarazas de un hombre que tiene un buen trabajo le puede poner una demanda por alimentos y solucionas toda tu vida.
- Siéntate Beca.
- ¿Que hablan?
- Nada seño, cosas de la universidad.
Nos sentamos a la mesa a comer en compañía de los padres de Beca, me dijo que se había retirado del semestre y que el próximo volvía a clases. Después de la cena, volví a casa, de camino me llamo Derec, me invitó a salir al día siguiente, yo acepte.

Dama Oscura

lunes, 23 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO III

Lunes, lunes, detesto los lunes, ¿por que no existe un día más en el fin de semana? ¿Quien decidió que la semana tenga siete días y no ocho días? Me gustaría un día libre más... Los lunes son tan pesados.
Me levante a las cinco de la mañana como cada lunes a preparar el desayuno de mis padres y mío, había pensado en Derec todo el fin de semana, ¿de donde sería?
Revise mi horario... Tenía examen a las siete de la mañana, no había tenido tiempo de estudiar... ¡¡Rayos!! ¿Cómo se me fue tan rápido el fin de semana?
Avise a mi madre que ya estaba listo el desayuno, comimos, me dio cinco soles para mis gastos del día, tenía clases desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde, a las seis de la mañana, minutos más, minutos menos, me bañe, me vestí y salí a la facultad.
La facultad de educación queda en la Bermudes, es una facultad pequeña comparada con otras, pero estaba ubicada en una calle donde la hora de Internet costaba un sol, eso era lo que me gustaba más, entraba a mi messenger a chatear con mis amigos en las tardes una hora antes de volver a casa.
Cuando llegue a la facultad, me encontré con Tatiana y con Sergio, su enamorado.
Ella se despidió de Sergio, el estudiaba Enfermería, nunca comprendí como es que se conocieron, según Tati fue en la cachimbeada cuando ingresamos, caminamos juntas a nuestros salones mientras ella hablaba como loro, como siempre.
- Amiga, no te imaginas lo que pasó, fijate de la Rebeca esta embarazada de tres meses.
- ¿Que? - dije asustada - ¿De quién?
- Eso es lo que nadie sabe, porque ella no sale de su casa ni a la esquina.
- ¿No fue su madre la que dijo que se iba a reír cuando lleguemos con nuestro domingo siete?
- Fijate pues lo que decía esa vieja, nadie sabe quién es el padre y ella no lo quiere decir, solo llora todo el tiempo.
- Entiendo porque dejó de asistir a clases.
- Y eso no es todo.
- Dicen que su madre quiere obligarla a abortar, porque según ella su hija tiene todo un futuro por delante y no puede arruinarle por un hijo que dios sabe quien será el padre.
- Esa señora no tiene corazón.
- Le llame al celular y me contestó su madre, imaginate que me grito por el celular de que yo he sido una mala influencia para su hija y me exigió que no le hable más.
- Yo la vi muy pegadita al profesor Carlos - Solange, otra compañera de la facultad nos había seguido e interrumpido la conversación.
- ¿El profesor de natación? - inquirió Tatiana.
- Claro, desde que empezó el ciclo la vi muy atenta con el y el profe que la escogió de delegada - dijo Solange quien luego se metió a su salón.
- ¿Tu que piensas? - dijo Tatiana.
- Que voy a pensar Tati, no es mi amiga.
En ese momento sonó mi celular, era un mensaje de texto. Leí el mensaje apreté la boca y lo guarde.
- ¡¡No lo puedo creer!! - dijo Tatiana levantando la voz.
- ¿Que te pasa?
- Leí ese mensaje - dijo emocionada.
- ¿Que mensaje? - dije incrédula.
- ¿Quién es? - insistente.
- Qué pesada - dije quejandome.
- Ya cuéntame.
- Es el chico del Pardo.
- ¿El grandote?
- Si ese.
- Ya se vieron - dijo tratando de sacar más información - ¿que hicieron?
- Te voy a contar - le dije dudando - ¡Ay es que tienes una boca de campana!
- ¿Estas llamándome chismosa?
- Tatiana, no quiero ser la comidilla de la facultad.
- ¡Ay cuéntame!
- Me llevo al Palo Alto.
- Nooo
- Si, el pidió por mi, le dije que no tenia dinero y me dijo que el me invita.
- Ay amiga, es un galanazo.
- Me pidio que luego nos vayamos al río a pasear en bote.
- ¡Que emoción! ¿A donde fueron?
- No fuimos a ningún lado, yo no tenia permiso para más.
- ¿Y de que trabaja?
- Me dijo que tiene unos negocios en la ciudad y de eso vive.
- ¿Qué clase de negocios?
- No me dijo.
Entramos al salón de clases y nos sentamos.
- Pero tiene treinta y siete años.
- ¿Queee? ¿Como es posible? ¡Yo no le ponía más de veinticinco!
- Así como lo escuchas, seguro ya tiene mujer e hijos.
- Pero te escribió, no creo que tenga mujer.
- Yo no se, el recibió una llamada y salió al balcón a hablar.
Mi celular recibió una llamada.
- ¿Es el?
Mire el celular, si es el.
- Yo respondo - dijo quitándome el celular de la mano - ¿alo? ¡Hola amor, como estas? Yo soy Maria Rosa... Que soy soy, ¿Por que dices que no soy yo? Ay esta bien - dijo dándome en celular - dice que no cree que tu le dijeras amor.
- ¿Aló?
- Hola Maria, ¿Quien me respondió?
- Mi amiga Tatiana.
- Esa chica si que esta loca.
- Un poquito si.
- ¿Que haces?
- Estoy entrando a clases, justo llega el profesor, tengo que colgar chau - corte la llamada.
- El profesor no está llegando - dijo Tatiana.
- Solo quería una excusa para cortar.
- Yo no te entiendo, pronto vas a cumplir años y sigues siendo virgen.
- ¿Y eso que tiene que ver?
- Ese hombre es un hombre maduro, tiene su edad.
- Si.
- Gana su dinero, teniendo en cuenta que te llevo al Palo Alto, en una cita donde no consiguió nada.
- Tatiana - la mire seria.
- Tatiana no - respondió - que mejor que un hombre mayor que sabe lo que quiere, gana su dinero, puede mantenerte, darte tus gustos, comprarte cosas, a demás si no tiene mujer ni hjjos y por la hora que es y el te esta llamando seguro que no tiene, le das un hijo y sus negocios quedan para ti cuando el muera.
- ¿Por qué piensas que se morirá?
- Casi tiene cuarenta Maro.
- Treinta y siete.
- Digamos que son novios tres años, tienen un hijo quizá dos, vive unos veinte años más, se muere.
- Yo me quedo con dos hijos adolescentes por mantener.
- Y tus hijos serán herederos de sus negocios.
- No me dijo que clase de negocios tiene.
- Eso que importa, mira en el Pardo lo vimos gastar de lo lindo en cerveza y al día siguiente te invito a comer, eso significa que dinero no le falta.
- Ay Tatiana, no puedo creer que estas sugiriendo esto.
- Esta bien, piensa en tus posibilidades.
- Tati - volteando los ojos.
- Si no te quedas con el, mínimo es un hombre con experiencia en eso y pues tu primera vez será... Bonito.
- No podemos saber eso.
- Podrías solucionar tu vida, si te quedas con el, tener ropa nueva, zapatos nuevos, un celular más decente, un blackberry quizá.
- Eso es muy caro, Tati.
- Pero el podría comprarte uno.
- Realmente ya safaste ñaña.
- Al menos sal con el una vez más.
- Que nooo.
En ese momento entró el profesor, nosotras nos callamos, teníamos examen.

Dama Oscura



lunes, 16 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO II

Apenas amaneció, el me llamo.
- ¿Alo? - dije medio dormida.
- Almorcemos juntos.
- ¿Quién habla?
- Es cierto, no te di mi número, soy Derec, me diste tu número anoche en el Pardo.
- ¡Hola! - dije sentandome en la cama emocionada - ¿como estas?
- Bien, desde anoche no he dejado de pensar en ti, Almorcemos hoy.
- ¿Hoy?
- ¿Estas ocupada?
- No - dije - es que me tomas por sorpresa.
- Bueno, ¿que dices?
- Esta bien - respondí - ¿donde nos vemos?
- En la plaza de armas - dijo - a las once.
- Está bien, iré.
Mire la hora, eran las ocho de la mañana, me acosté nuevamente suspire, el si me había llamado, me sentía extrañamente feliz.
A las diez de la mañana, me levante, me di un baño y me vestí, vivías desde la Calvo de Araujo hasta la plaza de armas no es tan lejos pero aun así quería llegar a tiempo, le dije a mi mamá que me invitaron a almorzar y me miro extrañada, hizo como mil preguntas y me di cuenta de que si le decía la verdad no me dejaría ir, así que le dije que una compañera de la facu que ella no conoce cumple años ese día y que hará un almuerzo para sus amigos cercanos, ella se quedo tranquila, me dio diez soles y salí. De la casa, faltaban diez minutos para las once, seguramente el llegaría a tiempo...
Me baje muy rápido del motocarro y me dirigí a la plaza de armas, mire a mi alrededor y no estaba, me sente en la parte central y mire mi celular, busque su número y lo llame...
Lo llame 3 veces y no respondió.
Seguramente me mintió... Aun así no quise creer que me había dejado plantada así que espere...
Cuando llegaron las doce yo estaba llorando pues me sentía humillada, el no llegó.
Me levante de donde estaba y me puse a caminar al borde de la plaza para tomar un motocarro a casa, le mentiría a mi madre alguna cosa por haber vuelto...
- ¡¡Maria!!
Era él, me limpie la cara con las manos, levante la cabeza, lo busque, di la vuelta sobre mi buscándolo.
Estaba corriendo hacia mi.
- ¿A dónde vas?
- A mi casa - murmure.
- ¿Por qué te vas?
- Ya pasó una hora y no llegaste...
- ¿Una hora? ¡A penas son las doce!
- Quedamos a las once...
- ¿Once? ¡Te dije a las doce!
- No... Dijiste once...
- ¿Cómo iremos a almorzar a las once? ¡Te dije doce!
- Quizá escuche mal - sonreí.
- ¿Estabas llorando?
- Uhm... No... Yo... Pues si, me sentí triste porque no llegabas.
- Lo siento mucho - me abrazó - no creí que no escucharas bien la hora.
Me abrazo por al menos dos minutos y me beso la cabeza, era increíblemente alto, eso me gustaba.
- Vamos - dijo - iremos al Palo Alto, ¿Quieres comer ceviche?
- Pues si, claro.
Nos subimos al motocarro y el hablo con el chófer, nos dejó en la misma esquina del local, la banda en vivo se escuchaba hasta afuera.
Subimos las escaleras y nos sentamos cerca del balcón, nos dieron la carta y me puse a leer lo que había y los precios... Todo estaba por encima de treinta soles, cerré la carta asustada.
- ¿Que vas a pedir?
- Yo...
- ¿Quieres qué escoja por ti?
- No es eso...
- ¿No tienes hambre? ¿No te gusta lo que preparan aquí?
- Todo es muy caro - murmure.
- ¿Y qué?
- Es que no tengo tanto dinero
- No te preocupes por eso, yo te invito.
Me quede mirándolo un rato.
- ¿Nunca te invitaron a salir?
- No he tenido tiempo para salir con chicos - me mordí la lengua al mentir.
- Pues yo te invito, pide lo que quieras.
Lo mire, no hice ningún pedido.
- ¿Que van a almorzar?
El mesero estaba sonriente parado delante de nosotros.
- Yo comeré lomo saltado y la señorita, arroz con pollo, para beber una jarra de cebada.
- Muy bien - dijo el joven apuntando en su libreta - ¿algo más?
- Es todo por el momento - respondió el.
En ese momento llamaron a su celular, el miro la llamada y se levantó, salió al balcón y lo mire hablar por diez minutos gritando enojado y luego riendo. Regresó sonriendo.
- ¿Algún problema?
- Nada importante, mis negocios.
El mesero nos trajo la jarra de cebada y nos sirvió.
- Cuéntame de ti - dijo tomando un poco de su vaso - ¿Que haces por la vida?
- Estudio educación inicial, en la Unap.
- Que bonita carrera, así que quieres ser profesora, ¿que edad tienes?
- Voy a cumplir diez y nueve en cinco de agosto.
- Faltan dos meses.
- Si, así es.
- ¿Que quieres que te regale por tu cumpleaños?
- Nada - murmuré - ¿que podrías darme?
El mesero trajo los platos que Derec pidió.
- ¿Cuántos años tienes?
- Treinta y siete años.
- Eres mi mayor por casi veinte años.
- No te preocupes, en un par de años la diferencia de edad no se notará.
Empecé a comer, no hice ninguna pregunta ni el me dijo nada más por un rato, comí lo que pude, el plato era grande, me sentí mal, pensé que era mi mayor a lo mucho por ocho años, parecía tan joven.
- ¿A que te dedicas? - pregunté sonriendo.
- Tengo algunos negocios en esta ciudad, que van muy bien y me permite vivir cómodamente.
- ¿Que clase de negocios?
- ¿Te gustaría ir a pasear en el rio después de comer?
- Lo siento, no puedo - dije automáticamente - solo le dije a mi mamá que iré a almorzar, no puedo demorar más.
- ¿Aun le pides permiso a tus padres para salir?
- Si, a mi mamá, no quiero que se preocupe.
- Que niña buena, ¡¡jajaja!!
Terminamos de comer, el termino antes que yo.
- Gracias por la comida, estuvo muy rico.
- Salgamos otro día.
- No se si pueda.
- ¿Te asusta porque soy muy grande?
- No es eso, estoy en exámenes finales del ciclo y debo estudiar para aprobar todos mis cursos.
- ¿Cuando termina tu ciclo?
- En dos semanas.
- Bueno, te llamaré en dos semanas.
- Esta bien.
Nos bajamos del local al primer piso, tome un motocarro y me fui a mi casa, el se fue caminando hasta otro lado.
Treinta y siete años, podria ser mi padre, era un viejo, sentía asco, no queria volver a verlo, seguramente ya tendría hijos y esposa... No podía creer que habia salido con un hombre tan viejo ¿A que se dedicaba? No podía recordar de que vivía... No esperen... ¡¡Es que el no me lo dijo!!

Dama Oscura

lunes, 9 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO I

Encontrar un sentido a la vida, es algo tan difícil, que podemos demorar toda la vida en descubrirla.

Mi nombre es María Rosa, tengo 32 años actualmente y soy prostituta, muchos me juzgarán por dedicarme a la vida fácil, por no esforzarme por salir adelante de otra manera que con este despreciable trabajo, los de moral elevada me sentenciaran y pre juzgarán sin importar lo que yo tenga que decir, como es que termine aquí, pero mi historia empezó hace 13 años, así que empezaré desde el inicio, cuando todo esto empezó.
Soy la última de cinco hermanos, mi madre es ama de casa y mi padre es contador, imaginarán que llevábamos una vida ajustada, no había mucha atención para mi desde que tengo memoria, pero eso no me incomodaba, la libertad que me dieron mis padres era muy agradable. En aquel tiempo estudiaba educación inicial en la UNAP, de la ciudad de Iquitos, vivía con mis padres y mi hermana mayor de 23 años, quien aún vivía con nosotros, el estar estudiando una carrera, no la que yo quería, era lo más maravilloso en mi vida, me encantaba, yo no solía ser exigente con mis padres, aun así, soñaba con que al terminar la universidad, podría ganar mi propio dinero y comprar todo lo que yo quisiera.
Empezar con un terreno donde construir mi casa, luego electrodomésticos y finalizar con ropa de boutique, planeaba estudiar una maestría y enseñar en la universidad, postular a cargos altos del Minedu y ganar más dinero, tenía tantos proyectos, una vida normal, de una joven normal, ilusionada con la vida, en la flor de la juventud.
Debo decir que yo aún era virgen a los 19 años, me estaba reservando para quien seria el amor de mi vida, el padre de mks hijos, mi esposo, luego me daría cuenta de que esto es un error, no importa que tan pura sea una, los hombres no valoran a su mujer por haberse reservado para él, quizá tengo una idea errada de los hombres por el dolor que tengo dentro, esto es muy difícil de contar.
- Maro - Tatiana era mi mejor amiga desde el colegio, ella estudiaba ciencias sociales en la Unap y nos veíamos seguido, me decía Maro de cariño - esta semana es el aniversario de la facultad, ¿iras a las actividades?
- No lo sé - respondí desganada por el estrés que sentía de los estudios - la próxima semana empiezan los exámenes finales y quiero aprobar de todas maneras, no he podido aprobar matemática, y he perdido dos cursos por eso, la verdad no quiero atrasar más cursos.
- Al menos vamos a la fiesta del sábado.
- Uhm - resongue - solo iremos hasta las 2:00 am, mi mamá se pone nerviosa cuando demoro mucho en las fiestas, ya ves que no duerme esperándome.
- Sii - dijo emocionada - vamos a ponernos hermosas a ver si conseguimos novios.
Una conversación casual, de dos jóvenes estudiantes, soñadoras, ilusionadas con el amor, una vida común y corriente.
- ¿Cómo quieres que sea tu novio? - pregunte para seguir con la conversación.
- Pues, quiero que sea alto, me encantan los hombres altos, que no este muy quemado del sol, pero que tampoco sea blanco yuca, eso es feo, quiero que vaya al gimnasio y se mantenga en forma, que tenga una moto para poder pasear por toda la ciudad y que este totalmente loco por mi.
- Nunca encontrarás un hombre así - sonreí - para empezar los hombres que van al gimnasio no saldrían con una chica que tenga esta churreta - dije apretando el rollito que se le acomodaba en la cintura riendo - un hombre que hace ejercicio probablemente salga con una mujer que también haga ejercicios.
- ¿A ti como te gustaría que sea?
- Pues, que sea romántico, atento, cariñoso, que tenga moto también, que recuerde las fechas y sea paciente.
- Deberá tener la paciencia de Job - sonrió.
- No exageres - dije afinando la voz - ni que fuera para tanto.
En ese momento vimos al profesor ingresar al salón y entramos después de el, en el segundo piso de la facultad subir las escaleras era lo más tedioso que había pues los otros estudiantes se quedaban siempre a conversar en ella.
*****
Le pedí a Tatiana que me preste un vestido, me vestí y maquille para ir con Tatiana al Pardo, ahí sería el concurso, cuando ingresamos, nos dirigimos a la parte delantera del escenario, nos encontramos con nuestros compañeros y las cervezas empezaron a circular.
Me fui al baño con Tatiana y al salir lo vi, era mucho más alto que un loretano promedio y muy blanco, me quedé impresionada con el, solo lo vi un poco pero eso bastó.
Me reuní a mi grupo y de vez en cuando volteaba a mirarlo, el estaba concentrado con sus amigos, habían mujeres en su grupo también, de pronto nuestras miradas se cruzaron, yo me sonroje, eran casi las dos de la mañana, le dije a Tatiana que debía irme, salimos del complejo y en la salida estaba el, me miro y me sonrió, yo levante la mano saludandolo, el se acerco a mi.
Era mucho más alto que yo y de cerca se le veía más blanco.
- Soy Dereck - dijo, el alcohol se le había subido a la cabeza - si quieres te puedo llevar a tu casa.
- No - sonreí - estoy bien, gracias.
- Disculpa, quizá fui muy atrevido, ¿como te llamas?
- Maria Rosa - sonreí - mucho gusto.
- ¿Me das tu número?
- Si, claro.
Le di mi número y el lo grabo en su celular.
- Te llamaré - dijo - chau.
- Chau.
Tatiana se acerco a mi.
- ¿Qué fue eso?
- No lo sé - dije confundida - pero, creo que me enamore.

Dama Oscura

lunes, 2 de marzo de 2020

DIFICULTADES DE UNA CHICA FACIL: PRÓLOGO

Titulo: Trilogía Dificultades de una chica facil.
Libro 1: Telaraña de mentiras.
Libro 2: Muerta en vida.
Libro 3: Esperanzas de papel.

Prólogo:

- Buenas noches ¿es la primera vez que asistes a una consulta esotérica? - dije observando meticulosamente a aquella mujer delgada y ojerosa que había entrado a mi consultorio.
- Si, estoy muy nerviosa, no se por donde empezar - respondió frotando sus manos muy fuerte.
- Mira, haremos esto, te voy a leer primero y luego me contarás lo que quieras contarme.
- En realidad no deseo que me leas las cartas.
- Bueno, aquí vienes a esto - dije levantando una ceja.
- Yo necesito una amiga, necesito contarle algo a alguien pero no sé a quien - empezó a llorar.
- Cálmate por favor - sujete sus manos para tranquilizarla - está bien - sonreí - mírame - ella levantó los ojos - ninguna cosa que una mujer haga por él bienestar de sus hijos es indigno, aún cuando una mujer se prostituye para mantenerlos es una mejor opción que robar.
- ¿Como te llamas? - dijo limpiandose los ojos.
- Soy Nina, pero puedes decirme Dama Oscura.
- ¿Hace cuanto que te dedicas a atender en este consultorio?
- Seis años.
- ¿Y como lo aprendiste?
- Nací con el don.
- Quieres - dudando - ¿quieres ser mi amiga?
- Claro - dije pensativa - podemos ser amigas.
- Quiero contarle mi historia a alguien, pero no se como empezar.
- ¿Consideras que tu vida es digna de una novela?
- Una novela mexicana - sonrió - por todo lo que me pasó.
- Escribo en Internet, tengo una página donde publico mis novelas y estoy buscando una historia nueva, quizá publicar tu historia sea lo que buscas.
- Pero no quiero que la gente sepa quien soy.
- Te prometo que tu identidad quedará en absoluto secreto, solo tu sabrás que hablo de ti.
- ¿Ganas dinero escribiendo en Internet?
- Lo único que gano es la satisfacción de saber que mi mensaje llega a muchas personas y que podrían darse cuenta de que su vida amerita un cambio, mi único ingreso en mi vida en mi consultorio.
- Yo no se como empezar.
- Empecemos buscando un culpable, ¿como se llama ese hombre?
- Dereck Bunge, pero, ¿como sabes que se trata de un hombre?
- La única razón por la que una mujer termina como tu estás ahora, dando manotazos de ahogado gritando por que alguien lo salve, es por causa de un hombre - sonreí - ¿quieres contarme?
- Si, pero me gustaría que no me juzgues.
- Yo no te juzgare, pero si lo publicaré en Internet.
- Quizá si otras mujeres leer mi historia podrían salvarse.
- Es mi propósito, ¿por donde empezamos?
- Es que yo - empieza a llorar nuevamente - me avergüenzo tanto de lo que soy y de lo que hago.
- Nunca bajes la cabeza, nunca permitas que nadie te diga que vales menos, nunca te avergüences de lo que haces para mantener a tus hijos - le di un poco de papel higiénico.
- Soy prostituta - suspirando - lo soy desde hace dos años.

Dama Oscura