lunes, 9 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO I

Encontrar un sentido a la vida, es algo tan difícil, que podemos demorar toda la vida en descubrirla.

Mi nombre es María Rosa, tengo 32 años actualmente y soy prostituta, muchos me juzgarán por dedicarme a la vida fácil, por no esforzarme por salir adelante de otra manera que con este despreciable trabajo, los de moral elevada me sentenciaran y pre juzgarán sin importar lo que yo tenga que decir, como es que termine aquí, pero mi historia empezó hace 13 años, así que empezaré desde el inicio, cuando todo esto empezó.
Soy la última de cinco hermanos, mi madre es ama de casa y mi padre es contador, imaginarán que llevábamos una vida ajustada, no había mucha atención para mi desde que tengo memoria, pero eso no me incomodaba, la libertad que me dieron mis padres era muy agradable. En aquel tiempo estudiaba educación inicial en la UNAP, de la ciudad de Iquitos, vivía con mis padres y mi hermana mayor de 23 años, quien aún vivía con nosotros, el estar estudiando una carrera, no la que yo quería, era lo más maravilloso en mi vida, me encantaba, yo no solía ser exigente con mis padres, aun así, soñaba con que al terminar la universidad, podría ganar mi propio dinero y comprar todo lo que yo quisiera.
Empezar con un terreno donde construir mi casa, luego electrodomésticos y finalizar con ropa de boutique, planeaba estudiar una maestría y enseñar en la universidad, postular a cargos altos del Minedu y ganar más dinero, tenía tantos proyectos, una vida normal, de una joven normal, ilusionada con la vida, en la flor de la juventud.
Debo decir que yo aún era virgen a los 19 años, me estaba reservando para quien seria el amor de mi vida, el padre de mks hijos, mi esposo, luego me daría cuenta de que esto es un error, no importa que tan pura sea una, los hombres no valoran a su mujer por haberse reservado para él, quizá tengo una idea errada de los hombres por el dolor que tengo dentro, esto es muy difícil de contar.
- Maro - Tatiana era mi mejor amiga desde el colegio, ella estudiaba ciencias sociales en la Unap y nos veíamos seguido, me decía Maro de cariño - esta semana es el aniversario de la facultad, ¿iras a las actividades?
- No lo sé - respondí desganada por el estrés que sentía de los estudios - la próxima semana empiezan los exámenes finales y quiero aprobar de todas maneras, no he podido aprobar matemática, y he perdido dos cursos por eso, la verdad no quiero atrasar más cursos.
- Al menos vamos a la fiesta del sábado.
- Uhm - resongue - solo iremos hasta las 2:00 am, mi mamá se pone nerviosa cuando demoro mucho en las fiestas, ya ves que no duerme esperándome.
- Sii - dijo emocionada - vamos a ponernos hermosas a ver si conseguimos novios.
Una conversación casual, de dos jóvenes estudiantes, soñadoras, ilusionadas con el amor, una vida común y corriente.
- ¿Cómo quieres que sea tu novio? - pregunte para seguir con la conversación.
- Pues, quiero que sea alto, me encantan los hombres altos, que no este muy quemado del sol, pero que tampoco sea blanco yuca, eso es feo, quiero que vaya al gimnasio y se mantenga en forma, que tenga una moto para poder pasear por toda la ciudad y que este totalmente loco por mi.
- Nunca encontrarás un hombre así - sonreí - para empezar los hombres que van al gimnasio no saldrían con una chica que tenga esta churreta - dije apretando el rollito que se le acomodaba en la cintura riendo - un hombre que hace ejercicio probablemente salga con una mujer que también haga ejercicios.
- ¿A ti como te gustaría que sea?
- Pues, que sea romántico, atento, cariñoso, que tenga moto también, que recuerde las fechas y sea paciente.
- Deberá tener la paciencia de Job - sonrió.
- No exageres - dije afinando la voz - ni que fuera para tanto.
En ese momento vimos al profesor ingresar al salón y entramos después de el, en el segundo piso de la facultad subir las escaleras era lo más tedioso que había pues los otros estudiantes se quedaban siempre a conversar en ella.
*****
Le pedí a Tatiana que me preste un vestido, me vestí y maquille para ir con Tatiana al Pardo, ahí sería el concurso, cuando ingresamos, nos dirigimos a la parte delantera del escenario, nos encontramos con nuestros compañeros y las cervezas empezaron a circular.
Me fui al baño con Tatiana y al salir lo vi, era mucho más alto que un loretano promedio y muy blanco, me quedé impresionada con el, solo lo vi un poco pero eso bastó.
Me reuní a mi grupo y de vez en cuando volteaba a mirarlo, el estaba concentrado con sus amigos, habían mujeres en su grupo también, de pronto nuestras miradas se cruzaron, yo me sonroje, eran casi las dos de la mañana, le dije a Tatiana que debía irme, salimos del complejo y en la salida estaba el, me miro y me sonrió, yo levante la mano saludandolo, el se acerco a mi.
Era mucho más alto que yo y de cerca se le veía más blanco.
- Soy Dereck - dijo, el alcohol se le había subido a la cabeza - si quieres te puedo llevar a tu casa.
- No - sonreí - estoy bien, gracias.
- Disculpa, quizá fui muy atrevido, ¿como te llamas?
- Maria Rosa - sonreí - mucho gusto.
- ¿Me das tu número?
- Si, claro.
Le di mi número y el lo grabo en su celular.
- Te llamaré - dijo - chau.
- Chau.
Tatiana se acerco a mi.
- ¿Qué fue eso?
- No lo sé - dije confundida - pero, creo que me enamore.

Dama Oscura

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