Me subí a un colectivo que me llevó directamente al puerto Nanay, me quedé mirando el bar del que Mercedes me habló, era un lugar bastante limpio, la música fuerte, hombres entrando y saliendo, me acerqué, entre y me instalé en una de las mesas del fondo del local, buscando la escalera de la que Mercedes me habló, no fue difícil encontrarla, estaba a la vista, cerca del baño, me acerqué a la escalera, me fije que nadie me observen y bajé.
El ambiente era lujurioso, se escuchaban los gemidos de placer que hacían los hombres y mujeres, las habitaciones ni siquiera tenían puerta, eran pequeños cuartuchos donde a penas alcanzaba una tarima vieja con un colchón de paja, eso lo puede ver desde la escalera a la primera habitación, eran al menos cincuenta habitaciones totalmente pequeña, el piso estaba mojado y un joven amanerado corría de un lado a otro llevando papel higiénico, agua y sábanas, le gritaban "Mari papel" y el muchacho corría con el papel.
Los hombres hacían fila en cada habitación, me dio muchas nauseas, no podía creerlo, digo, si era lo que Mercedes me dijo, pero no queria creer que Dereck estuviese metido en eso, me di la vuelta para subir las escaleras pero alguien me jaló del pelo para atrás.
- ¿A dónde vas mamacita?
Me metió a una habitación y empezó a forcejear conmigo intentando quitarme la ropa, yo empecé a gritar tratando de evitar que me toque, el joven amanerado ingresó a la habitación.
- ¡No obligue a mi chica!
Grito, su voz era varonil, gruesa e imponente, lo sujeto del cuello y lo jaló para atrás, llamó a los guardias, sacaron al sujeto a la fuerza, el joven se dio vuelta y me miró.
- Tu no trabajas aquí - dijo sorprendido - ¿Quien eres?
- Yo... yo... yo... - tartamudeando - Dereck.
- ¿Dereck? - salio al pasillo - Llamen al patrón - volvió a entrar - tranquila, el patrón vendrá en breve.
Dereck apareció en la habitación unos cinco minutos después, me miró y su rostro cambió totalmente.
- Fuera todos - dijo muy enojado, saco un billete de cincuenta soles - vete a la casa - dijo sin cambiar de expresión - hablaremos en la noche.
Tome el billete y salí de ahí sin mirar atrás.
Lloré todo el camino de regreso a mi casa, llegué a mi casa, subí a mi habitación y me quedé llorando toda la tarde, estaba asustada, triste, confundida, enojada.
Dereck me había mentido todos estos años, me sedujo con engaños, me hizo su mujer, hizo promesas que nunca cumplió, las preguntas empezaron a dar vueltas en mi cabeza y mientras más me cuestionaba todo, más lloraba y más me dolía la cabeza.
Me dormí llorando.
- María Rosa - la voz de Dereck se escuchaba muy cerca de mi - despierta vamos a hablar.
A penas reaccione, empecé a llorar nuevamente.
- Aléjate de mi - murmuré.
- ¿Quien te dijo? - preguntó obligándome a sentarme.
- ¿Quien crees?
- ¿Por qué fuiste?
- Quería saber... - dije limpiándome la cara - me haz mentido todos estos años... estoy contigo nueve años, nueve años viviendo una mentira... nueve años pariendo hijos tuyos, soportando tus maltratos, tus celos, ¡mírame! Estoy vieja, mis senos están caídos de tantos hijos que he parido, estoy esperando un hijo más y tu te niegas a autorizar que me liguen...
- ¿Realmente te quieres ligar?
- Si...
- No te he mentido nunca.
- ¿Y qué acabo de ver? Nunca hablas de tus negocios, de dónde viene tu dinero, de dónde sacaste todo, ¿por qué me lo ocultarte?
- Porque sabía como ibas reaccionar.
- ¿Y crees que yo me merezco esto?
- Te quiero conmigo.
- ¡Yo no quiero ser la mujer de un proxeneta! - grité.
- Pues ya lo eres, y no hay marcha atrás.
- Me iré de aquí.
Dereck me sujetó del cuello.
- Primero vas a tener ese niño que estas esperando, me lo entregas y te vas, sola, mis hijos se quedan conmigo.
- ¡Son mis hijos! ¡Me iré de aquí con ellos!
- ¿Y cómo planeas mantenerlos? No trabajas, no tienes dinero, ¿crees que yo te daré un centavo se mi dinero si te vas? Yo no te daré ni un centavo de mi dinero, te vas de aquí, sola, mis hijos se quedan.
- ¡Suéltame! - grité - esta bien - dije tratando de calmarme - no me iré, me quedaré.
- Es la mejor decisión.
- Ya no quiero dormir contigo, no quiero que me toques, no quiero que te acerques a mi y cuando de a luz a este niño, quiero que firmes la autorización de ligadura de trompas.
- La firmare, pero, ya no puedes salir de la casa, a partir de hoy Cristina tendrá la llave de la casa y cualquier cosa que necesites se lo pediras a ella.
- Esa mujer que trajiste, no me agrada.
- Pues te aguantas, te quedarás en esta habitación hasta el día que ese niño nazca, no puedes salir de aquí.
Dereck salió de la habitación, escuché cerrar la puerta con el candado desde afuera.
Me quedé observando la puerta de la habitación, volví a llorar.
Estaba peor que antes, aunque Dereck me estuvo golpeando, al menos antes podía salir, ahora, tendría que quedarme confinada en mi habitación, mire por la ventana a la calle, la gente hacía su vida con normalidad, los días que pasaron estuve todo el día en mi habitación, Mercedes entraba dejaba mi comida y salía, no me hablaba, Cristina la observaba y apresuraba, estaba en una prisión en mi propia casa.
Me pasé los días echada, mirando la televisión, me bañaba en mi tina largas horas, sentada, sintiendo el agua caer sobre mi, por un momento me olvidaba de mi situación...
Una mañana amanecí con los Dolores de parto, grité, grité mucho, Cristina abrió la puerta y me vio en el piso mojada, llamó a Dereck, entre ella y Mercedes me llevaron al hospital donde daría a luz a mi último hijo.
Dama Oscura
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