lunes, 13 de abril de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPITULO VI

Derec llego a mi casa mucho antes que yo, al llegar a casa el estaba en mi sala, sentado conversando con mis padres.
- ¿Como no me hablaste nunca de tu novio? - dijo mi madre emocionada.
- Mamá - murmure - yo...
- Pero ven aquí, el tiene algo muy importante que decirte.
Mi madre me jalo del brazo y me hizo sentar al lado de Derec.
- Maria, yo estuve conversando con tus padres, sobre mis sentimientos por ti.
- No - dije deteniendo la respiración.
- No te asustes - dijo tomando mi mano suavemente - yo quiero decirte, Maria, que estoy enamorado de ti, que mis intenciones contigo son sinceras, me gustaría, con el permiso de tus padres, poder visitarte aquí y que si en un futuro me aceptas, poder casarnos.
- Yo - dije nerviosa sin saber que decir.
- Yo no tengo ningun inconveniente con que visites esta casa - se adelanto mi madre. Interrumpiendo.
- Yo deseo la felicidad de mi hija - respondió mi padre - y si ella le dejó entender que tiene un mínimo de interés por usted, no me opongo, pero si ella no desea nada con usted, yo la apoyo.
Mire a mi madre quien evidentemente estaba encantada con Derec.
- Esta bien - dije suspirando.
Derec sonrió de oreja a oreja.
- Te juro que de ahora en adelante me dedicaré a que seas feliz.
- No tengo dudas de eso - murmuré cínicamente.
Mire a mi madre muy feliz por la situación, mi padre miraba a Derec fijamente y Derec me miraba a mi.
- Los invito a cenar - dijo Derec rompiendo el incómodo silencio.
- Eso sería fantástico - respondió mi madre levantándose de su asiento y juntando las manos - así podríamos conversar.
Me levanté y sonreí.
- Entonces nos vemos esta noche - dije manteniendo la sonrisa.
Derec salió de la casa, yo lance una mirada enojada a mi madre y me fui a mi cuarto, ella me siguió.
- ¿Por que haces esto?
- Hija - empezó - los hombres no tienen consideración de que su mujer sea virgen o no cuando están con ella.
- ¿Que tiene que ver eso con esto?
- Este hombre está bien posicionado económicamente, está enamorado de ti, te puede ayudar...
- No te imaginas cuantas veces escuche esto.
- ¿Y qué deseas entonces?
- No te entiendo.
- Sabes muy bien a que me refiero - empezaba a sonarse enojada - ¿acaso quieres enamorarte de un bueno para nada que luego te dejara botada por otra?
- ¿Y cómo sabes que él no hará esto?
- Hay una probabilidad - torció la boca - pero antes de eso, podías obtener beneficios.
- ¿¡Te das cuenta de lo retorcido que es eso!?
- Es la realidad - me miraba fijamente - pero si eres inteligente, sacarás el mejor provecho a esta situación, a este hombre, sabes que tu padre y yo no podemos darte muchas cosas que te seria muy facil obtener de él.
- Madre - me tape la cara, estaba enojada por lo que estaba escuchando - entiendo lo que dices y porque lo dices - la miré desconcertada - pero que decepción de que seas mi madre.
- No es el fin del mundo, muchas chicas lo hacen.
Mi madre salió de mi habitación, me quedé sola con mis pensamientos.
Me acosté en la cama hasta la hora de la cita.
Cuando llegó la hora, Derec apareció en mi casa, yo ya me había vestido, mis padres estaban terminando de arreglarse.
- Me gustaría hablar contigo, un momento -dije.
- Si, está bien, ¿De qué quieres hablar?
- A solas - dije mirando el interior de mi casa.
- Entonces, ¿es urgente que sea hoy? - dijo intrigado.
- No, no es muy importante, a decir verdad, pero si es algo que me dio muchas vueltas.
- Lo olvidaba - dijo sacando un billete de 50 soles - toma, creo que tienes un examen mañana.
Mire el billete un poco desorientada, me sentía molesta con Derec por lo de la mañana, no sabia exactamente como reaccionar.
- Gracias - dije suspirando - espero aprobar el curso.
- ¿A que hora será tu examen?
- Como a las diez de la mañana.
- Iré a la facultad de educación por ti.
- Esta bien.
Mis padres salieron a nuestro encuentro en la sala.
- Es cada vez más difícil arreglarse - dijo mi madre sonriendo.
Salimos de la casa, nos dirigimos a "El nativo" un restaurante muy de moda en aquel tiempo. Esa noche, Derec me entregó un anillo, me dijo que no era de compromiso, pero si una muestra de su amor.
Después de cenar nos devolvió a mi casa.
Derec se fue, no sin antes, asegurarme que al día siguiente hablaríamos de lo que yo tenía en la cabeza.

Dama Oscura








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