Cuando llegué a casa de Derek, traté de estar lo más calmada posible. Me limpié la cara y toqué la puerta.
Dereck abrió, me miró y sonrió.
- Pasa... amor - dijo desconfiado, agachandose para besarme - ¿estás llorando? - agregó extrañado.
Lo abracé, volví a llorar.
- Mi amor - dijo cariñosamente, entramos a la casa.
- Yo, yo, estoy embarazada - dije sin soltarlo.
Derek sujeto mis brazos.
- ¿Embarazada? - murmuró alejándose de mí - ¿Cuanto tiempo tienes?
- No lo sé, tengo un atraso de once días.
Derek subió a su habitación, me senté en el sillón de la sala mientras lloraba.
Derek bajó, estaba vestido para salir a la calle.
- No tengo ganas de salir - murmuré.
- Hay pizza encima del microondas - dijo buscando sus llaves - come algo y ve a dormir, llama a tu casa y di que te quedarás aquí hasta mañana.
- ¿Por qué?
Dereck se detuvo en la puerta.
- Te prohibo que te vayas, sube a la habitación, bañate.
Subí a su cuarto mientras él me miraba subir.
Me bañé, comí un pedazo de pizza y me quedé dormida.
Cuando desperté estaba todo oscuro, busqué mi Blackberry, eran más de las nueve, Derek no había regresado.
Me vestí, agarre mi mochila y entonces al intentar salir, me di cuenta que la puerta principal estaba cerrada con llave.
- No puede ser - murmuré - No Derek - dije forcejeando la puerta, me senté al lado de la puerta principal llorando.
Llame a Tatiana.
- Maro, ¿Dónde estás? Tu mamá me llamó como diez veces
- Tatiana - dije ahogándome con las lágrimas - Derek me dejó encerrada en su casa, no puedo salir.
- ¿Cómo? ¿A Dónde se fue?
- ¡No lo sé! Salió temprano y me dijo que no me vaya, pero ya es tarde y la puerta está con llave.
- No te estreses ¿Quieres que vaya por allá?
- No, por favor, llama a mi mamá y dile que me fui a tu casa a hacer una tarea y que me quedaré a dormir ahí porque debemos terminarla hoy mismo.
- Pero Maro, eso no creo que funcione, ya me llamó varias veces y tuve que decirle que no sé dónde andas.
- Hay por favor, ayúdame, inventa algo.
- Mejor hay que decirle la verdad.
- Tati, ¡ayúdameee!
- Ya, ya, está bien, yo la llamo, veré que le digo.
Colgué.
Subí al cuarto de Derek, lo llamé, su celular estaba apagado.
Me eché en su cama, me dormí de nuevo.
- Hola, mi amor - la voz de Derek me despertó, mientras me abrazaba.
- Derek - murmuré, me di la vuelta y lo abracé.
- Te traje algo - dijo - siéntate.
Me senté en la cama, el empezó a buscar algo en su bolsillo.
Vi en el piso una cajita negra forrada, me quedé helada por unos segundos suponiendo lo que era.
- Derek - murmuré.
- Espera, no sé dónde lo dejé.
- ¿Eso? - dije apuntando la cajita.
Derek volteo, miro la cajita y sonrió.
Abrio la cajita y vi un fino anillo de oro con piedras.
- ¿Te casarías conmigo? - dijo sacando el anillo.
Me tape la boca, me quedé mirándolo.
- Derek yo...
Derek me puso el anillo en el dedo, me quedé mirando el anillo por un momento.
momento.
- No - dije arrugando las cejas.
- ¿Que dijiste?
- Derek, estoy embarazada y ¿esta es tu respuesta?
- ¿No quieres?
- Si quiero, pero no quiero casarme estando embarazada.
- ¿Ese niño es mío?
- Claro que si Derek, ¿Estas dudando de mi?
- No sé, lo siento, fué un lapsus, es qué, yo pensé que aceptarías.
- Derek no quiero que te sientas obligado porque estoy embarazada.
- No me siento obligado, quiero que nuestro hijo crezca en una familia consolidada.
- ¿Es sólo por eso?
- Maro, te amo, quiero pasar el resto de mi vida contigo.
- Entonces sí - murmuré.
- A primera hora, hablamos con tus padres, te vienes a vivir conmigo.
- ¿Los dos?
- Si, los dos, tengo que hacerme responsable de ti y de nuestro hijo.
- Derek yo le diré a mis padres, sola.
- Claro que no, Maro, iremos los dos.
- ¿A dónde fuiste?
- A comprar un anillo para ti.
- ¿Y demoraste hasta esta hora?
- Si te digo la verdad, ¿no te enojas?
- Depende de cuál sea la verdad.
Derek se sentó en la cama y me abrazó, acariciando mi pelo y besando mi cabeza.
- Fuí a ver a un vidente.
Me alejé de Derek, mirándolo asustada y sorprendida.
- No me mires así - sonrió - yo quería saber - esquivando mi mirada - si el niño que traes es mío.
Cruce los brazos.
- ¿Y qué te dijo tu vidente?
- Me dijo que es mi hijo y que es para mi bien, para mi futuro contigo.
- ¿Y necesitabas de un brujo para creerme? ¿Que tienes en la cabeza? ¿Por qué no confías en mí?
- Si confío en ti - dijo afinando la voz - es solo que hay cosas que prefiero asegurarme.
- Me quiero ir a mi casa - dije poniéndome los zapatos.
- Te acompaño.
- ¡No me acompañes! - grité - fuiste mi primer hombre, solo estuve contigo, ¿y dudas de mi? ¿te crees que me voy a acostar con otro? ¿Acaso te di motivos para dudar de mi? ¿Le pides trabajos a ese brujo? - me quite el anillo del dedo - ¡métete tu anillo por donde no te de el sol! - lancé el anillo y se perdió en la habitación.
- María Rosa, no te vayas así - dijo jalando mi brazo - conversemos.
- ¡No me toques! - grite, empecé a llorar - ¡eres un canalla!
- Amor, no te pongas así.
- ¡No me digas amor! He perdido dos años de mi vida al lado de un... de un... ¡viejo inseguro!
- ¡Ya basta!
- ¡No me calles!
- Estás histérica, cálmate.
- ¡Quiero que desaparezcas!
- No desapareceré, ¡ahora mismo iremos a tu casa y le dirás a tus padres que estás esperando un hijo mío!
- ¡Si tu te atreves a pisar mi casa! - dije apuntándolo con el dedo, quedándome callada.
- ¿Que va a pasar? - dijo alterado.
Un dolor en mi ombligo hizo que me arrodille y me eche en el piso de la habitación.
- María, ¿estás bien? - dijo cambiando el tono de su voz, notoriamente preocupado.
- ¡Me duele! - gemía.
- ¡Calma amor! Estas alterada, no es nada, ya se te pasará.
- Derek, ¡mi bebé! - dije mostrando mi mano manchada con la sangre que salía de entre mis piernas.
Dama Oscura
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