lunes, 20 de abril de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO VII

Al salir de mi examen, con mi nota aprobatoria, me encontré con Tatiana, quien había ido a la facultad era averiguar cuando empieza el vacacional.
Caminamos hacia la salida de la facultad mientras hablábamos y vi que Derec me esperaba a la salida.
Trate de deshacerme de Tatiana sin éxito, tuve que presentarle a Derec, quien ya de veía inquieto por mi tardanza.
- Así que tu eres Derec - dijo Tatiana con una sonrisa - ¿Tienes dinero?
- ¡Tatiana! - dije incómoda.
Ella me ignoró totalmente.
- Yo no puedo permitir que mi amiga pierda el tiempo con un hombre que sea misio.
- ¡Tatiana! - dije levantando la voz.
- A demás debes demostrar que eres un hombre soltero - continuo - mira que la primera vez de mi amiga debe ser con un hombre que realmente lo merezca.
Pellizque a Tatiana.
- ¡Au! Oye, ¿qué te pasa?
- Ya viene tu novio - sonreí - es mejor que te vayas - dije apretando los labios.
- ¿Que te pasa Maro? Me lastimaste el brazo.
- Nos vemos mañana Tatiana - dije muy enojada.
- Estas muy irritable últimamente, mira Derec es tu obligación hacer feliz a mi amiga.
- ¡Tatiana!
- ¡¡Queeee!!
- Ya vete - dije mirándola fijamente.
- Estas de muy mal humor.
En ese momento, apareció Sergio, se estacionó frente a nosotras y tocó el claxon de su moto.
- ¡Ay ya llegó Sergio! - dijo Tatiana, se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla - nos vemos!! - grito corriendo hacia Sergio.
Mire a Derec, sonreí.
- Lamento este espectáculo - dije avergonzada.
- ¿Qué quieres hacer?
- Vamos a la plaza 28 - respondí.
Caminamos por la calle Bermudes hacia la plaza, nos sentamos en una de las bancas y miré a la gente pasar, en silencio.
- Querías hablar - dijo Derec, rompiendo el silencio.
- Es que... no sé como abordar el tema - dije aclarando mi garganta.
- ¿Necesitas pensar?
- Quiero ordenar mis ideas - dije mirándolo.
Lo observé fijamente, Derec era muy grande, mucho más que cualquier hombre que yo conocía, era muy blanco y cuando le daba el sol, la cara se le ponía roja, sus ojos eran de gato azul celeste, muy bonitos, sus manos eran mucho más grandes que las lias, agarre su mano y pegue mi mano para medirlas, era de contextura gruesa, ¿cuánto pesaría? Quizá unos 90 kilos, Quizá más.
- Yo quiero decir algo - murmuré - es que no sé, como hablar de esto - esquivaba la mirada de Derec.
- ¿Siempre eres así?
- Así... ¿Cómo? - dije soltando su mano y mirando hacia otro lado.
- Pareces un ratoncito atrapado en una ratonera - dijo soltando una carcajada.
Me tape la cara del susto.
- No te asustes - dijo abrazándome - me gustas así.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué? Pues, no lo sé, me gusta la inocencia que tienes en la mirada.
- Inocencia... - volteando los ojos - yo pienso, que estas acelerando, un poco las cosas, o sea, no me conoces, yo no te conozco, no se tus apellidos, ni quienes son tus padres, tampoco se a que te dedicas.
- Tengo negocios en esta ciudad.
- ¿Lo ves? - dije empezando a respirar más fuerte - me dices que tienes negocios, pero no que clase de negocios, es como si... estuvieras ocultando tu real fuente de ingreso.
- ¿Es eso lo que te interesa? ¿Saber cuánto ganó? - dijo poniendo cara de enojado.
- No me interesa si ganas un millón de soles, o quinientos soles, no me interesa si eres el dueño de una empresa o el cuidador de una pollería, yo solo quiero saber.
- ¿Por qué quieres saber?
- Porque yo... siento que... - suspirando - siento que ocultas algo y que cuando yo me entere de que ocultas, no lo sé... me da miedo, tu me das miedo.
- Pero yo nunca haría nada para lastimarte.
- ¿No lo entiendes? Tu... eres... como un príncipe azul del cuento, y yo... no se que hacer con esta actitud que tienes.
- Pues se mi princesa de cuento.
- ¡Yo no soy una princesa! - grite - ¡Tu no eres un príncipe!
- Baja la voz - dijo Derec.
- ¡No me pidas que baje la voz! - dije bajando un poco la voz - ¿No te das cuenta? Eres un tipo que oculta cosas.
- Todos tenemos secretos.
- Pero parece que tus secretos son... solo la idea de decirlo, se me hace un nudo en la garganta.
- ¿Que quieres entonces?
- Quiero que desaparezcas.
- ¿Por qué?
- Porque no soy una princesa de un cuento de hadas que debas salvar, y siento que si sigo teniendote cerca... algo muy malo va a pasar.
Derec se agachó sobre si, sujeto su frente con sus manos poniendo sus codos sobre sus piernas, tenía el rostro desencajado.
- ¿Estas rompiendo conmigo?
- Date cuenta Derec, nunca tuvimos una relación, no se puede acabar una relación que no ha empezado nunca.
- Pero yo fui a tu casa...
- Te devolvere el dinero que me diste, yo voy a trabajar estas vacaciones y te lo voy a devolver.
- No te preocupes, tu lo necesitabas para tus estudios.
Derec se levanto.
- Fue un gusto conocerte - murmuré.
- Vas a volver a mi, me vas a buscar de nuevo - dijo mirando al cielo con total seguridad.
Derec caminó hacia la avenida y tomó un motocarro, se fue, me quedé sentada en la banca de la plaza, las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos, no eran de dolor, era de alivio, sentía que me había librado de la boca del lobo.

Dama Oscura

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