Mientras me llevaban a la sala de operaciones del Hospital Regional, donde me realizarían una cesárea y de paso me ligarian, sujete el brazo de la enfermera que iba a mi lado sujetando el suero.
- Ayuda... me - dije antes de cerrar los ojos.
Un agudo dolor en el vientre me despertó, me quejé suavemente, una enfermera se acercó a mi.
- ¿Como se siente? - preguntó la enfermera controlando mi temperatura.
- Mi bebé - dije sin hacer caso.
- El médico vendrá a verla en breve y le explicará todo.
- Mi bebé - murmuré de nuevo.
- No debe moverse - dijo la enfermera - debe estar en posición horizontal por la anestesia, su esposo autorizó la ligadura de trompas.
- Me siento mareada - murmuré.
- Perdió mucha sangre durante la cesárea.
- ¿Donde esta Dereck?
- Señora, necesito hacerle unas preguntas, si no fuera molestia.
- Esta bien - murmuré.
- Señora, ¿usted ha sido golpeada por alguna persona de su entorno?
Mire a la señora que me miraba, de manera inquisidora, en silencio, con un lapicero en la mano izquierda y un formulario en la mano derecha.
Entro Dereck a la habitación.
- Mi amor - dijo suspirando - estaba tan preocupado por ti - se acercó, me acaricio el pelo y me besó la frente - los niños quedaron asustados en casa, creen que te paso algo malo, yo les dije que volverás en seguida.
- Señor - dijo la mujer que estaba sentada a mi lado - soy Carol, la asistenta social, necesito conversar un momento con su esposa, si puede salir para poder conversar con ella.
- Si, disculpe.
Dereck se acercó a mi y presionó su cara sobre su frente.
- Los niños te están esperando amor - dijo luego me miró y pude notar en su mirada que el sabia a que había ido esa mujer a conversar conmigo, salió de la habitación.
Mire a la mujer y empecé a llorar.
- Señora María Rosa, si usted está sufriendo de alguna manera en casa, dígame ahora, la vamos a ayudar.
- No - dije poniendo mi mano en mi boca - nadie me hace daño.
- La han insultado, o dicho de alguna forma para hacerla sentir menos.
- No, mi marido... es un hombre muy cariñoso.
- La obligaron a hacer algo que no quiso...
- No, claro que no, a mi me cuida mucho... mi marido...
- Señora María Rosa, no tenga miedo... la vamos a ayudar, si usted habla ahora, estará protegida, vamos a llevar a sus hijos a donde la llevemos a usted y estarán juntos.
- Mi marido es el hombre ideal, me cuida mucho, me ama, vela por mi bienestar, ¿de donde saca todo esto?
- Se han observado, algunas marcas en su cuerpo, que los médicos piensan que necesita ayuda...
- Estoy perfectamente bien - dije mirándola fijamente.
- Esta bien... usted puede acudir a la comisaría más cercana a su casa en caso de necesitarlo y la ayudarán, con lo que sea que necesites.
- ¿Donde está mi bebé?
- El médico le informará en breve, recuerde que no esta sola.
La mujer se fue de la habitación, y me quedé sola por al menos un minuto cuando entraron el médico y dos asistentes.
- Señora María Rosa - empezó - hemos encontrado que su niño en su vientre, llevaba varios días muerto, estaba ahogado y no fue posible salvarlo, lo lamento mucho.
- Esta bien - dije empezando a llorar de nuevo - esto no es cierto - dije cerrando los ojos sin poder contener mis lágrimas.
- Señora, ¿necesita ayuda?
Mire en silencio a la mujer que me hablaba intransigente, sin inmutarse por mi dolor.
- Si es usted víctima de maltrato doméstico, la podemos ayudar.
- Nadie me hace daño - murmuré - estoy bien, tranquila, mi marido me ama, me da todo lo que necesito...
- No tenga miedo señora, si la han amenazado, no podrá hacerle nada, en cuanto declare que su marido le hace daño, lo pondremos en custodia.
- ¿Se da cuenta de lo que me dice? - dije mostrando mi enojo - si lo llevan a la cárcel, ¿quién va a pagar los gastos de la casa? ¿Quien va a mantener a mis hijos? Tengo cinco hijos, señora.
- Pero ¿por qué tuvo tantos hijos?
- Porque cuando veintiocho, y solicité que se me hiciera la ligadura de trompas, me dijeron que era muy joven, que debía tener treinta años, pues ya tengo treinta.
- Existen los métodos anticonceptivos, pudo utilizar un método de protección, no solo existe la ligadura.
- Usted no sabe nada, señora, nada, los métodos anticonceptivos no son al 100% me embarace utilizando ampollas trimestrales... dice que ofrece ayuda, pero su ayuda sólo empeorará mi situación, no expondré a mis hijos a pasar hambre, haré lo que tenga que hacer con tal de que ellos estén bien.
- Señora María Rosa - dijo suspirando la asistente social - piense un momento, ¿qué ejemplo le está dando a sus hijos? Que es correcto soportar malos tratos con tal de no ser madre soltera, es usted una mujer fuerte, puede trabajar, sus hijos no serán niños por toda la vida, la ley obligará al padre a darles una pensión.
- Estoy bien, mis hijos están bien, mi esposo me cuida, como no existe hombre que me cuidara mejor que el, no se meta, señora, no se meta.
- Bueno - dijo viendo que no obtendrá nada de mi - cuando decida que no desea pasar más por eso, asista a la comisaría más cercana a poner su denuncia.
- No lo necesito, estoy bien, no podría estar mejor.
La mujer salió de la habitación, Derek entró a la habitación después de que ella salió.
- Hola - sonreí - ya sé lo que pasó.
- En casa hablaremos - murmuró Derek dándome un beso en la frente - vamos a hacer que esto funcione.
Derek se quedó sentado unas horas hasta que llegaron los médicos al control diario, salió de la habitación diciendo que volvía al día siguiente.
Me dijeron que tendría que quedarme tres días más ahí, eso fue como un descanso de mi realidad, al menos por un momento.
Dama Oscura
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