lunes, 15 de junio de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO XII

Derek me levantó en sus brazos, bajó las escaleras llevándome cargada, salió tomó  sus llaves y salió.
- ¡Moto! - gritó.
- Derek - empecé a llorar - me duele mucho.
- Al Hospital Regional.
- Si señor - respondió el chófer del motocarro.
Derek me acomodó.
- Dame un momento - dijo, entró a la casa a sacar algo y se subió a mi lado.
- Derek - dije.
- Ya estamos en camino amor.
El chófer violó al menos diez reglas de tránsito para llevarnos lo más rápido posible al hospital, haciendo sonar su bocina estruendosamente para que nos cedan el paso, acelerando a más no poder.
Derek me cargó hasta la entrada del hospital, se encontró con una mujer, estaba más asustado que desesperado.
- Mi mujer tiene una complicación con el embarazo - dijo desesperado.
- Una silla de ruedas - dijo la mujer, era una enfermera.
- Señor su mujer ira a emergencias, usted debe llenar los formularios de ingreso.
- ¡Derek! - grité.
Todo a mi alrededor se puso negro.
- María Rosa - la voz de mi madre llamándome en la oscuridad.
- Mamá - murmuré.
- Llamé a todas tus amigas y nadie me supo dar razón de ti.
- Lo lamento mucho, estaba en casa de Derek.
- Ya lo sé, Derek me contó todo, ¿Por qué no me lo dijiste?
- Estaba asustada, ¡mi bebé!
- Trata de estar tranquila.
- ¡Mi bebé! - repeti sin escucharla.
- Aún está ahí - dijo Derek entrando - Lo lamento mucho, esto es mi culpa.
- Vete - dije - no quiero verte.
- Volveré luego - dijo Derek saliendo.
- Tienes un embarazo de alto riesgo, te quedarás aquí por tres días - dijo mi madre.
- Tengo clases.
- Tendras que retirarte el ciclo, porque cuando salgas de aquí, no podrás hacer mucho movimiento por al menos cuatro meses.
- Quiero vomitar - dije, me asomé a un canto de la cama y vacíe lo que tenía en el estómago, ensuciando el piso - lo siento.
- No te preocupes.
Mi mamá llamó a alguien de limpieza que vino a limpiar lo que hice, dejaron un tacho de basura al lado de mi cama.
- María - dijo mi mamá triste - opino que lo mejor es que te mudes a vivir con Derek, no se porque estás enojada con el, pero tienen que solucionarlo.
- Mamá - rezongué.
- Eres mujer, debes aprender a callarte para que tu relación funcione, no puedes tener esta actitud con tu pareja. En especial que el te ama mucho.
- Mamá - dije torciendo la boca.
- Hija, tu sabes la situación de la casa, el puede darte todo lo que necesitas.
- Mamá, esto no está en mis planes.
- Hija, debes pensar en tu futuro y en el futuro de ese niño que va a venir pronto al mundo.
- María - la voz de Rebeca me interrumpió.
- Te dejo con tu amiga - dijo mi mamá saliendo.
- Hola - dijo abrazándome.
- Beca, ¿cómo supiste?
- Estaba en el hospital, poniéndome una ampolla cuando vi a Tatiana y ella me contó.
- ¿Tatiana está aquí?
- Estaba - murmuró - nos encontramos hace rato, iba de salida.
- Ya veo... no se que haré ahora.
- Continuar - sonrió.
- Voy a tener un hijo, tengo veinte años y voy a tener un hijo, no estoy preparada - dije enojada.
- Vas a ser mamá, no tienes cáncer, la vida continúa.
- ¿Como haré con mis estudios? me falta un año para terminar.
- Como tienes riesgo, tienes que dejar este ciclo, terminas tu embarazo y cuando tu hijo deje de lactar, vuelves a matricularte.
- Tu todo lo ves fácil.
- Intento pensar en soluciones.
- Quiero que Tatiana venga.
- Pues entonces no tengo nada que hacer aquí - dijo levantándose.
- ¡No te vayas! - dije asustada - Yo, no quiero estar sola.
- Maro, debes dejar de estar asustada, la situación no es mala.
- No puedo evitarlo.
- A ver, ¿Cómo reaccionó Derek con la noticia?
- El... - suspirando - no se si deba hablar de esto...
- ¿Que tan malo es?
- No se como tratar la situación.
- Pero el siempre se ha portado como un sol contigo, todos en la facultad sabemos las locuras que hace el por ti.
- Beca - dije pensando antes de continuar - Derek fue con un brujo para confirmar que mi embarazo es suyo.
- ¿Cómo estás tan segura de lo que dices?
- El me lo dijo.
- Esta bien - dijo pensativa - ¿desde cuándo asiste a uno?
- No lo sé, ¿te imaginas? Sus decisiones las basa en lo que él le diga.
- Maro el... pudo... tu sabes...
- ¿Hacerme un amarre? No creo, ¿llegaría a tanto?
- Yo conozco una señora que lee el cigarro, podría decirnos si el te hizo algo.
- No creo que Derek llegue a tanto.
- Maro, a mi me leen el cigarro cada 3 meses, se lo que te digo, los hombres si son capaces.
- No creo, en realidad, el... podría tener a cualquier mujer, yo no tengo nada que ofrecer, a demás, si solo quería pasar el tiempo ¿No crees que hace mucho me habría dejado?
- Si, probablemente, quien sabe, no me hagas caso.
- ¿Hola?
- Buenas tardes señor - murmuré.
- María Rosa, no me trates así, mi amor.
- Debo irme ya - dijo Rebeca.
- No, Beca - dije asustada.
- Ustedes necesitan conversar - dijo ella dándome un beso y saliendo de la habitación.
- Conversemos por favor - dijo Derek.
- Ve y dile a tu brujo que hable contigo.
- Por favor amor - dijo tomando mi mano.
- No me digas amor - dije quitando mi mano, cruzando los brazos.
- María Rosa, por favor.
Me tape la cara.
- Mira, te quiero explicar todo, escúchame, por favor.
- Mis padres me dijeron que me mude contigo - murmuré.
- Si, ya me lo dijeron, mira, hagamos el intento, yo te amo.
- Derek, ¿cómo esperas que te crea? Yo... tu... ¿Me hiciste un amarre?
- ¿Por qué piensas eso? Si yo te amo, estamos muy bien.
- Siempre haces esto.
- ¿Que cosa?
- Cuando te hablo de un tema que no te gusta, cambias de tema.
- Amor, estas alterada, por favor, mira, ya te van a dar de alta y nos vamos a la casa.
- Necesitas decirme la verdad Derek - dije mirando a la pared.
- Esta bien, hablaremos de todo lo que quieras saber, te juro que no te mentire, pero en casa, ¿si?
- Si - suspirando.
Derek sacó el anillo y me lo ofreció.
Sonreí.
- ¿Realmente quieres casarte conmigo?
- No existe nada que quisiera más en el mundo.
- Esta bien - dije estirando la mano.

Dama Oscura

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