lunes, 28 de diciembre de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPITULO XVII

 - Ahora - dijo Derek cuando llegamos a casa - que te ligaron, ya no puedes tener más hijos, no habrá más problemas con intimar.

- Derek - murmuré - el corte que me hicieron, aún me duele.

- Esta bien - dijo sonriendo - vamos a esperar, cuando te sientas mejor, cuando te recuperes, todo volverá a ser como antes.

- Derek, yo... quiero terminar la universidad, me faltan dos ciclos...

- Pero si aquí tienes todo lo que necesitas, te compro ropa, hay comida en la nevera, tienes una empleada que se ocupa de la casa, puedes hacer lo que quieras, incluso, si quieres dinero, te daré una tarjeta de crédito, para que te compres lo que quieras.

- No se trata de dinero, Derek, yo quiero terminar la carrera para poder trabajar.

- ¡Nunca dejaré que trabajes! - gritó. 

Me quedé mirando a Derek en silencio.

- ¿Para que quieres trabajar? Seguramente tienes otro marido allá afuera a quien quieres ver...

- ¿Qué dices? Yo no tengo a nadie.

- Entonces, ¿a dónde quieres salir? Tu solo debes salir conmigo y estar conmigo, ocúpate de mi, de mis necesidades, no quiero que salgas y que otros hombres te estén mirando.

- Porque quiero tener algo que hacer. 

- Ocúpate de tus hijos.

- Cuando nos reunimos dijiste que podría estudiar luego, me falta un año para terminar.

- Eso era antes, ahora las cosas cambiaron.

- ¿Que cambió Derek?

- Tu sabes muy bien que cambió.

Agarro sus llaves y salió a la calle.

Los días que vinieron la situación empeoró para mí.

Empezó a golpearme cada vez que yo me negaba a acostarme con él, y se le hizo costumbre, Cristina empezó a dormir con nosotros y él se acostaba con las dos, un día, me obligó a lamerle después de que el termino dentro de ella.

Cristina se embarazó y era la nueva "señora" de la casa.

Yo quedé relegada.

Me miré al espejo, estaba gorda, arrugada, se me habían caído varios dientes, los pechos caídos, mi barriga colgaba, empecé a llorar desconsoladamente,  no me reconocía en el espejo.

Un día descubrí a Derek y Cristina teniendo sexo en la sala, mientras Mercedes había llevado a los niños a uno de los cuartos, me enfureci y la jale de los pelos.

Derek me boto de la casa y me dijo que me largue.

Me fui a la casa de Tatiana, no la encontré, resulta que se había ido a vivir sola, había terminado con su novio, me fui a buscarla en su departamento y ella me dejo quedarme con ella.

Me contó que tenía un trabajo y que podía entrar yo también, me contó que era "dama de compañía" que tenía que registrarme en una pagina y colgar unas fotos mías. Que los hombres que llegaban a la ciudad me escribirán y estarían conmigo a cambio de una tarifa que yo misma pondría, me pareció una buena idea.

Ella me acompañó al gimnasio, quise volver a la universidad pero los costos de reingreso eran muy altos u encima tendría que pagar mensualmente por haber dejado tantos años la carrera.

Me faltaba un año, pero me importaba más mis estudios. Me metí a trabajar en lo que me dijo Tatiana, a veces salíamos juntas. 

Y con esto termine de morir, Derek mato todo lo bueno que había en mi y solo me dejo un sentimiento de vacío y decepción de la vida que no podía llenar, un año después pude comprar un terreno y construi una casa, pensando en mis hijos, porque no los dejaría con Derek.

Cuando tuve todo preparado, fui a la comisaría y denuncié que un prostíbulo funcionaba en Nanay y quien era el jefe.

Derek huyó del pais, Cristina y sus hijos se fueron de la ciudad y se quedaron con una pequeña fortuna que les dejo Derek.

Yo me quedé con mis hijos quienes vinieron a mi con ropa encima, no me importó, tenía a mis hijos otra vez.


Dama Oscura

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