lunes, 4 de mayo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS CAPITULO IX

- Prueba esto - dijo Dereck acercando una bebida.
- No quiero estar ebria en mi primera vez - dije apartando la copa de mi lado.
Era el día que le había dicho que quería hacerlo, estabamos en el Musmuki fuimos a escuchar música y tomar algo.
- No vas a perder el conocimiento, solo te vas a relajar y será más fácil.
- Quiero estar lúcida - dije segura de mi misma.
- Mira, Maro, la primera vez es siempre complicada, no solo para una mujer, también para un hombre, yo nunca lo hice con una mujer virgen y temo lastimarte, necesito que me ayudes y hoy estés lo más relajada posible.
- ¿Que es?
- Siete raíces.
Probé un poco y el sabor se quedo marcado en mi paladar y garganta, achine los ojos y saque la lengua.
- No estás acostumbrada a tomar alcohol - dijo soltando una carcajada.
- No te rías de mi - murmuré.
Dereck se acercó a mi y me estampó un beso.
- Quiero que sea una noche linda.
- Esta bien - murmuré.
Terminamos de tomar, salimos del local y caminamos hacia la plaza de armas.
- Vamos a mi casa - dijo el.
Subimos a un motocarro que nos llevó hasta la Av. La Marina, entramos a una casa de dos pisos.
- Mi habitación es arriba - dijo - ¿Puedo fumar?
- No sabia que fumaras - a decir verdad nunca le había visto, olido o probado tabaco.
- Es Maria Juana.
- ¿María Juana?
Estaba desconcertada, saco un paquete con varios cigarros artesanales.
- Pero para ti, tengo esto - dijo sacando un envase de margarina.
- No quiero comer - sonreí.
- Es mantequilla casera, te va a gustar, solo un poco con una tostada.
Echo un poco en el pan y me ofreció.
Sujete el pan sin probarlo, mirando como encendía un cigarro artesanal.
- No te va a pasar nada - dijo.
- Ese no es un cigarro normal.
- Es María Juana.
- ¿Desde cuando consumes? -
- Desde hoy - dijo sin inmutarse - no te harás adicta por fumar uno, estoy nervioso en realidad.
Masque la tostada y un extraño sabor me inundó la boca.
- Esta tostada tiene un sabor extraño - dije mientras mordía de nuevo el pan.
- Le puse mantequilla feliz - dijo Dereck sonriendo.
Lo miré asustada.
- ¿Pero qué te pasa? - dije enojada - quiero estar despierta.
- Estarás despierta, solo más relajada - dijo mirando el reloj.
Me agarró la mano y subimos a su habitación, nos sentamos en su cama y empezamos a besarnos.
- Espera - dije deteniendolo.
- ¿Que pasa?
- Es que... tengo miedo.
- Esta bien - dijo - podemos hacerlo otro día.
- Solo... hay que echarnos.
Se echo en la cama y encendió la television que estaba al frente de su cama en una repisa.
Puso una película y me acomode en su brazo, el froto suavemente mi espalda, así estuvimos por alrededor de una hora hasta que me sentí más tranquila.
Me acerqué a sus labios y lo besé.
- No hagas nada que no quieras hacer - dijo enojado - quiero que estes muy segura.
- Estoy muy segura - murmuré.
Me saqué la blusa el se sentó y empezó a besarme el cuello bajando lentamente.
Empecé a sentir un cosquilleo debajo de mi ombligo mientras me besaba.
Me desabrocho el pantalón y lo saco de un tirón, me saco el calzón.
- Échate - dijo suavemente en mi oído.
Me acomode en la cama el metió su brazo debajo de mi pierna, explorando mi cuerpo con sus labios.
Mire el techo cuando sentí su lengua.
- No - dije asustada sentándome.
- ¿Que pasa?
- ¿Que hacias?
- Intento estimularte.
- Yo... es que, me da pena.
- ¿Quieres que me detenga?
Mire la habitación, estaba todo muy ordenado, era la primera vez que estaba en la casa de Dereck, pero ya habíamos dormido juntos antes, me eché nuevamente.
- Sigue.
- No te asustes - dijo.
Siguió jugando con su lengua y empecé a sentirme incómoda, metió su dedo, senti que me raspaba.
Se quitó la ropa y empezó a tocarse mientras jugaba con su lengua en mi.
Se puso encima de mi, podía sentirlo, empezó a frotarse sin meterlo mientras me besaba, empezó a temblar.
- Dereck, ¿Estas bien?
- Si - murmuró - es que temo lastimarte.
- Hasta donde se, todas las mujeres pasamos por esto - sonreí.
Metió su mano por mi espalda sujetando mi cabeza para besarme, abrió mis piernas con sus piernas y con la otra mano se ayudó y lo metió.
Era caliente, podía sentir lo caliente que era, mis uñas estaban clavadas en su cintura y una lágrima derramaba por mi cara por el dolor que sentía pues lo metió con tal fuerza que no me dio tiempo para más, estaba inmóvil, mientras me abrazaba, empezó a besarme intentando calmarme e hizo un movimiento suave, raspaba mucho...
Empezó a moverse suavemente mientras me besaba.
- Mi María Rosa, mi adorada María Rosa - decía una y otra vez - por fin puedo decir que eres totalmente mía.
Siguió moviéndose y empecé a tensarme.
- Dereck - dije sin poder respirar.
En  ese momento sentí que termino dentro se mi, era caliente y su virilidad empezó a encogerse dentro de mi.
Siguió besandome y lo saco.
Tenía un poco de sangre y me asusté.
- Tranquila, es normal - dijo tratando de calmarme.
Toda esa semana las citas terminaban en su cama, me sentía siempre con ganas de más y más, nunca estaba satisfecha, pero el solo podía hacerlo una vez al día, cuando se lo conté a Tatiana me dijo que era por la edad, al fin y al cabo eran casi dos décadas de diferencia.
No me sentía diferente, a decir verdad, nunca entendí porque las chicas de mi salón se sentían superior por haber tenido su primera vez, nada cambiaba.
A decir verdad yo me pasaba muchas horas mirándome frente al espejo esperando encontrar algo raro en mi, pero no notaba nada raro.

Dama Oscura

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