lunes, 23 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO III

Lunes, lunes, detesto los lunes, ¿por que no existe un día más en el fin de semana? ¿Quien decidió que la semana tenga siete días y no ocho días? Me gustaría un día libre más... Los lunes son tan pesados.
Me levante a las cinco de la mañana como cada lunes a preparar el desayuno de mis padres y mío, había pensado en Derec todo el fin de semana, ¿de donde sería?
Revise mi horario... Tenía examen a las siete de la mañana, no había tenido tiempo de estudiar... ¡¡Rayos!! ¿Cómo se me fue tan rápido el fin de semana?
Avise a mi madre que ya estaba listo el desayuno, comimos, me dio cinco soles para mis gastos del día, tenía clases desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde, a las seis de la mañana, minutos más, minutos menos, me bañe, me vestí y salí a la facultad.
La facultad de educación queda en la Bermudes, es una facultad pequeña comparada con otras, pero estaba ubicada en una calle donde la hora de Internet costaba un sol, eso era lo que me gustaba más, entraba a mi messenger a chatear con mis amigos en las tardes una hora antes de volver a casa.
Cuando llegue a la facultad, me encontré con Tatiana y con Sergio, su enamorado.
Ella se despidió de Sergio, el estudiaba Enfermería, nunca comprendí como es que se conocieron, según Tati fue en la cachimbeada cuando ingresamos, caminamos juntas a nuestros salones mientras ella hablaba como loro, como siempre.
- Amiga, no te imaginas lo que pasó, fijate de la Rebeca esta embarazada de tres meses.
- ¿Que? - dije asustada - ¿De quién?
- Eso es lo que nadie sabe, porque ella no sale de su casa ni a la esquina.
- ¿No fue su madre la que dijo que se iba a reír cuando lleguemos con nuestro domingo siete?
- Fijate pues lo que decía esa vieja, nadie sabe quién es el padre y ella no lo quiere decir, solo llora todo el tiempo.
- Entiendo porque dejó de asistir a clases.
- Y eso no es todo.
- Dicen que su madre quiere obligarla a abortar, porque según ella su hija tiene todo un futuro por delante y no puede arruinarle por un hijo que dios sabe quien será el padre.
- Esa señora no tiene corazón.
- Le llame al celular y me contestó su madre, imaginate que me grito por el celular de que yo he sido una mala influencia para su hija y me exigió que no le hable más.
- Yo la vi muy pegadita al profesor Carlos - Solange, otra compañera de la facultad nos había seguido e interrumpido la conversación.
- ¿El profesor de natación? - inquirió Tatiana.
- Claro, desde que empezó el ciclo la vi muy atenta con el y el profe que la escogió de delegada - dijo Solange quien luego se metió a su salón.
- ¿Tu que piensas? - dijo Tatiana.
- Que voy a pensar Tati, no es mi amiga.
En ese momento sonó mi celular, era un mensaje de texto. Leí el mensaje apreté la boca y lo guarde.
- ¡¡No lo puedo creer!! - dijo Tatiana levantando la voz.
- ¿Que te pasa?
- Leí ese mensaje - dijo emocionada.
- ¿Que mensaje? - dije incrédula.
- ¿Quién es? - insistente.
- Qué pesada - dije quejandome.
- Ya cuéntame.
- Es el chico del Pardo.
- ¿El grandote?
- Si ese.
- Ya se vieron - dijo tratando de sacar más información - ¿que hicieron?
- Te voy a contar - le dije dudando - ¡Ay es que tienes una boca de campana!
- ¿Estas llamándome chismosa?
- Tatiana, no quiero ser la comidilla de la facultad.
- ¡Ay cuéntame!
- Me llevo al Palo Alto.
- Nooo
- Si, el pidió por mi, le dije que no tenia dinero y me dijo que el me invita.
- Ay amiga, es un galanazo.
- Me pidio que luego nos vayamos al río a pasear en bote.
- ¡Que emoción! ¿A donde fueron?
- No fuimos a ningún lado, yo no tenia permiso para más.
- ¿Y de que trabaja?
- Me dijo que tiene unos negocios en la ciudad y de eso vive.
- ¿Qué clase de negocios?
- No me dijo.
Entramos al salón de clases y nos sentamos.
- Pero tiene treinta y siete años.
- ¿Queee? ¿Como es posible? ¡Yo no le ponía más de veinticinco!
- Así como lo escuchas, seguro ya tiene mujer e hijos.
- Pero te escribió, no creo que tenga mujer.
- Yo no se, el recibió una llamada y salió al balcón a hablar.
Mi celular recibió una llamada.
- ¿Es el?
Mire el celular, si es el.
- Yo respondo - dijo quitándome el celular de la mano - ¿alo? ¡Hola amor, como estas? Yo soy Maria Rosa... Que soy soy, ¿Por que dices que no soy yo? Ay esta bien - dijo dándome en celular - dice que no cree que tu le dijeras amor.
- ¿Aló?
- Hola Maria, ¿Quien me respondió?
- Mi amiga Tatiana.
- Esa chica si que esta loca.
- Un poquito si.
- ¿Que haces?
- Estoy entrando a clases, justo llega el profesor, tengo que colgar chau - corte la llamada.
- El profesor no está llegando - dijo Tatiana.
- Solo quería una excusa para cortar.
- Yo no te entiendo, pronto vas a cumplir años y sigues siendo virgen.
- ¿Y eso que tiene que ver?
- Ese hombre es un hombre maduro, tiene su edad.
- Si.
- Gana su dinero, teniendo en cuenta que te llevo al Palo Alto, en una cita donde no consiguió nada.
- Tatiana - la mire seria.
- Tatiana no - respondió - que mejor que un hombre mayor que sabe lo que quiere, gana su dinero, puede mantenerte, darte tus gustos, comprarte cosas, a demás si no tiene mujer ni hjjos y por la hora que es y el te esta llamando seguro que no tiene, le das un hijo y sus negocios quedan para ti cuando el muera.
- ¿Por qué piensas que se morirá?
- Casi tiene cuarenta Maro.
- Treinta y siete.
- Digamos que son novios tres años, tienen un hijo quizá dos, vive unos veinte años más, se muere.
- Yo me quedo con dos hijos adolescentes por mantener.
- Y tus hijos serán herederos de sus negocios.
- No me dijo que clase de negocios tiene.
- Eso que importa, mira en el Pardo lo vimos gastar de lo lindo en cerveza y al día siguiente te invito a comer, eso significa que dinero no le falta.
- Ay Tatiana, no puedo creer que estas sugiriendo esto.
- Esta bien, piensa en tus posibilidades.
- Tati - volteando los ojos.
- Si no te quedas con el, mínimo es un hombre con experiencia en eso y pues tu primera vez será... Bonito.
- No podemos saber eso.
- Podrías solucionar tu vida, si te quedas con el, tener ropa nueva, zapatos nuevos, un celular más decente, un blackberry quizá.
- Eso es muy caro, Tati.
- Pero el podría comprarte uno.
- Realmente ya safaste ñaña.
- Al menos sal con el una vez más.
- Que nooo.
En ese momento entró el profesor, nosotras nos callamos, teníamos examen.

Dama Oscura



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