Acostados en la cama, recorrí con mis labios el cuerpo de Claudio, frío, duro, como un muerto, no sentía su corazón latir, sus ojos eran rojos, y mientras más lo besaba hacia un gesto extraño con la boca abriéndola desproporcionadamente.
Le sujete la cabeza y lo bese, el recorría mi cuerpo con sus manos y evitaba besarme, apreté su cabeza contra mis senos y el saco la lengua bajo por mi vientre y yo me acosté estirando los brazos, abrió mis piernas y metió la lengua, entonces, una punzada en mi pierna derecha y dolor, me senté de golpe.
Claudio me miro excitado, tenía la boca con sangre, revise mi pierna y dos pequeñas marcas de mordida y un hilillo de sangre se había formado, me pasé la mano y el se acerco haciendo que me acueste de nuevo lamió la herida haciendo que cierre de nuevo.
Claudio, se sujeto el cuello, empezó a temblar, los ojos de le llenaron de sangre, se tiro al piso y temblando, empezó a. Botar sangre por la boca, con la desesperación grite, llame a Rhonda, ella apareció en la habitación, miro a Claudio tirado en el piso quien se había quedado inmóvil, salió y volvió con Griselda quien se quedó impactada con la escena.
- ¿Esta muerto? - pregunté asustada ante la inamovilidad de Claudio.
- El está muerto desde hace mucho - murmuró Griselda que lo estaba inspeccionando.
- ¿Que le pasó? - insistí.
- Se intoxicó con tu sangre - dijo mirándome - Que Beltrán lo lleve a la celda de castigo esa que esta bajo tierra y que lo cubran con unas mantas, mañana estará recuperado, no es grave.
- No lo entiendo - dije asustada ¿como es esto posible?
- El es un ser de la oscuridad, tu eres el contenedor de una diosa, los dioses son seres de luz, es lógico que al probar tu sangre el se embriagase y se intoxique quedando así.
- ¿se pondrá bien?
- Si mi niña, tranquila.
Me llevo a mi cama y me cubrió con la sabana, Beltrán apareció en la habitación y se llevó a Claudio gruñendo.
Cuando apareció, llegó un mensajero con los papeles que había solicitado, llame a Rhonda, Imara y Beltrán.
- La semana que viene me iré con Griselda de esta casa y he decido que vengan conmigo.
- Yo la seguiré a donde usted quiera - dijo Beltrán sin dudarlo.
- Yo también - respondió Rhonda.
Imara se quedó en silencio por un momento y luego agregó.
- Iré con usted, señora.
Sonreí, firme algunos papeles y se los di.
- Son sus cartas de libertad - dije sonriendo.
- Si vienen conmigo - suspire - lo harán como hombres libres, si lo desean hacerlo aun así pueden irse de aquí cuando quieran.
Ellos miraron las cartas que les di, Rhonda empezó a llorar, Imara sonrió, Beltrán no hizo ningún gesto.
- Pueden hacer lo que quieran a partir de ahora, cuando yo salga de esta casa si no vienen conmigo pueden irse a donde quieran.
- Yo la acompañare, señora - dijo Imara abrazandome.
- Yo la seguiré al fin del mundo - dijo Beltrán y después de eso salió de la habitación.
Rhonda salió sin decir palabra alguna.
Imara me soltó, su rostro expresaba felicidad incontenible.
- ¿Soy libre entonces? - dijo.
- Completamente libre.
- Puedo irme de esta casa si quiero, puedo comer lo que quiera, puedo... ¿Puedo casarme?
- Puedes hacer lo que quieras hacer - sonreí.
- Soy libre - corrió a o puerta de la sala - no puedo creerlo, soy libre - su alegría estaba a flor de piel - soy libre, por fin.
- Si eres libre.
- Cuando me capturaron, pensé que permanecería así hasta mi muerte.
Salió de la habitación feliz.
Dolores ingreso, segundo después que Imara salió.
- ¿Que pasó? - dijo confundida - Imara está como loca.
- Les di su carta de libertad a Beltrán, Imara y Rhonda - dije sin mirarla firmando los papeles que tenía delante de mi después de leerlos a cada uno.
- ¿Que hiciste que? ¿Estas completamente...? No se que pensar de ti, Celeste.
- No pienses nada - murmure - aquí tienes - dije entregándole los papeles.
- ¿Que es esto?
- Transferi todos mis bienes a mi hijo y mi hermano es el tutor legal hasta que él cumpla la mayoría de edad.
- ¿Por qué haces esto?
- No tengo que darte explicaciones de nada, Dolores.
Diego ingreso al salón.
- No puedes irte en estos días - dijo alterado.
- Estas enojado, calmate.
- Unos esclavos se fugaron y están asaltando las casas de los lanistas de todas las ciudades, esto se convertirá en una rebelión.
- Entonces debo acelerar el paso e irme antes.
- Están muy cerca de la ciudad, quizá esta noche lleguen.
- Hermano, intentas asustarme, me iré hoy mismo.
Si de la habitación, avise a Griselda que nos íbamos ese mismo día.
Después de unas horas, estábamos listos para salir.
- Hermana no... - dijo Diego haciendo un último intento de detenerme.
- Beltrán me cuidará - dije quitando su mano de mi hombro - estaré bien.
Me di la vuelta y salí de la casa, el sol esta a en su punto más alto.
Caminamos varias horas, hasta que salimos de la ciudad, varios días después nos cruzamos con un grupo de esclavos organizados, nos encontraron, dijimos también que eramos esclavos fujitivos y nos dejaron ir, llegamos a un bosque, nos metimos a las montañas y Griselda empezó a enseñarme todo lo que sabía.
Pasaron los días, que se convirtieron en Semanas, Beltrán había construido una casa de madera donde vivíamos los 5, Imara cocinaba y Rhonda aprendia sobre los licantropos con Beltrán que le enseñaba todo su conocimiento.
Meses después una noche donde la luna no se podía ver, apareció Claudio.
- ¿Como me encontraste? - dije asustada por su presencia.
- Te busque incansablemente, yo debo decirte...
- No quería que me encuentres.
- Asaltaron la casa de Diego.
Me quedé callada.
- Yo no estaba, ellos, le cortaron la cabeza a Diego y apuñalaron a Dolores.
- Mi hijo...
- Crispina dijo que era su hijo y no le hicieron nada, se fueron después de saquear la casa... Yo... Llegue muy tarde, no pude hacer nada.
- Entonces, mi hijo no tiene quien vea por el.
- Encontré a Dolores viva pese a que la herida era grave y la transforme.
- Que tu... ¿Que?
- No quedaba de otra, iba a morir de todas maneras y el niño necesitaba que alguien lo represente hasta la mayoría de edad.
- Entonces Dolores....
- Ella hizo arreglos en la casa para que pueda estar ahí tranquila, Clotilde y Crispina viven con ella y le ayudan con el niño, se decidió que se case con el hijo de Crispina ya que ella también es una ciudadana Romana.
- ¿Y esos esclavos?
- Ya no son un peligro para la casa.
- Todo esto que me dices... Es irreal... No debí irme de la casa, yo...
- Si te quedabas quizá te mataban a ti también.
Empecé a llorar desconsoladamente...
Claudio me consoló por varias horas hasta que el sol estuvo a punto de salir y se fue, me quedé dormida.
Los meses se convirtieron en años, los años en décadas.
- Ya estás lista - dijo Griselda un día.
- Ya haz envejecido mucho - sonreí.
- En ese baúl - dijo estirando el brazo - hay un frasco con un líquido rojo.
Me acerque al baúl que me indico y solo había ese frasco, lo agarre y se lo di.
- Esto es lo que te voy a enseñar.
Abrió el frasco y se lo bebió, el frasco cayó de sus manos, se sujeto el cuello y murió, delante de mi.
- Griselda - murmure - Griselda - más asustada - no, no, no, no, no, no, no Griselda no, no, no, no...
Empecé a llorar, la abrace, llorando, maldiciendo, lloraba desconsoladamente y sentí su mano acariciar mi cabeza, me aparte.
Ya no era más aquella anciana arrugada su pelo era de color rojo, su rostro terso las arrugas habían desaparecido.
La impresión, quizá susto, no me permitió hablar, me quedé con la boca entre abierta, no podía respirar, me aleje un poco de ella, mis ojos se abrieron en forma desproporcionada...
- Poción de la eternidad - dijo Griselda.
- Yo, yo...
- Respira - dijo agarrando mi mano.
- Tu... - no podía articular palabra de la impresión.
- Es lo último que debo enseñarte, con esto quedas completa, debo decir que no sabremos los resultados en ti es diferente en cada bruja.
Me desmaye.
Dama Oscura
No hay comentarios:
Publicar un comentario