Abrace a Claudio quien permanecía callado.
- No dejes que Rhonda se aleje mucho - dije.
Claudio le siguió el paso a Rhonda y llegamos a los baños públicos.
- No debes entrar ahí - dijo Claudio.
- La casa de Prucius nunca fue de mi agrado, Rhonda, ve - sonreí.
Rhonda ingreso a los baños públicos, y los gritos se escucharon, hombres y mujeres desnudos empezaron a salir corriendo de la casa cubriéndose la vergüenza, horrorizados, sin inmutarse de nuestra presencia.
- Celeste - dijo Claudio sujetandome del brazo - Esto no es justicia.
- ¿Quién habló de justicia? Yo busco venganza.
Minutos después salió Rhonda jalando la pierna de un hombre que gritaba maldiciendo por todos sus dioses, Beltrán llegó y entre los dos se encargaron de, a mordiscos, despedazar su cuerpo, abrace a Claudio y empecé a llorar, Claudio me abrazó y me beso por encima de la cabeza. Me llevo a la puerta de mi casa y entre, el se quedo afuera. Me di la vuelta y lo mire.
- Puedes pasar - le dije.
- Tus lobos se quedaron en el mercado - dijo entrando a la casa.
Le agarre la mano y lo lleve a mi habitación.
- No puedo, Celeste.
- Es tarde, quiero dormir.
Entramos a mi habitación y Claudio aseguro la cortina cerrando bien y poniendo otra sabana, movió la cama a un rincón donde la luz no alcanzaba, me miro, me quite la ropa que quedo en el piso y el me miró en silencio.
- Ya no soy hermosa - murmure.
- Eres perfecta - respondió, me sujeto de la cintura, rodee su cuello con mis brazos y lo besé.
Lo solté y me subí a la cama, lo mire y él se apresuró a quitarse la ropa y se cubrió con las sábanas me miraba con ojos lujuriosos.
Lo bese y me pegue a él, baje la mano y el me sujeto.
- No - dijo - te puedo lastimar.
- Ya me lastimó Horacio por mucho tiempo - respondí.
- Yo no te voy a tocar Celeste.
- ¡Estamos en mi cama! - enojada.
- Vamos a dormir.
Lo mire a los ojos y sentí que el crecía en la habitación, me frote los ojos.
- Creo que me falla la vista.
- Mírame Celeste.
Mire a Claudio a los ojos y nuevamente sentí que el crecia y se hacía grande o yo me hacía pequeña.
- Me esta empezando a doler la cabeza.
- No entiendo que pasa - dijo él - debo irme.
- Quédate - suplique - por favor quedate.
Claudio me miro y me abrazó.
Nos quedamos en mi cama, yo me acomode sobre el sujetando lo con mi cuerpo y el me abrazó, me quede dormida...
Al amanecer, Claudio no estaba en mi cama, miré por todos lados buscándolo pero no había rastro de él. Me vestí. Salí de la habitación, Dolores estaba conversando con unos soldados en la puerta asustada.
- ¿Ocurre algo? - dije acercándome a la puerta principal.
- anoche fueron vistos dos lobos cerca de los baños públicos, mataron a un mercader Árabe y su hermano fue encontrado descuartizado en el mercado - dijo Dolores asustada.
Puse la cara de susto que mejor me sabía.
- ¿Atraparon a los lobos?
- No señora, desaparecieron sin dejar rastro, parece que salieron de la ciudad al amanecer.
- Pero deben buscar a esos animales y matarlos, es un riesgo para los pobladores de la ciudad - dijo Dolores preocupada.
Me daba ganas de darle un par de bofetadas para que se calle.
- Si ya se fueron de la ciudad solo deben cuidar que no vuelvan - dije.
- Se armaron escuadrones de búsqueda, estamos revisando toda la ciudad, incluso las casas.
- Puede pasar a mi casa si desea buscarlos, aquí no tengo ningún animal - dije sonriendo.
Tres soldados entraron a la casa y empezaron a revisar cada habitación de la casa, se dedicaron a buscar por un largo tiempo sin omitir ninguna habitación y ningún espacio donde puedan esconderse, cuando llegaron al ludus, encontraron que la celda de Beltrán estaba cerrada por fuera con cadenas y Beltrán dormía en el piso.
- ¿Por que encierran a este gladiador aquí? - preguntó uno de los oficiales, en ese momento Llengardaix apareció.
- Es el doctore, no le gusta que nadie entre a su celda en la noche por dejamos la cadena.
Ellos se miraron sin decir nada.
Miraron la celda de al lado y encontraron a Rhonda profundamente dormida en medio de la celda desnuda.
- Está esclava no es gladiadora.
- Rompió una taza y de castigo la encerré aquí - sonreí.
Los soldados salieron de la casa sin decir una palabra.
Dolores me detuvo.
- ¿Por qué Rhonda esta encerrada? - dijo incrédula.
- Ya lo dije, rompió una taza y...
- ¡No me mientas! - gritó - apenas hace unos días me dijiste que no es doméstica ¿y ahora dices que rompió una taza?
Me quede en silencio por un momento, respiré tratando de calmarme.
- Deberías ocuparte de tus propios asuntos, Dolores, ¡Imara! - grite.
- A mi no me puedes mentir, se que algo me ocultas.
Me acerque a Dolores mirándola con ira.
- ¿Qué podría ocultar?
- Si, domina - dijo Imara.
- Ve por Griselda - ordene.
- ¡Esa bruja otra vez!
Abrace a Dolores y le di un beso en la mejilla.
- No hay nada que ocultar - sonreí.
A penas termine de desayunar y llegó Griselda, a mi casa, nos dirigimos a mi habitación.
- Se lo que hiciste - dijo.
- Espera - dije interrumpiendo - Imara - ordené - Que Rhonda se pare en la puerta d mi habitación y nadie nos interrumpa.
- Si domina.
Griselda y yo nos quedamos en silencio hasta que Imara volvió.
- Rhonda está cuidando la habitación.
- Puedes irte.
- Pero si usted necesita algo...
- Si necesito algo gritare.
Imara salio de la habitación y me quede nuevamente sola con Griselda.
- No se que es lo que pasó realmente, es como si fuera otra quien domina mi cuerpo.
- Es la diosa madre que toma control de ti y actúa a través de ti.
- Pero yo soy consciente, cuando estas cosas suceden yo... Yo hice que Rhonda y Beltrán...
- Los hombres lobo tienen una conexión especial con los dioses, tu albergas a una diosa, estas conectada con ellos y sabrán lo que deseas hasta el día que dejes de existir...
- Entonces hasta que yo muera... Ellos van a estar a mi servicio.
- Así es, pero es algo que aprenderas más adelante mi niña.
- Enséñame.
- ¿Que deseas que te enseñe?
- Yo no puedo controlarlo yo se que sabes, lo sabes ¿verdad?
- Saber ¿que cosa?
- Lo que me esta pasando.
- Si lo se - suspiro.
- Ayúdame, ven a vivir aquí.
- ¿Aquí?
- Si, hay varios cuartos.
- ¿Que explicación le darás a tu hermano?
- Que estoy enferma y deseo que mi médico personal esté cerca para cuidar de mi...
- No estas pensando bien las cosas.
- Te necesito, necesito que me enseñes lo que sabes para poder...
- ¿Que deseas poder hacer?
En ese momento me puse a pensar, ¿Por qué quería controlarlo? La respuesta no se encontraba presta a mi.
- No lo se - respondí.
-Mi niña - dijo Griselda - una vez que entras a este mundo, no podrás salir, jamás.
- Lo entiendo.
- ¿Deseas pensarlo?
- Deseo hacerlo.
- Regla número uno - empezó - eres total y absolutamente responsable de todo lo que le ocurre a las personas que te rodean.
Dama Oscura
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