- Tienes un poco de calentura - la voz de Griselda era reconfortante, moví la cabeza buscándola - tranquila, pronto te sentirás mejor, las yerbas que te di que pueden hacer sentir un poco mareada.
- Tuve un sueño extraño - dije frotándome los ojos.
- Te dio una impresión fuerte, pero estarás bien.
Ella se movía y no podía visualizarla bien, mis cansados ojos veían todo nublado.
- No recuerdo que soñé - dije entre cerrando los ojos tratando de verla, la habitación estaba haciéndose cada vez mas oscura.
- No te preocupes por eso - dijo tocando mi frente - descansa un poco más y cuando te recuperes...
- Si, ya hablaremos - sonreí.
Me volví a dormir.
- Celeste - la voz de Claudio hablándome se hacía cada vez más fuerte.
- Estoy cansada - murmuré.
- Te estas endurando por lo poco que te mueves - dijo Claudio.
- Dejame - renegue.
Me di la vuelta, bostece, la mordida de Claudio sobre mi cuello me hizo reaccionar, grite, lo empuje.
- ¡Por todos los dioses! - dije enojada - ¿Intentas acaso matarme? - pase mi mano por mi cuello y la herida estaba cerrada.
Claudio yacía en el piso tieso.
- Eres masoquista - dije tocando mi frente.
Me levante de la cama, me puse algo se ropa ya que hacía más frio de lo normal, salí de la habitación y entre a la de Griselda, la cabaña que Beltrán había construido constaba de 4 habitaciones, en una dormía Beltran, en la otra Imara y Rhonda, en la tercera habitación Griselda y en la cuarta yo, pero Rhonda se había trasladado a la habitación de Beltran e Imara a la habitación de Griselda para que Claudio pueda quedarse ahí, ya que teníamos que acoplar a sus necesidades.
Claudio había tomado la costumbre de beber la sangre de los animales que habían en el bosque y una vez muertos los traía y nosotros cocinabamos la carne, bueno Imara lo hacía, Rhonda aprendía con Beltran los secretos de sus poderes y Griselda me enseñaba a mí, así pasaban los días, pero Claudio, a veces se hartaba de la sangre de los animales y bebía del brazo de Imara, ella era bastante fuerte y desde que Claudio empezó a beber de ella, ella empezó a comer el doble.
- Claudio me mordió de nuevo - dije entrando a la habitación de Griselda.
Griselda, no era aquella mujer vieja que yo había visto durante mi adolescencia, ahora Lucía mucho más joven que yo, su cuerpo firme, su pelo rojo, sin arrugas, me quedé mirándola, entonces recordé lo que había pasado días anteriores en mi habitación.
- No era un sueño - asustada, quizá más sorprendida que asustada - tu... Realmente...
Griselda se acerco a mi.
- Estoy tratando de explicarte.
- No te acerques a mi - dije - disculpa - tratando de calmarme - no se por que me asusto, yo veo un hombre que bebe sangre, Rhonda y Beltrán se transforman en unos enormes perros, pero esto es... No lo sé... - respirando - Claudio bebió mi sangre - dije moviendo la cabeza - esta en mi habitación.
- Imara - dijo Griselda - que Beltrán lo ayude - mirándome - ¿se durmió de nuevo?
- Si, en mi habitación.
Imara salió, de la habitación dejándome sola con Griselda, ella intentó agarrar mi mano y yo la retiré.
- No entiendo, disculpa, yo no puedo... - agarrando mi mano - esto es tan raro.
- Entonces, para ti es normal un hombre que bebe sangre y hombre que se transforma en lobo, mas no es normal una mujer que rejuvenece.
- Mi vida era muy normal, antes, mucho antes de... - pensando detenidamente - antes de entrar por primera vez a su casa, antes de conocerla.
- ¿Por qué tienes tal percepción?
- Usted a alterado toda mi vida, usted es la causante de todas mis desgracias desde que - tocando mi vientre - usted me hizo eso...
- Querida, eso es un secreto que debemos callar.
- Pude haber muerto aquel día, o los días venideros.
- Tengo algo que enseñarte.
- Es un ritual, un hechizo, una poción...
- Es una poción, muy poderosa, con la cual llegaras a la eternidad.
La mire en silencio por unos minutos.
- Lo que tu tomaste.
- La he perfeccionado, pero no se, que resultados tendrá en ti.
- Entonces los efectos son variables.
- Seguramente resultará algo bueno.
Salí de la habitación, camine lo más rápido que pude, me acerque al río, y remoje mis pies en el, empecé a llorar...
Despues de un rato, me quedé dormida en la orilla del río.
Al despertar, estaba de nuevo en mi cama, me senté.
No salí de mi habitación por varios meses...
Imara ingreso a entregarme el desayuno como todos los días, yo no había articulado palabra en todo ese tiempo.
- El día que la conocí - murmuró Imara - usted dijo que quería que sea su amiga - me miro por unos minutos sin obtener respuesta - yo la voy a servir hasta el día de mi muerte, señora, puedo escuchar lo que tenga que decir también.
- Tengo que aprender una poción - murmuré.
En la habitación, con Griselda, me dictaba los ingredientes para la poción.
- El colmillo de un bebedor de sangre, las garras de un hombre lobo... - cuando terminó de recitar la lista de ingredientes, me quedé intrigada por lo que dijo.
- ¿Como me sacare la sangre?
- Con un cuchillo, claro.
Claudio ingreso a la habitación, lo mire.
- Eres un bebedor de sangre - dije con frialdad.
Claudio se tapo la boca.
- Lo necesito - dije.
- Ya sabes que volverá a crecer te otro en cuestión de semanas - agregó Griselda.
- Aún así, es doloroso.
Hice llamar a Rhonda, quien había ingresado en ese momento.
- ¿Debe estar convertida?
- Las uñas de esta niña no te servirán.
- Ella se transforma en animal también.
- Pero no es nacida - respondió Griselda - debe ser un nacido, como Beltrán.
Hice llamar a Beltrán, no pude articular palabra, pero el ya lo sabía.
- Pelos y garras - murmuró estirando la mano.
- Gracias - sonreí.
Con todos los ingredientes listos, tome un cuchillo, me hice un corte en la muñeca y vacíe un poco en un cuenco, cuando saque suficiente me cubrí el corte con algodón.
Despues de preparar y hervir, me dispuse a beber la mezcla.
- Espero que todo salga bien - sonreí.
Diciendo esto llene una copa y la tome de un solo trago, la sangre se derramó un poco, una punzada en mi pecho hizo que cayera de rodillas.
- No me siento bien - empecé a temblar y a devolver todo lo que había bebido, todo a mi alrededor se oscureció, mi cuerpo empezó a helarse, mis ojos se cerraron sin que yo pudiera evitarlo.
- Por todos los dioses - dijo Griselda - ¡Imara! - grito.
Imara ingreso a la habitación, soltó un grito de susto.
- No se que pasó - dijo Griselda.
- Se supone que debías tenerlo controlado - dijo Imara acercándose a mi - señora - murmuró - me escucha...
Pero mi mente estaba mucho más lejos de este mundo...
*****
Oscuridad a mi alrededor, ya había estado aquí antes, aquí la conocí...
- Miren quien volvió aquí - sonriendo - hola, hermosa y bella niña.
- ¿Estoy muerta?
- Oh, por supuesto que no mi niña, tu solo haz jugado con el tiempo y el designio de los dioses.
- ¿Que toca ahora?
- Mira, hay dos caminos, solo debes seguir uno.
Me abrazo sonriendo.
- ¿Como te llamas?
- Soy la diosa madre - murmuró - ya sabes mi nombre.
Mire uno de los caminos y di unos pasos.
- ¿Tu seguiras conmigo?
- Claro que si - sonriendo - me divierto mucho contigo.
Dama Oscura
No hay comentarios:
Publicar un comentario