Rhonda vino a mi habitación horas después.
- Mira lo que nos hicieron - murmure.
- Domina - respondió Rhonda - los encontraré.
- Claro que los encontrarás - sonreí - mañana en la noche, la luna estará completa en el cielo y estarás en tu forma más fuerte.
- ¿Esta usted segura?
- Rhonda, desde que me divorcie de Horacio, decidí que nadie podrá hacerme daño y vivir sin recibir su merecido.
- Pero esta noche... La luna...
- Lo sé - sonreí - salimos al atardecer.
***
Fui a la celda de Beltrán, el estaba caminando inquieto en círculos, mire a Llengardaix y le indique que abra la puerta, el me miro nervioso explicando que las noches de luna llena no deben dejar salir a Beltrán, me enoje, le refute que si quería el se encierre dentro de la celda y que Beltrán quede fuera pero que le abriría esa puerta o lo mandaría a azotar, Llengardaix abrió la celda y gruñendo dijo que se escondera donde Beltrán no lo encuentre, salí con Beltrán y Rhonda a la calle de la ciudad, mire a Beltrán.
- ¿En que momento te transformas?
- Cuando la luna brille más - respondió.
Desate el nudo que sujetaba a Beltrán.
- Te necesito óptimo - dije - quiero que busques a Horacio.
- ¿Al dominus?
- Ya no es tu dominus - respondió Rhonda - el hizo daño a nuestra Domina.
- El es un ciudadano romano.
- En cuanto la noche caiga la ciudad quedará desolada y podras buscarlo.
Nos quedamos en el mercado de la ciudad hasta que oscureció por completo.
Ronda cayó al piso retorciendo se de dolor, mire a Beltrán quien se sujetaba el estómago.
- ¿Está empezando ya? - dije asustada.
- Sii - respondió Beltrán.
Se arrodillo y el cambio empezó, la boca se le agrando, los pelos le crecieron las orejas se alargaron hacia arriba las manos y pies se convertían en patas...
Retrocedi un par de pasos asustada.
Cuando terminaron de transformarse se quedaron inmóviles gimiendo de forma lastimera.
- Beltrán - murmure - ¿me reconoces?
Beltrán dejó de gemir, volteo hacia mi parado en cuatro y empezó a gruñir.
Me quedé inmóvil esperando a ver si reaccionaba o me reconocía, pero empezo a ladrar mirandome, se acerco a mi lentamente y Rhonda empezó a aullar, Beltrán se volteo y respondió al aullido de Rhonda.
Los dos empezaron a ladrar y a aullar ignorando mi presencia, di un paso más atrás y resbalé, caí encima de desperdicios de pescado y renegué asqueando la situación, Beltrán salto encima de mi y abrió la quijada, me cubrí la cara con los brazos y el emboco mis brazos con su gran hocico para morder, pero algo lo detuvo, en vez de ello me lamio y empezó a gemir de nuevo.
- Beltrán - dije nuevamente - ¿sabes quien soy?
Beltrán empezó a gruñir nuevamente pero no a mi, sino a alguien que estaba detrás de mi, el avanzó hacía quien nos observaba y corrió ladrando y gruñendo, el tipo corrió de él y trepó una de las paredes hasta el techo, era Claudio.
Lo mire sorprendida, el salto hasta donde yo estaba, me levanto en sus brazos y empezó a correr llevándome al tejado de una casa.
- ¡Sueltame! - grité.
Claudio me puso en el suelo y esquivo mi mirada.
- ¿Qué crees que estas haciendo Celeste?
- Eso no es de tu incumbencia - respondí enojada - estoy manchada con sangre de pescado - dije limpiandome.
- ¿Por qué liberaste a esos licantropos? ¿Acaso no sabes que pueden matarte?
- Claudio, tu me mataste el día que me abandonaste - dije mirándolo a la cara mientras el esquivaba mis ojos - mírame Claudio - dije - anoche me violaron dos sujetos en este mismo mercado.
Escuché a un hombre reír a lo lejos, era el sujeto de la noche anterior.
- Es él - dije mirando a las calles, estaban a la vuelta de donde se encontraban Beltrán y Rhonda, estaba caminando solo, riendo, cantando y silbando.
Cuando llegó a la esquina vio a Beltrán primero y se quedó callado, retrocedió despacio tratando de no llamar su atención pero Rhonda lo vio.
- Bajame - ordené.
- Hay dos hombres lobo ahí - respondió Claudio.
- No me harán daño, ese sujeto es uno de los que me violo anoche, bajame o me tiro del tejado.
Claudio me sujeto de la cintura y me atrajo hacia si, baje la cabeza y el con una mano levantó mi rostro.
- Nunca he dejado de amarte - diciendo esto me beso.
Sus labios eran fríos, su piel era dura, y olía a sangre, lo ajele de mi.
- Eres un ser de la noche - dije - te alimentas de la sangre de los humanos, puedo oler la sangre que te bebiste.
- Yo no escucho tu corazón latir - respondió el - es como si estuvieras muerta pero no eres como yo.
- No se de que me hablas.
- Eres inmortal como yo, pero no como yo...
- Callate - dije agitandome - llévame abajo.
El sujeto estaba corriendo y gritando por ayuda, Rhonda lo persiguió, Beltrán me miraba esperándome, Claudio volvió a levantarme y de un salto llegamos a la calle del mercado.
Me acerque a Beltrán.
- Ten cuidado - dijo Claudio.
- No te vayas, ven conmigo - respondi.
Acaricie la cabeza de Beltrán y el se agacho, me subí a su lomo, o abrace del cuello y el empezó a correr por donde se fue Rhonda.
Cuando la alcanzamos ella estaba mordiendo una de las piernas de aquel hombre, me baje de Beltrán, me acerque a él quien se estaba arrastrando tratando de alejarse del lugar, gritando por la pierna que le habían arrancado.
Me acerque a él y me pare delante de él.
- Hola - sonreí - vas a morir.
El me miro asustado y en ese momento Beltrán se abalanzó sobre el mordiendolo y arrancando parte de su carne y su cuerpo, se comieron incluso sus viceras y lo dejaron descuartizado en la calle.
Empecé a sentir un calor dentro de mi mientras observaba como Rhonda y Beltrán devoraban a aquel sujeto hasta dejarlo en los huesos, el sufrió mucho, y me gustó verlo sufrir.
Claudio estaba a mi lado y me tomó la mano.
- Cuanto daño te hicieron, mira en lo que te haz convertido, acabas de matar a un hombre.
- Yo no mate a nadie - respondí - mis lobos se están alimentando.
- ¿Estas escuchando lo que dices? - respondió, me sujeto la cabeza y fijo mi rostro hacia el cuerpo desmembrado de aquel sujeto - ¿cómo llamas esto?
En ese momento Rhonda le empezó a gruñir a Claudio y a ladrar.
- Alimento a mis sirvientes - murmure.
- ¿Qué pasó aquí?
La voz era de una mujer, me miro asustada y empezó a correr alejándose de nosotros.
- ¡Rhonda que no escape! - grite.
Rhonda soltó la carne que tenía en su hocico y se abalanzó sobre la muchacha, la tumbo al piso y puso su cuerpo encima de ella, Claudio me abrazo, yo me colgué de su cuello y me llevó hasta donde estaban.
- No la conozco - dije mirandola - sueltala Rhonda - dije nuevamente.
Estire la mano y ella la sujeto, era una muchacha de unos trece años.
- No puedo dejar que te vayas después de lo que viste - dije torciendo la boca.
- ¡Yo no diré nada! - dijo llorando - ¡por favor! ¡Quiero vivir!
- Cuanto lo siento - murmure.
- Celeste - dijo Claudio - yo lo arreglo.
Claudio estiró el brazo, ella lo agarro y Rhonda se aparto, vino hacia mi y se frotó en mi cuerpo.
- No llores pequeña.
- Tu tampoco eres humano - dijo con la voz ahogada.
- Mírame a los ojos - dijo Claudio.
Ella lo miro, se quedaron inmóviles por varios minutos.
- No vas a recordar nunca lo que haz visto esta noche, no te paso nada extraño, llegaste sana y salva a tu destino sin ningún percance en el camino...
- Tiene la ropa sucia - interrumpí.
- Te resbalaste en el mercado y te ensuciaste, pero es todo lo que te pasó.
- Esta bien.
La joven camino con el rostro tieso mirando a la nada, paso delante de mi sin inmutarse de mi presencia, doblo la esquina, camine para observarla y siguió caminando lentamente por las calles, estaba tranquila.
- ¿Que hiciste? - mire a Claudio intrigada.
- El control mental es una de mis habilidades - respondió.
- Perdimos mucho tiempo, Rhonda - sonreí - ¡busca!
Rhonda empezó a correr alejandose de nosotros, mire a Claudio sonriendo quien me observaba horrorizado.
Dama Oscura
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