lunes, 17 de mayo de 2021

MUERTA EN VIDA - CAPITULO IV

 Me desperté en la cama, aquella habitación que Tatiana me había brindado en su apartamento en el centro de la ciudad.

Mi celular sonó.

- ¿Aló?

- Señora María Rosa.

- Si, ella habla.

Definitivamente no era un cliente.

- La esperamos esta tarde en el juzgado trece, la sentencia por la solicitud de custodia de sus hijos ya se dictó.

En ese momento, mi mundo se paralizo.

- Mis hijos – murmuré.

- La esperamos.

- Iré hoy, gracias.

Tatiana estaba parada en la puerta de mi habitación.

- Eran del juzgado, ya resolvieron la custodia de mis hijos.

- ¿Y qué fue?

- No me dijeron.

- ¿Veras a tus hijos?

- No me dijeron.

- ¿Y qué te dijeron?

- Que vaya al juzgado trece.

- ¿Iras?

- Si… ¿me acompañas?

- Claro.

Aquella tarde el corazón, se me detuvo.

- Señora María Rosa, le hablo a usted.

- ¿Si?

- Puede usted hacerse cargo de todos los gastos de sus hijos.

- Yo… - dudando de lo que diría.

- ¿Tiene usted un medio probatorio de ingresos económicos? Necesitamos saber si sus hijos tendrán todo lo necesario para vivir en un ambiente sano y sin escases.

- Yo, yo, trabajare, voy a conseguir un empleo.

- Entonces, no posee un empleo en este momento.

- Sí, tengo empleo.

- Y puede decirnos a que se dedica.

- Yo… soy… empleada, yo limpio casas por horas.

- Y, donde planea llevar a sus hijos, usted no registra una vivienda propia.

- En este momento estoy viviendo en casa de una amiga, pero, estoy ahorrando mi dinero para poder comprar un lugar donde estar todos.

- Hemos revisado su record bancario y no registra ninguna cuenta de ahorros a su nombre.

- Yo, guardo el dinero en mi casa.

- Señora María Rosa, ¿comprende usted que, por los antecedentes de su anterior pareja, no podemos entregarle a sus hijos si no existe una seguridad de que podrá cubrir con todas sus necesidades?

- Si, lo entiende.

- Entonces, necesitamos que nos demuestre con documentos, sus ingresos, de lo contrario, no podrá llevarlos con usted.

- Entiendo.

- Bueno, sus hijos se quedarán en el albergue Santa Mónica, a partir de ahora usted podrá ir a verlos tres veces por semana por un máximo de dos horas diarias, dentro de seis meses usted debe venir y demostrar sus ingresos económicos para así poder entregárselos.

- Seis meses…

- Después de las investigaciones del señor Derek Bunge, se determinó que usted no tenía nada que ver en sus negocios, además que usted sufrió maltrato psicológico, físico y sexual, además que estuvo secuestrada por varios meses, el psicólogo ha determinado que usted tiene estrés post traumático por lo que vivió con su ex pareja y debe asistir a terapia.

- Entiendo.

- Señora María Rosa.

- Dígame – dije limpiándome las lágrimas que rodaban por mis ojos.

- Nosotros no somos sus enemigos, estamos haciendo todo lo posible por ayudarla y que pueda volver a vivir con sus hijos, pero debemos velar por el bienestar de los menores, ¿entiende eso?

- Si, entiendo.

- El señor Derek registra tres casas a su nombre, el juzgado ha determinado que las casas serán vendidas y usted recibirá el 30% de lo recaudado, le recomiendo que utilice ese dinero en comprar una casa para que pueda vivir con sus hijos, estamos velando por los intereses de los menores.

- Gracias señoría.

- Bueno, eso es todo señora, usted recibirá una llamada cuando se hayan vendido cada una de las casas, debe abrir una cuenta en el banco de la nación para que le puedan depositar el dinero que recibirá.

- Esta bien.

- Puede irse.

Salí del juzgado, Tatiana me esperaba afuera.

- ¿Qué paso?

- No me darán a mis hijos todavía.

- ¿Cómo es eso?

- Necesito ingresos económicos fijos mensuales para poder demostrar que puedo mantenerlos y no los tengo.

- Maldita burguesía, ¿no ven que tus hijos deben estar contigo? Te invitare a almorzar, vamos.

Nos subimos a un motocarro y nos dirigimos a un restaurante.

- Al menos podré ver a mis hijos.

- ¿En serio? ¿Cómo así?

- Están en el Albergue Santa Mónica, no… saldrán de ahí, pero podré ir a verlos.

- Bueno, al menos estarán bien cuidados y podrán ir a la escuela.

- Que dices Tatiana, son mis hijos, ya dos años que no los veo.

- Bueno amiga, todo va a mejorar, ves, la investigación sobre Derek determino que eras inocente y no fuiste a prisión.

- Pero el escapó.

- Bueno, pero ahora su cara esta en todos los controles de las fronteras, si intenta volver, seguro que lo meten preso.

- Sabes que descubrí después de encontrar el burdel.

- ¿Qué cosa?

- Varias muchachas, entraban ahí por voluntad propia, otras eran raptadas de su lugar de origen y traídas aquí, varias eran de la zona nativa y ni siquiera hablaban nuestro idioma, si se embarazaban, les practicaban un aborto, si se contagiaban de alguna ITS, eran trasladadas a otra casa donde iban hombres y hacían con ellas lo que querían, muchas terminaban en la web profunda, videos de violaciones grupales, muchas eran vendidas en línea y a pedido de las personas que pagaban por ellas les hacían lo que querían, les introducían por las cavidades objetos que… no puedo decirlo.

- Cálmate, todo eso ya paso.

- No entiendo cómo es que no me di cuenta de estas cosas.

- A veces no sabemos con quién andamos, mira mi novio de la universidad, sabias que la compañera que resulto embarazada en realidad esperaba de él y no del profesor de natación, me entere meses después.

- ¿Cómo te enteraste?

- No sé qué me paso, revisé su celular un día, nunca antes lo había hecho, descubrí sus conversaciones, quedé impactada, le reclamé, él lo admitió todo, además, me dijo que no estaba arrepentido.

- ¿Cómo así?

- Me dijo que no era la primera vez que lo hacía, que ya no me amaba y que si seguíamos juntos lo seguiría haciendo.

- Que horror, ¿Por qué no terminó el contigo?

- No lo sé, le di una bofetada y me fui del cuarto donde vivíamos, estuve en casa de una amiga unos días y luego descubrí la página que te enseñe, en un mes pude alquilar un cuarto y después me compre este apartamento.

- ¿Y la universidad?

- Claro que la termine, pero gano más aquí.

- Pero podrías hacer las dos cosas.

- Estoy bien así, ya me acostumbré.

- No serás joven por siempre.

- Ya lo sé, en su momento lo decidiré, quizá me case.

- Casarte, wow, es una interesante forma de pensar.

- Tu tranquila, las cosas van a mejorar.

- Seguro que sí, esperemos que si.

- Te cuento, conocí a una chica que lee las cartas, me dijo muchas cosas interesantes sobre mi futuro.

- ¿Y se cumplió?

- Si, hasta ahora todo lo que me dijo se está cumpliendo de uno en uno.

- ¿Cuánto cobra?

- Ese tiempo cobraba diez soles, ahora no sé.

- Pues pásame el dato, yo la buscaré.

- No recuerdo su número, pero si su dirección, si quieres te llevo después de almorzar.

- Vamos pues.

Después de almorzar salimos para la casa de la chica que dijo.


Dama Oscura

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