lunes, 24 de mayo de 2021
MUERTA EN VIDA - CAPÍTULO V
lunes, 17 de mayo de 2021
MUERTA EN VIDA - CAPITULO IV
Me desperté en la cama, aquella habitación que Tatiana me había brindado en su apartamento en el centro de la ciudad.
Mi celular sonó.
- ¿Aló?
- Señora María Rosa.
- Si, ella habla.
Definitivamente no era un cliente.
- La esperamos esta tarde en el juzgado trece, la sentencia por la solicitud de custodia de sus hijos ya se dictó.
En ese momento, mi mundo se paralizo.
- Mis hijos – murmuré.
- La esperamos.
- Iré hoy, gracias.
Tatiana estaba parada en la puerta de mi habitación.
- Eran del juzgado, ya resolvieron la custodia de mis hijos.
- ¿Y qué fue?
- No me dijeron.
- ¿Veras a tus hijos?
- No me dijeron.
- ¿Y qué te dijeron?
- Que vaya al juzgado trece.
- ¿Iras?
- Si… ¿me acompañas?
- Claro.
Aquella tarde el corazón, se me detuvo.
- Señora María Rosa, le hablo a usted.
- ¿Si?
- Puede usted hacerse cargo de todos los gastos de sus hijos.
- Yo… - dudando de lo que diría.
- ¿Tiene usted un medio probatorio de ingresos económicos? Necesitamos saber si sus hijos tendrán todo lo necesario para vivir en un ambiente sano y sin escases.
- Yo, yo, trabajare, voy a conseguir un empleo.
- Entonces, no posee un empleo en este momento.
- Sí, tengo empleo.
- Y puede decirnos a que se dedica.
- Yo… soy… empleada, yo limpio casas por horas.
- Y, donde planea llevar a sus hijos, usted no registra una vivienda propia.
- En este momento estoy viviendo en casa de una amiga, pero, estoy ahorrando mi dinero para poder comprar un lugar donde estar todos.
- Hemos revisado su record bancario y no registra ninguna cuenta de ahorros a su nombre.
- Yo, guardo el dinero en mi casa.
- Señora María Rosa, ¿comprende usted que, por los antecedentes de su anterior pareja, no podemos entregarle a sus hijos si no existe una seguridad de que podrá cubrir con todas sus necesidades?
- Si, lo entiende.
- Entonces, necesitamos que nos demuestre con documentos, sus ingresos, de lo contrario, no podrá llevarlos con usted.
- Entiendo.
- Bueno, sus hijos se quedarán en el albergue Santa Mónica, a partir de ahora usted podrá ir a verlos tres veces por semana por un máximo de dos horas diarias, dentro de seis meses usted debe venir y demostrar sus ingresos económicos para así poder entregárselos.
- Seis meses…
- Después de las investigaciones del señor Derek Bunge, se determinó que usted no tenía nada que ver en sus negocios, además que usted sufrió maltrato psicológico, físico y sexual, además que estuvo secuestrada por varios meses, el psicólogo ha determinado que usted tiene estrés post traumático por lo que vivió con su ex pareja y debe asistir a terapia.
- Entiendo.
- Señora María Rosa.
- Dígame – dije limpiándome las lágrimas que rodaban por mis ojos.
- Nosotros no somos sus enemigos, estamos haciendo todo lo posible por ayudarla y que pueda volver a vivir con sus hijos, pero debemos velar por el bienestar de los menores, ¿entiende eso?
- Si, entiendo.
- El señor Derek registra tres casas a su nombre, el juzgado ha determinado que las casas serán vendidas y usted recibirá el 30% de lo recaudado, le recomiendo que utilice ese dinero en comprar una casa para que pueda vivir con sus hijos, estamos velando por los intereses de los menores.
- Gracias señoría.
- Bueno, eso es todo señora, usted recibirá una llamada cuando se hayan vendido cada una de las casas, debe abrir una cuenta en el banco de la nación para que le puedan depositar el dinero que recibirá.
- Esta bien.
- Puede irse.
Salí del juzgado, Tatiana me esperaba afuera.
- ¿Qué paso?
- No me darán a mis hijos todavía.
- ¿Cómo es eso?
- Necesito ingresos económicos fijos mensuales para poder demostrar que puedo mantenerlos y no los tengo.
- Maldita burguesía, ¿no ven que tus hijos deben estar contigo? Te invitare a almorzar, vamos.
Nos subimos a un motocarro y nos dirigimos a un restaurante.
- Al menos podré ver a mis hijos.
- ¿En serio? ¿Cómo así?
- Están en el Albergue Santa Mónica, no… saldrán de ahí, pero podré ir a verlos.
- Bueno, al menos estarán bien cuidados y podrán ir a la escuela.
- Que dices Tatiana, son mis hijos, ya dos años que no los veo.
- Bueno amiga, todo va a mejorar, ves, la investigación sobre Derek determino que eras inocente y no fuiste a prisión.
- Pero el escapó.
- Bueno, pero ahora su cara esta en todos los controles de las fronteras, si intenta volver, seguro que lo meten preso.
- Sabes que descubrí después de encontrar el burdel.
- ¿Qué cosa?
- Varias muchachas, entraban ahí por voluntad propia, otras eran raptadas de su lugar de origen y traídas aquí, varias eran de la zona nativa y ni siquiera hablaban nuestro idioma, si se embarazaban, les practicaban un aborto, si se contagiaban de alguna ITS, eran trasladadas a otra casa donde iban hombres y hacían con ellas lo que querían, muchas terminaban en la web profunda, videos de violaciones grupales, muchas eran vendidas en línea y a pedido de las personas que pagaban por ellas les hacían lo que querían, les introducían por las cavidades objetos que… no puedo decirlo.
- Cálmate, todo eso ya paso.
- No entiendo cómo es que no me di cuenta de estas cosas.
- A veces no sabemos con quién andamos, mira mi novio de la universidad, sabias que la compañera que resulto embarazada en realidad esperaba de él y no del profesor de natación, me entere meses después.
- ¿Cómo te enteraste?
- No sé qué me paso, revisé su celular un día, nunca antes lo había hecho, descubrí sus conversaciones, quedé impactada, le reclamé, él lo admitió todo, además, me dijo que no estaba arrepentido.
- ¿Cómo así?
- Me dijo que no era la primera vez que lo hacía, que ya no me amaba y que si seguíamos juntos lo seguiría haciendo.
- Que horror, ¿Por qué no terminó el contigo?
- No lo sé, le di una bofetada y me fui del cuarto donde vivíamos, estuve en casa de una amiga unos días y luego descubrí la página que te enseñe, en un mes pude alquilar un cuarto y después me compre este apartamento.
- ¿Y la universidad?
- Claro que la termine, pero gano más aquí.
- Pero podrías hacer las dos cosas.
- Estoy bien así, ya me acostumbré.
- No serás joven por siempre.
- Ya lo sé, en su momento lo decidiré, quizá me case.
- Casarte, wow, es una interesante forma de pensar.
- Tu tranquila, las cosas van a mejorar.
- Seguro que sí, esperemos que si.
- Te cuento, conocí a una chica que lee las cartas, me dijo muchas cosas interesantes sobre mi futuro.
- ¿Y se cumplió?
- Si, hasta ahora todo lo que me dijo se está cumpliendo de uno en uno.
- ¿Cuánto cobra?
- Ese tiempo cobraba diez soles, ahora no sé.
- Pues pásame el dato, yo la buscaré.
- No recuerdo su número, pero si su dirección, si quieres te llevo después de almorzar.
- Vamos pues.
Después de almorzar salimos para la casa de la chica que dijo.
Dama Oscura
martes, 11 de mayo de 2021
MUERTA EN VIDA - CAPÍTULO III
- ¡María! – gritaba Tatiana mientras me zarandeaba en la cama - ¡María! – seguía moviéndome.
- Que pasaa – dije estirándome.
- Tu celular va sonando como cinco veces mujer, ¿no piensas responder? Puede ser un cliente.
Agarré mi Celular y cuando estaba por entrar al registro de llamada volvió a sonar, respondí.
- ¿Aló?
- ¡María! Por fin respondes.
La voz de Jesús se escuchó al otro lado.
- ¡Dime! – dije bostezando.
- Ven al Pardo, te espero aquí, vamos a encontrarnos con unos cueros y necesito cinco chicas.
- ¿Cuánto hay para mí?
- Pues cien soles como quedamos, apúrate, ponte muy bonita.
- Está bien.
Colgué la llamada y me quité la ropa para ingresar al baño, Tatiana se acercó a mi curiosa.
- ¿A dónde vas?
- Conocí a alguien anoche, me pondrá los clientes.
- ¿Un chulo?
- Si, algo así - dije distraida.
- Mira, tienes que tener cuidado con eso.
- ¿Por qué?
- Los chulos suelen cobrar el doble de lo que le dan a una, cuando termines con el cliente, dale tu número y dile que, si quiere volver a verte, que te llame a ti directamente.
- O sea – dije saliendo de la ducha – si está pagándome cien soles, él está cobrando doscientos soles.
- Si, así es, si vas a trabajar con él, que sea por un tiempo hasta que consigas una lista de clientes, los que vienen a la ciudad varias veces al año son los mejores, siempre buscan compañía.
- Entiendo.
- Tienes que pintarte los ojos con una sombra más fuerte, el rosado no es llamativo.
- No quiero pintarme de manera exagerada.
- Tienes que, estarán en una discoteca, y lleva preservativos extra, a veces se ponen creativos.
- Estoy nerviosa – dije entrando en pánico - ¿No quieres acompañarme?
- No sé… ¿Cómo se llama tu chulo?
- Jesús.
- ¡Aah! Jesús, si lo conozco.
- ¿Y qué tal es?
- Te va a cuidar.
- El siempre procura que todas las chicas estemos cerca por si ocurre algo.
- No sé, ya me dio miedo.
- No te preocupes, no harás nada diferente a lo que ya haces, además, si le agradas a tu cliente tendrás propina, y será dinero extra por tu parte.
- ¿Entonces voy?
- Si claro, ve tranquila, igual cuando llegues al hospedaje me dices dónde estás y en qué habitación por si te demoras yo ya sé.
- Está bien.
Terminé de alistarme y salí directo al Pardo, di un par de vueltas alrededor de la pista y alguien me sorprendió por atrás, era Jesús.
- Ven aquí amiga.
Nos acercamos a una rueda donde había tres chicas más y cinco varones.
- Caballeros, les presento a una amiga.
- Soy Verónica – dije sonriendo, me acerqué a cada uno dándoles un beso en la mejilla.
- Son de Trujillo, vinieron a un proyecto de construcción en la ciudad.
Pronto se nos acercó otra chica, quien se presentó como Samanta, tomamos, bailamos, reimos, cantamos y cuando ya avanzaba la noche, los caballeros empezaron a retirarse cada uno con su chica, uno se acercó a mí.
- ¿Quieres venir conmigo?
- ¿A dónde?
Él se rió
- A mi habitación.
- Oh, claro.
- Excelente.
Acompañé al hombre a su habitación, Jesús nos alcanzó en la habitación del hospedaje entré al baño, no había puerta, los escuche susurrar.
- Ya, ya, trescientos – dijo Jesús.
- ¿Qué? Me dijiste ciento cincuenta.
- Pero se quedará todo el tiempo que tú quieras, además mírala, es muy bonita y se ve que es muy cariñosa.
- Tiene hijos, seguro que tiene el cuerpo con arrugas.
- ¿Y eso que tiene que ver? Las madres son más tiernas, ya págame, o me la llevo.
- Si, si, está bien, espero que valga la pena.
- Tienes que soltarla en tres horas, entiendes.
- Si, ya sé.
- Nada de golpes, ni de embriagarla, mucho menos practicas extrañas que podrían hacerle daño.
- Ya sé – dijo hastiado – eres muy pesado.
- Ya me voy, disfrútalo.
Jesús salió de la habitación.
- Oye, no te dormiste, ¿no?
- Aquí estoy – dije saliendo del baño sonriendo.
- ¿Quieres comer algo? Voy a pedir delivery.
- Ah… come lo que quieras.
- Si pido para mí solo, no te daré de mi parte, así que dime lo que quieras comer.
- Una hamburguesa.
- Está bien.
- ¿Qué quieres hacer? – dije dudando.
- Quiero comer primero, luego vemos, ¿Cómo te llamas?
- Soy Verónica – dije sentándome en la cama.
- Lindo nombre, soy Martin, mucho gusto.
- El gusto es mío.
- ¿Hace mucho te dedicas a esto?
- No, hace poco, nada más.
- ¿Por qué lo haces?
- Necesito mucho dinero, y necesito conseguirlo en muy poco tiempo.
- ¿Por qué?
- Necesito comprar una casa para vivir con mis hijos.
- Ya veo, entonces, cuando logres eso, ¿a qué te dedicarás?
- No lo sé, no he pensado en eso todavía, me gustaría poner un negocio y dejar este trabajo.
- Bueno – dijo sentándose a mi lado – dejemos las charlas tristes para otro momento.
- Está bien – sonreí.
- ¿Cómo te gustaría hacerlo?
- Como tú quieras, estoy para hacer lo que quieras.
El acaricio mi cara y empezó a quitarme la ropa… la puerta sonó, él se levantó y abrió, era la comida que pidió, la recibió, la puso sobre la mesa y se sentó en la cama de nuevo.
- ¿En qué estábamos?
Lo besé, mientras el sujetó mi cintura sacándome la blusa, empecé a desnudarlo yo también, nos echamos en la cama rozando la piel de nuestros cuerpos.
Intento penetrarme y lo detuve.
- El preservativo – murmuré.
Sacó un preservativo de un cajón que había en la mesita al lado de su cama y se lo puso rápidamente, se puso encima de mí.
Empezó a moverse de forma brusca y muy rápido besándome el cuello y el cuerpo.
El tiempo que estuvo encima de mi fue interminable, luego se detuvo.
- Ven arriba – dijo.
De un solo movimiento nos dio la vuelta en la cama y yo estaba encima de él.
- Muévete – dijo dando un suave golpe en mi trasero.
Empecé a moverme encima de él, mientras el disfrutaba el momento, tocando mis pechos caídos, cerrando los ojos, presionándome sobre él, estuve así por un rato.
- Ponte en cuatro – murmuró de nuevo.
Me bajé de él y me puse boca abajo en la cama, él se puso detrás de mi sujetando mi cintura con fuerza jalándome hacia él, lo hizo por un rato más, y luego me presiono con fuerza haciendo un gemido y luego relajándose.
Se acostó a mi lado y lo miré estirarse en la cama.
Entré al baño, oriné y luego me lave el cuerpo, salí y me puse la ropa.
- Hay una hamburguesa para ti en la mesa, y veinte soles para tu pasaje, ya le pagué a Jesús por tu servicio.
- Está bien – dije, terminé de vestirme, tome la hamburguesa y el dinero, llame a Jesús.
- Aló – respondió bostezando.
- Ya salí, ¿Dónde estás? Necesito que me pagues.
- Ya voy, no te vayas del hospedaje – dijo y colgó.
Esperé en la recepción por al menos quince minutos hasta que llegó Jesús, entró buscándome.
- Ven – sonrió.
- Hola – me acerque a él, me sujeto de la mano y salimos del hospedaje – toma – dijo dándome cien soles.
- Le cobraste trescientos soles.
- Tuve que pagar el consumo en el Pardo, es lo justo.
Me quedé mirándolo.
- Está bien, mira, por ser la primera vez, te daré los trescientos soles - dijo sacando doscientos soles más - pero la próxima vez, es cien soles para ti, ¿entiendes?
- Quiero la mitad de lo que cobres.
- ¿La mitad?
- Si, la mitad.
- Esta bien - dijo frotándose la cabeza - la mitad, pero no se lo digas a las demás chicas.
- Si, está bien.
Tomé el dinero y me subí al primer motocarro que pasó.
Dama Oscura
lunes, 10 de mayo de 2021
MUERTA EN VIDA - CAPÍTULO II
Cuando menos lo imagine, ya me había acostumbrado a la presencia de Cristina en la casa, sabía que era la amante de Derek y no me importaba, me pasaba horas, días enteros, planeando como saldría de esa casa con mis hijos…
Me miraba al espejo constantemente inspeccionando mi cuerpo… Parecía una anciana de sesenta años.
Lloraba largas horas lamentando mi situación, me sentía atrapada, quería librarme.
Una tarde, fui a visitar a mi madre, cuando me vio, se asustó.
Le conté todo, lo que había vivido todo este tiempo, lo que descubrí de Derek, lo que me estaba haciendo, sobre Cristina, todo, le conté mientras lloraba, ella me abrazo.
Entonces me dijo, que no podía ayudarme, el sueldo de mi padre no alcanzaba, se había endeudado con un préstamo que hizo para pagar una operación que ella tuvo y ahora cobraba la mitad, yo tenía muchos hijos, si fuera uno, o quizá dos, podrían recibirme, pero eran demasiados, muchos niños para criar, no había lugar en la casa, me dijo que lo lamentaba, pero… tendría que solucionar mis problemas yo sola, de cualquier forma, esto es consecuencia de mis propias decisiones.
Continué llorando en brazo de mi madre y ella finalizo diciendo “Encontraras la manera de solucionarlo todo, eres muy inteligente”.
*****
Y aquí estaba yo, en una aplicación para buscar clientes, vendiendo mi cuerpo, después del primero el segundo ya no fue tan difícil.
- Hola Carolina.
- Hola amor, ¿Cómo estás?
- Bien, extrañándote, ¿Puedes verme ahora?
- Sí, claro, dime donde te veo.
- Iré al hospedaje Afrodita.
Me levante de la cama para alistarme.
- ¿Vas a salir?
- Sí, tengo un cliente.
- Qué bueno, estas teniendo tres citas por semana, estas mejorando.
- Ya me estoy acostumbrando.
Tatiana era mi única compañía en estos momentos de amargura de mi vida.
Mis días eran monótonos, cada día me levantaba y hacia mis cosas en el departamento, como Tatiana y yo nos desvelábamos dormíamos hasta tarde, cocinar era cosa mía, ella lavaba los platos, y al llegar la noche, revisar la aplicación de citas para ver si algún potencial cliente había escrito.
En ese momento, mientras me alistaba para ver a este cliente nuevo, me di cuenta que mi vida estaba yendo sin rumbo.
¿Es que acaso todo acabo para mí?
No podía creer que estaba considerando que mi vida había acabado, yo, tenía la universidad, estaba por terminar mis estudios… ya no recordaba nada de lo que había estudiado.
¿Es esto realmente la muerte?
No encontrarle sentido a la vida, vivir con desgano y con el alma rota en pedazos.
Me baje del motocarro y entre al hospedaje, ya había ido ahí varias veces y el empleado me conocía, pase directamente a la habitación.
- Hola Carolina – dijo aquel hombre cincuentón al verme – estas hermosa hoy.
- Siempre me alegra verte amor – respondí.
Este sujeto siempre pagaba servicio de dos horas, pero solo era para echarnos en la cama a ver televisión, alguna película que estén pasando en ese momento y cuando termine coger por cinco minutos, no duraba mucho.
Le gusta que lo abrace y que estemos echados en la cama, para mí era dinero fácil, dinero muy fácilmente ganado.
Era muy obeso y su pene era muy pequeño, aunque yo siempre le mentía diciendo que era un toro en la cama y gemía como loca los pocos minutos que se ponía detrás de mí.
A los hombres les gusta mucho tener a las mujeres en cuatro y darles así.
Para mí era mejor porque entonces no los tenía encima mío sintiendo su asqueroso olor.
Hay algunos hombres que se bañan bien antes de verme, pero hay otros que no se bañan y les apesta la verga.
Es muy molesto que los hombres no se bañen, entonces debo de manera delicada llevarlos a bañar, Tatiana me enseño las formas que podemos hacer que los hombres se bañen antes de coger con ellos, aunque encontré algunos tan ansiosos que no quieren escuchar mi petición y quieren hacerlo así.
Siempre he usado preservativos, hubo un hombre que quiso pagarme el triple por hacerlo sin condón, pero lo rechace, me dijo que estaba muy enamorado de mí y quería hacerme únicamente suya, no como un cliente más, sino piel con piel, al natural, lo rechace siempre, Tatiana me advirtió mucho de estos hombres, las enfermedades en la ciudad de Iquitos son muy altas y podría contagiarme de cualquier cosa, la sífilis es una enfermedad muy común aquí.
- Ven aquí amor – dijo dándome una suave palmada en la nalga mientras se acomodaba echado.
Sonreí y saque un preservativo, le chupe la verga como siempre hacia y se lo puse, lo tenía bien parado y me senté encima, este era diferente, este solo quería que yo me ponga encima suyo y “disfrute” de él, claro que no duraba mucho, mientras yo me muevo encima de su verga el me frota todo el cuerpo con las manos, sujeta mis tetas, me frota todo, me sujeta las nalgas y en diez minutos o menos, me presiona sobre si y gime, entonces yo también me muevo mucho gimiendo, me sujeto las tetas y me muerdo los labios… él tiene su virilidad de vuelta, yo tengo mi dinero.
Me paga cien soles por las dos horas, él era uno de mis primeros clientes, pese a que había subido la tarifa por hora a ochenta soles, le seguía cobrando a él cincuenta soles la hora.
- ¿Estas disponible?
A penas terminé de bañarme el teléfono sonó, lo revisé y respondí.
- Hola amor, voy a donde tú quieras, cobro ochenta soles por hora.
- No quiero pagar por hora, quiero pagar por sesión, ¿Cuánto cobra?
Nunca nadie me había pedido que le cobre por sesión, le escribí a Tatiana y ella me dijo que le cobre cien soles.
- Amor, una sesión sin hora fija cuesta cien soles.
- Está bien, ven al hospedaje Kamasutra.
Me despedí de mi cliente quien me dijo que me escribirá la siguiente semana como siempre, salí del hospedaje y me subí al primer motocarro que encontré.
Llegue al hospedaje y toque la habitación que me indico.
- ¿Cómo llamas?
- Soy Carolina amor – dije entrando.
- Soy Héctor, entra.
Otro viejo y gordo… estos me abundaban.
- Treinta y un años.
- Eres bonita, vamos a la cama, quiero que primero te saques la ropa lentamente para mí, luego me vas a quitar la ropa a mí, me vas a lamer el cuerpo y me lo chuparas, luego de voy a follar.
Me quede en silencio sin saber cómo reaccionar.
- ¿Algún problema?
- Es que, nunca me habían pedido algo así.
- No te preocupes, no te hare daño, no me gusta golpear.
- ¿Ya se bañó?
- Si, antes de salir de mi casa, vamos, empieza, solo tengo cuarenta minutos.
Me quite la ropa lentamente mientras él me observaba fijamente, cuando quede totalmente desnuda el hizo un gesto de asco.
- ¿Tienes hijos?
- Si, ¿Por qué?
- Maldita sea, pensé que eras doncella… no me gustan las mujeres que tienen el cuerpo desgastado por el embarazo… vístete.
- ¿Cómo?
- ¡Que te vistas carajo! – grito.
- Está bien.
Agarré mi ropa y empecé a vestirme.
- Maldición, debí preguntar eso antes de hacerte venir, toma para tu motocarro – aventó un billete de cincuenta soles, lo agarre rápidamente, termine de vestirme y salí, casi corriendo de ahí.
No estaba completamente segura de lo que había pasado.
Empecé a caminar por la avenida 28 de julio lentamente pensando…
Encontré una plaza y me senté en una banca, había caminado mucho, empecé a llorar, no podía creer lo que me había pasado…
- ¿Se encuentra usted bien?
- Si – dije sin levantar la mirada.
- ¿Necesita ayuda?
- No, gracias, déjeme sola.
- A veces la vida no es como uno espera – dijo sin hacerme caso – una tiene que ser fuerte y enfrentar la vida con valentía, si haces las cosas equivocadas por el motivo correcto, todo saldrá bien al final.
Levante la mirada y observe a un travesti alto, musculoso, con maquillaje exagerado, parado delante de mí.
- ¿Por qué me dices eso?
- Esa forma de vestir la conozco muy bien… ¿alguien te hizo algo que no quisiste?
- No, nada de eso…
- Si quieres, puedes contarme lo que te paso.
- ¿Cómo te llamas?
- Jesús.
- Yo soy María Rosa.
- ¿Es tu nombre clave o tu nombre real?
- Mi nombre real, a veces olvido que me llamo así.
Jesús se sentó a mi lado.
- Cuéntame, ¿Qué te paso?
Le conté a Jesús como me sentía en ese momento, lo que me había pasado con aquel sujeto y el me animo, luego me dijo que él tenía contactos importantes y que podía ayudarme, que si yo quería, podía ganar mucho más dinero, además que nos iríamos de fiestas a los lugares más lujosos de la ciudad le dije que podría probar un tiempo y si mis ganancias aumentaban pues trabajaríamos juntos, me dio su número y lo apunte, me dijo que el solo trabaja los viernes y sábados, ya que son días de fiesta en la ciudad que el resto de la semana hiciera lo que quiera pero que esos dos días debía estar con él, era viernes cuando lo encontré así que al día siguiente lo vería.
Acepte, me acompaño hasta el motocarro y se despidió de mí, me dijo que duerma bien antes de salir porque será una noche muy larga.
Dama Oscura