lunes, 30 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO IV

Los viernes, suelo salir a las cinco de la tarde, estuve toda la semana pensando en Rebeca, una semana más y las notas serían entregadas, quería aprovechar e ir a visitar a Rebeca, su madre siempre ha sido cordial conmigo, tenía la esperanza de que lo sea aún ahora.
Me dirigí a a salida de la facultad y camine hasta la plaza 28 para tomar un colectivo a su casa, no sé si fue suerte pero no encontré a Tatiana en la salida, me subí a un colectivo, lo único bueno de ser universitaria el medio pasaje, lo malo es que una se expone a... Bueno, la intención se comprende.
Me bajé a una cuadra de la casa de Rebeca, ella vivía por la plaza Sargento Lores, esta plaza si que estaba abandonada, caminé hasta su casa, me pare en la puerta y respire, golpee la puerta varias veces hasta que alguien abrió.
Nunca entendí por qué nunca arreglaron el timbre de esa casa, abrieron la puerta, era su padre, que suerte.
- Hola Rosita, ¿Como estas? - sonriendo.
- Buenas tardes señor, vine a ver a Beca.
- Mi hijita esta enferma, no puede recibir visitas.
Un grito se escucho desde adentro.
- ¡Quien es!
- ¡Es Rosita! - grito el señor.
- ¡Ay Rosita! - gritaron desde adentro, la mamá de Rebeca salió limpiandose las manos en la falda - hola hijita, ¿como estas? - dijo afinando la voz, como cuando uno habla con un bebé.
- Buenas tardes señora, vine a visitar a Beca, me preocupa su ausencia en la universidad.
- ¡Ay hijita, tu siempre tan considerada! ¡Pero pasa, hija, por favor!
Entre a la sala.
- Ven siéntate.
Me senté al lado de la mamá de Rebeca.
- ¿No te contaron nada?
- No señora - dije poniendo la cara más inocente que me sabía - ¿Que pasó?
- Ay, hija pues resulta que a mi hija le salio un tumor en el útero, y tuvieron que hacerle una operación, uff riesgosa para sacarlo, pero ya esta mucho mejor, aun así el médico le dio descanso por un mes.
- Ay señora, cuanto lo siento - dije despacio - a mi nadie me dijo nada.
- Pero que bueno que vienes tu sola, porque la chiquita esa que tienes por amiga, no me gusta nada.
- ¿Tatiana?
- Ella misma, imagina que hasta con enamoradito anda, pero mi hija si que no, ella va a terminar la universidad y solo le voy a permitir la pareja que yo le escoja, ella va a llegar de blanco al altar.
- Yo entiendo señora.
Mire al papá de Rebeca quien. Se había sentado al frente de nosotras y miraba enojado a su mujer.
- Me gustaría conversar un momento con Beca, si fuera posible.
- Pero claro hijita, ya conoces su habitación, ¿Te quedas a cenar?
- ¿Qué habrá para comer?
- Pues tengo guiso de la tarde, le puedo poner un huevito frito y te preparo una lechecita.
- ¡Que rico seño, si me quedo!
- Entonces termino de lavar los platos, y preparo la cena.
Camine hasta la habitación de Rebeca, abrí la puerta despacio, estaba oscuro.
- Rebeca - murmuré, entre a la habitación y me senté en su cama.
- Maro - dijo succionando la nariz.
- Ya se lo que te pasó.
- No es verdad - dijo sentándose en la cama.
- Tatiana me contó.
- Entonces si es verdad - dijo abrazandome y llorando.
- Tu mamá...
- Ay Maro, mi mamá, me dijo que si no lo hacía me botaba de la casa.
- ¿Y el padre?
- Ese desgraciado.
- ¿Que pasó?
- Es Sergio.
Me quedé congelada con su confesión.
- ¿Estamos hablando del mismo Sergio?
- Si, Sergio, el único que conocemos.
- ¿El novio de Tati?
- Si, el mismo.
- ¿Pero como así? - respirando - ¿Tatiana lo sabe?
- ¡Estas loca? Cuando le dije a Sergio que estaba embarazada me dijo "Pues ve y dicelo al padre" ¡imagina!
- Pero Beca, como no te cuidaste.
- El momento, los tragos, la noche, el me sedujo, me dijo que con condón no se sentía igual y que el derrama fuera y pues que no pasa nada.
- Y tu mamá... Ya...
- Me hicieron un legrado - cerro los ojos y empezó a derramar lágrimas de nuevo - fue horrible.
- Ay amiga, pero tenemos que decirle a Tatiana.
- ¿A razón de que? El lo va a negar. A demás desde que ingresamos a la universidad no haz vuelto a conversar conmigo, nada más cuando vienes a mi casa.
- Estamos en diferentes carreras amiga, los círculos sociales cambian pero nunca dejamos de ser amigas.
- Loca - sonrió con lagrima en los ojos.
- ¡Rosa! ¡Rebeca! ¡A comer! - la mamá de Rebeca gritando desde la cocina.
- Jurame que nunca se lo vas a decir a Tatiana.
- Ay Beca, me pones en un apuro, como crees.
- Maro juralo.
- Esta bien, lo juro.
- Maro, los hombres son muy inmaduros.
- Eso todo el mundo lo sabe Beca - sonreí - ven, te acompaño a la mesa.
- Maro, Sergio fue mi primer hombre.
- Yo lo sé - murmuré.
- Si tienes oportunidad, buscate un viejo.
- Ay Beca, que dices, la tristeza te hace hablar tonterías.
- Los hombres mayores quieren hijos, a demás tienen solvencia económica y pueden mantenerlos, a demás si te embarazas de un hombre que tiene un buen trabajo le puede poner una demanda por alimentos y solucionas toda tu vida.
- Siéntate Beca.
- ¿Que hablan?
- Nada seño, cosas de la universidad.
Nos sentamos a la mesa a comer en compañía de los padres de Beca, me dijo que se había retirado del semestre y que el próximo volvía a clases. Después de la cena, volví a casa, de camino me llamo Derec, me invitó a salir al día siguiente, yo acepte.

Dama Oscura

lunes, 23 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO III

Lunes, lunes, detesto los lunes, ¿por que no existe un día más en el fin de semana? ¿Quien decidió que la semana tenga siete días y no ocho días? Me gustaría un día libre más... Los lunes son tan pesados.
Me levante a las cinco de la mañana como cada lunes a preparar el desayuno de mis padres y mío, había pensado en Derec todo el fin de semana, ¿de donde sería?
Revise mi horario... Tenía examen a las siete de la mañana, no había tenido tiempo de estudiar... ¡¡Rayos!! ¿Cómo se me fue tan rápido el fin de semana?
Avise a mi madre que ya estaba listo el desayuno, comimos, me dio cinco soles para mis gastos del día, tenía clases desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde, a las seis de la mañana, minutos más, minutos menos, me bañe, me vestí y salí a la facultad.
La facultad de educación queda en la Bermudes, es una facultad pequeña comparada con otras, pero estaba ubicada en una calle donde la hora de Internet costaba un sol, eso era lo que me gustaba más, entraba a mi messenger a chatear con mis amigos en las tardes una hora antes de volver a casa.
Cuando llegue a la facultad, me encontré con Tatiana y con Sergio, su enamorado.
Ella se despidió de Sergio, el estudiaba Enfermería, nunca comprendí como es que se conocieron, según Tati fue en la cachimbeada cuando ingresamos, caminamos juntas a nuestros salones mientras ella hablaba como loro, como siempre.
- Amiga, no te imaginas lo que pasó, fijate de la Rebeca esta embarazada de tres meses.
- ¿Que? - dije asustada - ¿De quién?
- Eso es lo que nadie sabe, porque ella no sale de su casa ni a la esquina.
- ¿No fue su madre la que dijo que se iba a reír cuando lleguemos con nuestro domingo siete?
- Fijate pues lo que decía esa vieja, nadie sabe quién es el padre y ella no lo quiere decir, solo llora todo el tiempo.
- Entiendo porque dejó de asistir a clases.
- Y eso no es todo.
- Dicen que su madre quiere obligarla a abortar, porque según ella su hija tiene todo un futuro por delante y no puede arruinarle por un hijo que dios sabe quien será el padre.
- Esa señora no tiene corazón.
- Le llame al celular y me contestó su madre, imaginate que me grito por el celular de que yo he sido una mala influencia para su hija y me exigió que no le hable más.
- Yo la vi muy pegadita al profesor Carlos - Solange, otra compañera de la facultad nos había seguido e interrumpido la conversación.
- ¿El profesor de natación? - inquirió Tatiana.
- Claro, desde que empezó el ciclo la vi muy atenta con el y el profe que la escogió de delegada - dijo Solange quien luego se metió a su salón.
- ¿Tu que piensas? - dijo Tatiana.
- Que voy a pensar Tati, no es mi amiga.
En ese momento sonó mi celular, era un mensaje de texto. Leí el mensaje apreté la boca y lo guarde.
- ¡¡No lo puedo creer!! - dijo Tatiana levantando la voz.
- ¿Que te pasa?
- Leí ese mensaje - dijo emocionada.
- ¿Que mensaje? - dije incrédula.
- ¿Quién es? - insistente.
- Qué pesada - dije quejandome.
- Ya cuéntame.
- Es el chico del Pardo.
- ¿El grandote?
- Si ese.
- Ya se vieron - dijo tratando de sacar más información - ¿que hicieron?
- Te voy a contar - le dije dudando - ¡Ay es que tienes una boca de campana!
- ¿Estas llamándome chismosa?
- Tatiana, no quiero ser la comidilla de la facultad.
- ¡Ay cuéntame!
- Me llevo al Palo Alto.
- Nooo
- Si, el pidió por mi, le dije que no tenia dinero y me dijo que el me invita.
- Ay amiga, es un galanazo.
- Me pidio que luego nos vayamos al río a pasear en bote.
- ¡Que emoción! ¿A donde fueron?
- No fuimos a ningún lado, yo no tenia permiso para más.
- ¿Y de que trabaja?
- Me dijo que tiene unos negocios en la ciudad y de eso vive.
- ¿Qué clase de negocios?
- No me dijo.
Entramos al salón de clases y nos sentamos.
- Pero tiene treinta y siete años.
- ¿Queee? ¿Como es posible? ¡Yo no le ponía más de veinticinco!
- Así como lo escuchas, seguro ya tiene mujer e hijos.
- Pero te escribió, no creo que tenga mujer.
- Yo no se, el recibió una llamada y salió al balcón a hablar.
Mi celular recibió una llamada.
- ¿Es el?
Mire el celular, si es el.
- Yo respondo - dijo quitándome el celular de la mano - ¿alo? ¡Hola amor, como estas? Yo soy Maria Rosa... Que soy soy, ¿Por que dices que no soy yo? Ay esta bien - dijo dándome en celular - dice que no cree que tu le dijeras amor.
- ¿Aló?
- Hola Maria, ¿Quien me respondió?
- Mi amiga Tatiana.
- Esa chica si que esta loca.
- Un poquito si.
- ¿Que haces?
- Estoy entrando a clases, justo llega el profesor, tengo que colgar chau - corte la llamada.
- El profesor no está llegando - dijo Tatiana.
- Solo quería una excusa para cortar.
- Yo no te entiendo, pronto vas a cumplir años y sigues siendo virgen.
- ¿Y eso que tiene que ver?
- Ese hombre es un hombre maduro, tiene su edad.
- Si.
- Gana su dinero, teniendo en cuenta que te llevo al Palo Alto, en una cita donde no consiguió nada.
- Tatiana - la mire seria.
- Tatiana no - respondió - que mejor que un hombre mayor que sabe lo que quiere, gana su dinero, puede mantenerte, darte tus gustos, comprarte cosas, a demás si no tiene mujer ni hjjos y por la hora que es y el te esta llamando seguro que no tiene, le das un hijo y sus negocios quedan para ti cuando el muera.
- ¿Por qué piensas que se morirá?
- Casi tiene cuarenta Maro.
- Treinta y siete.
- Digamos que son novios tres años, tienen un hijo quizá dos, vive unos veinte años más, se muere.
- Yo me quedo con dos hijos adolescentes por mantener.
- Y tus hijos serán herederos de sus negocios.
- No me dijo que clase de negocios tiene.
- Eso que importa, mira en el Pardo lo vimos gastar de lo lindo en cerveza y al día siguiente te invito a comer, eso significa que dinero no le falta.
- Ay Tatiana, no puedo creer que estas sugiriendo esto.
- Esta bien, piensa en tus posibilidades.
- Tati - volteando los ojos.
- Si no te quedas con el, mínimo es un hombre con experiencia en eso y pues tu primera vez será... Bonito.
- No podemos saber eso.
- Podrías solucionar tu vida, si te quedas con el, tener ropa nueva, zapatos nuevos, un celular más decente, un blackberry quizá.
- Eso es muy caro, Tati.
- Pero el podría comprarte uno.
- Realmente ya safaste ñaña.
- Al menos sal con el una vez más.
- Que nooo.
En ese momento entró el profesor, nosotras nos callamos, teníamos examen.

Dama Oscura



lunes, 16 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO II

Apenas amaneció, el me llamo.
- ¿Alo? - dije medio dormida.
- Almorcemos juntos.
- ¿Quién habla?
- Es cierto, no te di mi número, soy Derec, me diste tu número anoche en el Pardo.
- ¡Hola! - dije sentandome en la cama emocionada - ¿como estas?
- Bien, desde anoche no he dejado de pensar en ti, Almorcemos hoy.
- ¿Hoy?
- ¿Estas ocupada?
- No - dije - es que me tomas por sorpresa.
- Bueno, ¿que dices?
- Esta bien - respondí - ¿donde nos vemos?
- En la plaza de armas - dijo - a las once.
- Está bien, iré.
Mire la hora, eran las ocho de la mañana, me acosté nuevamente suspire, el si me había llamado, me sentía extrañamente feliz.
A las diez de la mañana, me levante, me di un baño y me vestí, vivías desde la Calvo de Araujo hasta la plaza de armas no es tan lejos pero aun así quería llegar a tiempo, le dije a mi mamá que me invitaron a almorzar y me miro extrañada, hizo como mil preguntas y me di cuenta de que si le decía la verdad no me dejaría ir, así que le dije que una compañera de la facu que ella no conoce cumple años ese día y que hará un almuerzo para sus amigos cercanos, ella se quedo tranquila, me dio diez soles y salí. De la casa, faltaban diez minutos para las once, seguramente el llegaría a tiempo...
Me baje muy rápido del motocarro y me dirigí a la plaza de armas, mire a mi alrededor y no estaba, me sente en la parte central y mire mi celular, busque su número y lo llame...
Lo llame 3 veces y no respondió.
Seguramente me mintió... Aun así no quise creer que me había dejado plantada así que espere...
Cuando llegaron las doce yo estaba llorando pues me sentía humillada, el no llegó.
Me levante de donde estaba y me puse a caminar al borde de la plaza para tomar un motocarro a casa, le mentiría a mi madre alguna cosa por haber vuelto...
- ¡¡Maria!!
Era él, me limpie la cara con las manos, levante la cabeza, lo busque, di la vuelta sobre mi buscándolo.
Estaba corriendo hacia mi.
- ¿A dónde vas?
- A mi casa - murmure.
- ¿Por qué te vas?
- Ya pasó una hora y no llegaste...
- ¿Una hora? ¡A penas son las doce!
- Quedamos a las once...
- ¿Once? ¡Te dije a las doce!
- No... Dijiste once...
- ¿Cómo iremos a almorzar a las once? ¡Te dije doce!
- Quizá escuche mal - sonreí.
- ¿Estabas llorando?
- Uhm... No... Yo... Pues si, me sentí triste porque no llegabas.
- Lo siento mucho - me abrazó - no creí que no escucharas bien la hora.
Me abrazo por al menos dos minutos y me beso la cabeza, era increíblemente alto, eso me gustaba.
- Vamos - dijo - iremos al Palo Alto, ¿Quieres comer ceviche?
- Pues si, claro.
Nos subimos al motocarro y el hablo con el chófer, nos dejó en la misma esquina del local, la banda en vivo se escuchaba hasta afuera.
Subimos las escaleras y nos sentamos cerca del balcón, nos dieron la carta y me puse a leer lo que había y los precios... Todo estaba por encima de treinta soles, cerré la carta asustada.
- ¿Que vas a pedir?
- Yo...
- ¿Quieres qué escoja por ti?
- No es eso...
- ¿No tienes hambre? ¿No te gusta lo que preparan aquí?
- Todo es muy caro - murmure.
- ¿Y qué?
- Es que no tengo tanto dinero
- No te preocupes por eso, yo te invito.
Me quede mirándolo un rato.
- ¿Nunca te invitaron a salir?
- No he tenido tiempo para salir con chicos - me mordí la lengua al mentir.
- Pues yo te invito, pide lo que quieras.
Lo mire, no hice ningún pedido.
- ¿Que van a almorzar?
El mesero estaba sonriente parado delante de nosotros.
- Yo comeré lomo saltado y la señorita, arroz con pollo, para beber una jarra de cebada.
- Muy bien - dijo el joven apuntando en su libreta - ¿algo más?
- Es todo por el momento - respondió el.
En ese momento llamaron a su celular, el miro la llamada y se levantó, salió al balcón y lo mire hablar por diez minutos gritando enojado y luego riendo. Regresó sonriendo.
- ¿Algún problema?
- Nada importante, mis negocios.
El mesero nos trajo la jarra de cebada y nos sirvió.
- Cuéntame de ti - dijo tomando un poco de su vaso - ¿Que haces por la vida?
- Estudio educación inicial, en la Unap.
- Que bonita carrera, así que quieres ser profesora, ¿que edad tienes?
- Voy a cumplir diez y nueve en cinco de agosto.
- Faltan dos meses.
- Si, así es.
- ¿Que quieres que te regale por tu cumpleaños?
- Nada - murmuré - ¿que podrías darme?
El mesero trajo los platos que Derec pidió.
- ¿Cuántos años tienes?
- Treinta y siete años.
- Eres mi mayor por casi veinte años.
- No te preocupes, en un par de años la diferencia de edad no se notará.
Empecé a comer, no hice ninguna pregunta ni el me dijo nada más por un rato, comí lo que pude, el plato era grande, me sentí mal, pensé que era mi mayor a lo mucho por ocho años, parecía tan joven.
- ¿A que te dedicas? - pregunté sonriendo.
- Tengo algunos negocios en esta ciudad, que van muy bien y me permite vivir cómodamente.
- ¿Que clase de negocios?
- ¿Te gustaría ir a pasear en el rio después de comer?
- Lo siento, no puedo - dije automáticamente - solo le dije a mi mamá que iré a almorzar, no puedo demorar más.
- ¿Aun le pides permiso a tus padres para salir?
- Si, a mi mamá, no quiero que se preocupe.
- Que niña buena, ¡¡jajaja!!
Terminamos de comer, el termino antes que yo.
- Gracias por la comida, estuvo muy rico.
- Salgamos otro día.
- No se si pueda.
- ¿Te asusta porque soy muy grande?
- No es eso, estoy en exámenes finales del ciclo y debo estudiar para aprobar todos mis cursos.
- ¿Cuando termina tu ciclo?
- En dos semanas.
- Bueno, te llamaré en dos semanas.
- Esta bien.
Nos bajamos del local al primer piso, tome un motocarro y me fui a mi casa, el se fue caminando hasta otro lado.
Treinta y siete años, podria ser mi padre, era un viejo, sentía asco, no queria volver a verlo, seguramente ya tendría hijos y esposa... No podía creer que habia salido con un hombre tan viejo ¿A que se dedicaba? No podía recordar de que vivía... No esperen... ¡¡Es que el no me lo dijo!!

Dama Oscura

lunes, 9 de marzo de 2020

TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO I

Encontrar un sentido a la vida, es algo tan difícil, que podemos demorar toda la vida en descubrirla.

Mi nombre es María Rosa, tengo 32 años actualmente y soy prostituta, muchos me juzgarán por dedicarme a la vida fácil, por no esforzarme por salir adelante de otra manera que con este despreciable trabajo, los de moral elevada me sentenciaran y pre juzgarán sin importar lo que yo tenga que decir, como es que termine aquí, pero mi historia empezó hace 13 años, así que empezaré desde el inicio, cuando todo esto empezó.
Soy la última de cinco hermanos, mi madre es ama de casa y mi padre es contador, imaginarán que llevábamos una vida ajustada, no había mucha atención para mi desde que tengo memoria, pero eso no me incomodaba, la libertad que me dieron mis padres era muy agradable. En aquel tiempo estudiaba educación inicial en la UNAP, de la ciudad de Iquitos, vivía con mis padres y mi hermana mayor de 23 años, quien aún vivía con nosotros, el estar estudiando una carrera, no la que yo quería, era lo más maravilloso en mi vida, me encantaba, yo no solía ser exigente con mis padres, aun así, soñaba con que al terminar la universidad, podría ganar mi propio dinero y comprar todo lo que yo quisiera.
Empezar con un terreno donde construir mi casa, luego electrodomésticos y finalizar con ropa de boutique, planeaba estudiar una maestría y enseñar en la universidad, postular a cargos altos del Minedu y ganar más dinero, tenía tantos proyectos, una vida normal, de una joven normal, ilusionada con la vida, en la flor de la juventud.
Debo decir que yo aún era virgen a los 19 años, me estaba reservando para quien seria el amor de mi vida, el padre de mks hijos, mi esposo, luego me daría cuenta de que esto es un error, no importa que tan pura sea una, los hombres no valoran a su mujer por haberse reservado para él, quizá tengo una idea errada de los hombres por el dolor que tengo dentro, esto es muy difícil de contar.
- Maro - Tatiana era mi mejor amiga desde el colegio, ella estudiaba ciencias sociales en la Unap y nos veíamos seguido, me decía Maro de cariño - esta semana es el aniversario de la facultad, ¿iras a las actividades?
- No lo sé - respondí desganada por el estrés que sentía de los estudios - la próxima semana empiezan los exámenes finales y quiero aprobar de todas maneras, no he podido aprobar matemática, y he perdido dos cursos por eso, la verdad no quiero atrasar más cursos.
- Al menos vamos a la fiesta del sábado.
- Uhm - resongue - solo iremos hasta las 2:00 am, mi mamá se pone nerviosa cuando demoro mucho en las fiestas, ya ves que no duerme esperándome.
- Sii - dijo emocionada - vamos a ponernos hermosas a ver si conseguimos novios.
Una conversación casual, de dos jóvenes estudiantes, soñadoras, ilusionadas con el amor, una vida común y corriente.
- ¿Cómo quieres que sea tu novio? - pregunte para seguir con la conversación.
- Pues, quiero que sea alto, me encantan los hombres altos, que no este muy quemado del sol, pero que tampoco sea blanco yuca, eso es feo, quiero que vaya al gimnasio y se mantenga en forma, que tenga una moto para poder pasear por toda la ciudad y que este totalmente loco por mi.
- Nunca encontrarás un hombre así - sonreí - para empezar los hombres que van al gimnasio no saldrían con una chica que tenga esta churreta - dije apretando el rollito que se le acomodaba en la cintura riendo - un hombre que hace ejercicio probablemente salga con una mujer que también haga ejercicios.
- ¿A ti como te gustaría que sea?
- Pues, que sea romántico, atento, cariñoso, que tenga moto también, que recuerde las fechas y sea paciente.
- Deberá tener la paciencia de Job - sonrió.
- No exageres - dije afinando la voz - ni que fuera para tanto.
En ese momento vimos al profesor ingresar al salón y entramos después de el, en el segundo piso de la facultad subir las escaleras era lo más tedioso que había pues los otros estudiantes se quedaban siempre a conversar en ella.
*****
Le pedí a Tatiana que me preste un vestido, me vestí y maquille para ir con Tatiana al Pardo, ahí sería el concurso, cuando ingresamos, nos dirigimos a la parte delantera del escenario, nos encontramos con nuestros compañeros y las cervezas empezaron a circular.
Me fui al baño con Tatiana y al salir lo vi, era mucho más alto que un loretano promedio y muy blanco, me quedé impresionada con el, solo lo vi un poco pero eso bastó.
Me reuní a mi grupo y de vez en cuando volteaba a mirarlo, el estaba concentrado con sus amigos, habían mujeres en su grupo también, de pronto nuestras miradas se cruzaron, yo me sonroje, eran casi las dos de la mañana, le dije a Tatiana que debía irme, salimos del complejo y en la salida estaba el, me miro y me sonrió, yo levante la mano saludandolo, el se acerco a mi.
Era mucho más alto que yo y de cerca se le veía más blanco.
- Soy Dereck - dijo, el alcohol se le había subido a la cabeza - si quieres te puedo llevar a tu casa.
- No - sonreí - estoy bien, gracias.
- Disculpa, quizá fui muy atrevido, ¿como te llamas?
- Maria Rosa - sonreí - mucho gusto.
- ¿Me das tu número?
- Si, claro.
Le di mi número y el lo grabo en su celular.
- Te llamaré - dijo - chau.
- Chau.
Tatiana se acerco a mi.
- ¿Qué fue eso?
- No lo sé - dije confundida - pero, creo que me enamore.

Dama Oscura

lunes, 2 de marzo de 2020

DIFICULTADES DE UNA CHICA FACIL: PRÓLOGO

Titulo: Trilogía Dificultades de una chica facil.
Libro 1: Telaraña de mentiras.
Libro 2: Muerta en vida.
Libro 3: Esperanzas de papel.

Prólogo:

- Buenas noches ¿es la primera vez que asistes a una consulta esotérica? - dije observando meticulosamente a aquella mujer delgada y ojerosa que había entrado a mi consultorio.
- Si, estoy muy nerviosa, no se por donde empezar - respondió frotando sus manos muy fuerte.
- Mira, haremos esto, te voy a leer primero y luego me contarás lo que quieras contarme.
- En realidad no deseo que me leas las cartas.
- Bueno, aquí vienes a esto - dije levantando una ceja.
- Yo necesito una amiga, necesito contarle algo a alguien pero no sé a quien - empezó a llorar.
- Cálmate por favor - sujete sus manos para tranquilizarla - está bien - sonreí - mírame - ella levantó los ojos - ninguna cosa que una mujer haga por él bienestar de sus hijos es indigno, aún cuando una mujer se prostituye para mantenerlos es una mejor opción que robar.
- ¿Como te llamas? - dijo limpiandose los ojos.
- Soy Nina, pero puedes decirme Dama Oscura.
- ¿Hace cuanto que te dedicas a atender en este consultorio?
- Seis años.
- ¿Y como lo aprendiste?
- Nací con el don.
- Quieres - dudando - ¿quieres ser mi amiga?
- Claro - dije pensativa - podemos ser amigas.
- Quiero contarle mi historia a alguien, pero no se como empezar.
- ¿Consideras que tu vida es digna de una novela?
- Una novela mexicana - sonrió - por todo lo que me pasó.
- Escribo en Internet, tengo una página donde publico mis novelas y estoy buscando una historia nueva, quizá publicar tu historia sea lo que buscas.
- Pero no quiero que la gente sepa quien soy.
- Te prometo que tu identidad quedará en absoluto secreto, solo tu sabrás que hablo de ti.
- ¿Ganas dinero escribiendo en Internet?
- Lo único que gano es la satisfacción de saber que mi mensaje llega a muchas personas y que podrían darse cuenta de que su vida amerita un cambio, mi único ingreso en mi vida en mi consultorio.
- Yo no se como empezar.
- Empecemos buscando un culpable, ¿como se llama ese hombre?
- Dereck Bunge, pero, ¿como sabes que se trata de un hombre?
- La única razón por la que una mujer termina como tu estás ahora, dando manotazos de ahogado gritando por que alguien lo salve, es por causa de un hombre - sonreí - ¿quieres contarme?
- Si, pero me gustaría que no me juzgues.
- Yo no te juzgare, pero si lo publicaré en Internet.
- Quizá si otras mujeres leer mi historia podrían salvarse.
- Es mi propósito, ¿por donde empezamos?
- Es que yo - empieza a llorar nuevamente - me avergüenzo tanto de lo que soy y de lo que hago.
- Nunca bajes la cabeza, nunca permitas que nadie te diga que vales menos, nunca te avergüences de lo que haces para mantener a tus hijos - le di un poco de papel higiénico.
- Soy prostituta - suspirando - lo soy desde hace dos años.

Dama Oscura