Había nacido cinco mujeres del vientre de mi madre, solo lograron casar a dos de mis hermanas, mi padre había quedado sin dinero para casar a las tres que seguíamos, mi tercera hermana escapó y se hizo sacerdotisa de Venus, mi papá me dijo que debía pensar en mi hermana menor, que en los diez años que quedaban podrían juntar una dote para que tenga un buen esposo, que si no me vendían a la familia Prucius los cobradores nos llevarían a las dos y harían de nosotros alguna barbaridad innombrable, yo me limité a llorar y a aceptar mi destino. Le suplique a mi mamá que consiga un buen esposo para mi hermanita y me llevaron a los baños públicos.
Mi padre me dejó en manos de una mujer bastante obesa, tenía las uñas largas como garras y olía a fermentado. Ella me acaricio el pelo, diciendo que una joya como yo traería muchos beneficios al negocio, con lo que pagaron por mí, mi padre cancelo sus deudas y pudo vivir estable por muchos años, pero mi hermana menor murió años después, una carrera la arrolló mientras jugaba en la calle, llore el destino de mi hermana, más aún el mio, no vi a mis padres desde el funeral.
Fui entregada a la casa Prucius a los cinco años.
Las mujeres que ahí trabajaban me enseñaron a danzar, practicaba cada día como seducir hombres, a vestir de forma provocativa, a peinar mi pelo de modo que resalte mi rostro, a susurrar a los oídos de los varones palabras hermosas que a ellos les gustaba oír.
El jefe del negocio esperaba ansioso que me llegue la sangre para subastar mi honra, espero pacientemente cuando un día semanas después de cumplir diez y seis años, mientras dormía, una mancha negruzca cubrió mi ropa, estaba lista para ser vendida a quien seria el primer hombre en mi lecho.
El señor que me compró ya casi no venía a los baños, pero si su hijo, Julio, quien al enterarse de que estaba lista, fue y me compro un vestido dorado, nunca nadie me había regalado nada, me dio también unas pulseras de oro y una peineta, yo estaba feliz.
- Esta noche, empezarás a trabajar - inicio - procuraré que solo te toquen hombres con gustos convencionales, si te portas bien y los haces felices, tendrás muy buenas propinas con las cuales podrás comprarte todo lo que deseas, pero si no eres dulce y complaciente...
- Yo lo entiendo señor - dije - me he preparado todos estos años para esto, conozco mi destino y lo acepto.
- Que bueno que lo sepas, esta noche se te permitirá dormir con quien te compre, como es tu primera vez seguramente dolerá, pero luego te acostumbradas y hasta puede llegar a gustarte.
- Esta bien señor.
- No hay muchas mujeres romanas en estas instalaciones así que tu eres muy valiosa, cobraré mucho por ti, por eso te hemos cuidado, haz bien tu trabajo y serás bien tratada, por fin cobraré lo que he invertido.
Las mujeres del local me pusieron polvos en el rostro y me peinaron, cuando vi mi reflejo no me reconocí, me llevaron a un escenario, me pare temblorosa, el lugar estaba lleno de hombres que empezaron a silbar y a gritar.
Una de las mujeres me hizo una seña diciendo "Baila", yo había recordado todos los años de práctica y empecé a mover las caderas, mi delgado cuerpo a penas tenía forma de mujer, mis senos aún no se habían formado bien y era muy delgada, aún así baile, los hombres se quedaron en silencio por un momento y cuando termine de bailar estallaron en aplausos y silbidos.
Julio se paro delante de mi.
- Señores, ella es Crispina - dijo - tiene diez y seis años, durante los últimos once años ha sido educada para este momento, la subasta empieza con cien denarios.
Los hombres, lascivos y lujurientos empezaron a ofrecer dinero por mi, cien denarios, quinientos denarios, mil denarios, cincuenta áureos, cien áureos, trescientos áureos, cuando de pronto del fondo se escucho una voz mil quinientos áureos, la sala quedó en silencio, Antonio, el padre de Horacio había comprado mi primera noche para su hijo quien hasta entonces no había tocado una mujer y no quería que se inicie con alguien que ya haya sido tocada por otro.
Julio me dio un cuarto que había sido decorado con rosas y velas, Horacio y yo entramos.
- Soy Crispina - dije sonrojandome - ¿Cómo te llamas?
- Horacio.
Nos quedamos en silencio.
- ¿Es cierto que aún nadie te ha tocado?
- Tu serás el primero - dije.
- Vaya - respondió sorprendido - ¿Cuántos años tienes?
- Diez y seis - dije - ¿y tu?
- ¡Eres mi mayor! Yo tengo catorce, seré legionario el próximo año, mi padre quiere que no me pierda nada antes de dejar la vida cotidiana.
- Entonces no volveré a verte - dije triste - los hombres que van a la guerra ya no vuelven.
El me agarro las manos.
- Yo volveré - dijo sonriendo - y cuando haya juntado suficiente dinero, te compraré.
- Pero para entonces habrán pasado muchos hombres por mi.
- Yo soy el primero - dijo - y es lo único que importa.
Entonces desató las cintas de mis hombros y mi hermoso vestido cayó al suelo, el me miro sorprendido y abrió los ojos muy grandes.
- ¿No te gustó?
- Eres perfecta - dijo.
Se acerco a mi y me beso, mi primer beso, que no era con una fruta o con una mujer de la casa, mi primer beso y todos los pelos de mi cuerpo se pararon, Horacio sujeto mi cintura y lo abrace, puso una mano en mi nalga frotando, entonces se detuvo y empezó a sacarse la ropa.
- Creí que también era tu primera vez - dije.
- Lo es - respondió - pero mi padre me enseñó como se hace.
Cuando estuvo completamente desnudo pude ver que el también era delgado, y le colgaba el miembro.
- Quiero que lo metas a tu boca - dijo.
- Pero no se hacerlo - respondí.
- Entonces aprenderás hoy, solo debes agarrarlo suavemente y usar la lengua y los labios, no los dientes - sonriendo.
Me acerque a él poniéndome en cuclillas.
- De rodillas - dijo.
Me puse de rodillas y quedó frente a mi cara, el con sus manos empezó a frotar, era la cosa mas horrible que había visto estaba arrugado, largo y cabezón, parecía un champiñon.
Abrí la boca y lo metí, me dio náuseas pero lo aguante, empecé a sacarlo y meterlo en mi boca y pude sentir como rápidamente empezaba a ponerse muy duro y crecía, el suspiraba, que bufaba y gemía, entonces presiono mi cabeza contra el y se orino, o al menos eso me pareció.
Era ácido, cremoso quise escupir pero el no me soltaba y termine tragandolo.
El me soltó jadeante, se frotó la frente y camino tambaleante hacia la cama.
Me levante y me acerque a el.
- Eso fue muy bueno - dijo.
- Y rápido - murmuré.
- Tranquila, si descanso un poco podremos hacerlo. Mi papá me enseñó todo... En teoría.
Horacio se durmió casi instantáneamente, hola me senté a comer, luego me acosté a dormir.
Sentí humedad entre mis piernas y desperté asustada, Horacio tenía la cara metida, sentí gran incomodidad, metía el dedo y estaba caliente y me raspaba, se puso encima de mí y lo sentí entrar, me dolió como si rascara una herida abierta dentro de mi, se movía despacio, luego empezó a acelerar y me presiono contra si, pero gimiendo, bufando, quejándose.
Se estiró, luego se encogió y se acostó a mi costado, respirando rápidamente, agitado...
- Eres perfecta - dijo respirando rápido - mi amor - se acercó a mi y me beso.
Dama Oscura
Julio me dio un cuarto que había sido decorado con rosas y velas, Horacio y yo entramos.
- Soy Crispina - dije sonrojandome - ¿Cómo te llamas?
- Horacio.
Nos quedamos en silencio.
- ¿Es cierto que aún nadie te ha tocado?
- Tu serás el primero - dije.
- Vaya - respondió sorprendido - ¿Cuántos años tienes?
- Diez y seis - dije - ¿y tu?
- ¡Eres mi mayor! Yo tengo catorce, seré legionario el próximo año, mi padre quiere que no me pierda nada antes de dejar la vida cotidiana.
- Entonces no volveré a verte - dije triste - los hombres que van a la guerra ya no vuelven.
El me agarro las manos.
- Yo volveré - dijo sonriendo - y cuando haya juntado suficiente dinero, te compraré.
- Pero para entonces habrán pasado muchos hombres por mi.
- Yo soy el primero - dijo - y es lo único que importa.
Entonces desató las cintas de mis hombros y mi hermoso vestido cayó al suelo, el me miro sorprendido y abrió los ojos muy grandes.
- ¿No te gustó?
- Eres perfecta - dijo.
Se acerco a mi y me beso, mi primer beso, que no era con una fruta o con una mujer de la casa, mi primer beso y todos los pelos de mi cuerpo se pararon, Horacio sujeto mi cintura y lo abrace, puso una mano en mi nalga frotando, entonces se detuvo y empezó a sacarse la ropa.
- Creí que también era tu primera vez - dije.
- Lo es - respondió - pero mi padre me enseñó como se hace.
Cuando estuvo completamente desnudo pude ver que el también era delgado, y le colgaba el miembro.
- Quiero que lo metas a tu boca - dijo.
- Pero no se hacerlo - respondí.
- Entonces aprenderás hoy, solo debes agarrarlo suavemente y usar la lengua y los labios, no los dientes - sonriendo.
Me acerque a él poniéndome en cuclillas.
- De rodillas - dijo.
Me puse de rodillas y quedó frente a mi cara, el con sus manos empezó a frotar, era la cosa mas horrible que había visto estaba arrugado, largo y cabezón, parecía un champiñon.
Abrí la boca y lo metí, me dio náuseas pero lo aguante, empecé a sacarlo y meterlo en mi boca y pude sentir como rápidamente empezaba a ponerse muy duro y crecía, el suspiraba, que bufaba y gemía, entonces presiono mi cabeza contra el y se orino, o al menos eso me pareció.
Era ácido, cremoso quise escupir pero el no me soltaba y termine tragandolo.
El me soltó jadeante, se frotó la frente y camino tambaleante hacia la cama.
Me levante y me acerque a el.
- Eso fue muy bueno - dijo.
- Y rápido - murmuré.
- Tranquila, si descanso un poco podremos hacerlo. Mi papá me enseñó todo... En teoría.
Horacio se durmió casi instantáneamente, hola me senté a comer, luego me acosté a dormir.
Sentí humedad entre mis piernas y desperté asustada, Horacio tenía la cara metida, sentí gran incomodidad, metía el dedo y estaba caliente y me raspaba, se puso encima de mí y lo sentí entrar, me dolió como si rascara una herida abierta dentro de mi, se movía despacio, luego empezó a acelerar y me presiono contra si, pero gimiendo, bufando, quejándose.
Se estiró, luego se encogió y se acostó a mi costado, respirando rápidamente, agitado...
- Eres perfecta - dijo respirando rápido - mi amor - se acercó a mi y me beso.
Dama Oscura
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