lunes, 4 de febrero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO XLIV

Oscuridad, mi mundo es solo oscuridad, al principio intenté escapar con todas mis fuerzas, pero fue inútil, el espacio que me rodeaba no se movía, ni un centímetro.
Me quede quieta, sin moverme, por mucho tiempo, el hambre hizo que sintiera necesidad de salir, pero por mas esfuerzos que hacia, no obtenía resultados positivos.
Oscuridad, eso era todo lo que me rodeaba, a penas abría los ojos, después de un tiempo deje de esforzarme por salir, mis sentidos se adormecieron en aquella oscuridad y cerrando los ojos me entregue al sueño.
- Esta aquí, estoy segura.
- Lo mismo dijiste con las otras tumbas.
- No esperaba que pongan trampas.
- Yo soy el que hace el trabajo pesado.
Esas voces las conozco, las he escuchado antes.
- Ayúdame Gaia, no quiero perder el equilibrio.
- Ya desenterraste cuatro sarcófagos - suspirando - esta búsqueda es agotadora.
Eran Gilgam y Gaia, sus voces eran inconfundibles, no podía equivocarme con ellos, mi contenedor se movió, sentí un golpe en todo el cuenirpo.
- Tiene cadenas - dijo Gaia - estoy segura que esta aquí.
Tiraron de las cadenas, un poco de aire ingreso al sarcófago y recorrió mi cuerpo, mis ojos, no los puedo abrir, mi cuerpo no lo puedo mover.
La tapa se levanto, eran ellos, su olor era inconfundible, mis críos, me estaban buscando y me encontraron.
- Es ella - dijo Gaia - lo sabia, ahora hay que llevarla.
Gilgam cerro el ataúd.
- No tenemos a donde llevarla.
- ¿Y esa casa donde estábamos viviendo?
- Veras, era la casa de una prostituta y tu mataste a muchos hombres para recuperarte, los humanos del pueblo empezaron a buscarnos.
- Entonces probablemente hayan entrado a la casa.
- Pues muchos preguntaron por la prostituta y por eso prefiero no volver.
- Tenemos que ir a algún lado, ya la encontramos, debemos llevarla.
Cerraron la tapa del ataúd.
- No podemos sacarla de su lugar de descanso - dijo Gilgam - tu demoraste cerca de tres meses en recuperarte, darte sangre cada noche fue un trabajo enorme, no sabemos cuanto tarde ella.
- Entonces, ¿nos quedamos en la fosa de la iglesia como hicimos estas semanas?
- Esa tampoco es solución.
- Necesito Soluciones, Gilgam.
- Quedémonos en la fosa, este día.
- No puedo creer que me digas esto.
- No tenemos mas opción.
Se quedaron callados, estaba todo muy silencioso y oscuro, mi cuerpo, no me puedo mover, estoy tiesa, quizá es el cansancio, esta todo oscuro, este es mi mundo desde que desperté, la oscuridad, el cansancio me gana, yo voy a cerrar los ojos, solo un momento...
- ¡Ten cuidado! - dijo Gaia en voz baja - si la sueltas nos pueden escuchar.
- Yo estoy cargándola, tu no haces nada.
- Estamos hablando de tu mujer.
Me estaban cargando, era una noche muy clara.
- Gaia - dijo Gilgam deteniéndose - Creo que esta abriendo los ojos.
- No lo hace, sigamos.
- Mira, mírala - continuo Gilgam.
- Es tu imaginación - dijo Gaia mirándome fijamente - debemos llegar a la casa, pronto.
Siguieron caminando.
Quiero hablar, deseo hablar, mis labios no se mueven, me llevaron a la casa.
- No creo que haya sido buena idea comprar esta casa - dijo Gilgam.
- Claro que si - respondió Gaia - solo vendí algunas joyas y listo.
- Pero fueron las joyas que te regalo Dama Oscura.
- Somos eternos - dijo Gaia mirándolo con tristeza - Las joyas pueden recuperarse.
- ¿Iras y las robaras acaso? - increpo Gilgam.
- Los humanos mueren con facilidad.
- Dejan herederos.
Par de tontos, por que discuten por estas nimiedades, se pasaron esa noche discutiendo, la casa se calentó, llego el día, y siguieron discutiendo sobre asuntos sin importancia, volvió a oscurecer.
- Debes traer alimento para Dama Oscura - dijo Gaia ordenando.
- No eres mi jefa - respondió Gilgam - yo iré hoy, tu iras mañana.
- Esta bien - dijo Gaia sin inmutarse.
Gilgam y Gaia se pasaron las noches turnándose para conseguir sangre fresca para mi, inventaron un método para mantener a sus víctimas con vida, traían entre cinco a diez humanos cada noche, mi cuerpo se sentía cada vez mas ligero, podría moverme si lo deseaba, no deseaba hacerlo, no quería hacerlo, me quede ahí echada en la cama sin decir nada, sin moverme mientras los días pasaban, sin abrir los ojos...
- Dama Oscura - dijo Gilgam a mi lado - se que ya estas bien - continuó - ¿Por que no te mueves? - se quedo callado un momento y me agarro la mano - yo te extraño mucho, a aquella mujer que me sonreía y me hacia sentir vivo - se quedo callado un momento y suspiró - Dama Oscura, se que lo que vivimos fue terrible, pero ya paso casi un siglo, debemos seguir adelante, superar lo que paso - suspiró - tienes que levantarte por favor.
- No quiero - dije sin abrir los ojos.
- Sabia que ya estabas bien, levántate.
- Quiero que vuelvas a enterrarme donde me encontraste.
- Pero, querida... ¿Por que dices eso? lo único que debemos hacer es irnos a otro lado.
Abrí los ojos, gire la cabeza y lo mire, estaba triste, podía notarlo en sus ojos.
- Creí que mi aniquilación seria lo peor que podría pasarme, cuando dijeron que me enterrarían creí que seria lo ultimo que me podría suceder, pero no fue lo peor, me atraparon en un ataúd mientras ponían a mis compañeros en postes, los expusieron al alba, y escuche sus gritos desgarradores, los escuche llamarme por mi nombre, una y otra vez, aunque intente salir de donde estaba no lo logre, quería morir con ellos, verlos una vez mas antes de morir.
- Eso es terrible - dijo Gilgam.
- No me interrumpas cuando hablo.
- Lo siento - bajo la cabeza.
- Luego abrieron mi ataúd y me mostraron como ultima gracia a pedido de Dolores a Gaia y a Gilgam, indicándome que seriamos enterrados, pero había algo que no estaba bien, aquel que dijeron es Gilgam, no era Gilgam, era otro, habías escapado, por un momento me sentí aliviada porque sabia que me buscarías, recuperarías mi cuerpo y podría asesinar a todos aquellos que vinieron hacernos daño, así que acepte con aparente resignación lo que ordenaron, permití que me enterraran - me calle.
- Yo te busque.
- Esperé, en mi oscuridad, aquella oscuridad que formaba parte de mi mundo, espere días con sus noches, esos días se volvieron semanas y luego meses, no me movía, no me esforzaba por salir, ahorre energía todo ese tiempo y pude mantenerme despierta, pero tu nunca me buscaste.
- Yo te busque desde el primer día.
- ¿Por que?
- ¿Por que?
- ¿Por que demoraste tanto tiempo?
- Era esclavo de Fusfus.
- Debiste matarla, a ella y a toda su jauría.
- No podía.
- ¿Por que no podías?
- Celeste me dio una poción y me convertí en humano, ella me tomo del grupo de esclavos humanos que teníamos, me tomo para su servicio personal.
- Aun así, estas aquí.
- Pasaron los años, notaron que no comía, que no envejecía y no enfermaba, el brujo dijo que yo estaba maldito y me metieron colgaron en la horca hasta que morí, me metieron a un ataúd y me lanzaron a la fosa de los seres de la oscuridad, cuando desperté, Celeste me ayudo a salir y me mantuvo cautivo, cuando ella se fue, empecé a buscarte, escuchaba tu voz llamándome, mate a cuanto humano tuve que matar y encontré a Gaia, ella sabia donde estabas y no nos detuvimos hasta encontrarte.
- Para que te quería Fusfus.
- Yo, pues, atendía todos sus requerimientos.
- Todos sus requerimientos.
- Todos.
Lo sujete del cuello.
- No tenia de otra.
Lo solté.
- Eres mi crío, yo te abrace - murmure - te ame con todas mis fuerzas después de la muerte de mi sire - suspire - te di educación, te di todo lo que me pediste y mi amor, aun así, me traicionaste con esa... esa... no puedo mencionarlo.
- Lo lamento - dijo - no tenia otra opción.
- Tenias otra opción.
- Pudo haberme matado, yo era como un humano.
- Pues debiste morir.
- Por que me tratas con esta frialdad, yo te amo.
- Tu no me amas - gruñí.
- Cada día sin ti, era un calvario para mi, solo me mantenía vivo esperando el momento adecuado para ir y buscarte.
- Yo no te amo.
- No - dijo frunciendo los ojos y abrazándome - no digas eso nunca.
- No te am...
Me beso, rompió la ropa que tenia y se desvistió.
- Nadie en este mundo te amara como yo.
Se puso sobre mi y me tomo, no lo detuve, no le ordene que lo haga, no se lo impedí, cuando termino, se quedo abrazado a mi.
- Hay que buscarlos - dijo.
- ¿Con que fin?
- Para que todos mueran.
- Ella esta en Reino Sombreado.
- ¿Como lo sabes?
- Dolores me dijo que allí tienen su castillo, podían salir durante el día, porque el sol no besa la tierra ya que el cielo esta nublado casi todos los días y los vampiros pueden vivir mas como humanos, los pocos días que hace sol se ocultan y aun siendo de día, lo único que hacen es caminar por las sombras.
- Pues entonces vamos allá.
- Pero primero - dije - déjame morir.
- No entiendo lo que me dices.
- Debemos obtener documentos nuevos para no ser rastreados.
- ¿Como haremos eso?
- Casándonos con humanos.
- No puedo permitir eso, tu eres mi esposa.
- ¿Hasta que la muerte nos separe?
- Si.
- Ya he muerto, los vampiros estamos muertos, las leyes de los humanos no nos afectan aunque vivamos en su mundo.
- No lo voy a permitir.
- Lo harás o te lo ordenare.
- ¿Haras uso de eso otra vez?
- Lo haré si no obedeces.
- Puedes casarte con quien quieras - dijo Gilgam - No esperes que yo haga lo mismo.
- Dejame sola quiero descansar.
- Haz dormido por mas de un siglo.
- Quiero dormir un poco mas.
Gilgam se levanto de la cama. me cubrió con la sabana, se vistió y se fue, me quede sola, pero no estaba oscuro, estaba nuevamente, con aquellos que me amaban y yo amaba, estaba lista para vengarme de aquellos que liquidaron a mi familia y estaba nuevamente viva, en un cuerpo inerte, congelada en el tiempo, pero viva.

Dama Oscura

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