lunes, 18 de febrero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPITULO XLVI

Camino a la fiesta, mire por la ventanilla hacia la calle, vi a las personas caminar con sus trajes elegantes listos para el festejo.
- Este carruaje es increíble - dije - antes no me habría imaginado que nos moviéramos sin la fuerza de algún animal.
- Los humanos se vuelven cada vez mas inteligentes - dijo Gilgam - este carruaje se llama coche, y tiene debajo de nosotros algo que se llama motor, lo llenan con un líquido gasolina o combustible y empieza a funcionar.
- En mi cabeza no me imagino algo así, pero lo veo y los humanos son realmente sorprendentes, tienen mucha creatividad.
- Casi llegamos, ¿estas lista Gaia?
- Siempre estoy lista - dijo ella.
- ¿Que pasa con Gaia?
- Ya lo verás - respondió Gilgam sonriendo.
Nos bajamos del carruaje, que ahora sabia se llama Coche, en la entrada dos sujetos estaban recibiendo los pases de invitación.
- No pueden pasar sin invitación - dijo uno de ellos a Gaia.
Ella lo miro y sonrió.
- Pueden pasar - agrego el sujeto.
Entramos, había un sujeto que recibió nuestros abrigos, adentro estaba caliente, el salón amplio estaba iluminado con candelabros en forma de araña que colgaban del techo.
En los costados habían sillas forradas con tela, dejando un amplio espacio para la danza, observe detenidamente a los comensales, señoritas sonrientes, coquetas, delante de señoritos, también elegantes, con copas de vino seco, podía escuchar sus corazones latir, algunos mas rápidos que otros.
- Bienvenidos.
Me di la vuelta, una señorita se había acercado a nosotros, sonreí.
- Muchas gracias - dije - estamos disfrutando de la hermosa velada.
- Me alegra mucho, yo la organice, es el cumpleaños de mi hermano, ¿Es usted soltera?
- No - tratando de no dejar la sonrisa - Soy Jade D'Noite.
- Que hermoso nombre - dijo - ¿Son de otra ciudad?
- Somos de aquí - respondí.
- Nunca los vi.
- Acabamos de volver de un largo viaje.
- Soy Gilgam Noite - dijo adelantándose - es un gran placer conocerla - dijo tomando su mano y dándole un beso - hermosa dama.
- Soy Priss Trival, hoy es el cumpleaños de mi hermano, Alfonso, seguro andará por ahí.
- Ella es mi pequeña hermana - dije - Gaia Moors, creo que son de la misma edad.
- No noto una diferencia de edades.
- Es nuestra genética - dijo Gaia sonriendo - la noche es hermosa, me agrada, vamos a saludar a los invitados - concluyó colgándose del brazo de Priss.
Gaia y Priss se alejaron conversando alegremente, mire a Gilgam.
- Voy a cenar - dije.
- Trata de no llamar la atención - dijo el.
- Claro que no - sonreí.
Me aleje de Gilgam, mire a mi alrededor, visualice a un joven a lo lejos, me aleje, salí por una puerta lateral y me encontré en un jardín, aquel joven me siguió, lo mire de lejos y camine lentamente, el camino hacia mi, acercándose poco a poco, me detuve en unas banquetas en el jardín, me senté.
- Creí que nunca se detendría - dijo aquel joven que me había seguido.
- Me siento algo agotada, creo que voy a desmayarme - murmure.
El se acerco a mi, se sentía irremediablemente atraído, no podía evitarlo.
- Estas muy pálida - dijo - puedo llamar al medico de la ciudad, esta en el salón principal.
- No - dije agarrando su mano - quédate conmigo, me sentiré mejor.
- Esta bien - dijo sentándose a mi lado.
Lo mire a los ojos, podía notar sus malas intenciones, levante su cabeza con mi mano, podía sentir la sangre correr por sus venas, no podía resistir más, me acerque a él, lentamente, el tiempo se había detenido.
- ¿Que haces? - dijo haciéndome reaccionar.
- No tengas miedo - dije.
Lo atraje hacia mí, acerque mis labios a su cuello, donde sentía la sangre correr mas fuerte, abrí la boca, lo bese, la sangre fluyo a mi boca rápidamente, después del primer trago no pude contenerme, sentí su corazón latir mas despacio.
- Dama Oscura vas a matarlo.
Reaccione de golpe, lo solté, su cuerpo cayo como un ser inservible.
- A penas respira, tonta.
La voz de aquella mujer me resultaba conocida, me limpie la sangre que tenía en la cara con la mano, lamí mi mano.
- Será mejor que lo transformes - agregó.
- Mírame - dije.
Aquella mujer se paro mirándome de frente, yo la conocía, claro que la conocía, ella era humana, pero no me tenía miedo, sentía gran afecto por mi, no me tenía miedo, Celeste era en un cuerpo de una adolescente una bruja de cabello rojo viviendo cómodamente en el mundo de los humanos.
- Por favor - dijo sin mostrar signo alguno de miedo - no dejes que muera - sus ojos se llenaron de lágrimas.
- ¿Que es el para ti?
- Es mi prometido, se llama Alfonso Trival.
- Es aquel al que celebramos hoy día.
- No permitas que muera aquí, como un animal.
Me arrodille, acomode la cabeza de Alfonso, me mordí el labio lo bese, abrí su boca para que mi sangre vaya a él, me senté, miré a Celeste.
- ¿Que haces ahora?
- Me pasaron muchas cosas después de que te enterraron, es una larga historia que algún te contaré, escapar fue muy complicado.
Alfonso sufría una transformación dolorosa, abrió los ojos, lo miré sin inmutarme, me senté encima de él y una vez mas hice el ritual de obediencia perpetua.
Alfonso se quedo echado por algunos minutos en el piso, después de haberse retorcido por un rato, se quedo inmóvil, estaba sentada en la banqueta con Celeste, luego se levanto, nos miro, estaba desconcertado, perdido, desorientado.
- Hola - dije sonriendo.
- Era verdad, entonces, ustedes si existen.
- Nosotros, siempre hemos existido.
- Esto no puede ser - dijo encogiéndose en si mismo - esto es imposible.
Gilgam apareció de pronto.
- ¿Que hiciste? - gruñó.
- Celeste me lo pidió - dije.
Gilgam miro a Celeste fijamente, asustado, asombrado, quizá dudando de que sea ella.
- La última vez que la vi estaba más... vieja - finalizó.
- No podemos dejarlo aquí - dije.
- Como abrazas a un humano sin pensar las consecuencias, es el primogénito de la familia Trival.
- ¿Debía dejarlo morir?
- No - dijo Gilgam - habría sido peor - suspiró - una mordida y causas problemas - dirigiéndose a Alfonso - levántate, debemos llevarte.
- No quiero - grito - son un monstruo, iré al infierno, cuando muera iré al infierno.
- Si no mueres, no iras al infierno - dije con ironía - nunca.
Alfonso se levanto sin mirarnos, lo tome del brazo, Celeste me dijo que no podía ir con nosotros porque tenía una familia pero que en cualquier momento nos volveríamos a juntar.
Tuvimos que matar a los guardias para poder salir con Alfonso de la casa, nos fuimos a la casa donde nos habíamos quedado hasta ese momento, entonces cuando la vi por fuera, me di cuenta de lo pequeña que era.
- He construido un sótano porque pensé que habrían mas compañeros - dijo Gilgam - aunque no lo parezca, la casa es bastante segura - continuó - no seremos atrapados fácilmente en caso de que alguien ingrese.
Entramos, Gilgam llevo a Alfonso al sótano, luego volvió.
- Lo siento - dije - nos puse en evidencia.
- Tranquila - dijo el consolándome - lo vamos a solucionar, yo me encargaré.
Gilgam cerro mi ataúd, se fue de mi habitación, podía sentir la sangre fresca que había adquirido de Alfonso correr por mis venas, me sentía rejuvenecida, me sentía mas fuerte, me sentía mas sedienta.

Dama Oscura

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