Miré a Gilgam desconcertada, no por habérmelo pedido nuevamente, sino porque en las dos ocasiones decidió hacerlo en momentos realmente imprudentes.
- Atrevido - dijo Raven.
- Acepto - respondí.
- No puedes - dijo Raven.
- Claro que puedo, organizaremos la formalización en cuanto lleguen mi prima y su esposo y una semana después nos casaremos.
- Haz perdido la cabeza.
- Soy la condesa de la noche, no se con que intensiones llega mi prima, aunque nos llevamos muy bien no conozco a su esposo y si es un hombre que no tiene buenas intenciones, yo perderé mi título, posición y propiedades... Si permanezco soltera.
Gilgam me puso el anillo y no volvio a mirarme.
- Un matrimonio no es broma - dijo Tcatalunyat.
- Mis padres se casaron sin conocerse - dije - si Gilgam esta enamorado de mí y yo de él, seguro que seremos felices.
- Si desea tanto casarse - interrumpió Nocturnal - Tcatalunyat y yo, somos mejor opción.
- Si uno de ustedes dos quisiera casarse conmigo - respondí - Este anillo - levantando la mano - me lo habria puesto uno de ustedes dos.
- Estas tomando decisiones en momentos de desesperación - dijo Tcatalunyat - mejor piénsalo un poco.
- Lo pensaré - cruce los brazos y miré al techo, puse las manos en mi cintura - ya lo pensé - dije - me casaré con Gilgam y si alguno de ustedes no esta de acuerdo, debe saber que no me interesa, tengo demasiados problemas desde que Beltrán puso los ojos sobre mi tierras, porque sí, mis tierras colindan con las suyas y si se deshace de mi, podría tomar posesión de ellas, debo cuidar de mí misma, y se acabó la discusión.
Me fuí a mi habitación, ya habían instalado las cosas de Gilgam ahi, habian puesto la cama y reubicado las cosas, mi ataúd fue sacado.
- Gaia ven - grité.
Gaia entro a mi habitación.
- Ayudame con el vestido - dije.
Gaia desato mi vestido, quedándome con el camisón y mis calzones, me subí a la cama, me dormí.
Cuando abrí los ojos Gilgam estaba sentado en una silla mirándome dormir.
- No hagas eso - dije sentandome en la cama - no me gusta que me miren dormir.
- No tenías que hacer lo que hiciste en el salón.
- Lo lamento - murmuré.
- Se que estás desesperada.
- Cada vez siento mas miedo de lo que me espera.
- Yo te protegeré - me abrazó.
En mi vida alguien me habia mimado, engreido y cariñado tanto como lo hacia Gilgam, estar con él era un sueño...
Me levanté de la cama, llame a Gaia y me ayudó a vestir.
Le escribí una carta a mi prima diciendole que estaré feliz de recibirla.
Después de enviarla, Raven vino a conversar conmigo.
- Habrán, demasiados humanos en la casa - dijo.
- No veo el problema - respondí.
- Por eso estas a punto de ser expuesta al sol, nunca ves problema a nada, eres irresponsable, imprudente y tomas las cosas muy a la ligera. Ahora mismo te revuelcas con un hombre que no es tu esposo.
- No oses hablar de Gilgam.
- Eres la cotilla en el castillo, y muy pronto el chisme sera comentado en el pueblo, si esto llega a oídos de Beltrán.
- Beltrán es solo un pulgoso con sed de venganza.
- Un pulgoso que recibio la confianza del rey por el periodo que el Duque Trivie este de viaje con su nueva esposa, hasta que vuelvan mi hermana y su esposo, Beltrán puede ejecutarte en su nombre, en nombre del Rey.
- Soy una hidalga, acabar conmigo no será tan fácil.
- Eres acusada de asesinato, te revuelcas con un hombre que no es tu esposo y albergas a una bruja.
- Aceptaré las dos primeras acusaciones, no tienes pruebas de la tercera acusacion.
- Dama Oscura, por favor, pelo rojo, hasta los humanos lo saben.
- Me estas produciendo un terrible dolor de cabeza - murmuré.
- Antes me escuchabas y pedías consejo, reflexionabas sobre tus actos.
- Antes no me ocultabas cosas - grité.
- ¡Yo no te oculto cosas!
- Mago Oscuro, Nocturnal, la tierra de casa, eras esposa de Mago Oscuro.
- No... - tartamudeo - ¿como sabes estas cosas?
- Me subestimaste, Raven, creíste que podrías manipularme a tu antojo.
- Estas malinterpretando las cosas.
- Si crees que dejaré que me ejecuten para que puedas adueñarte de mis bienes, estás muy equivocada.
- Por favor, no necesitamos bienes.
- Tampoco necesitamos hipocresía - respondí.
- No entiendo cual es tu problema, si deseas ser la comidilla de la casa por andar por ahí fornicando con Gilgam, es asunto tuyo, yo no te lo reclamo.
- ¡Estamos muertos! - grité - el corazón - apunté mi pecho - ese golpeteo en mi cuerpo, dejó de escucharse hace muchos meses, mas de un año.
- No querida - dijo - yo estoy muerta, Nocturnal esta muerto, Tcatalunyat esta muerto, hemos pasado por el ritual de entierro y nos levantamos del mundo de los infiernos y todos aquellos que conocíamos estan muertos.
- Ya veo a donde va todo esto.
- No, claro que no lo entiendes, porque si lo entendieras sabrías que los vampiros no nos regimos por las reglas humanas, tenemos nuestras reglas, nuestras jerarquias y nuestra sociedad.
- Deseo estar sola.
- Tienes sentimientos humanos, porque no haz pasado el ritual de entierro.
- ¡Que te vayas! - grité.
- Aquí te dejo con tus pensamientos, Dama Oscura.
Raven salió de la biblioteca, me puse a revisar los libros.
RITUAL DEL ENTIERRO
Todo neófito debe ser enterrado en una tumba tres metros bajo tierra para esperar su despertar, este ritual deben hacerlo los humanos cercanos al nuevo vampiro para que todos sus amigos, conocidos y familiares se enteren que ha fallecido un humano, el despertar debe realizarse en las proximas setenta y dos horas como maximo o el maestro tiene el derecho de abandonar a su crío...
Yo no tuve un ritual de entierro, Gilgam y Gaia tampoco tuvieron un ritual de entierro, seguíamos viviendo en el mundo de los vivos, para nuestros seres queridos, seguimos vivos.
Tenia que darle solución al asunto lo mas pronto posible.
Dama Oscura
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