lunes, 29 de octubre de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO XXX

El silencio, es un regalo de la musica, el silencio, tambien es un sonido.

- Señora - dijo Gaia entrando a mi habitación - hay un humano que la busca.
- No tengo nada que hacer con humanos - respondí - a menos que sean mi cena.
- Se trata del chofer del carruaje.
- ¿Ese viejo mal oliente que se hace llamar Tortuga?
- Ese mismo.
Le encargue a Gaia que le entregue cinco monedas de oro a ese hombre, ella se fue y al rato volvió.
- Señora - dijo Gaia de nuevo - ese humano dice que tiene algo muy importante que decirle y que no desea dinero.
- Lo veré cerca del rio - dije intrigada - dale cinco monedas mas y que se vaya sin que nadie lo siga y me debes acompañar.
Gaia salio, luego salí yo, ne asegure que nadie me siga, encontré a Gaia afuera y nos dirigimos al rio.
- Encontré a la niña - dijo mientras caminabamos - tiene dos años, es hermosa, es una niña muy inteligente, su padre murió y su madre esta muy enferma, no dudaran en entregarla.
- ¿Como tiene los dientes? - pregunté, en ese momento me detuvo y sujete a Gaia.
El estaba ahi, sonriendo, tambaleante, con las manos sujetandose la herida del cuello, lo habían desangrado pero aún tenia fuerzas a pesar de su edad para seguir en pie, se acerco a nosotras y con la mano ensangrentada me sujetó.
- El - dijo botando sangre por la boca y se desvaneció como un muñeco que cae al piso.
Mire Gaia, ella me miro y se asustó al verme.
- No puede - dijo retrocediendo.
La sujete.
- Este tipo podría tener algo importante que decirme, te necesito.
- Está bien - suspiró.
Gaia caminó hacia él, tomó su cuerpo casi sin vida, bebió algo de sangre y le dio de la suya, el tipo se desmayo, abrió los ojos hasta casi desorbitarlos, empezó a gritar, se sujetó la garganta, se torció y retorcio en su lugar, Gaia y yo nos agarramos de las manos, nos alejamos un poco, entonces el se levantó se plantó frente a Gaia, se arrodilló.
- Desde este momento hasta el momento de mi muerte, yo la servire.
Mire a Gaia y sonreí.
- A esto le llamo, suerte de principiante - dije soltando una pequeña risa.
- Levantate - dijo Gaia.
- ¿Que era eso tan urgente que debia usted decirme? - indague con mucha curiosidad.
- Cuando el señor Tcatalunyat me contrato, se encargo de pagar mis deudas de juego, el me ofreció un trato y era que al sacarla de la ciudad, no la llevará a su destino final, sino que la entierre en el cementerio junto a su amigo.
- Enterrarme - murmure.
- Asi es, pero esos hombres interrumpieron el viaje y por lo mismo sus planes, ellos le dijeron lo que pasaría, pero el señor empeñado en hacer lo que tenía planeado se enfrentó a ellos y cuando volvieron a casa se encontro con una mujer, puso una bolsa de oro en su mano y ella le aseguro que usted sería enterrada por al menos cincuenta años.
- ¿Estamos hablando del mismo Tcatalunyat que yo conozco?
- El que vino a matarme fue el mismo, vino me corto el cuello con las uñas y se fue.
- Vámonos, Gaia.
Caminé con Gaia de vuelta, el se quedó ahi parado cerca del lago.
- Si no le dices a tu amigo que venga con nosotras en este momento, no le permitiré venir en otro momento.
Gaia se detuvo y se dio la vuelta.
- Tú - le dijo - ven con nosotras.
El chofer avanzo hacia nosotras.
- Mi nombre es tortuga - dijo sonriendo.
- ¿Por qué Tortuga?
- Cuando perdí a mi esposa e hijos, me dedique a vagar por la ciudad, donde me daba la noche dormia y hacia cualquier trabajo que me encomendaran muy lento, un capataz empezo a llamarme así y desde entonces ese es mi nombre.
- Pareces muy viejo - dijo Gaia.
- Me siento muy fuerte y sano ahora.
Llegamos a la residencia.
- Lleva a tu amigo con Ladyblue - ordene - a partir de ahora trabajara cuidando los esclavos, que Ladyblue le enseñe a pelear y que le de ropa decente.
Gaia y Tortuga se fueron a las barracas, entré, en la sala acurrucada en un rincon estaba ella, cabello rojo rizado y piel blanca, estaba temerosa encogida sobre si misma sujetando sus piernas con sus brazos y escondiendo la cara, estaba llorando.
Me acerqué a ella.
- Hola hermosa - dije sonriendo - ¿cómo llegaste aquí?
- Mi dada - dijo sin levantar la cara - mi dada me dajo.
- ¿Te refieres a tu padre?
- Chi - dijo y continuó llorando.
- ¿Que edad tienes?
- Tes años.
- Y tu padre - dije preocupada - ¿Volverá pronto?
- No che - dijo - Tengo mucha hambe.
- Tienes - murmure - hambre, si. En seguida te traeran comida.
Mire a mi alrededor y no habia nadie cerca, mire a la niña.
- ¿Como te llamas?
- Cedeste.
- Asi que Celeste - dije - muy bien Celeste, vamos a buscar la cocina - sonreí.
En ese momento, me di cuenta que en el interior del castilo no habia ninguna cocina ni servicio, caminamos lentamente en la planta baja abriendo cada puerta que encontrábamos, luego la segunda plata, el sótano, sin exito, pronto la niña empezo a bostezar.
- Tengo sueño - dijo.
Mire a mi alrededor parecia que estabamos solas en el castillo, entonces la lleve a mi habitación, apenas entramos Gaia apareció.
- ¿Donde estan todos?
- Raven salio a penas se oculto el sol, Gilgam se fue a cazar y yo estoy aqui.
- Los sirvientes - gruñi.
- Descansando - respondió dudosa.
- Quiero un mucama.
- Aqui estoy - dijo.
- No para mi.
En ese momento Celeste bostezo con fuerza, Gaia se dio cuenta de su presencia.
- ¿De donde salió?
- Estaba en la sala cuando entré.
- Señora no deberia dejar que una humana este tan cerca de usted.
- Es una niña, Gaia.
- Yo iba a traer una hija para usted.
- Traela, la niña se durmió con hambre - dije - No hay cocina en la casa - dije.
- Habia una, pero Lord Mago Oscuro dijo que no era necesaria y se convirtio en su laboratorio.
- El sótano.
- Si, señora, justo ahi.
- Necesito alimentar a esta niña - dije.
- En las barracas hay una cocina.
- Muy bien - salí de la habitación hacia la puerta, salimos.
- ¿A donde vamos? señora.
- A las barracas - respondí.
Salimos de la residencia y lo rodeamoa rodeamos, en la parte de atrás habia una reja alta, caminamos siguiendola y encontramos la puerta cerrada, golpee.
Ladyblue nos abrió. Me miro asustada.
- ¡Que sorpresa! - dijo dejándonos pasar.
- Necesito leche, pan y un guisado de pollo.
Ladyblue miro a Gaia desconcertada.
- Que despiertes a la cocinera - dije.
Ladyblue se dio vuelta y camino hacia donde estaban los esclavos durmiendo, estaban todos juntos, en la habitación habían camas camarotes donde dormian entre tres, hombres, mujeres y niños.
- Levantense las cocineras - dijo Ladyblue.
En ese momento se levantaron tres mujeres, una de ellas bastante mayor, a penas caminaba, la segunda era muy obesa y la tercera era regordeta, pero no tanto como la anterior.
- Quiero que preparen algo se comer - dije.
Las tres se pusieron a cocinar.
Me di la vuelta y me llamo la atención una joven, morena, delgada, se habia sentado en su lugar al escuchar la bulla.
- Que se levante - dije.
Ladyblue la levanto, ella se froto la cara al levantarse.
- ¿A que te dedicas?
- Cuido los animales de la granja.
- ¿Que animales?
- Los pavos, las gallinas y los patos.
- ¿Lo haces sola?
- Si.
- Ya no mas - dije - Ladyblue, por favor que otro haga su tarea, ella vendrá conmigo, agarra tus cosas - dije - mejor no - continué - Gaia te dará algo de ropa, ¿Como te llamas?
- Ana - Respondió.
- A partir de ahora no cuidaras aves, cuidaras a una niña.
Las cocineras nos traeron un guiso, pan y leche caliente.
Gaia y Ana recibieron la comida y se adelantaron.
- Ladyblue - dije - me gustaria ver tu habitación.
- Si - dijo, salimos de las barracas, cerro con unaa barra de madera que aseguraba la puerta, caminamos un poco y cerca de la puerta por donde entramos habia una casa pequeña, entramos, estaba hecho todo de tablas, el piso estaba levantado un metro, entramos y había una pequeña sala con una silla que se mecia, habian dos puertas, una estaba cerrada, la otra llevaba a una habitación donde habia un ataúd. Salimos de su casa.
- Es un lugar - dije pensativa - interesante, ¿te sientes bien ahi o te gustaría mejorarlo?
- No necesito mas.
Entonces me di cuenta que al frente de su casa habia otra mas grande.
- ¿Y eso? - dije apuntando.
- Alla se quedan mis críos - respondió - trabajan en la casa como guardianes.
- No vi a ninguno hoy.
- Que extraño - respondió - enviare tres más.
Salí del lugar despues de despedirme de Ladyblue, ella estaba muy entretenida con Tortuga cuando llegamos y se quedo con el cuando me fui, le dije que en cuanto amanezca queria que instalen una cocina dentro de la casa en alguna habitación, que este cerca de una habitación sin ocupar.
Me fui a la residencia nuevamente.

Dama Oscura

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