- Esotérica Gianina, buenos días.
- Hola, ¿me puede atender hoy?
- María Rosa, ¿Cómo estás? Déjame ver mi horario…
- ¿Me llamas entonces?
- No cuelgues, ahora te digo… tengo un espacio a las ocho de la noche.
- Si, iré a esa hora, gracias…
En la noche.
- Pasa, pasa – dijo Gianina sonriendo - ¿Cómo te ha ido? Hace tanto que no vienes.
Entre a ha habitación y me senté.
- Me siento muy mal amiga, me estoy muriendo por dentro, el corazón me duele, esta vida miserable que llevo, quiero huir pero no encuentro salida.
- Ay cálmate, el amor duele mucho, pero pasa pronto, ese hombre volverá a ti, ya lo verás y si no, alguien mejor vendrá.
- ¿Cómo sabes que se trata de un hombre?
- Las mujeres solo lloramos por una razón, un hombre, que de eso lo que quede duda.
Después de leerme las cartas.
- Todo es culpa mía, por dedicarme a esto…
- No, no, cálmate, no eres culpable de nada.
- Pero mira lo que pasa, no me responde el celular, no sé qué hacer…
- Mira, los dioses nos ponen a cada uno en el lugar que debemos estar y nosotros decidimos cuál de las opciones tomamos, tu decidiste según tus necesidades, tenías que mantener a tus hijos y ningún trabajo era lo suficientemente permisible para que puedas ver a todos tus hijos, tenías que tomar una decisión y estabas desesperada.
- Es mi culpa – empecé a llorar.
- Si te sientes tan culpable, cambia de trabajo - dijo dándome papel higiénico.
- ¿Y qué haré?
- Terminar la universidad, te falta un año ¿no?
- Si… pero… hace tanto de eso…
- Si quieres la oportunidad de terminar la universidad – dijo ella encendiendo una vela – dila tres veces y apaga la llama.
- ¿Es un hechizo?
- No…
- ¿Cómo sabes que se cumplirá lo que pida?
- Si lo deseas realmente, sopla.
- Quiero estar con él…
- Ningún hombre quiere estar con una mujer que se acueste con otros hombres en su ausencia, puede esta mujer acostarse con cien hombres antes de estar con él, pero mientras seas su mujer, te quiere solo para él, ¿entiendes?
- Si, entonces, ¿qué hago? Quiero recuperarlo.
- A ver, este hombre, esta desorientado, no es que él no te ame, el es un hombre muy importante y piensa en su imagen publica, pero si cambias de vida, si terminas la universidad, puede ser que la situación cambie.
- ¿Crees que vuelva?
- Tienes que cambiar tu estilo de vida primero, vamos, sopla – susurro – apaga la llama y todo en el universo se alineara para que logres tu propósito.
- ¿Cómo sé que es la oportunidad?
- Cuando llegue el momento, lo sabrás – dijo sonriendo.
- ¿Cómo funciona esta magia?
- Solo apaga la llama.
- Es que no lo entiendo.
- Bueno ya que no lo quieres – dijo apartando la vela.
- Espera, si lo haré, ¿no es peligroso?
- Para nada.
- Pues, deseo terminar la universidad, deseo terminar la universidad, deseo terminar la universidad – sople - ¿Ahora qué?
- Ahora la consulta terminó, te leí las cartas, conversamos un largo rato, me debes treinta soles por la lectura y no te cobro por los consejos - sonriendo - las cosas se alinearan de tal forma de que puedas terminar la carrera, no te preocupes.
- ¿Qué hago?
- Te cuento una historia.
- Cuéntame.
- Un hombre rezaba a dios, por favor que gane la lotería, por favor que gane la lotería. Aquel hombre rezaba todos los días.
- ¿Y ganó la lotería?
- Un día dios se le presento en sueños y le dijo, Por favor, compra un boleto de lotería.
- ¡Oh! – me reí – Entonces para terminar la universidad, debería ir a la universidad a matricularme.
- Al menos procura averiguar cuanto te costara volver a estudiar para que termines la carrera.
- Lo haré, gracias.
- Cuídate María, ya no llores, todo va a mejorar.
- Está bien, en serio gracias por atenderme hoy.
- No es nada, todo saldrá bien, ya lo verás, vuelve pronto - dijo sonriendo.
Dama Oscura
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