lunes, 25 de febrero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO XLVII

Baje hasta la celda de Alfonso, su ataúd estaba cerrado a penas, pero él no se movía, no se levantaba, no salia, levante la tapa completamente, estaba echado, abrió los ojos, su mirada desencajada me dejaba saber que estaba perdiendo la cordura.
- No te alimentaste desde que te transformé - dije.
El cerro los ojos y se dio la vuelta.
- Nada me impedirá que te alimente, así deba romperte la mandíbula - gruñí.
El se levanto sin mirarme, agachando la cabeza, me di la vuelta y salí de la habitación con el siguiéndome.
Salimos de la casa, la luna casi desaparecía, el aullido de un lobo se escuchaba a lo lejos, hacia mucho que no escuchaba uno de esos, entonces ellos aun estaban aquí, escondidos como nosotros.
- Alfonso Trival - murmure, el se paro a mi costado - tu conoces la ciudad mejor que yo, dime que podemos hacer en noches como hoy.
- Hay una taberna.
- Una taberna - sonreí - ¿es donde van los hombres a buscar mujeres de vida alegre?
- Ahora las mujerzuelas atienden en sus cuartos, en la taberna se bebe cerveza y hay música.
- Pues vamos - dije colgándome de su brazo.
Caminamos juntos por la ciudad, la taberna era una casa cerca de la plaza, con un letrero que decía "La doncella sensual" entramos, note que Alfonso estaba mas nervioso de lo normal, ya era irritante verlo lamentarse por su nueva situación, pero estaba haciendo sonidos con los dientes y eso me estaba exasperando.
Entramos y nos sentamos en una mesa cerca a la pared, al fondo habia una chica medio desnuda cantando y bailando en forma sugestiva, una señorita se acerco a nosotros a dejarnos un papel con lo que podíamos servirnos.
Pedí una botella de vino y empezamos a tomar.
- No sabia que podían consumir otra cosa que no sea sangre - dijo Alfonso.
- No queremos, es muy diferente a no podemos.
- ¿Y por que no quieren?
- Prueba - dije sonriendo.
Alfonso se llevo el vino a la boca y lo escupió casi automáticamente.
Me reí, de su cara de nauseas.
- Mira - dije sonriendo.
Saque una botella con sangre que Gaia había preparado y lo mezcle con el vino de su copa.
Alfonso lo probó.
- ¿Que es? - dijo intrigado - sabe muy bien.
- Es sangre humana - dije mirándolo fijamente.
- He probado mi sangre cuando era humano pero no sabe a esto - dijo pensativo.
- Cuando mueres y te conviertes en un no muerto - dije mirando a las personas que se encontraban en el bar, los hombres riendo y tomando alegremente, ignorantes de nuestra presencia - en lo único que piensas es en beber sangre, no te importa nada mas, solo la sangre, claro que en mi época existía esclavitud y tenia podía disponer de mis esclavos para alimentarme.
Mire a  Alfonso, pero el ya no estaba ahí, lo busque con la mirada, estaba entrando a la parte de atrás del escenario una de las camareras lo llevaba...
Me acerque hacia el despacio para ver que hacia, estaba delante de la chica, ella lo abrazaba con fuerza.
- Alfonso - dije despacio.
Alfonso la soltó, ella cayo inerte en el piso, mire a mi alrededor, nadie se había inmutado de nuestra presencia, agarre la mano de Alfonso y corrí a la salida con una velocidad imperceptible a los ojos humanos, un grito se escucho en el bar, habían descubierto el cuerpo de aquella mujer, alguien grito "vampiro, un vampiro esta cerca" sujete a Alfonso con mas fuerza y corrimos hacia la casa, entramos como el viento azota la puerta, lo lance contra la pared de la casa, Gilgam y Gaia se quedaron inmóviles mirándome, yo estaba furiosa.
- ¡¡Estúpido!! - grite - ¡¡Ahora nos van a perseguir!!
Me abalance contra el y empece a abofetearlo.
- ¡¡Voy a romperte la cara estúpido!!
- ¡¡No!! - grito Gilgam - cálmate, por favor, tenemos visitas.
Mire a mi alrededor, entonces la vi, era ella, esa cara era inconfundible, moví la cabeza al verla, apreté los puños, procure controlarme.
- ¡Querida prima! - dijo sonriendo con esa voz aguda que solo ella tenia - Que alegría verte tan enérgica.
La mire furiosa entrecerrando los ojos, se acerco ami y me dio un abrazo.
- Hace tanto que no se nada de ti - continuo - debemos ir a bañarnos juntas.
- Como osas venir - gruñi mientras ella me abrazaba - como osas llamarme prima, tu no eres mi prima, ¡¡eres una traidora!! - grite.

Dama Oscura

lunes, 18 de febrero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPITULO XLVI

Camino a la fiesta, mire por la ventanilla hacia la calle, vi a las personas caminar con sus trajes elegantes listos para el festejo.
- Este carruaje es increíble - dije - antes no me habría imaginado que nos moviéramos sin la fuerza de algún animal.
- Los humanos se vuelven cada vez mas inteligentes - dijo Gilgam - este carruaje se llama coche, y tiene debajo de nosotros algo que se llama motor, lo llenan con un líquido gasolina o combustible y empieza a funcionar.
- En mi cabeza no me imagino algo así, pero lo veo y los humanos son realmente sorprendentes, tienen mucha creatividad.
- Casi llegamos, ¿estas lista Gaia?
- Siempre estoy lista - dijo ella.
- ¿Que pasa con Gaia?
- Ya lo verás - respondió Gilgam sonriendo.
Nos bajamos del carruaje, que ahora sabia se llama Coche, en la entrada dos sujetos estaban recibiendo los pases de invitación.
- No pueden pasar sin invitación - dijo uno de ellos a Gaia.
Ella lo miro y sonrió.
- Pueden pasar - agrego el sujeto.
Entramos, había un sujeto que recibió nuestros abrigos, adentro estaba caliente, el salón amplio estaba iluminado con candelabros en forma de araña que colgaban del techo.
En los costados habían sillas forradas con tela, dejando un amplio espacio para la danza, observe detenidamente a los comensales, señoritas sonrientes, coquetas, delante de señoritos, también elegantes, con copas de vino seco, podía escuchar sus corazones latir, algunos mas rápidos que otros.
- Bienvenidos.
Me di la vuelta, una señorita se había acercado a nosotros, sonreí.
- Muchas gracias - dije - estamos disfrutando de la hermosa velada.
- Me alegra mucho, yo la organice, es el cumpleaños de mi hermano, ¿Es usted soltera?
- No - tratando de no dejar la sonrisa - Soy Jade D'Noite.
- Que hermoso nombre - dijo - ¿Son de otra ciudad?
- Somos de aquí - respondí.
- Nunca los vi.
- Acabamos de volver de un largo viaje.
- Soy Gilgam Noite - dijo adelantándose - es un gran placer conocerla - dijo tomando su mano y dándole un beso - hermosa dama.
- Soy Priss Trival, hoy es el cumpleaños de mi hermano, Alfonso, seguro andará por ahí.
- Ella es mi pequeña hermana - dije - Gaia Moors, creo que son de la misma edad.
- No noto una diferencia de edades.
- Es nuestra genética - dijo Gaia sonriendo - la noche es hermosa, me agrada, vamos a saludar a los invitados - concluyó colgándose del brazo de Priss.
Gaia y Priss se alejaron conversando alegremente, mire a Gilgam.
- Voy a cenar - dije.
- Trata de no llamar la atención - dijo el.
- Claro que no - sonreí.
Me aleje de Gilgam, mire a mi alrededor, visualice a un joven a lo lejos, me aleje, salí por una puerta lateral y me encontré en un jardín, aquel joven me siguió, lo mire de lejos y camine lentamente, el camino hacia mi, acercándose poco a poco, me detuve en unas banquetas en el jardín, me senté.
- Creí que nunca se detendría - dijo aquel joven que me había seguido.
- Me siento algo agotada, creo que voy a desmayarme - murmure.
El se acerco a mi, se sentía irremediablemente atraído, no podía evitarlo.
- Estas muy pálida - dijo - puedo llamar al medico de la ciudad, esta en el salón principal.
- No - dije agarrando su mano - quédate conmigo, me sentiré mejor.
- Esta bien - dijo sentándose a mi lado.
Lo mire a los ojos, podía notar sus malas intenciones, levante su cabeza con mi mano, podía sentir la sangre correr por sus venas, no podía resistir más, me acerque a él, lentamente, el tiempo se había detenido.
- ¿Que haces? - dijo haciéndome reaccionar.
- No tengas miedo - dije.
Lo atraje hacia mí, acerque mis labios a su cuello, donde sentía la sangre correr mas fuerte, abrí la boca, lo bese, la sangre fluyo a mi boca rápidamente, después del primer trago no pude contenerme, sentí su corazón latir mas despacio.
- Dama Oscura vas a matarlo.
Reaccione de golpe, lo solté, su cuerpo cayo como un ser inservible.
- A penas respira, tonta.
La voz de aquella mujer me resultaba conocida, me limpie la sangre que tenía en la cara con la mano, lamí mi mano.
- Será mejor que lo transformes - agregó.
- Mírame - dije.
Aquella mujer se paro mirándome de frente, yo la conocía, claro que la conocía, ella era humana, pero no me tenía miedo, sentía gran afecto por mi, no me tenía miedo, Celeste era en un cuerpo de una adolescente una bruja de cabello rojo viviendo cómodamente en el mundo de los humanos.
- Por favor - dijo sin mostrar signo alguno de miedo - no dejes que muera - sus ojos se llenaron de lágrimas.
- ¿Que es el para ti?
- Es mi prometido, se llama Alfonso Trival.
- Es aquel al que celebramos hoy día.
- No permitas que muera aquí, como un animal.
Me arrodille, acomode la cabeza de Alfonso, me mordí el labio lo bese, abrí su boca para que mi sangre vaya a él, me senté, miré a Celeste.
- ¿Que haces ahora?
- Me pasaron muchas cosas después de que te enterraron, es una larga historia que algún te contaré, escapar fue muy complicado.
Alfonso sufría una transformación dolorosa, abrió los ojos, lo miré sin inmutarme, me senté encima de él y una vez mas hice el ritual de obediencia perpetua.
Alfonso se quedo echado por algunos minutos en el piso, después de haberse retorcido por un rato, se quedo inmóvil, estaba sentada en la banqueta con Celeste, luego se levanto, nos miro, estaba desconcertado, perdido, desorientado.
- Hola - dije sonriendo.
- Era verdad, entonces, ustedes si existen.
- Nosotros, siempre hemos existido.
- Esto no puede ser - dijo encogiéndose en si mismo - esto es imposible.
Gilgam apareció de pronto.
- ¿Que hiciste? - gruñó.
- Celeste me lo pidió - dije.
Gilgam miro a Celeste fijamente, asustado, asombrado, quizá dudando de que sea ella.
- La última vez que la vi estaba más... vieja - finalizó.
- No podemos dejarlo aquí - dije.
- Como abrazas a un humano sin pensar las consecuencias, es el primogénito de la familia Trival.
- ¿Debía dejarlo morir?
- No - dijo Gilgam - habría sido peor - suspiró - una mordida y causas problemas - dirigiéndose a Alfonso - levántate, debemos llevarte.
- No quiero - grito - son un monstruo, iré al infierno, cuando muera iré al infierno.
- Si no mueres, no iras al infierno - dije con ironía - nunca.
Alfonso se levanto sin mirarnos, lo tome del brazo, Celeste me dijo que no podía ir con nosotros porque tenía una familia pero que en cualquier momento nos volveríamos a juntar.
Tuvimos que matar a los guardias para poder salir con Alfonso de la casa, nos fuimos a la casa donde nos habíamos quedado hasta ese momento, entonces cuando la vi por fuera, me di cuenta de lo pequeña que era.
- He construido un sótano porque pensé que habrían mas compañeros - dijo Gilgam - aunque no lo parezca, la casa es bastante segura - continuó - no seremos atrapados fácilmente en caso de que alguien ingrese.
Entramos, Gilgam llevo a Alfonso al sótano, luego volvió.
- Lo siento - dije - nos puse en evidencia.
- Tranquila - dijo el consolándome - lo vamos a solucionar, yo me encargaré.
Gilgam cerro mi ataúd, se fue de mi habitación, podía sentir la sangre fresca que había adquirido de Alfonso correr por mis venas, me sentía rejuvenecida, me sentía mas fuerte, me sentía mas sedienta.

Dama Oscura

lunes, 11 de febrero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO XLV

Cuando Gaia entro a mi habitación, tenia una vestimenta que antes no había visto, la mire de pies a cabeza, ella me sonrío.
- Es la moda actual - dijo Gaia.
- La moda actual es muy vulgar.
- Le traje este traje.
Mire la ropa.
- ¿Como se amarra esto? - dije intrigada - no veo las cintas.
- Se utiliza esto, se llaman botones, y los encajas aquí, en realidad son muy cómodos, yo te ayudare a vestir.
- Primero voy a bañarme.
- Le traeré una tina con agua, quédese aquí.
Gaia salio de la habitación, me quede sola, era en este momento en el que usualmente alguien entraba, no me había tomado el tiempo de explorar la nueva casa, pero por el tamaño de la reducida habitación donde me encontraba, muy probablemente era una casa pequeña, Gaia, entro y salio varias veces hasta llenar una tina que trajo.
Me desvestí y me metí, Gaia se puso detrás de mi, me entrego algo que resbalo en mis manos cayendo a la tina.
- Se llama jabón - dijo - hay una fabrica de jabón muy cerca, hay de muchos olores, lavaré tu pelo - dijo mientras lo frotaba con eso que dijo se llama jabón.
- ¿Que nuevas noticias hay ahora?
- Los humanos han progresado mucho, existe algo llamado electricidad, hicieron conexiones en la ciudad, y con unas cosas llamadas bombillas iluminan las casas por las noches, ya no necesitan tantas velas, aunque las siguen vendiendo, ahora están mas organizados, crearon un carruaje que se mueve sin necesidad de caballos, en el pueblo hay tres de esos, los trajeron del viejo continente... ¿Le pasa algo? señora.
- Creo que, preferiría seguir muerta.
- Estas teniendo una depresión, es normal, el señor Mago Oscuro me lo explico cuando yo era joven, que los vampiros nos aburrimos de la eternidad y deseamos morir, pero eso pasa.
- No creo poder soportarlo.
- Esta noche hay una fiesta, es el cumpleaños del hijo de un terrateniente.
- Un terrateniente.
- No lo sabe, verdad señora.
- Estuve dormida por un siglo, no se muchas cosas.
- Yo averigüe como es la vida en esta época, poco después de que nos enterrara, uno de los esclavos que fueron tomados por los hombres lobo escapo, creo que era un sirviente de Ladyblue, con su muerte sus esclavos perdieron el hechizo que los mantenía serviles a nosotros, se fue con los hombres del dios eterno y ellos con su confesión emprendieron una búsqueda de seres de la oscuridad, mataron a cuanto hombre lobo, vampiro, brujos y brujas se encontraban.
- Eso es imposible, ellos, no son fuertes, ellos no pueden pelear contra nosotros.
- Los sirvientes del dios eterno fueron pacientes, encontraron aliados en los sirvientes del dios de la vida, los sirvientes del dios de la vida se infiltraron en los pueblos y averiguaron todo sobre los vampiros, se infiltraron en las tribus de hombres lobo y aprendieron, les tomo años, les tomo décadas, aprendieron.
- Los humanos son increíbles, ¿Que hicieron luego?
- Descubrieron que los vampiros nunca salían a la luz, así que expusieron al sol a muchos vampiros, luego descubrieron que los mas antiguos no morían con la simple exposición al sol, así que a demás de la exposición al sol, los empezaron a quemar, así exterminaron con varios clanes.
- Pero aun seguimos aquí.
- Se enteraron de nuestra existencia en el mundo de los vivos, pero no se enteraron de que tenemos leyes que respetamos en nuestro mundo, así que no supieron que se enterraban a los vampiros como castigo.
- Y los licántropos.
- Sabia usted que en las noches sin luna, los hombres lobo pierden sus poderes.
- Que dices.
- Lo llaman los días  grises, todos los meses cuando la luna no sale al cielo, los hombres lobo no se transforman, son como humanos.
- Eso no tiene sentido - dije - yo no sabia que ellos tuvieran alguna debilidad.
- Al igual que todo licántropo sufre su primera transformación durante una noche que la luna sale completa, las noches que no se ve la luna, los hombres lobo pierden sus poderes.
- Yo lo descubrí - dijo desde la puerta Gilgam.
- Aun estoy desnuda - dije enojada.
- Nada que no haya visto antes - respondió Gilgam - déjanos solos.
Gaia salio de la habitación, Gilgam estiro la mano, la tomé, salí de la tina, Gilgam pego su rostro en mi piel soplando.
- Te traje algo - dijo sonriendo.
Me senté en la cama.
- ¿Un regalo?
- Si, mira.
Saco una caja envuelta con un papel brillante, me lo entrego, abrí la caja y había una botella de vidrio dentro con un liquido transparente.
- ¿Una poción?
- Algo parecido - respondió, tomo el frasco, lo abrió y lo acerco a mi nariz - huele a rosas, canela, que rico - dije y quise llevarlo a la boca.
- No es para beber - dijo Gilgam - esto... - derramo un poco del liquido en su mano y lo paso por mi cuerpo - se llama perfume, sirve para cubrir los malos olores.
- Puedo ponerme flores en la ropa para cubrir el mal olor, como siempre.
- Eso ya no se estila actualmente, ahora las mujeres utilizan esto y se bañan todos los días.
- ¿Por que se bañarían todos los días? los médicos dicen que una capa de mugre evita que te enfermes.
- El conocimiento de los humanos aumento en este siglo, descubrieron que mantenerse limpios es lo mejor para la salud, ahora se bañan todos los días.
- Bueno, entonces utilizo esto.
- Los humanos olerán el perfume en tu piel y no debes permitir que te toquen la piel, debes usar guantes en todo momento, que no te toquen y no toques a nadie sin los guantes puestos.
- También descubrieron nuestra fría piel.
- Eso y muchas cosas mas.
- ¿Sabes algo de Celeste?
- Desapareció totalmente, no la volví a ver desde que me abandono.
- Crees que...
- No, lo dudo mucho, ella es muy inteligente, la educaste bien.
- No fue por mucho tiempo.
- No olvides que ella no es quien aparenta.
Me levante de la cama, empece a vestirme.
- La ropa de esta época es tan diferente, ¿que celebran los humanos esta noche?
- El cumpleaños del hijo de un terrateniente.
- He pensado en Gaia, necesitamos mezclarnos con los humanos para que no noten mucho nuestra existencia.
- He pensado en Gaia también, pero ¿consideras que ella necesita de esto?
- Hay que preguntarle - dije - solo así sabremos, ¿Son esos los zapatos?
- Si, vamos te ayudare.
- Pero me embarrare con el estiércol de la calle y me ensuciare.
- Las calles están limpias, los humanos hicieron unos túneles debajo de la tierra que llaman alcantarillados, ahí van los desechos humanos y la superficie esta limpia.
- ¿Como un pozo?
- Claro, como un pozo.
- ¿Y cuando se llena?
- No se llena, pasa por toda la ciudad y termina lejos de aquí, por un rió.
Termine de vestirme con ayuda de Gilgam, me tomo la mano y salimos de la casa, la luna brillaba en lo alto, era la primera noche que vería el mundo exterior, las cosas nuevas que habían creado los humanos, la forma de vivir que tenían, sangre fresca de mis presas.

Dama Oscura

lunes, 4 de febrero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO XLIV

Oscuridad, mi mundo es solo oscuridad, al principio intenté escapar con todas mis fuerzas, pero fue inútil, el espacio que me rodeaba no se movía, ni un centímetro.
Me quede quieta, sin moverme, por mucho tiempo, el hambre hizo que sintiera necesidad de salir, pero por mas esfuerzos que hacia, no obtenía resultados positivos.
Oscuridad, eso era todo lo que me rodeaba, a penas abría los ojos, después de un tiempo deje de esforzarme por salir, mis sentidos se adormecieron en aquella oscuridad y cerrando los ojos me entregue al sueño.
- Esta aquí, estoy segura.
- Lo mismo dijiste con las otras tumbas.
- No esperaba que pongan trampas.
- Yo soy el que hace el trabajo pesado.
Esas voces las conozco, las he escuchado antes.
- Ayúdame Gaia, no quiero perder el equilibrio.
- Ya desenterraste cuatro sarcófagos - suspirando - esta búsqueda es agotadora.
Eran Gilgam y Gaia, sus voces eran inconfundibles, no podía equivocarme con ellos, mi contenedor se movió, sentí un golpe en todo el cuenirpo.
- Tiene cadenas - dijo Gaia - estoy segura que esta aquí.
Tiraron de las cadenas, un poco de aire ingreso al sarcófago y recorrió mi cuerpo, mis ojos, no los puedo abrir, mi cuerpo no lo puedo mover.
La tapa se levanto, eran ellos, su olor era inconfundible, mis críos, me estaban buscando y me encontraron.
- Es ella - dijo Gaia - lo sabia, ahora hay que llevarla.
Gilgam cerro el ataúd.
- No tenemos a donde llevarla.
- ¿Y esa casa donde estábamos viviendo?
- Veras, era la casa de una prostituta y tu mataste a muchos hombres para recuperarte, los humanos del pueblo empezaron a buscarnos.
- Entonces probablemente hayan entrado a la casa.
- Pues muchos preguntaron por la prostituta y por eso prefiero no volver.
- Tenemos que ir a algún lado, ya la encontramos, debemos llevarla.
Cerraron la tapa del ataúd.
- No podemos sacarla de su lugar de descanso - dijo Gilgam - tu demoraste cerca de tres meses en recuperarte, darte sangre cada noche fue un trabajo enorme, no sabemos cuanto tarde ella.
- Entonces, ¿nos quedamos en la fosa de la iglesia como hicimos estas semanas?
- Esa tampoco es solución.
- Necesito Soluciones, Gilgam.
- Quedémonos en la fosa, este día.
- No puedo creer que me digas esto.
- No tenemos mas opción.
Se quedaron callados, estaba todo muy silencioso y oscuro, mi cuerpo, no me puedo mover, estoy tiesa, quizá es el cansancio, esta todo oscuro, este es mi mundo desde que desperté, la oscuridad, el cansancio me gana, yo voy a cerrar los ojos, solo un momento...
- ¡Ten cuidado! - dijo Gaia en voz baja - si la sueltas nos pueden escuchar.
- Yo estoy cargándola, tu no haces nada.
- Estamos hablando de tu mujer.
Me estaban cargando, era una noche muy clara.
- Gaia - dijo Gilgam deteniéndose - Creo que esta abriendo los ojos.
- No lo hace, sigamos.
- Mira, mírala - continuo Gilgam.
- Es tu imaginación - dijo Gaia mirándome fijamente - debemos llegar a la casa, pronto.
Siguieron caminando.
Quiero hablar, deseo hablar, mis labios no se mueven, me llevaron a la casa.
- No creo que haya sido buena idea comprar esta casa - dijo Gilgam.
- Claro que si - respondió Gaia - solo vendí algunas joyas y listo.
- Pero fueron las joyas que te regalo Dama Oscura.
- Somos eternos - dijo Gaia mirándolo con tristeza - Las joyas pueden recuperarse.
- ¿Iras y las robaras acaso? - increpo Gilgam.
- Los humanos mueren con facilidad.
- Dejan herederos.
Par de tontos, por que discuten por estas nimiedades, se pasaron esa noche discutiendo, la casa se calentó, llego el día, y siguieron discutiendo sobre asuntos sin importancia, volvió a oscurecer.
- Debes traer alimento para Dama Oscura - dijo Gaia ordenando.
- No eres mi jefa - respondió Gilgam - yo iré hoy, tu iras mañana.
- Esta bien - dijo Gaia sin inmutarse.
Gilgam y Gaia se pasaron las noches turnándose para conseguir sangre fresca para mi, inventaron un método para mantener a sus víctimas con vida, traían entre cinco a diez humanos cada noche, mi cuerpo se sentía cada vez mas ligero, podría moverme si lo deseaba, no deseaba hacerlo, no quería hacerlo, me quede ahí echada en la cama sin decir nada, sin moverme mientras los días pasaban, sin abrir los ojos...
- Dama Oscura - dijo Gilgam a mi lado - se que ya estas bien - continuó - ¿Por que no te mueves? - se quedo callado un momento y me agarro la mano - yo te extraño mucho, a aquella mujer que me sonreía y me hacia sentir vivo - se quedo callado un momento y suspiró - Dama Oscura, se que lo que vivimos fue terrible, pero ya paso casi un siglo, debemos seguir adelante, superar lo que paso - suspiró - tienes que levantarte por favor.
- No quiero - dije sin abrir los ojos.
- Sabia que ya estabas bien, levántate.
- Quiero que vuelvas a enterrarme donde me encontraste.
- Pero, querida... ¿Por que dices eso? lo único que debemos hacer es irnos a otro lado.
Abrí los ojos, gire la cabeza y lo mire, estaba triste, podía notarlo en sus ojos.
- Creí que mi aniquilación seria lo peor que podría pasarme, cuando dijeron que me enterrarían creí que seria lo ultimo que me podría suceder, pero no fue lo peor, me atraparon en un ataúd mientras ponían a mis compañeros en postes, los expusieron al alba, y escuche sus gritos desgarradores, los escuche llamarme por mi nombre, una y otra vez, aunque intente salir de donde estaba no lo logre, quería morir con ellos, verlos una vez mas antes de morir.
- Eso es terrible - dijo Gilgam.
- No me interrumpas cuando hablo.
- Lo siento - bajo la cabeza.
- Luego abrieron mi ataúd y me mostraron como ultima gracia a pedido de Dolores a Gaia y a Gilgam, indicándome que seriamos enterrados, pero había algo que no estaba bien, aquel que dijeron es Gilgam, no era Gilgam, era otro, habías escapado, por un momento me sentí aliviada porque sabia que me buscarías, recuperarías mi cuerpo y podría asesinar a todos aquellos que vinieron hacernos daño, así que acepte con aparente resignación lo que ordenaron, permití que me enterraran - me calle.
- Yo te busque.
- Esperé, en mi oscuridad, aquella oscuridad que formaba parte de mi mundo, espere días con sus noches, esos días se volvieron semanas y luego meses, no me movía, no me esforzaba por salir, ahorre energía todo ese tiempo y pude mantenerme despierta, pero tu nunca me buscaste.
- Yo te busque desde el primer día.
- ¿Por que?
- ¿Por que?
- ¿Por que demoraste tanto tiempo?
- Era esclavo de Fusfus.
- Debiste matarla, a ella y a toda su jauría.
- No podía.
- ¿Por que no podías?
- Celeste me dio una poción y me convertí en humano, ella me tomo del grupo de esclavos humanos que teníamos, me tomo para su servicio personal.
- Aun así, estas aquí.
- Pasaron los años, notaron que no comía, que no envejecía y no enfermaba, el brujo dijo que yo estaba maldito y me metieron colgaron en la horca hasta que morí, me metieron a un ataúd y me lanzaron a la fosa de los seres de la oscuridad, cuando desperté, Celeste me ayudo a salir y me mantuvo cautivo, cuando ella se fue, empecé a buscarte, escuchaba tu voz llamándome, mate a cuanto humano tuve que matar y encontré a Gaia, ella sabia donde estabas y no nos detuvimos hasta encontrarte.
- Para que te quería Fusfus.
- Yo, pues, atendía todos sus requerimientos.
- Todos sus requerimientos.
- Todos.
Lo sujete del cuello.
- No tenia de otra.
Lo solté.
- Eres mi crío, yo te abrace - murmure - te ame con todas mis fuerzas después de la muerte de mi sire - suspire - te di educación, te di todo lo que me pediste y mi amor, aun así, me traicionaste con esa... esa... no puedo mencionarlo.
- Lo lamento - dijo - no tenia otra opción.
- Tenias otra opción.
- Pudo haberme matado, yo era como un humano.
- Pues debiste morir.
- Por que me tratas con esta frialdad, yo te amo.
- Tu no me amas - gruñí.
- Cada día sin ti, era un calvario para mi, solo me mantenía vivo esperando el momento adecuado para ir y buscarte.
- Yo no te amo.
- No - dijo frunciendo los ojos y abrazándome - no digas eso nunca.
- No te am...
Me beso, rompió la ropa que tenia y se desvistió.
- Nadie en este mundo te amara como yo.
Se puso sobre mi y me tomo, no lo detuve, no le ordene que lo haga, no se lo impedí, cuando termino, se quedo abrazado a mi.
- Hay que buscarlos - dijo.
- ¿Con que fin?
- Para que todos mueran.
- Ella esta en Reino Sombreado.
- ¿Como lo sabes?
- Dolores me dijo que allí tienen su castillo, podían salir durante el día, porque el sol no besa la tierra ya que el cielo esta nublado casi todos los días y los vampiros pueden vivir mas como humanos, los pocos días que hace sol se ocultan y aun siendo de día, lo único que hacen es caminar por las sombras.
- Pues entonces vamos allá.
- Pero primero - dije - déjame morir.
- No entiendo lo que me dices.
- Debemos obtener documentos nuevos para no ser rastreados.
- ¿Como haremos eso?
- Casándonos con humanos.
- No puedo permitir eso, tu eres mi esposa.
- ¿Hasta que la muerte nos separe?
- Si.
- Ya he muerto, los vampiros estamos muertos, las leyes de los humanos no nos afectan aunque vivamos en su mundo.
- No lo voy a permitir.
- Lo harás o te lo ordenare.
- ¿Haras uso de eso otra vez?
- Lo haré si no obedeces.
- Puedes casarte con quien quieras - dijo Gilgam - No esperes que yo haga lo mismo.
- Dejame sola quiero descansar.
- Haz dormido por mas de un siglo.
- Quiero dormir un poco mas.
Gilgam se levanto de la cama. me cubrió con la sabana, se vistió y se fue, me quede sola, pero no estaba oscuro, estaba nuevamente, con aquellos que me amaban y yo amaba, estaba lista para vengarme de aquellos que liquidaron a mi familia y estaba nuevamente viva, en un cuerpo inerte, congelada en el tiempo, pero viva.

Dama Oscura