lunes, 28 de enero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO XLIII

- Tienes que estar aquí - dije para mi mientras con una pala hacia un agujero en la tierra - no puedo equivocarme de nuevo - gruñí - no me detendré hasta encontrarte.
Ya había profanado al menos quince tumbas, sin éxito, había matado humanos en sus casas para poder revisar debajo del piso por si estaba oculta ahí, pero nada había servido, ella no estaba por ningún lado, estuve vagabundeando por todo Reino de la Noche buscándola, el reino era mas grande, los antiguos castillos habían sido derrumbados, ya no habían monarcas, ya no habían reyes, ahora habían mercaderes y comerciantes bien posicionados, los de la monarquía aún mantiene títulos, en su mayoría habían desaparecido, la ciudad no era como la había conocido, llegué al sarcófago la madera estaba pulida y era fina, seguro que era ella. Levanté la tapa.
No podía creer lo que mis ojos veían, había buscado por casi dos años y un luz de esperanza se encontraba delante se mi, había encontrado a Gaia.
La toqué con mis dedos, estaba delgada, su pelo castaño se había vuelto blanco, sus colmillos sobresalían, el rostro tan delgado que los ojos se salían de sus órbitas, yo la conocía hermosa y ahora parecía una anciana, pero aun así la reconocí, la conexión que teníamos era tal que la encontré a ella.
La levanté en mis brazos y la lleve a la casa que estaba ocupando desde hace un mes, la acomodé en la cama, el cuarto estaba ya preparado para que ningún rayo de luz ingrese, el sol casi salia así que me quede en la habitación, dormí en uno de los muebles.
Cuando desperté, creí que todo había sido un sueño, que lo había imaginado, pero no, ella estaba ahí.
Salí y encontré a un hombre, estaba ebrio desmayado en la calle, lo lleve a mi guarida, me di cuenta que ella no podría beberse la sangre de aquel tipo, entonces lo amarre, y le corte el cuello con un cuchillo haciéndolo desangrar hasta la ultima gota, deje que su sangre cayera en una taza, mire a Gaia, aun así no podría darle la sangre, me senté a su lado con la taza, estaba tan delgada, lleve la taza a mi boca, absorbí un poco de sangre, levante la cabeza de Gaia y presione mis labios con los suyos, dejando que la sangre ingrese por su boca a su garganta, repetí lo mismo varias veces hasta que las escuche, era un quejido, o un gemido, no sabría asegurarlo.
Espere un momento, pero no sucedió nada mas, así que fui a la ciudad a buscar otro humano, cuando termine con este fui por otro mas, luego por otro, entonces abrió los ojos.
- Gaia - dije sonriendo - ¿Me reconoces?
- Gilgam - murmuro.
- Aquí estoy.
Gaia sonrió, cerro los ojos y volvió a dormir, me senté en el piso, al lado del cuerpo muerto de aquel ebrio que fue mi víctima, y me dormí, me dormí con ella.
Cuando desperté, ella todavía estaba ahí, echada, había girado la cabeza y me observaba, sus ojos no reflejaban vida.
Me levanté, me acerqué a ella, acaricie su rostro y movió la cabeza, salí a la calle, a penas había oscurecido, todavía habían muchos humanos en la calle, una mujer se acercó a mi.
- Buenas noches vecino - dijo sonriendo, un apestoso olor emanaba de ella, fruncí el ceño.
- Buenas noches - dije tratando de evadirla, me di la vuelta.
- ¿Se enteró de las ultimas noticias?
- Lo siento, no escuche nada.
- Hay vampiros en la ciudad.
- Vampiros dijo.
- Así es, debemos llevar un collar de ajos para protegernos, lo ve - me mostró lo que ocultaba bajo la chalina, tenia un collar de cabezas de ajo, de donde provenía el olor.
- ¿Y es efectivo? - dije mirando alrededor tratando de comprobar que nadie nos observe.
- Por supuesto que si, los vampiros odian el olor del ajo.
- Tengo algo de prisa.
- Yo venia a buscar Mercedes.
- Mercedes - dije dudando, entonces supuse que la mujer que me habia llevado a la casa se llamaba así - está enferma - continué - desea verla.
- ¡Oh! - dijo asustada y con curiosidad - no sabemos si lo que tiene es contagioso - dijo mirando adentro de la casa - por eso no la vi en los últimos días.
- Tengo algo de prisa.
- Vendré en la mañana a verla - agregó.
- Yo no estaré.
- ¿Y quien estará?
La sujete del hombro con furia.
- Tengo prisa - gruñí - vete a tu casa, sacate el collar de ajos y duérmete, no vuelvas en la mañana o te mataré, ¿Entendiste?
Su rostro perdió expresión, miraba a la nada, perdió el interés en la conversación, se dio la vuelta y se fue a su casa, me asusté, la seguí, me detuve en la puerta de su casa.
- ¿Mamá? - una doncella le hablaba - ¿Que te dijo la señora Mercedes?
Ella no le hizo caso, paso de largo.
- ¿Mamá?
Se quedó mirándola sin entender que pasaba.
Me di la vuelta, las personas ya se estaban metiendo en sus casas, me dirigí al bar.
El cantinero me miró fijamente de arriba abajo, me senté en una mesa, una mujer con loa vestidos muy pequeños se acercó a mí.
- ¿Que va a tomar?
- No tengo sed.
- No vendemos comida.
- No comeré.
- Debe consumir para estar aquí.
La miré, no debía hacerme notar si quería conseguir una presa aquella noche.
- ¿Que tienen para tomar?
- Cerveza.
- Sirveme eso.
La mujer se alejo, en ese momento dos sujetos casi arrastrándose de la borrachera salieron abrazados, me levante y los seguí, la mujer venia con una jarra de cerveza en la mano y se quedó mirándome salir.
Seguí a los hombres, iban cantando en a todo pulmón y caminando en zigzag, uno de ellos entro a una casa y se despidió de su amigo, el otro siguió caminando, se metió por un callejón, lo seguí, se había detenido a orinar, cuando se dio la vuelta se encontró conmigo.
- ¡Hey! «hic» ¡Amigo! «hic» ¿Que haces tan tarde caminando en la calle? «hic» ¡Hay vampiros!
- No me digas - respondí.
- Ya sé - dijo tambaleándose - te acompañare a tu casa, así llegarás seguro.
- Me harías un enorme favor.
Se acerco a mí, me abrazó y empezó a cantar.
Lo lleve a la casa dónde me estaba quedando.
- ¡Hey! - dijo alegre - es la casa de la puta de Mercedes, no la vi en días.
- Me quedo aquí provisionalmente.
- Haré que me la chupe.
Apenas abrí la puerta, el me apartó y entró.
- ¡Mercedes! - Grito - ¿Quien eres tú? - dijo asustado - No importa, ven a conocer un hombre de verdad - silencio.
Gaia salió de la casa limpiándose la cara, llevaba otro vestido, me sonrió.
- No sabia si debía entrar - dije.
- Debemos irnos - respondió y empezamos a caminar.
- ¿A dónde?
- Enterraron a Dama Oscura en la iglesia.
- No lo entiendo.
- Cuando me enterraron, Dolores me lo dijo.
- ¿Por qué lo haría?
- Ella sabia que quien estaba en tu sarcófago no eras tu, así que me dijo que cuando me encuentres, debemos buscarla en la iglesia.
- Hay muchas tumbas en la iglesia - dije.
- Pero hay menos de cincuenta tumbas de los señores de la corte, solo debemos abrir una tumba.
- Donde nos esconderemos.
- Hay cuatro criptas familiares, entraremos a una y nos ocultaremos ahí durante el día, en una de las tumbas.
Llegamos a la iglesia, la rodeamos.
El cementerio las familias importantes estaban abajo de la instrucción, encontramos una ventana abierta, Gaia entro y me abrió la puerta, entré, cerramos la puerta.
Bajamos a las criptas, habían seis no cuatro. Una de ellas estaba cerrada con candados y cruces.
- Es esta cripta - dijo - de un golpe rompió las cadenas.
Nos metimos a la cripta Gaia me miró.
- ¿Como se llamaba tu esposa?
- Jade - murmure.
- Mira.
«Aqui descansa Jade Mors, Condesa de la Noche, obediente esposa, amorosa madre, respetuosa hija»
- Saquemosla de ahí - dije.
- Casi amanece - dijo Gaia deteniéndome - debemos esperar a mañana, abrimos la tumba mas vieja de la cripta y nos metimos ahí a esperar que pase otro día, sabíamos que nadie entraría ya que no había familiares vivos.

Memorias de Gilgam

Dama Oscura

lunes, 21 de enero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPITULO XLII

No le cuentes tus problemas a la gente, a nadie le importa.

La habitación, tan silenciosa, la soledad me hacía concentrarme más, cerrando los ojos, buscándola, Dama Oscura, donde estas, te estoy buscando.
Celeste entró a la habitación, me miró con una sonrisa burlesca, pude escucharla.
- Te pondré en un ataúd - dijo.
Levanté la cabeza sin decir palabra, a penas podía mantenerme despierto.
- Si te tengo aquí por mucho mas tiempo - continuó - terminarás momificado y no quiero eso - suspirando - reposaras un tiempo creo que no puedes moverte, te pondré en un ataúd y cuando creas que la encontraste saldrás y la buscarás tu mismo, a diferencia de ti, y soy un tanto mortal.
Me miraba mientras sus alumnas me bajaban con cuidado, me metieron a un sarcófago y me levantaron ahí encerrado, el ataúd se calentó un poco, puede que sea de día, se enfrió de nuevo, lo depositaron en el piso, levantaron la tapa, mire a Celeste y a sus estudiantes observándome fijamente.
- Esta habitación es secreta, está hechizada, en cuanto salgas de aquí, no podrás entrar de nuevo así que cuando salgas, procura que sea de noche.
- Tú - murmure.
- Me voy - dijo - mis estudiantes y yo nos vamos de aquí, esta casa quedará cerrada, recuerda lo que te estoy diciendo, ningún humano ni vampiro podrá entrar, en cuanto tu salgas de aquí, tampoco podrás volver así que asegúrate de saber a dónde irás si sales de aquí.
Cerré los ojos, me acomodaron los brazos.
- Duerme, pero duerme pensando en ella, así podrás encontrarla.
Cerré los ojos, ellas cerraron el ataúd, en la oscuridad de mi nuevo mundo me dormí...
*****
"Gilgam"
Te estoy escuchando, amada mía, ¿Donde estas?
"Gilgam, ayúdame"
- Dama Oscura - murmure.
Abrí los ojos, aun estaba en mi ataúd, levanté la tapa.
Estaba en la misma habitación en la que me habían dejado, habían ratas desangradas dentro de mi ataúd, habían entrado haciendo un hueco en la madera, las mate en mi sueño.
Siempre pensé que mientras dormía estaría indefenso, pero me di cuenta que estaba por demás, bien alimentado.
Me levanté, miré afuera de la habitación donde me encontraba, la luz iluminaba el ambiente, pero no ingresaba a donde yo estaba, el bosque había reclamado el territorio y la casa había caído, no podía entender como era que esta habitación seguía en pie cuando todo lo demás estaba en ruinas.
Tuve que esperar a que salga la luna, "Una vez que salgas de aquí no podrás regresar" fueron sus palabras, observe que nadie estaba cerca, me acerque a la puerta y salí, me di vuelta para mirar que había dejado atrás, y solo había un gran árbol atrapado en una enredadera, "La magia es muy interesante" pensé, empecé a caminar hasta que encontré el río, pero no era como yo lo recordaba, el borde estaba cubierto de una tierra muy dura y había un puente de la misma tierra que pasaba por encima de él, me limpié en el río, había un camino iluminado con unas antorchas de luces que no eran fuego, se unían entre si con unas cuerdas que no eran de tela, camine por el sendero hasta llegar a la ciudad, nada era como recordaba, una mujer se acerco a mi y se colgó de mi brazo.
- ¿A dónde vas cariño? - me sonreía ignorando mi existencia, paso sus manos por mi cuerpo - que fría tu piel - dijo sonriendo - ven conmigo, yo te calentaré, estas helado.
Me jaló y entramos a una habitación, me quedé mirando todo a mi alrededor, sorprendido por lo que veía, el ambiente iluminado por velas que no estaban hechas de fuego.
- ¿Te gustan las bombillas? - dijo.
Me di la vuelta y ahi estaba ella, desnuda, por completo, se acercó a mi, me empujo a la cama y trato de quitarme la ropa.
- ¿Que es eso de bombilla? - dije mirándola y tocándo su desnudo cuerpo.
- Una novedad del siglo diecinueve, todas las casas se alumbran con bombilla electricas, son mas seguras que las velas y candelabros, eso dijeron.
- Dormí por un siglo.
- ¿Que dices cariño?
Sujete a la mujer que estaba encima de mí, la tire a la cama y la bese, besé sus labios, su cuello y sus pechos, hasta que la ultima gota de sangre salió de su cuerpo, se quedó tiesa en la cama, habia olvidado lo que era beber la sangre de un humano.
La tiré al piso, cerré las ventanas para que nada ingrese, sellé la habitación totalmente con lo que encontré y me tapé con la manta más gruesa que encontré, a penas se oculte el sol saldré a buscarla, también debo cambiarme la ropa.

Memorias de Gilgam

Dama Oscura

lunes, 14 de enero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPITULO XLI

Me levante gritando, me habían echado agua, estaba encadenado a la pared de mi habitación del cuello, de las muñecas y las piernas, tenia las extremidades separadas y estaba flotando en al aire.
- Eres el ser mas despreciable que he visto en mi vida - grito Celeste - no creí que pudieras hacer tal salvajada en la casa de quien te hospeda, debería entregarte al representante del rey.
Estaba demasiado mareado como para poder responder algo de lo que ella me decía.
Celeste se paro delante de mi, no podía entender claramente lo que decía, me dejaron ahí, colgado, no se cuanto tiempo paso antes de volver en mi mismo, empecé a gritar que quería que me suelten, nadie respondía, me quede quizá días, ahí colgado, cuando Celeste entró.
- ¿Ya estas mejor? - dijo apenas entro.
- Estoy - dije cansado de gritar - a medio metro del piso, con las extremidades separadas.
- Lo se - dijo - mataste a quince de mis discípulas - suspirando - su sangre te hizo perder el conocimiento.
- No entiendo.
- Ustedes creen que son lo único que existe sobrenatural en este mundo, pero no, Dama Oscura sabia mi secreto, pudo entregarme, pero se quedo callada, llegue a amarla el tiempo que viví con ella, la quiero de vuelta.
- Pues búscala - gruñí.
- Será mejor que te pongas a buscarla.
- No sé cómo.
- Pues aprendes! - gritó.
Me quede en silencio mirándola, estaba desesperada.
- Han pasado veinte ajños - dijo - nunca vas a sentir lo que yo sentí cuando la perdí.
- No tienes idea de lo que yo...
- Tengo mucha idea de lo que sientes - dijo - pero tus sentimientos no están en observación, dedícate a buscarla.
- No se como hacerlo.
- Quizá si te dedicaras menos a matar a mis estudiantes y mas a concentrarte en buscar su presencia sabrías como hallarla.
- Es fácil para ti decirlo - murmure, forcejeando con las ataduras.
- No te bajare - dijo Celeste - Te quedaras ahí hasta que puedas decirme donde se encuentra Dama Oscura.
- No se como hacerlo.
- Cierra los ojos, piensa en nada, llámala mentalmente, pregúntale donde esta, como puede hallarla, hazlo hasta que lo sientas.
- ¿Sentir que?
- No lo se, lo sabrás cuando lo sientas, me voy.
Celeste salio de la habitación y me dejo solo, suspire, no podía entender pase de ser un caza recompensas a un prisionero.
Mire a mi alrededor, ninguna ventana por donde entre la luz del sol, ninguna lampara, ninguna vela, nada para iluminar el ambiente, mi cuerpo apestaba, mire los rincones un agujero por donde entro una rata y al verme se escondió asustada, seguramente habrán mas en la casa, puede que haya una ratonera en algún lugar de la casa.
Cerré los ojos.
No se que estoy haciendo, ni siquiera creo que esto realmente funcione, no estamos unidos por telepatía.
Dama Oscura, donde estas...
Estuve con los ojos cerrados por varios minutos.
Empecé a recordar la primera vez que vi a Dama Oscura, su entonces esposo Mago Oscuro me había sujetado del cuello y presionaba con tal fuerza que sentía que mis músculos iban a ser destrozados, pero no presionaba mucho, solo tenia que presionar, ella apareció ahí, mi hermosa y bella Dama Oscura, pertenecía a otro, pero aun así la ame desde el primer momento en que la vi, me trato con desdén, con altanería, como si fuera superior, realmente lo era, estaba tan inalcanzable para mi en aquel momento que me conformaba con mirarla, era la mujer mas hermosa que había visto, emprendí un viaje para cumplir sus deseos, de haber sabido que sus deseos terminarían matándola, no me importaba en ese momento, solo verla feliz, verla sonreír,  era tan tierna, una niña engreída a la cual me encantaba cumplir sus caprichos, me vi obsesionado por tenerla, pensaba día y noche en ella, verla tan interesada en cumplir los requerimientos de su esposo para que la acepte, pero el la maltrataba, nadie lo notaba, ni siquiera ella, la minimizaba, lo que ella quería hacer para el no eran importantes, todo es culpa de el, de Mago Oscuro, el no supo ser un buen maestro para ella, si tan solo el le hubiera enseñado lo que ella debía saber como ser de la noche, no ella empezó a tener ideas anarquistas por no comprender como estaba constituido el reino de la noche, quiso ir contra lo establecido por cientos de años, quizá miles de años y fue derrotada en un parpadeo, mi pequeña Dama Oscura, mi hermosa Dama Oscura, de repente era verdad, estábamos unidos por telepatía, desde antes de que yo sea vampiro estábamos unidos, el destino hizo que Gaia me encuentre para estar a su lado, Dama Oscura, donde estas mi hermosa mujer, mi bella y hermosa esposa, donde te encuentras, sus pequeñas manos hacían que mi cuerpo se estremezca al contacto, sus labios rojos se tornaban mas hermosos justo después de cada humano que mataba, su piel pálida brillaba bajo la luz de la luna, Dama Oscura, esposa mía, ¿Dónde estas?
Abrí los ojos, el silencio inundaba la habitación, no había logrado nada esa noche, escuche el trinar de las aves, mi cuerpo se sentía tan débil, no lo había logrado, quizá tenia que concentrarme mas, tenia que concentrarme mas, la puerta se abrió, entro una mujer.
- Hola - dijo tímidamente - traigo un poco de... - mostrando un envase con liquido - pues, bueno.
Tomo una esponja la remojo y la amarro a una varilla, acercándolo a mi boca, abrí la boca y era sangre.
- No tengo otra forma para alimentarte, la maestra dice que debemos mantenerte consciente.
- No puedes - dije muy despacio - bajarme de aquí.
- Mataste a muchas compañeras tu primera noche aquí, la maestra tuvo que lanzarte un hechizo poderoso para que te calmes, aun así, mis compañeras murieron.
- Yo no... no recuerdo haber hecho tal cosa.
Ella termino de darme de beber.
- Yo, no puedo.
Quito la esponja de la varilla y salio dejándome solo, la soledad del cuarto era desolador.
Dama Oscura, donde estas mi querida esposa.
Cerré los ojos, Dama Oscura, si me estas escuchando, responde.
Dama Oscura, donde estas, cerrar los ojos para buscarla, buscar su presencia, sentir su presencia, sentir su esencia, concentrarme para encontrarla, relajarme, no pensar en nada, Dama Oscura, te estoy buscando, Dama Oscura.

Memorias de Gilgam

Dama Oscura

lunes, 7 de enero de 2019

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO XL

Al despertar, creí estar de nuevo al lado de Dama Oscura, sentía que podía casi tocarla, seguramente estaba cerca.
Levante la tapa del ataúd que me cubría totalmente, la sirvienta ya me estaba esperando.
- ¿Como te llamas? - pregunte intrigado, ella no me respondió - Me pregunto si ustedes me conocen, no me dijeron su nombre, quienes son, no se por que me ayudan.
- Todas sus preguntas serán respondidas - dijo la sirvienta, me indico una puerta.
Entre, ahí estaba aquella mujer de pelo rojo encendido y esbelta figura.
- Buenas noches - dijo sonriendo - ¿dormiste bien?
- Si, gracias - dije mirándola fijamente, era humana, estoy seguro que era humana, la miraba una y otra vez, yo sabia quien era esta mujer, pero no podía descifrarlo - ¿Nos conocemos? - dije empezando mi cuestionario.
- Claro que si - respondió - desde hace mucho tiempo.
- ¿Celeste? - dije sorprendido.
- ¡Vaya! - dijo con tono enojado - te demoraste mucho, querido padre.
- Eres toda una mujer - murmure - toda una mujer.
- Han pasado veinte años - dijo.
- Esto es increíble, pero, esta casa.
- Cuando despojaron a Dama Oscura de sus bienes y la sentenciaron, Dolores pensó que yo siendo una niña inocente, no tenia culpa de sus actos y merecía una segunda oportunidad, Dolores se convirtió en mi tutora, compro esta casa para mi, y me dejo vivir aquí con Ana, que se convirtió en mi mejor amiga.
- ¿Donde esta Dolores?
- Ella no esta aquí, viene una vez o dos veces al año para asegurarse que siga viva y a dejarme dinero.
- ¿No te casaste?
- No.
- ¿Por que?
- Prefiero no hablar de ese asunto - respondió apretando los labios.
- Haz tenido suerte.
- La tuve, y, preparé todo para este momento.
- A que te refieres.
- Tu esposa, mi madre, no puede despertar sola, con ella Gaia, están dormidas.
- Es cierto, están dormidas, ¿Donde están?
- No lo sé.
- Si no lo sabes, ¿como la traeremos?
- Simple, a través de ti.
- Tienes que explicarme.
- Existe una unión que une a todo sire con sus críos, en este caso, a Dama Oscura contigo, como eres su primer crío, tu tienes un lazo mas fuerte con ella y puedes invocarla.
- Pero si esta dormida, no podría...
- Tienes que esforzarte.
- ¿Que paso con los demás?
- Fueron ejecutados.
- ¿Todos ellos?
- Si, decidieron que son traidores y los ejecutaron a todos, excepto a Gilgam, Dama Oscura y Gaia, ellos fueron enterrados por un periodo indefinido.
- Pero yo no estoy enterrado.
- Claro que no.
- ¿Quien ocupa mi lugar?
- Un humano que hechice para que todos piensen que eres el.
- Entonces el estará...
- Muerto, polvo, no existe mas.
- No puede ser - empece a caminar en círculos.
- No pasa nada - dijo - era solo un hombre, lo que debes hacer es concentrarte, Ana te indicara donde pasaras el tiempo.
- ¿A que te refieres?
- Esta casa no esta diseñada para mantener dentro seres como... usted.
- Si, entiendo.
- Debes permanecer dentro de tu habitación, la prepare especialmente para ti, es donde descansaste.
- No puedo quedarme.
- No te lo pregunte.
- ¿Me obligaras acaso?
- Hechice la casa para que no puedas salir, puedes quedarte, o debes quedarte.
- Soy prisionero, entonces.
- No eres prisionero... Si eres prisionero.
Me acerque a ella, la sujete del cuello, la presione contra mi, abrí la boca para morderla hasta la muerte.
- Si me matas - dijo sin inmutarse de lo que pasaba - nunca podrás salir.
La solté, estaba furioso por la actitud que tenia hacia mi.
- Haz pasado veinte años sirviendo a Fusfus - dijo con una leve sonrisa - hasta que encuentres a Dama Oscura, no pasara tanto tiempo.
- Quiero encontrar a los representantes del rey antes de su despertar.
- Se lo que pretendes, mi estimado Gilgam - dijo, se acerco a un estante saco una botella y se sirvió vino - pero todo debe ser a su tiempo, ella ha estado dormida todo este tiempo,
La mire en silencio mientras ella bebía.
- Piensa lo que estará pasando - dijo - encerrada, en cuatro paredes sin poder salir, obligada al letargo eterno, debemos encontrarla pronto.
- ¿Nunca averiguaste donde esta?
- Lo intente, pero fue imposible sacar información a Dolores, con seguir viva me bastaba, ahora ve a tu habitación y haz lo que debes hacer.
- No puedo simplemente quedarme sin hacer nada.
- Si quieres iniciar una guerra por lo cruel e injusta que fueron con tu mujer, tendrás que exterminar a toda tu raza, los vampiros no se tratan
- Lo haré de ser necesario.
- Fueron totalmente injustos con ustedes, según tu perspectiva, pero ellos hacen lo que es necesario para la perpetuidad de la raza, sacrifican unos para que la mayoría sobreviva.
Me fui a la habitación que me designaron.
Invocar a Dama Oscura, dijo ella, como habría yo de hacer eso, quizá sea posible, pero, ¿Estaba en la capacidad de hacerlo? o quizá estaba limitado.
La garganta me picaba como nunca había sentido, me ardía como fuego dentro de mi cuerpo, era insoportable la sed, podía oler la sangre a mi alrededor, mis instintos me gobernaban, sali de mi habitación, no recordaba mi nombre, era un cazador en busca de mi presa.

Memorias de Gilgam

Dama Oscura