lunes, 23 de abril de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO III

En el momento en que decides tomar las riendas de tu vida y dejas de ser el maniquí de quien está a tu lado, en ese momento empieza tu vida.

Me inundaba la curiosidad de Raven, quería saber quien era y que estaba haciendo, me parecía alguien con mucho carácter pues se atrevió a decidir por su vida y no como yo, una simple espectadora de mi vida, hable con mi señor esposo sobre ella y le dije que la buscaría y no me detendría hasta encontrarla y el no se inmutó por lo que le dije, era lo que hacía siempre, dejar que mis ideas e intenciones parezcan tontas o sin importancias y terminaba haciendo lo que el quería, como estaba la casa donde dormíamos, mis amistades y todos los aspectos de mi vida, pero esto no era lo que yo quería hacer el resto de mi existencia, quería mas, soy la hija de un Conde, El Conde de la Noche, aunque mi padre no haya tenido un heredero varón, yo tenia cierta posición pues el titulo yo lo heredaba por ser hija y mi esposo por cuestiones políticas, mi derecho.

Cuando desperté mi mucama estaba ahí como cada noche al caer el sol.
- Necesito que me hagas un favor - le dije - pero mi esposo no debe saber que te estoy pidiendo que hagas esto por mi.
- Usted mande señora y yo obedezco - dijo ella.
- Primero, ¿como te llamas?
- Soy Gaia - dijo con una media sonrisa en el rostro - Mi nombre es Gaia.
- Hermoso nombre, Gaia, ¿cuanto tiempo estas al servicio se mi esposo?
- 23 años, señora.
- 23 años tiene actualmente.
- Soy esclava nacida en esta casa.
- Ya veo, entonces - le dije - si cumples bien esta tarea sin que mi esposo se entere, tendrás lo que me pidas.
- ¿Cualquier cosa?
- Siempre que este en mi poder darte, lo haré.
- ¿Que desea mi señora que haga por ella?
- Quiero encontrar a Raven.
- La hija del Conde Darkiel.
- Ella misma.
- ¿Quiere cobrar la recompensa? - dijo intrigada.
- No, lo que yo haga cuando la encuentre es asunto mio, pero yo no la puedo buscar, veras, mi esposo no permite que yo salga de este palacio sin su compañía.
- ¿Entonces yo debo buscarla?
- No, quiero que vayas a la ciudad y busques a un hombre, un cazador de esclavos, un caza recompensas, alguien que se dedique a buscar personas perdidas y lo traigas aquí.
- Entonces alguien mas la buscara para usted.
- Pregunta en el pueblo por un hombre así y que sepa pelear, por si Raven se muestra hostil.
- ¿Tiene que ser humano?
- Si humano, porque si buscara un vampiro, tendría limitaciones, si Raven esta en movimiento un vampiro no podrá buscarla durante el día, un humano si.
- Pero ella podría matar al humano en cuanto se encuentren.
- Le escribiré una carta , pese a que huyo, es hija de un noble y al leer la letra de alguien como yo con mis pretensiones, seguramente se interesará en aparecer.
- Buscare al hombre.
- Tu recompensa la tendrás, cuando el hombre que escojas vuelva aquí con Raven.
- Si lo haré.

Gaia salió feliz, como si un haz de esperanza iluminara su vida, no me podía imaginar que querría ella pedir, tampoco era algo que me importe mucho, en el palacio que vivíamos, había una biblioteca con mucha información sobre vampiros, hombres lobo, orcos, ogros, hadas y muchos otros seres que hace no mucho para mi eran mitológicos, concentre mi lectura en información sobre vampiros para así conocer cosas que podría yo ignorar, no sabia lo que buscaba, pero sabría que es lo que busco cuando lo encuentre.

Después de muchas semanas de no ver a Gaia entró a la biblioteca donde yo me encontraba ensimismada en mi amplia lectura, aun no había encontrado lo que buscaba.

- Señora - dijo Gaia desde la puerta - encontré a la persona que usted buscaba.
- Muy bien - dije sin levantar la mirada - que pase.
- Señora - dijo Gaia de nuevo - el hombre se encuentra en el salón principal en compañía de su esposo y vine aquí lo mas rápido que...
- No puede ser - dije interrumpiendola - Debiste decir eso desde el inicio.

Salí de la biblioteca lo mas rápido que pude y encontré a mi esposo sujetando del cuello al hombre que Gaia trajo y este estaba a treinta centímetros del piso temblando de horror.

- Mi señora esposa - dijo Mago Oscuro muy furioso - Su mucama me dijo que este sujeto vino a visitarla, ¡¡me puedes explicar!!
- Mi señor esposo - dije mientras tomaba su mano para que baje al hombre - yo le encargue a Gaia que lo traiga.
- ¿Ahora quieres ser visitada por un hombre en nuestra casa?

En cuanto logre que lo suelte el sujeto saco su espada y nos apuntó con ella.

- Esposo mio - dije en tono tranquilizador - Recuerda que le dije que quería buscar a la hija del Conde Darkiel.
- Ha pasado mucho tiempo desde que hablamos de ello, pensé que olvidaste el asunto.
- Sepa usted que no, envié a Gaia a buscar a alguien que pueda buscar a Raven y me trajo a este hombre.

Los celos de mi esposo eran una fuerza destructiva para todo aquel que el sienta como un contrincante.

- Era eso nada más - dijo el, mas calmado.
- Es eso nada más.
- Me voy entonces, si no te sirve puede ser tu cena - diciendo esto se fue.

Mire al hombre que tenia delante de mi, un tipo común, vulgar, se veía que había peleado mucho en su vida y que se enfrentaba a cualquiera que sea una amenaza.

- Baja tu espada humano - dije suspirando - el peligro ya pasó.
- Usted es como el.
- Un vampiro.
- Si, los vampiros matan gente.
- Lo hacemos, si.
Para ese momento mi acompañante se sentía mas relajado pero no bajaba el arma.
- No serás mi cena - insistí.
- ¿Como puedo estar seguro de ello?
- Eres un cazador de esclavos, necesito contratarte.
- Soy un cazador de bestias - dijo él.
- Pues mucho mejor.

Le tome la mano y lo llevé a la biblioteca, hice que se siente en una de las sillas de la mesa donde estaba realizando mi investigación, y le mostré una pintura de Raven.
- Esta señorita se llama Raven, su padre ofrece una fortuna por ella, quiero que la busques y le entregues esto - Le entregue mi letra - luego quiero que esperes a que ella te diga que vendrá y la traigas aquí conmigo.
- ¿Como sabe que vendrá?
- Porque estas llevando esta carta que yo escribí y solo puede aceptar mi propuesta.
- ¿Y si no quiere venir?
- Lo hará.
- ¿En cuanto tiempo debo cumplir esta tarea?
- No tienes limite de tiempo, ve y vive tu vida viaja y cuando la encuentres, la traes.
- ¿Y que sera mi paga?
- Cuando vuelvas con ella, te daré lo que me pidas.
- ¿Cualquier cosa?
- Siempre que esté en mi poder, lo haré.
- Quiero ser un vampiro.
Mire a mi acompañante fijamente sin saber que decir exactamente a esas palabras.
- ¿Puede convertirme en vampiro?
- Si - mentí.
- Lo haré.
- ¿Cual es tu nombre?
- Gilgam.

Mi acompañante tomo la imagen de Raven y mi letra, salio de aquella habitación dejándome sola, donde yo permanecería por varias semanas sin saber de el ni de Raven, al punto de pensar que no volvería.
Me concentre en mi lectura y aprendí tanto sobre los vampiros pero no encontraba lo que quería y mientras menos sabia lo que buscaba, mas ganas tenia de saber que buscaba.

Una noche de lectura lo encontré, estaba ahí en un diario viejo estaba empolvado y comido por la polilla, pero aun podía leer gran parte de lo que decía «Matar a un vampiro» empecé a escudriñar el diario detenidamente.

1. Luz del alba: Dicen que la luz del sol los mata, pero no ea del todo cierto, si esta nublado la luz del día no les hace daño, lo mejor para matarlos es con la primera luz de la mañana.
2. Fuego: Quemar una parte del vampiro hará que no pueda volver a unir la parte arrancada, quemarlo por completo hasta las cenizas asegura una muerte para estos seres.
3. Desangramiento: Se ha visto casos de vampiros que beben sangre de otros vampiros y se deforman, pero, si beben su sangre, no sufrirán una deformación sino que aniquilaran a su oponente y obtendrán sus poderes en caso de que sea un vampiro mas antiguo.

Entonces ya sabia como podía aniquilar a otro vampiro.

Dama Oscura

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