lunes, 9 de abril de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO I

Ser espectador de tu propia vida, permitir que otros tomen decisiones por ti, puede arrastrarte a un barranco al cual caerás y muy difícil será para ti salir de el.

Cuando mi madre aceptó casarse por tercera vez, no esperaba que su nuevo esposo sea adicto a las apuestas y que acabe en menos de un año con la pequeña fortuna que habíamos heredado de su segundo esposo, mi padre, su primer esposo, solo le había heredado el palacete en el que habíamos vivido por mis últimos 15 años y ella esperaba poder casarme con un buen partido, un lord, un conde, algún comerciante adinerado que nos saque de la ruina, ya que ella era toda una señora que no gozaba de su esbelta figura de años anteriores y la depresión por las deudas, el cigarro y el alcohol la demacraron al punto de dejarla como una mujer desaliñada y con el rostro desencajado, en este punto de nuestras vidas yo ni siquiera dote poseía para poder acordar un buen pretendiente para mi, solo el apellido de mi padre El Conde de la Noche, un titulo muy importante en Reino desconocido.

Cuando por fin mi madre pudo encontrar un hombre adinerado que desee casarse conmigo, era un comerciante, sin apellido que le sume a la familia y mi legado, solo su dinero y su fama de mujeriego, el Comerciante del bazar era un hombre lascivo, obeso y con fama de haberse acostado con todas las cortesanas de Reino desconocido, me daba asco, pero mi madre decía que las mujeres debíamos resignarnos a nuestro futuro y yo debía salvarnos de la pobreza.
Mi madre hizo que el Comerciante del bazar pague todas las deudas y arregle la casa como acuerdo prenupcial a demás él le otorgó el 20% de las ganancias de su negocio, una suma nada despreciable, para que pueda mantenerse hasta el día de su muerte, todo a cambio de mi.
Cada vez que el Comerciante del bazar me miraba, se relamía el labio y hacia un sonido grotesco con la boca como si quisiera comerme.

El día de nuestra boda, comió y bebió tanto que no pudo cumplir con sus deberes en el lecho nupcial, simplemente se echó en la cama con una copa de vino en la mano y ebrio se puso a roncar. Pensar que tendría que pasar el resto de mi vida con él me horrorizaba, así que sin pensarlo dos veces agarré la almohada y con todas las fuerzas que tenia la presione contra su cara, el se sacudió, pateo y de pronto ya no se movió, puse un poco mas de vino en su boca y en la copa, tiré la botella y grité... Cuando el médico llegó dijo que se había ahogado por lo ebrio que estaba.

Así pues me vi siendo ofrecida por mi madre a un nuevo pretendiente, pero con los antecedentes de mi madre y con el resultado de mi noche de bodas nadie osaba pedirme en matrimonio, lo cual por un corto periodo de mi vida era lo mejor que podía pasarme, eso a pesar que mi dote había hecho presencia.

Pasaron 5 años antes de poder conocer a un pretendiente para mí, el Mago de la oscuridad era un hombre acaudalado que iba viajando por todos los reinos ofreciendo su espectáculo de magia. Mi madre se enteró que era un hombre de mundo con grandes riquezas y rápidamente logró concretar una cena con él.

Cada noche por 2 semanas el Mago de la oscuridad visitaba mi domicilio para observarme, al finalizar ese período presento ante mi un anillo pidiéndome que me case con él, mi madre era la mujer mas feliz del reino.

Organizamos el casamiento y en el lecho nupcial lo observé, era delgado, extremadamente blanco y alto, siempre era educado pero aquella noche no lo fue, tan pronto desnude mi cuerpo ante él, las velas se apagaron y me sujetó con fuerza, sus labios recorrieron mi rostro y mi cuello y entonces, me mordió, empezó a succionar con fuerza la sangre de mi cuerpo, absorbiendo para sí mismo mi vida y mi alma, haciendo un sonido desesperado como si estuviera comiendo un manjar, me soltó y caí al piso sintiéndome morir, no podía moverme ni respirar y de pronto algo humedeció mis labios, dejo caer 3 gotas de su sangre que no pude evitar tragar y me dormí.

- Como te llamas? Bella Dama - Escuche en la oscuridad de mi habitación.
- Como te llamas tu? - respondí automáticamente.
- Soy Mago Oscuro, tu esposo - dijo él.
- Soy Dama Oscura, tu esposa - respondí.

Dama Oscura

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