lunes, 16 de abril de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO II

Mi madre solía decir, las mujeres deben resignarse a su destino, obedecer lo que le dice su esposo y callarse, algo que no iba muy acorde conmigo.

- En Reino oscuro tengo mi residencia, el rey es muy amigo mio, te llevarás muy bien con las damas de la corte, eres adecuada para estar ahí.
- No deseo ir a la corte.
- Escuchame, haz cambiado, tu cuerpo, tus sentidos y tus habilidades, ya no puedes exponerte al sol, ni alimentarte de lo que antes consumías.
- Deseo ver a mi madre.
- Tu madre, ella no está, yo soy tu esposo y debes obedecerme.

Había pasado varios meses desde que salí de la casa de mi madre, claro que ella no quedo muy viva cuando mi nuevo esposo me saco de ahí en la noche, la habían desangrado igual que a mi pero a ella no le habían dado la sangre de la vida y ahí en nuestro palacete donde habitamos por 20 años de mi vida se quedó, inmóvil, en medio del salón, con su vestido de gala, rodeada de sangre, con los ojos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja.
Luego de los espectáculos que faltaban en los reinos vecinos nos dirigimos a Reino oscuro.
El Palacio, por no decir castillo de Mago Oscuro en realidad no tenia nada que envidiar a la realeza, habían 3 niveles diferenciados, para los dueños de la casa y sus amigos, la servidumbre para atendernos (que no eran mas que esclavos bien educados nacidos en casa) y la barraca para los esclavos que se compraban y hacían los trabajos pesados, incluso servir de alimento, en mi vida había visto tantos esclavos viviendo juntos, mi esposo me designó a una mucama para mi uso personal, eso incluía alimentarme, estaba siempre mostrando las carnes y el cuello para tentarme, pero no era de mi agrado y es que ella era realmente hermosa.

Una noche nos fuimos a un baile en la residencia del conde Darkiel, tenia dos hermosas hijas presentes y su esposa era realmente una digna señora, miraba a todos por encima de la cabeza pero tenia un tono de tristeza en los ojos como si un dolor la embargara, luego me enteré que la mayor de sus hijas (con la que hacían 3 hijas en total) y la preferida de su padre llevaba varios meses perdida, mas que perdida había huido de casa, estaba prometida con el hijo del duque Trivie y a ella, él, no le era de su agrado.

- Viven por mucho tiempo, no envejecen - Le dije a mi esposo mientras danzabamos una sonata propia de la zona - por que tener hijos y casarse.
- No procreamos - dijo el - pero debemos permanecer ocultos ante los humanos asi que nos casamos, poseemos títulos y trabajos como loa humanos, las hijas del conde Darkiel en realidad son adoptadas, las toman de familias en las que nadie notará su desaparición, las crían hasta cierta edad, luego las transforman, la mayor, quien esta desaparecida, tiene casi un milenio de edad, el Duque Trivie es uno de los humanos con mas poder en la zona, casar a Raven, la hija mayor con el hijo del Duque Trivie, era un buen negocio en su momento, pondría al Conde Darkiel en una mejor posición social ante el rey y su siguiente hija podría tener un mejor pretendiente y esposo, un príncipe quizá
- Te casaste conmigo por mi título?
- Por favor, te habías casado con un mercader sin ningún título, no eres alguien que pueda mejorar mi posición ante el rey.
- Entonces, no valgo nada.
- Tu, haces muchas preguntas.
- Lo lamento, esposo mío.
- Las mujeres de estos tiempos son calladas, resignadas a su destino y sumisas, tú no, tú naciste en la época equivocada, eres inteligente y eres el tipo de mujer que quiero tener a mi lado.
- Solo lo dice para ganar mi simpatía, le recuerdo esposo mio que a penas nos vimos unas semana antes de casarnos.
- Y era todo lo que necesitaba, pude haberte raptado y llevado a la fuerza pero no merecías tal deshonra.
- Y morir desangrada en nuestro lecho nupcial si lo merecía.
- No era como yo esperaba que sucedan las cosas, pero cuando te desnudaste, no pude resistirme.
- ¿Dónde esta Raven?
- Nadie lo sabe, pero el Conde ofrece una décima de su fortuna a quien la traiga de vuelta.
- Eso cuanto es?
- Digamos que, podríamos comprar 2 palacios y 200 esclavos más.
- Es mucho.
- Por una hija que te hará ganar 30 veces mas que eso, es poco.

Cuando termino el baile, Mago Oscuro, mi esposo, me presento ante el Conde Darkiel, quien resultó un hombre muy elocuente, con gran sapiencia y conocedor de múltiples temas. Su esposa la Condesa de Darkiel era una mujer callada pero con mirada dominante, sus dos hijas presentes eran unas doncellas muy inteligentes y parlanchinas, no dejaban de hablar sobre los jóvenes que asistieron al baile y con cuántos bailaron, se fijaban en los vampiros y en los humanos que estuvieron ahí y a quienes piensan cenar en breve, me invitaron a salir a cenar con ellas, mire a mi esposo y él aprobó mi salida, las acompañé, salimos caminando despacio, a la salida de su residencia había un gran jardín con un camino enrevesado que nos ocultaba de la vista de todos, en medio del laberinto había una pileta y alrededor de la pileta banquetas, ahi encontramos a los jóvenes que mis nuevas amigas habían indicado serian su aperitivo.

- Como lo hacen?
- Los hipnotizamos, mira a tu víctima a los ojos y piensa que quieres que haga, es muy fácil - dijo una de ellas.
- Los van a matar?
- Claro que no - dijo la otra - no hay suficientes esclavos en este pueblo para alimentar a todos los vampiros así que es regla no matarlos.
- Como haces eso?
- No lo hiciste en todo este tiempo? - dijo una riendo.
- Tengo una mucama que esta a mi servicio ella me trae mi cena y limpia los desperdicios.
- El truco es beber un poco y lamer la herida, así cierra en segundos y es como si nada hubiera pasado.
- Y ellos no se dan cuenta?
- Están hipnotizados, podemos hacer que tengan placer mientras nos alimentamos.

Cuando terminaron dejaron a sus acompañantes en las banquetas y parecían dormir. Regresamos al palacio y mi esposo me llevo a casa, la noche estaba terminando.

- Te divertiste?
- Un poco, las hijas del conde Darkiel son muy entretenidas.
- Me alegro, no hay muchas damas de las que puedas acompañarte.
- Quiero dormir contigo hoy, esposo mio.
- Estoy agotado, dame un respiro.
- Desde que llegamos aquí duermo en una habitación y tu en otra, no he visto esposos dormir separados.
- No haz visto esposos vampiros dormir.

Cada noche en mi alcoba mi mucama ingresaba y esperaba a saber que deseaba cenar, aquella noche le pedí que estire el brazo y probé su sangre ella lo disfruto tanto o mas que yo.

Dama Oscura

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