lunes, 30 de abril de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPITULO IV

Amar y estar enamorado, son dos cosas muy diferentes, cuando estas enamorado idealizas a esa persona, cuando amas puedes conocer todos sus defectos y aun así aceptar la oscuridad de su corazón y quedarte con esa persona.

- Es hermosa la luna.
- No mas hermosa que tu, esposa mía.

Tomados del brazo, Mago Oscuro y yo dábamos un paseo a la orilla del río, el pueblo estaba a un par de kilómetros, los árboles a varios metros lejos de nosotros y nuestro paseo era calmado, relajante y romántico.

Una de las cosas que yo adoraba de Mago Oscuro era que cuando quería darme una sorpresa, improvisaba algún gesto romántico para estar bien los dos y sentirnos felices juntos, después del incidente con Gilgam, lo necesitabamos.

- Esposo mio, después de nuestra noche de bodas - suspiro - no hemos vuelto a estar juntos.
- Nuestra unión, no es como las demás.
- Siempre dices cosas que no entiendo.
- Un día lo entenderás.
- Quiero - grite - quiero entender ahora.
En ese momento el dolor roso ni cara y se sonrojo de repente, una bofetada me había propinado Mago Oscuro sin previo aviso como recompensa por mi actitud.
- No necesitas saber sobre mis cosas, eres una mujer y no te interesan mis negocios.
- Soy un negocio entonces - Dije mirando al suelo.
- Eres mi esposa, como tal debes obedecerme.
En ese momento se dio la vuelta y me sujeto detrás de el, una enorme bestia estaba parada frente a nosotros gruñendo.
- No te muevas - dijo en voz baja - Es un hombre lobo.
La bestia aquella corrió hacia nosotros y mi esposo me empujo hacia un costado sujetandolo con fuerza, la bestia lee mordió el brazo y la pierna tratando de arrancarlas y mi esposo le mordía en el cuello y presionaba con las manos y uñas sobre la bestia.
Por varios minutos los vi revolcarse en una pelea interminable hasta que la bestia logró arrancar un brazo de mi esposo y grité, le había arrancado el brazo derecho y era exactamente el brazo derecho donde sentí un fuerte dolor.
Entre en pánico y corrí hacia la bestia quien tenia dominado a mi esposo y metí mi mano dentro de el, sentí el calor de sus entrañas, sujete lo que pude y jale con fuerza, a la bestia lee salieron las tripas mientras mi esposo le había sujetado con fuerza la cabeza con las piernas.
Una vez que la bestia no se movió más, me acerque a mi esposo, confundida, aterrada, agarre el brazo que había quedado a unos metros de la pelea y lo jale lejos de la bestia.
- Estoy bien.
- Calmate, yo lo voy a solucionar, yo haré algo - empecé a sentir pánico por lo que veía, mis manos llenas de sangre, mi esposo sin el brazo y una bestia mas allá muerta con las tripas afuera.
- Mujer - dijo mientras sujetaba mi rostro con la otra mano - estoy bien, calmate.
- Como quieres - la impotencia me inundo y empecé a llorar - como esperas que, que me calme, pudiste haber muerto.
Mago Oscuro tomo el brazo que yo sujetaba y lo coloco cerca de la herida que tenia.
- aun si me sacaran las extremidades, podría volver a unirme a ellas.
En ese momento su brazo empezó a reconstruirse y a unirse al resto de su cuerpo.
- El desmembramiento - dijo - no es una forma de matar a un vampiro.
- Pensé que te perdería - dije limpiándome la cara.
- Hay un río aquí.
- No entiendo.
- Tu cuerpo y tu vestido esta sucio con la sangre de ese lobo, lavate.
- Tú también estas con su sangre.
- Iremos juntos.
En silencio nos ayudamos a quitarlos los trajes mientras nuestros cuerpos quedaban libres de toda suciedad que cubriera nuestros cuerpos nos confundimos en la npche y terminamos en una sonata romántica que termino con nosotros en la arena, mas sucios que antes.

Cuando termino la noche y el sol casi asomaba el horizonte corrimos hacia una cueva cercana y nos metimos en las profundidades, no habríamos llegado al castillo a tiempo y no estábamos vestidos correctamente, en nuestra nueva oscuridad me recoste al lado de mi esposo quien recorrió mi piel con sus labios dejandome encandilada con la presión que hacia sobre mi piel y nos volvimos a envolver en la pasión que nuestros cuerpos destellaban.

Nunca olvidare aquella noche y aquel día, cuando el rojo carmesí me indicaba lo que era en realidad, una asesina. Cuando mi esposo por primera vez me hizo sentir mujer sin miedos ni reproches y descubrí todo lo que por todos los años de mi vida estaba oculto para mi, cosas que un hombre y una mujer casados pueden hacer libremente y sin restricciones.

Dama Oscura

lunes, 23 de abril de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO III

En el momento en que decides tomar las riendas de tu vida y dejas de ser el maniquí de quien está a tu lado, en ese momento empieza tu vida.

Me inundaba la curiosidad de Raven, quería saber quien era y que estaba haciendo, me parecía alguien con mucho carácter pues se atrevió a decidir por su vida y no como yo, una simple espectadora de mi vida, hable con mi señor esposo sobre ella y le dije que la buscaría y no me detendría hasta encontrarla y el no se inmutó por lo que le dije, era lo que hacía siempre, dejar que mis ideas e intenciones parezcan tontas o sin importancias y terminaba haciendo lo que el quería, como estaba la casa donde dormíamos, mis amistades y todos los aspectos de mi vida, pero esto no era lo que yo quería hacer el resto de mi existencia, quería mas, soy la hija de un Conde, El Conde de la Noche, aunque mi padre no haya tenido un heredero varón, yo tenia cierta posición pues el titulo yo lo heredaba por ser hija y mi esposo por cuestiones políticas, mi derecho.

Cuando desperté mi mucama estaba ahí como cada noche al caer el sol.
- Necesito que me hagas un favor - le dije - pero mi esposo no debe saber que te estoy pidiendo que hagas esto por mi.
- Usted mande señora y yo obedezco - dijo ella.
- Primero, ¿como te llamas?
- Soy Gaia - dijo con una media sonrisa en el rostro - Mi nombre es Gaia.
- Hermoso nombre, Gaia, ¿cuanto tiempo estas al servicio se mi esposo?
- 23 años, señora.
- 23 años tiene actualmente.
- Soy esclava nacida en esta casa.
- Ya veo, entonces - le dije - si cumples bien esta tarea sin que mi esposo se entere, tendrás lo que me pidas.
- ¿Cualquier cosa?
- Siempre que este en mi poder darte, lo haré.
- ¿Que desea mi señora que haga por ella?
- Quiero encontrar a Raven.
- La hija del Conde Darkiel.
- Ella misma.
- ¿Quiere cobrar la recompensa? - dijo intrigada.
- No, lo que yo haga cuando la encuentre es asunto mio, pero yo no la puedo buscar, veras, mi esposo no permite que yo salga de este palacio sin su compañía.
- ¿Entonces yo debo buscarla?
- No, quiero que vayas a la ciudad y busques a un hombre, un cazador de esclavos, un caza recompensas, alguien que se dedique a buscar personas perdidas y lo traigas aquí.
- Entonces alguien mas la buscara para usted.
- Pregunta en el pueblo por un hombre así y que sepa pelear, por si Raven se muestra hostil.
- ¿Tiene que ser humano?
- Si humano, porque si buscara un vampiro, tendría limitaciones, si Raven esta en movimiento un vampiro no podrá buscarla durante el día, un humano si.
- Pero ella podría matar al humano en cuanto se encuentren.
- Le escribiré una carta , pese a que huyo, es hija de un noble y al leer la letra de alguien como yo con mis pretensiones, seguramente se interesará en aparecer.
- Buscare al hombre.
- Tu recompensa la tendrás, cuando el hombre que escojas vuelva aquí con Raven.
- Si lo haré.

Gaia salió feliz, como si un haz de esperanza iluminara su vida, no me podía imaginar que querría ella pedir, tampoco era algo que me importe mucho, en el palacio que vivíamos, había una biblioteca con mucha información sobre vampiros, hombres lobo, orcos, ogros, hadas y muchos otros seres que hace no mucho para mi eran mitológicos, concentre mi lectura en información sobre vampiros para así conocer cosas que podría yo ignorar, no sabia lo que buscaba, pero sabría que es lo que busco cuando lo encuentre.

Después de muchas semanas de no ver a Gaia entró a la biblioteca donde yo me encontraba ensimismada en mi amplia lectura, aun no había encontrado lo que buscaba.

- Señora - dijo Gaia desde la puerta - encontré a la persona que usted buscaba.
- Muy bien - dije sin levantar la mirada - que pase.
- Señora - dijo Gaia de nuevo - el hombre se encuentra en el salón principal en compañía de su esposo y vine aquí lo mas rápido que...
- No puede ser - dije interrumpiendola - Debiste decir eso desde el inicio.

Salí de la biblioteca lo mas rápido que pude y encontré a mi esposo sujetando del cuello al hombre que Gaia trajo y este estaba a treinta centímetros del piso temblando de horror.

- Mi señora esposa - dijo Mago Oscuro muy furioso - Su mucama me dijo que este sujeto vino a visitarla, ¡¡me puedes explicar!!
- Mi señor esposo - dije mientras tomaba su mano para que baje al hombre - yo le encargue a Gaia que lo traiga.
- ¿Ahora quieres ser visitada por un hombre en nuestra casa?

En cuanto logre que lo suelte el sujeto saco su espada y nos apuntó con ella.

- Esposo mio - dije en tono tranquilizador - Recuerda que le dije que quería buscar a la hija del Conde Darkiel.
- Ha pasado mucho tiempo desde que hablamos de ello, pensé que olvidaste el asunto.
- Sepa usted que no, envié a Gaia a buscar a alguien que pueda buscar a Raven y me trajo a este hombre.

Los celos de mi esposo eran una fuerza destructiva para todo aquel que el sienta como un contrincante.

- Era eso nada más - dijo el, mas calmado.
- Es eso nada más.
- Me voy entonces, si no te sirve puede ser tu cena - diciendo esto se fue.

Mire al hombre que tenia delante de mi, un tipo común, vulgar, se veía que había peleado mucho en su vida y que se enfrentaba a cualquiera que sea una amenaza.

- Baja tu espada humano - dije suspirando - el peligro ya pasó.
- Usted es como el.
- Un vampiro.
- Si, los vampiros matan gente.
- Lo hacemos, si.
Para ese momento mi acompañante se sentía mas relajado pero no bajaba el arma.
- No serás mi cena - insistí.
- ¿Como puedo estar seguro de ello?
- Eres un cazador de esclavos, necesito contratarte.
- Soy un cazador de bestias - dijo él.
- Pues mucho mejor.

Le tome la mano y lo llevé a la biblioteca, hice que se siente en una de las sillas de la mesa donde estaba realizando mi investigación, y le mostré una pintura de Raven.
- Esta señorita se llama Raven, su padre ofrece una fortuna por ella, quiero que la busques y le entregues esto - Le entregue mi letra - luego quiero que esperes a que ella te diga que vendrá y la traigas aquí conmigo.
- ¿Como sabe que vendrá?
- Porque estas llevando esta carta que yo escribí y solo puede aceptar mi propuesta.
- ¿Y si no quiere venir?
- Lo hará.
- ¿En cuanto tiempo debo cumplir esta tarea?
- No tienes limite de tiempo, ve y vive tu vida viaja y cuando la encuentres, la traes.
- ¿Y que sera mi paga?
- Cuando vuelvas con ella, te daré lo que me pidas.
- ¿Cualquier cosa?
- Siempre que esté en mi poder, lo haré.
- Quiero ser un vampiro.
Mire a mi acompañante fijamente sin saber que decir exactamente a esas palabras.
- ¿Puede convertirme en vampiro?
- Si - mentí.
- Lo haré.
- ¿Cual es tu nombre?
- Gilgam.

Mi acompañante tomo la imagen de Raven y mi letra, salio de aquella habitación dejándome sola, donde yo permanecería por varias semanas sin saber de el ni de Raven, al punto de pensar que no volvería.
Me concentre en mi lectura y aprendí tanto sobre los vampiros pero no encontraba lo que quería y mientras menos sabia lo que buscaba, mas ganas tenia de saber que buscaba.

Una noche de lectura lo encontré, estaba ahí en un diario viejo estaba empolvado y comido por la polilla, pero aun podía leer gran parte de lo que decía «Matar a un vampiro» empecé a escudriñar el diario detenidamente.

1. Luz del alba: Dicen que la luz del sol los mata, pero no ea del todo cierto, si esta nublado la luz del día no les hace daño, lo mejor para matarlos es con la primera luz de la mañana.
2. Fuego: Quemar una parte del vampiro hará que no pueda volver a unir la parte arrancada, quemarlo por completo hasta las cenizas asegura una muerte para estos seres.
3. Desangramiento: Se ha visto casos de vampiros que beben sangre de otros vampiros y se deforman, pero, si beben su sangre, no sufrirán una deformación sino que aniquilaran a su oponente y obtendrán sus poderes en caso de que sea un vampiro mas antiguo.

Entonces ya sabia como podía aniquilar a otro vampiro.

Dama Oscura

lunes, 16 de abril de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO II

Mi madre solía decir, las mujeres deben resignarse a su destino, obedecer lo que le dice su esposo y callarse, algo que no iba muy acorde conmigo.

- En Reino oscuro tengo mi residencia, el rey es muy amigo mio, te llevarás muy bien con las damas de la corte, eres adecuada para estar ahí.
- No deseo ir a la corte.
- Escuchame, haz cambiado, tu cuerpo, tus sentidos y tus habilidades, ya no puedes exponerte al sol, ni alimentarte de lo que antes consumías.
- Deseo ver a mi madre.
- Tu madre, ella no está, yo soy tu esposo y debes obedecerme.

Había pasado varios meses desde que salí de la casa de mi madre, claro que ella no quedo muy viva cuando mi nuevo esposo me saco de ahí en la noche, la habían desangrado igual que a mi pero a ella no le habían dado la sangre de la vida y ahí en nuestro palacete donde habitamos por 20 años de mi vida se quedó, inmóvil, en medio del salón, con su vestido de gala, rodeada de sangre, con los ojos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja.
Luego de los espectáculos que faltaban en los reinos vecinos nos dirigimos a Reino oscuro.
El Palacio, por no decir castillo de Mago Oscuro en realidad no tenia nada que envidiar a la realeza, habían 3 niveles diferenciados, para los dueños de la casa y sus amigos, la servidumbre para atendernos (que no eran mas que esclavos bien educados nacidos en casa) y la barraca para los esclavos que se compraban y hacían los trabajos pesados, incluso servir de alimento, en mi vida había visto tantos esclavos viviendo juntos, mi esposo me designó a una mucama para mi uso personal, eso incluía alimentarme, estaba siempre mostrando las carnes y el cuello para tentarme, pero no era de mi agrado y es que ella era realmente hermosa.

Una noche nos fuimos a un baile en la residencia del conde Darkiel, tenia dos hermosas hijas presentes y su esposa era realmente una digna señora, miraba a todos por encima de la cabeza pero tenia un tono de tristeza en los ojos como si un dolor la embargara, luego me enteré que la mayor de sus hijas (con la que hacían 3 hijas en total) y la preferida de su padre llevaba varios meses perdida, mas que perdida había huido de casa, estaba prometida con el hijo del duque Trivie y a ella, él, no le era de su agrado.

- Viven por mucho tiempo, no envejecen - Le dije a mi esposo mientras danzabamos una sonata propia de la zona - por que tener hijos y casarse.
- No procreamos - dijo el - pero debemos permanecer ocultos ante los humanos asi que nos casamos, poseemos títulos y trabajos como loa humanos, las hijas del conde Darkiel en realidad son adoptadas, las toman de familias en las que nadie notará su desaparición, las crían hasta cierta edad, luego las transforman, la mayor, quien esta desaparecida, tiene casi un milenio de edad, el Duque Trivie es uno de los humanos con mas poder en la zona, casar a Raven, la hija mayor con el hijo del Duque Trivie, era un buen negocio en su momento, pondría al Conde Darkiel en una mejor posición social ante el rey y su siguiente hija podría tener un mejor pretendiente y esposo, un príncipe quizá
- Te casaste conmigo por mi título?
- Por favor, te habías casado con un mercader sin ningún título, no eres alguien que pueda mejorar mi posición ante el rey.
- Entonces, no valgo nada.
- Tu, haces muchas preguntas.
- Lo lamento, esposo mío.
- Las mujeres de estos tiempos son calladas, resignadas a su destino y sumisas, tú no, tú naciste en la época equivocada, eres inteligente y eres el tipo de mujer que quiero tener a mi lado.
- Solo lo dice para ganar mi simpatía, le recuerdo esposo mio que a penas nos vimos unas semana antes de casarnos.
- Y era todo lo que necesitaba, pude haberte raptado y llevado a la fuerza pero no merecías tal deshonra.
- Y morir desangrada en nuestro lecho nupcial si lo merecía.
- No era como yo esperaba que sucedan las cosas, pero cuando te desnudaste, no pude resistirme.
- ¿Dónde esta Raven?
- Nadie lo sabe, pero el Conde ofrece una décima de su fortuna a quien la traiga de vuelta.
- Eso cuanto es?
- Digamos que, podríamos comprar 2 palacios y 200 esclavos más.
- Es mucho.
- Por una hija que te hará ganar 30 veces mas que eso, es poco.

Cuando termino el baile, Mago Oscuro, mi esposo, me presento ante el Conde Darkiel, quien resultó un hombre muy elocuente, con gran sapiencia y conocedor de múltiples temas. Su esposa la Condesa de Darkiel era una mujer callada pero con mirada dominante, sus dos hijas presentes eran unas doncellas muy inteligentes y parlanchinas, no dejaban de hablar sobre los jóvenes que asistieron al baile y con cuántos bailaron, se fijaban en los vampiros y en los humanos que estuvieron ahí y a quienes piensan cenar en breve, me invitaron a salir a cenar con ellas, mire a mi esposo y él aprobó mi salida, las acompañé, salimos caminando despacio, a la salida de su residencia había un gran jardín con un camino enrevesado que nos ocultaba de la vista de todos, en medio del laberinto había una pileta y alrededor de la pileta banquetas, ahi encontramos a los jóvenes que mis nuevas amigas habían indicado serian su aperitivo.

- Como lo hacen?
- Los hipnotizamos, mira a tu víctima a los ojos y piensa que quieres que haga, es muy fácil - dijo una de ellas.
- Los van a matar?
- Claro que no - dijo la otra - no hay suficientes esclavos en este pueblo para alimentar a todos los vampiros así que es regla no matarlos.
- Como haces eso?
- No lo hiciste en todo este tiempo? - dijo una riendo.
- Tengo una mucama que esta a mi servicio ella me trae mi cena y limpia los desperdicios.
- El truco es beber un poco y lamer la herida, así cierra en segundos y es como si nada hubiera pasado.
- Y ellos no se dan cuenta?
- Están hipnotizados, podemos hacer que tengan placer mientras nos alimentamos.

Cuando terminaron dejaron a sus acompañantes en las banquetas y parecían dormir. Regresamos al palacio y mi esposo me llevo a casa, la noche estaba terminando.

- Te divertiste?
- Un poco, las hijas del conde Darkiel son muy entretenidas.
- Me alegro, no hay muchas damas de las que puedas acompañarte.
- Quiero dormir contigo hoy, esposo mio.
- Estoy agotado, dame un respiro.
- Desde que llegamos aquí duermo en una habitación y tu en otra, no he visto esposos dormir separados.
- No haz visto esposos vampiros dormir.

Cada noche en mi alcoba mi mucama ingresaba y esperaba a saber que deseaba cenar, aquella noche le pedí que estire el brazo y probé su sangre ella lo disfruto tanto o mas que yo.

Dama Oscura

lunes, 9 de abril de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO I

Ser espectador de tu propia vida, permitir que otros tomen decisiones por ti, puede arrastrarte a un barranco al cual caerás y muy difícil será para ti salir de el.

Cuando mi madre aceptó casarse por tercera vez, no esperaba que su nuevo esposo sea adicto a las apuestas y que acabe en menos de un año con la pequeña fortuna que habíamos heredado de su segundo esposo, mi padre, su primer esposo, solo le había heredado el palacete en el que habíamos vivido por mis últimos 15 años y ella esperaba poder casarme con un buen partido, un lord, un conde, algún comerciante adinerado que nos saque de la ruina, ya que ella era toda una señora que no gozaba de su esbelta figura de años anteriores y la depresión por las deudas, el cigarro y el alcohol la demacraron al punto de dejarla como una mujer desaliñada y con el rostro desencajado, en este punto de nuestras vidas yo ni siquiera dote poseía para poder acordar un buen pretendiente para mi, solo el apellido de mi padre El Conde de la Noche, un titulo muy importante en Reino desconocido.

Cuando por fin mi madre pudo encontrar un hombre adinerado que desee casarse conmigo, era un comerciante, sin apellido que le sume a la familia y mi legado, solo su dinero y su fama de mujeriego, el Comerciante del bazar era un hombre lascivo, obeso y con fama de haberse acostado con todas las cortesanas de Reino desconocido, me daba asco, pero mi madre decía que las mujeres debíamos resignarnos a nuestro futuro y yo debía salvarnos de la pobreza.
Mi madre hizo que el Comerciante del bazar pague todas las deudas y arregle la casa como acuerdo prenupcial a demás él le otorgó el 20% de las ganancias de su negocio, una suma nada despreciable, para que pueda mantenerse hasta el día de su muerte, todo a cambio de mi.
Cada vez que el Comerciante del bazar me miraba, se relamía el labio y hacia un sonido grotesco con la boca como si quisiera comerme.

El día de nuestra boda, comió y bebió tanto que no pudo cumplir con sus deberes en el lecho nupcial, simplemente se echó en la cama con una copa de vino en la mano y ebrio se puso a roncar. Pensar que tendría que pasar el resto de mi vida con él me horrorizaba, así que sin pensarlo dos veces agarré la almohada y con todas las fuerzas que tenia la presione contra su cara, el se sacudió, pateo y de pronto ya no se movió, puse un poco mas de vino en su boca y en la copa, tiré la botella y grité... Cuando el médico llegó dijo que se había ahogado por lo ebrio que estaba.

Así pues me vi siendo ofrecida por mi madre a un nuevo pretendiente, pero con los antecedentes de mi madre y con el resultado de mi noche de bodas nadie osaba pedirme en matrimonio, lo cual por un corto periodo de mi vida era lo mejor que podía pasarme, eso a pesar que mi dote había hecho presencia.

Pasaron 5 años antes de poder conocer a un pretendiente para mí, el Mago de la oscuridad era un hombre acaudalado que iba viajando por todos los reinos ofreciendo su espectáculo de magia. Mi madre se enteró que era un hombre de mundo con grandes riquezas y rápidamente logró concretar una cena con él.

Cada noche por 2 semanas el Mago de la oscuridad visitaba mi domicilio para observarme, al finalizar ese período presento ante mi un anillo pidiéndome que me case con él, mi madre era la mujer mas feliz del reino.

Organizamos el casamiento y en el lecho nupcial lo observé, era delgado, extremadamente blanco y alto, siempre era educado pero aquella noche no lo fue, tan pronto desnude mi cuerpo ante él, las velas se apagaron y me sujetó con fuerza, sus labios recorrieron mi rostro y mi cuello y entonces, me mordió, empezó a succionar con fuerza la sangre de mi cuerpo, absorbiendo para sí mismo mi vida y mi alma, haciendo un sonido desesperado como si estuviera comiendo un manjar, me soltó y caí al piso sintiéndome morir, no podía moverme ni respirar y de pronto algo humedeció mis labios, dejo caer 3 gotas de su sangre que no pude evitar tragar y me dormí.

- Como te llamas? Bella Dama - Escuche en la oscuridad de mi habitación.
- Como te llamas tu? - respondí automáticamente.
- Soy Mago Oscuro, tu esposo - dijo él.
- Soy Dama Oscura, tu esposa - respondí.

Dama Oscura