Derek se quedó conmigo los tres dias que estuve internada, cuando me dieron de alta, me llevo a su casa, mis cosas ya estaban ahí.
- Traeré a una señora para que te cuide, cocine y haga la limpieza - dijo mientras me acomodaba en la cama.
- No se si sea prudente - murmuré.
- Lo que pasa es que yo no suelo comer sano, pero ahora debemos cuidar de ti y nuestro hijo.
- Que considerado - sonreí.
- Debo salir - dijo.
Me alcanzo el control de la televisión, me dio un beso, salió y me dejó sola.
Estuve sola por cuatro horas, quizá más, entonces el volvió con alguien.
- Ella es Meche - dijo Derek entrando ingresando con una mujer bastante mayor y obesa - Meche, ella es mi mujer María Rosa, a partir de ahora Meche te va a ayudar.
- Buenas tardes señora - dije sonriendo.
La mujer se acercó a mi y me acomodó en la cama.
- Su bebé saldrá sanito, hablo verá.
- Gracias.
Me pasé los meses acostada en cama, Mercedes, el nombre real de Meche, era muy amable conmigo.
- ¿Siempre haces estos trabajos?
- Intento ayudar al señor Derek en lo que me sea posible - respondió sonriendo - trabajar aquí, es mucho mejor que donde estaba.
- ¿Dónde estabas?
- Señora, no debería ser muy curiosa.
Mercedes era una mujer blanca, bajita, regordeta, no tenía varios dientes, siempre estaba limpiándose las manos en la falda, pero era muy amable conmigo, me agradaba estar con ella, siempre me miraba con su cara triste, llegue a quererla mucho, como una madre.
Empece a subir drásticamente de peso, mis conversaciones con Mercedes eran cada vez más seguido, ella era una excelente cocinera, mantenía la casa limpia,
Así se pasaron mis meses de embarazo, Mercedes me acompañaba todo el día, mientras más crecía mi barriga, peor me ponía, subí treinta kilos en ocho meses, me sentía una pelota, casi no podía caminar, Derek dejó de dormir conmigo de un día para otro, porque yo me sentía muy incomoda con él a mi lado, así que empezó a dormir en otro cuarto en el segundo piso, me había fijado que la casa tenía tres habitaciones en el primer piso y cuatro habitaciones en el primer piso, a demás de una cocina, un baño en cada habitación y una gran huerta, la casa era hermosa.
A veces me sentaba con Mercedes en la vereda a mirar la gente pasar, Derek salía cada mañana y volvía hasta las cinco de la tarde. Los fines de semana salía de todas maneras, muy perfumado, sospechaba que me era infiel pero realmente no podía demostrarlo a demas que de todas maneras el seguía siendo cariñoso y atento conmigo.
A veces conversábamos sobre lo que hacíamos. Derek quería al menos seis hijos, según el era mejor tenerlos mientras yo sea joven porque estaba en la mejor edad, cuando le expresé mis deseos de terminar mi carrera solo dijo "ya tendrás tiempo para eso después, no te preocupes".
Pronto llegó el día señalado, los dolores empezaron muy temprano, como a penas caminaba, me ayudaron a bajar las escaleras y subir al motocarro, fueron ocho horas de labor de parto.
Realmente, no deseo gastarme en esta parte de la historia, realmente fueron tiempos muy monótonos.
Tuve una niña, una niña hermosa, blanca de ojos verdes, la niña estaba sanita, le puse de nombre Micaela.
Pasaron los seis meses de lactancia, Derek y yo teníamos una vida sexual regular, la obstetra había dicho que durante la lactancia no había riesgo de embarazo, cuando terminó el periodo de lactancia fui a la facultad con mi hija en brazos a ver como sería para matricularme, estaban en medio curso y tenía que esperar dos meses a que termine el actual y matricularme en el siguiente, volví a casa decepcionada pues no pude hacer nada.
Con respecto a lo económico, realmente no puedo quejarme, Derek cubría todos nuestros gastos, era un excelente padre dedicado a su hija, se pasaba varias horas en la tarde con ella.
La destete a los siete meses porque me urgía empezar el siguiente ciclo en la universidad, no era posible que tuviera que dejar mi carrera cuando estaba a punto de terminar.
Logre pagar la deuda que tenía y me matricule en un ciclo más, empezaron las clases, al mes de clases me desmayé.
Me llevaron a la enfermería de la facultad y llamaron a Derek quien pasó por mi lo más rápido posible.
Me llevo al hospital y confirmaron lo que reconocí como el inicio de una pesadilla.
Estaba embarazada, por segunda vez.
Dama Oscura
lunes, 22 de junio de 2020
lunes, 15 de junio de 2020
TELARAÑA DE MENTIRAS: CAPÍTULO XII
Derek me levantó en sus brazos, bajó las escaleras llevándome cargada, salió tomó sus llaves y salió.
- ¡Moto! - gritó.
- Derek - empecé a llorar - me duele mucho.
- Al Hospital Regional.
- Si señor - respondió el chófer del motocarro.
Derek me acomodó.
- Dame un momento - dijo, entró a la casa a sacar algo y se subió a mi lado.
- Derek - dije.
- Ya estamos en camino amor.
El chófer violó al menos diez reglas de tránsito para llevarnos lo más rápido posible al hospital, haciendo sonar su bocina estruendosamente para que nos cedan el paso, acelerando a más no poder.
Derek me cargó hasta la entrada del hospital, se encontró con una mujer, estaba más asustado que desesperado.
- Mi mujer tiene una complicación con el embarazo - dijo desesperado.
- Una silla de ruedas - dijo la mujer, era una enfermera.
- Señor su mujer ira a emergencias, usted debe llenar los formularios de ingreso.
- ¡Derek! - grité.
Todo a mi alrededor se puso negro.
- María Rosa - la voz de mi madre llamándome en la oscuridad.
- Mamá - murmuré.
- Llamé a todas tus amigas y nadie me supo dar razón de ti.
- Lo lamento mucho, estaba en casa de Derek.
- Ya lo sé, Derek me contó todo, ¿Por qué no me lo dijiste?
- Estaba asustada, ¡mi bebé!
- Trata de estar tranquila.
- ¡Mi bebé! - repeti sin escucharla.
- Aún está ahí - dijo Derek entrando - Lo lamento mucho, esto es mi culpa.
- Vete - dije - no quiero verte.
- Volveré luego - dijo Derek saliendo.
- Tienes un embarazo de alto riesgo, te quedarás aquí por tres días - dijo mi madre.
- Tengo clases.
- Tendras que retirarte el ciclo, porque cuando salgas de aquí, no podrás hacer mucho movimiento por al menos cuatro meses.
- Quiero vomitar - dije, me asomé a un canto de la cama y vacíe lo que tenía en el estómago, ensuciando el piso - lo siento.
- No te preocupes.
Mi mamá llamó a alguien de limpieza que vino a limpiar lo que hice, dejaron un tacho de basura al lado de mi cama.
- María - dijo mi mamá triste - opino que lo mejor es que te mudes a vivir con Derek, no se porque estás enojada con el, pero tienen que solucionarlo.
- Mamá - rezongué.
- Eres mujer, debes aprender a callarte para que tu relación funcione, no puedes tener esta actitud con tu pareja. En especial que el te ama mucho.
- Mamá - dije torciendo la boca.
- Hija, tu sabes la situación de la casa, el puede darte todo lo que necesitas.
- Mamá, esto no está en mis planes.
- Hija, debes pensar en tu futuro y en el futuro de ese niño que va a venir pronto al mundo.
- María - la voz de Rebeca me interrumpió.
- Te dejo con tu amiga - dijo mi mamá saliendo.
- Hola - dijo abrazándome.
- Beca, ¿cómo supiste?
- Estaba en el hospital, poniéndome una ampolla cuando vi a Tatiana y ella me contó.
- ¿Tatiana está aquí?
- Estaba - murmuró - nos encontramos hace rato, iba de salida.
- Ya veo... no se que haré ahora.
- Continuar - sonrió.
- Voy a tener un hijo, tengo veinte años y voy a tener un hijo, no estoy preparada - dije enojada.
- Vas a ser mamá, no tienes cáncer, la vida continúa.
- ¿Como haré con mis estudios? me falta un año para terminar.
- Como tienes riesgo, tienes que dejar este ciclo, terminas tu embarazo y cuando tu hijo deje de lactar, vuelves a matricularte.
- Tu todo lo ves fácil.
- Intento pensar en soluciones.
- Quiero que Tatiana venga.
- Pues entonces no tengo nada que hacer aquí - dijo levantándose.
- ¡No te vayas! - dije asustada - Yo, no quiero estar sola.
- Maro, debes dejar de estar asustada, la situación no es mala.
- No puedo evitarlo.
- A ver, ¿Cómo reaccionó Derek con la noticia?
- El... - suspirando - no se si deba hablar de esto...
- ¿Que tan malo es?
- No se como tratar la situación.
- Pero el siempre se ha portado como un sol contigo, todos en la facultad sabemos las locuras que hace el por ti.
- Beca - dije pensando antes de continuar - Derek fue con un brujo para confirmar que mi embarazo es suyo.
- ¿Cómo estás tan segura de lo que dices?
- El me lo dijo.
- Esta bien - dijo pensativa - ¿desde cuándo asiste a uno?
- No lo sé, ¿te imaginas? Sus decisiones las basa en lo que él le diga.
- Maro el... pudo... tu sabes...
- ¿Hacerme un amarre? No creo, ¿llegaría a tanto?
- Yo conozco una señora que lee el cigarro, podría decirnos si el te hizo algo.
- No creo que Derek llegue a tanto.
- Maro, a mi me leen el cigarro cada 3 meses, se lo que te digo, los hombres si son capaces.
- No creo, en realidad, el... podría tener a cualquier mujer, yo no tengo nada que ofrecer, a demás, si solo quería pasar el tiempo ¿No crees que hace mucho me habría dejado?
- Si, probablemente, quien sabe, no me hagas caso.
- ¿Hola?
- Buenas tardes señor - murmuré.
- María Rosa, no me trates así, mi amor.
- Debo irme ya - dijo Rebeca.
- No, Beca - dije asustada.
- Ustedes necesitan conversar - dijo ella dándome un beso y saliendo de la habitación.
- Conversemos por favor - dijo Derek.
- Ve y dile a tu brujo que hable contigo.
- Por favor amor - dijo tomando mi mano.
- No me digas amor - dije quitando mi mano, cruzando los brazos.
- María Rosa, por favor.
Me tape la cara.
- Mira, te quiero explicar todo, escúchame, por favor.
- Mis padres me dijeron que me mude contigo - murmuré.
- Si, ya me lo dijeron, mira, hagamos el intento, yo te amo.
- Derek, ¿cómo esperas que te crea? Yo... tu... ¿Me hiciste un amarre?
- ¿Por qué piensas eso? Si yo te amo, estamos muy bien.
- Siempre haces esto.
- ¿Que cosa?
- Cuando te hablo de un tema que no te gusta, cambias de tema.
- Amor, estas alterada, por favor, mira, ya te van a dar de alta y nos vamos a la casa.
- Necesitas decirme la verdad Derek - dije mirando a la pared.
- Esta bien, hablaremos de todo lo que quieras saber, te juro que no te mentire, pero en casa, ¿si?
- Si - suspirando.
Derek sacó el anillo y me lo ofreció.
Sonreí.
- ¿Realmente quieres casarte conmigo?
- No existe nada que quisiera más en el mundo.
- Esta bien - dije estirando la mano.
Dama Oscura
- ¡Moto! - gritó.
- Derek - empecé a llorar - me duele mucho.
- Al Hospital Regional.
- Si señor - respondió el chófer del motocarro.
Derek me acomodó.
- Dame un momento - dijo, entró a la casa a sacar algo y se subió a mi lado.
- Derek - dije.
- Ya estamos en camino amor.
El chófer violó al menos diez reglas de tránsito para llevarnos lo más rápido posible al hospital, haciendo sonar su bocina estruendosamente para que nos cedan el paso, acelerando a más no poder.
Derek me cargó hasta la entrada del hospital, se encontró con una mujer, estaba más asustado que desesperado.
- Mi mujer tiene una complicación con el embarazo - dijo desesperado.
- Una silla de ruedas - dijo la mujer, era una enfermera.
- Señor su mujer ira a emergencias, usted debe llenar los formularios de ingreso.
- ¡Derek! - grité.
Todo a mi alrededor se puso negro.
- María Rosa - la voz de mi madre llamándome en la oscuridad.
- Mamá - murmuré.
- Llamé a todas tus amigas y nadie me supo dar razón de ti.
- Lo lamento mucho, estaba en casa de Derek.
- Ya lo sé, Derek me contó todo, ¿Por qué no me lo dijiste?
- Estaba asustada, ¡mi bebé!
- Trata de estar tranquila.
- ¡Mi bebé! - repeti sin escucharla.
- Aún está ahí - dijo Derek entrando - Lo lamento mucho, esto es mi culpa.
- Vete - dije - no quiero verte.
- Volveré luego - dijo Derek saliendo.
- Tienes un embarazo de alto riesgo, te quedarás aquí por tres días - dijo mi madre.
- Tengo clases.
- Tendras que retirarte el ciclo, porque cuando salgas de aquí, no podrás hacer mucho movimiento por al menos cuatro meses.
- Quiero vomitar - dije, me asomé a un canto de la cama y vacíe lo que tenía en el estómago, ensuciando el piso - lo siento.
- No te preocupes.
Mi mamá llamó a alguien de limpieza que vino a limpiar lo que hice, dejaron un tacho de basura al lado de mi cama.
- María - dijo mi mamá triste - opino que lo mejor es que te mudes a vivir con Derek, no se porque estás enojada con el, pero tienen que solucionarlo.
- Mamá - rezongué.
- Eres mujer, debes aprender a callarte para que tu relación funcione, no puedes tener esta actitud con tu pareja. En especial que el te ama mucho.
- Mamá - dije torciendo la boca.
- Hija, tu sabes la situación de la casa, el puede darte todo lo que necesitas.
- Mamá, esto no está en mis planes.
- Hija, debes pensar en tu futuro y en el futuro de ese niño que va a venir pronto al mundo.
- María - la voz de Rebeca me interrumpió.
- Te dejo con tu amiga - dijo mi mamá saliendo.
- Hola - dijo abrazándome.
- Beca, ¿cómo supiste?
- Estaba en el hospital, poniéndome una ampolla cuando vi a Tatiana y ella me contó.
- ¿Tatiana está aquí?
- Estaba - murmuró - nos encontramos hace rato, iba de salida.
- Ya veo... no se que haré ahora.
- Continuar - sonrió.
- Voy a tener un hijo, tengo veinte años y voy a tener un hijo, no estoy preparada - dije enojada.
- Vas a ser mamá, no tienes cáncer, la vida continúa.
- ¿Como haré con mis estudios? me falta un año para terminar.
- Como tienes riesgo, tienes que dejar este ciclo, terminas tu embarazo y cuando tu hijo deje de lactar, vuelves a matricularte.
- Tu todo lo ves fácil.
- Intento pensar en soluciones.
- Quiero que Tatiana venga.
- Pues entonces no tengo nada que hacer aquí - dijo levantándose.
- ¡No te vayas! - dije asustada - Yo, no quiero estar sola.
- Maro, debes dejar de estar asustada, la situación no es mala.
- No puedo evitarlo.
- A ver, ¿Cómo reaccionó Derek con la noticia?
- El... - suspirando - no se si deba hablar de esto...
- ¿Que tan malo es?
- No se como tratar la situación.
- Pero el siempre se ha portado como un sol contigo, todos en la facultad sabemos las locuras que hace el por ti.
- Beca - dije pensando antes de continuar - Derek fue con un brujo para confirmar que mi embarazo es suyo.
- ¿Cómo estás tan segura de lo que dices?
- El me lo dijo.
- Esta bien - dijo pensativa - ¿desde cuándo asiste a uno?
- No lo sé, ¿te imaginas? Sus decisiones las basa en lo que él le diga.
- Maro el... pudo... tu sabes...
- ¿Hacerme un amarre? No creo, ¿llegaría a tanto?
- Yo conozco una señora que lee el cigarro, podría decirnos si el te hizo algo.
- No creo que Derek llegue a tanto.
- Maro, a mi me leen el cigarro cada 3 meses, se lo que te digo, los hombres si son capaces.
- No creo, en realidad, el... podría tener a cualquier mujer, yo no tengo nada que ofrecer, a demás, si solo quería pasar el tiempo ¿No crees que hace mucho me habría dejado?
- Si, probablemente, quien sabe, no me hagas caso.
- ¿Hola?
- Buenas tardes señor - murmuré.
- María Rosa, no me trates así, mi amor.
- Debo irme ya - dijo Rebeca.
- No, Beca - dije asustada.
- Ustedes necesitan conversar - dijo ella dándome un beso y saliendo de la habitación.
- Conversemos por favor - dijo Derek.
- Ve y dile a tu brujo que hable contigo.
- Por favor amor - dijo tomando mi mano.
- No me digas amor - dije quitando mi mano, cruzando los brazos.
- María Rosa, por favor.
Me tape la cara.
- Mira, te quiero explicar todo, escúchame, por favor.
- Mis padres me dijeron que me mude contigo - murmuré.
- Si, ya me lo dijeron, mira, hagamos el intento, yo te amo.
- Derek, ¿cómo esperas que te crea? Yo... tu... ¿Me hiciste un amarre?
- ¿Por qué piensas eso? Si yo te amo, estamos muy bien.
- Siempre haces esto.
- ¿Que cosa?
- Cuando te hablo de un tema que no te gusta, cambias de tema.
- Amor, estas alterada, por favor, mira, ya te van a dar de alta y nos vamos a la casa.
- Necesitas decirme la verdad Derek - dije mirando a la pared.
- Esta bien, hablaremos de todo lo que quieras saber, te juro que no te mentire, pero en casa, ¿si?
- Si - suspirando.
Derek sacó el anillo y me lo ofreció.
Sonreí.
- ¿Realmente quieres casarte conmigo?
- No existe nada que quisiera más en el mundo.
- Esta bien - dije estirando la mano.
Dama Oscura
lunes, 8 de junio de 2020
Muñeca rota
Prólogo
Todo empezó, cuando tenía 5 años, mis recuerdos son muy borrosos de aquella edad, en mi mente de niña pequeña, no sabia exactamente lo que me había pasado, mi "tio" el mejor amigo de mi padre, me dijo que seria nuestro secreto, lloré mucho, me estaba vacunando, estaba encima de mi y me tocaba, yo lloré mucho, pidiéndole que parara, diciendole que este juego no me gustaba, pero mientras más le pedía que se detenga, el se volvía más agresivo conmigo. De pronto se detuvo, suspiró, se echó a mi lado y me besó.
"Este será nuestro secreto" dijo.
Próximamente...
Dama Oscura
Todo empezó, cuando tenía 5 años, mis recuerdos son muy borrosos de aquella edad, en mi mente de niña pequeña, no sabia exactamente lo que me había pasado, mi "tio" el mejor amigo de mi padre, me dijo que seria nuestro secreto, lloré mucho, me estaba vacunando, estaba encima de mi y me tocaba, yo lloré mucho, pidiéndole que parara, diciendole que este juego no me gustaba, pero mientras más le pedía que se detenga, el se volvía más agresivo conmigo. De pronto se detuvo, suspiró, se echó a mi lado y me besó.
"Este será nuestro secreto" dijo.
Próximamente...
Dama Oscura
lunes, 1 de junio de 2020
TELARAÑA DE MENTIRAS CAPITULO XI
Cuando llegué a casa de Derek, traté de estar lo más calmada posible. Me limpié la cara y toqué la puerta.
Dereck abrió, me miró y sonrió.
- Pasa... amor - dijo desconfiado, agachandose para besarme - ¿estás llorando? - agregó extrañado.
Lo abracé, volví a llorar.
- Mi amor - dijo cariñosamente, entramos a la casa.
- Yo, yo, estoy embarazada - dije sin soltarlo.
Derek sujeto mis brazos.
- ¿Embarazada? - murmuró alejándose de mí - ¿Cuanto tiempo tienes?
- No lo sé, tengo un atraso de once días.
Derek subió a su habitación, me senté en el sillón de la sala mientras lloraba.
Derek bajó, estaba vestido para salir a la calle.
- No tengo ganas de salir - murmuré.
- Hay pizza encima del microondas - dijo buscando sus llaves - come algo y ve a dormir, llama a tu casa y di que te quedarás aquí hasta mañana.
- ¿Por qué?
Dereck se detuvo en la puerta.
- Te prohibo que te vayas, sube a la habitación, bañate.
Subí a su cuarto mientras él me miraba subir.
Me bañé, comí un pedazo de pizza y me quedé dormida.
Cuando desperté estaba todo oscuro, busqué mi Blackberry, eran más de las nueve, Derek no había regresado.
Me vestí, agarre mi mochila y entonces al intentar salir, me di cuenta que la puerta principal estaba cerrada con llave.
- No puede ser - murmuré - No Derek - dije forcejeando la puerta, me senté al lado de la puerta principal llorando.
Llame a Tatiana.
- Maro, ¿Dónde estás? Tu mamá me llamó como diez veces
- Tatiana - dije ahogándome con las lágrimas - Derek me dejó encerrada en su casa, no puedo salir.
- ¿Cómo? ¿A Dónde se fue?
- ¡No lo sé! Salió temprano y me dijo que no me vaya, pero ya es tarde y la puerta está con llave.
- No te estreses ¿Quieres que vaya por allá?
- No, por favor, llama a mi mamá y dile que me fui a tu casa a hacer una tarea y que me quedaré a dormir ahí porque debemos terminarla hoy mismo.
- Pero Maro, eso no creo que funcione, ya me llamó varias veces y tuve que decirle que no sé dónde andas.
- Hay por favor, ayúdame, inventa algo.
- Mejor hay que decirle la verdad.
- Tati, ¡ayúdameee!
- Ya, ya, está bien, yo la llamo, veré que le digo.
Colgué.
Subí al cuarto de Derek, lo llamé, su celular estaba apagado.
Me eché en su cama, me dormí de nuevo.
- Hola, mi amor - la voz de Derek me despertó, mientras me abrazaba.
- Derek - murmuré, me di la vuelta y lo abracé.
- Te traje algo - dijo - siéntate.
Me senté en la cama, el empezó a buscar algo en su bolsillo.
Vi en el piso una cajita negra forrada, me quedé helada por unos segundos suponiendo lo que era.
- Derek - murmuré.
- Espera, no sé dónde lo dejé.
- ¿Eso? - dije apuntando la cajita.
Derek volteo, miro la cajita y sonrió.
Abrio la cajita y vi un fino anillo de oro con piedras.
- ¿Te casarías conmigo? - dijo sacando el anillo.
Me tape la boca, me quedé mirándolo.
- Derek yo...
Derek me puso el anillo en el dedo, me quedé mirando el anillo por un momento.
momento.
- No - dije arrugando las cejas.
- ¿Que dijiste?
- Derek, estoy embarazada y ¿esta es tu respuesta?
- ¿No quieres?
- Si quiero, pero no quiero casarme estando embarazada.
- ¿Ese niño es mío?
- Claro que si Derek, ¿Estas dudando de mi?
- No sé, lo siento, fué un lapsus, es qué, yo pensé que aceptarías.
- Derek no quiero que te sientas obligado porque estoy embarazada.
- No me siento obligado, quiero que nuestro hijo crezca en una familia consolidada.
- ¿Es sólo por eso?
- Maro, te amo, quiero pasar el resto de mi vida contigo.
- Entonces sí - murmuré.
- A primera hora, hablamos con tus padres, te vienes a vivir conmigo.
- ¿Los dos?
- Si, los dos, tengo que hacerme responsable de ti y de nuestro hijo.
- Derek yo le diré a mis padres, sola.
- Claro que no, Maro, iremos los dos.
- ¿A dónde fuiste?
- A comprar un anillo para ti.
- ¿Y demoraste hasta esta hora?
- Si te digo la verdad, ¿no te enojas?
- Depende de cuál sea la verdad.
Derek se sentó en la cama y me abrazó, acariciando mi pelo y besando mi cabeza.
- Fuí a ver a un vidente.
Me alejé de Derek, mirándolo asustada y sorprendida.
- No me mires así - sonrió - yo quería saber - esquivando mi mirada - si el niño que traes es mío.
Cruce los brazos.
- ¿Y qué te dijo tu vidente?
- Me dijo que es mi hijo y que es para mi bien, para mi futuro contigo.
- ¿Y necesitabas de un brujo para creerme? ¿Que tienes en la cabeza? ¿Por qué no confías en mí?
- Si confío en ti - dijo afinando la voz - es solo que hay cosas que prefiero asegurarme.
- Me quiero ir a mi casa - dije poniéndome los zapatos.
- Te acompaño.
- ¡No me acompañes! - grité - fuiste mi primer hombre, solo estuve contigo, ¿y dudas de mi? ¿te crees que me voy a acostar con otro? ¿Acaso te di motivos para dudar de mi? ¿Le pides trabajos a ese brujo? - me quite el anillo del dedo - ¡métete tu anillo por donde no te de el sol! - lancé el anillo y se perdió en la habitación.
- María Rosa, no te vayas así - dijo jalando mi brazo - conversemos.
- ¡No me toques! - grite, empecé a llorar - ¡eres un canalla!
- Amor, no te pongas así.
- ¡No me digas amor! He perdido dos años de mi vida al lado de un... de un... ¡viejo inseguro!
- ¡Ya basta!
- ¡No me calles!
- Estás histérica, cálmate.
- ¡Quiero que desaparezcas!
- No desapareceré, ¡ahora mismo iremos a tu casa y le dirás a tus padres que estás esperando un hijo mío!
- ¡Si tu te atreves a pisar mi casa! - dije apuntándolo con el dedo, quedándome callada.
- ¿Que va a pasar? - dijo alterado.
Un dolor en mi ombligo hizo que me arrodille y me eche en el piso de la habitación.
- María, ¿estás bien? - dijo cambiando el tono de su voz, notoriamente preocupado.
- ¡Me duele! - gemía.
- ¡Calma amor! Estas alterada, no es nada, ya se te pasará.
- Derek, ¡mi bebé! - dije mostrando mi mano manchada con la sangre que salía de entre mis piernas.
Dama Oscura
Dereck abrió, me miró y sonrió.
- Pasa... amor - dijo desconfiado, agachandose para besarme - ¿estás llorando? - agregó extrañado.
Lo abracé, volví a llorar.
- Mi amor - dijo cariñosamente, entramos a la casa.
- Yo, yo, estoy embarazada - dije sin soltarlo.
Derek sujeto mis brazos.
- ¿Embarazada? - murmuró alejándose de mí - ¿Cuanto tiempo tienes?
- No lo sé, tengo un atraso de once días.
Derek subió a su habitación, me senté en el sillón de la sala mientras lloraba.
Derek bajó, estaba vestido para salir a la calle.
- No tengo ganas de salir - murmuré.
- Hay pizza encima del microondas - dijo buscando sus llaves - come algo y ve a dormir, llama a tu casa y di que te quedarás aquí hasta mañana.
- ¿Por qué?
Dereck se detuvo en la puerta.
- Te prohibo que te vayas, sube a la habitación, bañate.
Subí a su cuarto mientras él me miraba subir.
Me bañé, comí un pedazo de pizza y me quedé dormida.
Cuando desperté estaba todo oscuro, busqué mi Blackberry, eran más de las nueve, Derek no había regresado.
Me vestí, agarre mi mochila y entonces al intentar salir, me di cuenta que la puerta principal estaba cerrada con llave.
- No puede ser - murmuré - No Derek - dije forcejeando la puerta, me senté al lado de la puerta principal llorando.
Llame a Tatiana.
- Maro, ¿Dónde estás? Tu mamá me llamó como diez veces
- Tatiana - dije ahogándome con las lágrimas - Derek me dejó encerrada en su casa, no puedo salir.
- ¿Cómo? ¿A Dónde se fue?
- ¡No lo sé! Salió temprano y me dijo que no me vaya, pero ya es tarde y la puerta está con llave.
- No te estreses ¿Quieres que vaya por allá?
- No, por favor, llama a mi mamá y dile que me fui a tu casa a hacer una tarea y que me quedaré a dormir ahí porque debemos terminarla hoy mismo.
- Pero Maro, eso no creo que funcione, ya me llamó varias veces y tuve que decirle que no sé dónde andas.
- Hay por favor, ayúdame, inventa algo.
- Mejor hay que decirle la verdad.
- Tati, ¡ayúdameee!
- Ya, ya, está bien, yo la llamo, veré que le digo.
Colgué.
Subí al cuarto de Derek, lo llamé, su celular estaba apagado.
Me eché en su cama, me dormí de nuevo.
- Hola, mi amor - la voz de Derek me despertó, mientras me abrazaba.
- Derek - murmuré, me di la vuelta y lo abracé.
- Te traje algo - dijo - siéntate.
Me senté en la cama, el empezó a buscar algo en su bolsillo.
Vi en el piso una cajita negra forrada, me quedé helada por unos segundos suponiendo lo que era.
- Derek - murmuré.
- Espera, no sé dónde lo dejé.
- ¿Eso? - dije apuntando la cajita.
Derek volteo, miro la cajita y sonrió.
Abrio la cajita y vi un fino anillo de oro con piedras.
- ¿Te casarías conmigo? - dijo sacando el anillo.
Me tape la boca, me quedé mirándolo.
- Derek yo...
Derek me puso el anillo en el dedo, me quedé mirando el anillo por un momento.
momento.
- No - dije arrugando las cejas.
- ¿Que dijiste?
- Derek, estoy embarazada y ¿esta es tu respuesta?
- ¿No quieres?
- Si quiero, pero no quiero casarme estando embarazada.
- ¿Ese niño es mío?
- Claro que si Derek, ¿Estas dudando de mi?
- No sé, lo siento, fué un lapsus, es qué, yo pensé que aceptarías.
- Derek no quiero que te sientas obligado porque estoy embarazada.
- No me siento obligado, quiero que nuestro hijo crezca en una familia consolidada.
- ¿Es sólo por eso?
- Maro, te amo, quiero pasar el resto de mi vida contigo.
- Entonces sí - murmuré.
- A primera hora, hablamos con tus padres, te vienes a vivir conmigo.
- ¿Los dos?
- Si, los dos, tengo que hacerme responsable de ti y de nuestro hijo.
- Derek yo le diré a mis padres, sola.
- Claro que no, Maro, iremos los dos.
- ¿A dónde fuiste?
- A comprar un anillo para ti.
- ¿Y demoraste hasta esta hora?
- Si te digo la verdad, ¿no te enojas?
- Depende de cuál sea la verdad.
Derek se sentó en la cama y me abrazó, acariciando mi pelo y besando mi cabeza.
- Fuí a ver a un vidente.
Me alejé de Derek, mirándolo asustada y sorprendida.
- No me mires así - sonrió - yo quería saber - esquivando mi mirada - si el niño que traes es mío.
Cruce los brazos.
- ¿Y qué te dijo tu vidente?
- Me dijo que es mi hijo y que es para mi bien, para mi futuro contigo.
- ¿Y necesitabas de un brujo para creerme? ¿Que tienes en la cabeza? ¿Por qué no confías en mí?
- Si confío en ti - dijo afinando la voz - es solo que hay cosas que prefiero asegurarme.
- Me quiero ir a mi casa - dije poniéndome los zapatos.
- Te acompaño.
- ¡No me acompañes! - grité - fuiste mi primer hombre, solo estuve contigo, ¿y dudas de mi? ¿te crees que me voy a acostar con otro? ¿Acaso te di motivos para dudar de mi? ¿Le pides trabajos a ese brujo? - me quite el anillo del dedo - ¡métete tu anillo por donde no te de el sol! - lancé el anillo y se perdió en la habitación.
- María Rosa, no te vayas así - dijo jalando mi brazo - conversemos.
- ¡No me toques! - grite, empecé a llorar - ¡eres un canalla!
- Amor, no te pongas así.
- ¡No me digas amor! He perdido dos años de mi vida al lado de un... de un... ¡viejo inseguro!
- ¡Ya basta!
- ¡No me calles!
- Estás histérica, cálmate.
- ¡Quiero que desaparezcas!
- No desapareceré, ¡ahora mismo iremos a tu casa y le dirás a tus padres que estás esperando un hijo mío!
- ¡Si tu te atreves a pisar mi casa! - dije apuntándolo con el dedo, quedándome callada.
- ¿Que va a pasar? - dijo alterado.
Un dolor en mi ombligo hizo que me arrodille y me eche en el piso de la habitación.
- María, ¿estás bien? - dijo cambiando el tono de su voz, notoriamente preocupado.
- ¡Me duele! - gemía.
- ¡Calma amor! Estas alterada, no es nada, ya se te pasará.
- Derek, ¡mi bebé! - dije mostrando mi mano manchada con la sangre que salía de entre mis piernas.
Dama Oscura
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