Una imagen, vale mas que mil palabras.
Cuando me desperté lo primero que noté fue la presencia de Gilgam, me levanté asustada revisándome, aparentemente estaba intacta.
Salí de la habitación de Gilgam y justo frente a la puerta Cat estaba acostado en el piso, me acerque y lo toque, él abrió los ojos, le hice una señal con la mano para que no haga sonido alguno, me fui a mi habitación y me cambié de ropa rápido, salí y me dirigí a la biblioteca y me senté, en mi mente no podía creer que había dormido con otro hombre, solo tenia que tranquilizarme y hacer como si nada hubiera pasado, Cat empezó a traer libros para mi, los que empecé a leer.
Tocaron la puerta.
- Pasé - dije tratando de estar tranquila, era Gaia.
- Señora, la busca una señorita en el salón.
- Preguntaste quien es?
- No, pero me dio esto - Me entregó una carta sellada cuya insignia reconocí.
- Debo verla - dije, me levante de mi asiento y me dirigí al salón, mientras caminaba Gaia vino a mi lado y Cat nos siguió de lejos.
- Señora, me gustaría hablarle - dijo Gaia mientras caminábamos.
- Habla.
- Señora, usted me prometió lo que quisiera si la persona que traía servía para sus propósitos.
Me detuve en seco, había olvidado lo que le había prometido a Gaia y temía lo que iba a pedir.
- Y que deseas pedir.
- Yo... pues, bueno...
- Si no me lo dices no sabre que quieres.
- Deseo ser libre.
- Mañana firmare tu carta de libertad y podrás irte.
Llegamos al salón y vi a una mujer observando detenidamente la decoración del ambiente.
- Es que... - dijo Gaia.
- Luego me dices que quieres - dije interrumpiéndola, dejé a Gaia en la puerta del salón y me adelanté a saludar a la mujer que se encontraba en el salón - Me informaron que me busca.no
La mujer se dio la vuelta y la reconocí casi inmediatamente.
- Es usted la que me busca a mi - dijo, era ella, no podía haber otra igual, estaba con un vestido negro mangas largas, era delgada y el cabello largo amarrado en una coleta, colgaba a su espalda una capucha también de color negro, sobre su mano un anillo de su familia, única señal de que era de sangre noble.
- Así es - murmure - no puedo creerlo.
- Que no puedes creer?
- Siéntate, por favor.
- Gracias.
- Así que eres tú.
- Parece que vio un fantasma.
- Es que...
- Tu propuesta.
- Es verdad.
- Realmente piensas hacer lo que dices?
- Si, quiero hacerlo.
- Pero como lo lograras?
- Soy la Condesa de la Noche, eres la Condesa Darkiel.
- Mi padre es el Conde Darkiel, yo seré Condesa el día que él muera.
- Lo solucionamos.
- El es mas antiguo que yo...
- Cat - llame, Cat se acercó lentamente hacia nosotras - Sabes quien es el?
- *horrorizada mas que sorprendida* Que es esta... - aclarandose la garganta - No lo conozco.
- Es tu tío, Tcatalunyat, pero yo le digo Cat.
- No sabia que tengo un tío, como es posible.
- Es una larga historia, pero, si diabeliza a tu padre, su hermano, tendrá una rápida recuperación.
- Eso es radical.
- Aun así - dije - no estoy segura de si funcione.
- Donde leíste eso?
- Antes de que me avisen que llegaste, estaba leyendo un libro donde encontré sobre la diabelizacion.
- Si Cat bebe la sangre de su superior, mejorara.
- Mi padre no es su superior.
- Tu padre diabelizo a su maestro, convirtiéndose automáticamente en el maestro de Cat, asi que es... altamente probable.
- No tienes la seguridad.
- No creo que Cat empeore.
En ese momento Mago Oscuro entro al salón, traía a una chica de los pelos.
Me levante de mi sitio.
- Esposo mio, que significa esto.
- No te acerques - ordenó - esta pulgosa, sinvergüenza, me ataco por la espalda.
- Un lobo - murmure - Donde están los sirvientes - grito - Que alguien venga - grito nuevamente.
- Por que la trajiste aquí?
- Porque la encerrare en las fosas.
Me acerque a Mago Oscuro y le tome el brazo.
- Deja que hable con ella - Le dije.
- que puedes hablar con alguien de su especie.
- Como te llamas?
La muchacha arrugo la boca y volteo los ojos.
- Si no quieres estar aquí, deberás hablar conmigo.
Estaba con la ropa rasgada, pero era tela fina, era alguien importante.
- Vives por acá?
En ese momento Gilgam entro al salón.
- escuche gritos - dijo mientras avanzaba hacia nosotros, vio a la mujer y saco su espada.
- Que hace ella aquí?
- Mi nombre es Hanna, mi padre va a matarlos si me hacen daño.
- Amenazas - grito Mago Oscuro, la sujeto del cuello y empezó a ahorcarla.
La mujer se transformó en un enorme lobo de pelaje marrón, arrancó el brazo de mi esposo de una mordida y salio llevándose el miembro, Gilgam salio tras ella.
Mago Oscuro cayó como piedra al piso.
- Esposo mio - grite, abrazándolo en el piso.
Raven se acerco a mi, no se inmutó de mi dolor.
- Ese brazo no le volverá a crecer - dijo - debes acabar con su vida.
- No - dije sin mirarla - el se pondrá bien.
Raven se acerco a mi y levanto mi cara.
- La mujer devoró el brazo de tu esposo, si no lo matas tu, tendré que hacerlo yo, no podemos tener un vampiro sin brazo.
- Esposa mía - dijo mi esposo - estoy bien - continuo - pero ella tiene razón, bebe toda mi sangre hasta que mi cuerpo se convierta en polvo, entonces desaparecere.
Dias antes había pensado en matar a mi esposo, por un segundo cuando me levanto la mano, me acerque a el y lo mordí.
- noooo - el grito desesperado de cat fue interrumpido, Raven lo sujetó para impedir que se acerque a mi.
Cuando absorbí hasta la última gota de sangre, mi esposo se desvaneció en el piso, se hizo polvo y voló en el viento.
Gaia nos observaba desde lejos. Y Raven me tocó el hombro.
- Ahora eres la maestra de esta casa - dijo.
*Sin respuesta*
- Con cuantos compañeros cuentas?
Gaia acerco a mi y me ayudo a levantarme.
- Los únicos vampiros de esta casa, son mi ama, Dama Oscura, su neófito Gilgam, el (señalando a Cat con la boca) y usted - mintió.
- Dama Oscura, puedes contar conmigo para todo, yo me quedare a tu lado y te ayudare en todo.
Gaia me llevo a mi habitación, me metió en mi sarcófago y lo cerró.
Dama Oscura
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