lunes, 14 de mayo de 2018

VIAJE AL REINO DE LA NOCHE: CAPÍTULO VI

Un gesto de benevolencia, en este mundo lleno de inmundicia puede iluminar hasta el alma mas oscura del reino.

Cuando el sol se ocultaba, mi cuerpo reaccionó de golpe ante algo que me perturbo y alteró mi pesado sueño, tenia en mi mano sujetado del cuello a un ser que no podía en palabras sencillas describir, en una descripción exacta era una figura humana, estoy segura que era humano o me lo parecía, estaba ahogándose con la presión que mi mano ejercía sobre su cuello y desperté a Mago Oscuro. El lo miró y me indicó que lo suelte, aquel ser se metió mas a la cueva a esconderse.

- ¿Qué era eso?
- Quién, es la palabra correcta, vámonos.
Mago Oscuro tomó mi mano y empezó a jalarme hacia la salida de la cueva, tiré mi mano y logre soltarme, Mago Oscuro me miro confundido y enojado.
- Es un vampiro.
- Si es un vampiro y nos vamos.
- ¡¡No!! - chille - Por que esta aquí.
- No lo sé - Dijo y me tomo la mano de nuevo.
- Estas mintiendo - Dije soltándome de nuevo.
- Eres - levanto la mano - desesperante.
- Planeas golpearme cada vez que te canses de mi - inquirí retándolo.
Mago Oscuro bajo la mano y me sujeto los brazos suavemente suspirando.
- Si, es un vampiro, un vampiro abandonado.
- No  entiendo.
- Cuando un vampiro abraza a un humano transformándolo en un ser de la noche, debe hacerse cargo de su neófito hasta que este preparado para vivir solo en el mundo de los humanos, pero a veces los maestros no se hacen cargo se los humanos que abrazan, estos quedan a merced del mundo y muchas veces caen en desgracia, se alimentan de bestias y con el paso de los años se deforman.
- Como este vampiro que encontramos aquí.
- Si ahora vámonos.
- No! - Dije y entre a la cueva.
- A donde vas? - me siguió.
- Es un vampiro, vive en esta cueva y si es como dices, su maestro lo abandonó siendo neófito, no sabe lo que pasa con el y esta solo.
- ¡Y que harás? Te encargaras de el? Eres una neófita.
Me di la vuelta y me encontré con su cara.
- Si es necesario, si!
- No puedes...
- No me digas que no puedo - grité interrumpiéndolo - Soy la hija del Conde de la Noche, soy la Condesa de la Noche titulo que me pertenece por herencia, soy dueña de un palacete en Reino Desconocido y si deseas abandonarme por querer ayudar a los de nuestra raza, se a donde puedo ir y ni tu ni nadie puede negarme la partida o la entrada a mi residencia.
- Desde cuando te volviste atrevida?
- Nunca, nadie ni mi padre ni mi madre me levantaron la mano y tu lo hiciste.
- Eres mi esposa.
- Y eso no te da derecho de agredirme físicamente.
La conversación se volvía cada vez mas fuerte mientras yo caminaba buscando al ser vampiro que habíamos encontrado y mi esposo caminaba tras de mi intentando evitar que me haga daño o me pase algo.
Entonces me di cuenta que habíamos entrado tan profundo en aquella cueva que literalmente estaba perdida, cuando me resigne y creí que no encontraría al ser que vimos momentos antes escuche un sonido de algo arrastrándose, corrí hacia donde escuche el sonido y lo encontré.
- Nooo, nooo - dijo mientras se cubría el rostro encogiendose en la oscuridad.
- No te lastimare - dije tratando de calmarme y a él.
- Nooooo, nooooo
- Lamento mucho lo que pasó hace rato, yo no sabia lo que podía hacer dormida.
- Esposa - empezó Mago Oscuro - no creo que te entienda.
- En realidad quiero ayudarte - dije sin hacer caso a lo que mi esposo decía - puedes quedarte con nosotros.
*Sin respuesta*
- Nadie volverá a hacerte daño.
*Sin respuesta*
Me di la vuelta y mire a mi esposo avergonzada por mi fallido intento de ayudar a un  .
- No me digas, nada...
- No diré nada - dijo el.
Salimos de la cueva y escuche alguien siguiéndonos, me detuve, quise darme la vuelta pero algo me lo impidió.
- Nos esta siguiendo - le dije a mi esposo.
- Lo hace.
Seguimos caminando hasta llegar a nuestra residencia donde nos recibió Gaia quien se acerco a mi nerviosa.
- Señora, hay algo que entro con ustedes.
- Alguien - murmure - Lo invite a venir.
Me di la vuelta y mire a mi acompañante, Mago Oscuro se quedo a mi lado observando lo que hacia.
- Primero te daremos un baño.
- Nooo - Grito y empezó a correr desesperadamente.
- Esposo, ayúdame.
Mago Oscuro lo sujeto trayéndolo hacia mi.
- Gaia - Ordene - Que traigan la tina grande esa donde se bañan los esclavos calienten agua y llenen la tina traigan yerbas aromáticas para poder limpiar a mi invitado.
- Si señora.
Diciendo esto Gaia desapareció y volvió minutos después.
- Señora, ya esta lo que ordeno.
- Esposo - dije - No hay nadie mas fuerte como usted en esta casa, debe ayudarme.
- Lo haré, por esta vez - dijo el.
Casi a rastras y en contra de su voluntad llevamos al ser hacia una habitación que cerramos bien no sin antes indicarle a Gaia que se mantenga cerca por si algo se me ofrecía, mire al vampiro que mi esposo tenia dominado y procedí a quitarle la ropa, si es que se puede llamar ropa lo que llevaba puesto, pues eran unos harapos sucios y rotos los que traía encima, mire su cuerpo con detalle, estaba casi calvo, tenia una enorme joroba y una herida en el rostro que le deformaba la cara dándole un aspecto grotesco, no peleo conmigo cuando lo desvestí y lo vi mas tranquilo.
- Sabes hablar.
Sus ojos se encontraron con los mios mientras lavaba su cuerpo, las manos eran practicamente hueso y pellejo.
- Sabes decir tu nombre al menos?
- Cat - su voz era un gruñido en la habitación.
- Tu nombre es Cat?
- Cat - dijo nuevamente pero arrastraba la silaba como si quisiera decir algo mas pero se le dificultaba.
- Esposo - dije sin mirarlo mientras mis manos trabajaban - Crees que se quede así por siempre?
- No - respondió - lo mas probable es que bebió sangre de bestias y hasta su propia sangre.
- Por que haría eso?
- Sed - respondió - Si no sabes lo que te pasa puedes hacer lo que sea, probablemente se encontró con otros vampiros que fueron territoriales y lo atacaron y el después de ganar una pelea les bebió la sangre, pudo encontrarse con hombres lobo quienes por ser nuestros enemigos eternos lo atacaron, el gano y bebió su sangre y cuando no encontró nadie a quien morder, se mordió el mismo en un momento desesperado por la sed y se acostumbró a eso, deformandose con el paso de los siglos.
- ¿Dijiste siglos?
- Esposa mía - dijo suspirando - Por ley natural, no podemos abrazar a un deforme, alguien que no tenga ojos, o que este mutilado.
- Por que? - pregunte curiosa.
- Nosotros, los vampiros, somos símbolos de belleza y seducción, buscamos en nuestros hijos y acompañantes a alguien hermoso para que nos acompañe y es probablemente lo que este hombre era, un ser hermoso.
- Todo se basa en eso...
- La deformación de un vampiro no es instantánea, ni de un día a otro, toma tiempo, el tuvo mucho tiempo.
- Termine - dije - Parece que a Cat le gusto su baño - en ese momento el sonrió grotescamente - Gaia!!
- Si señora - dijo desde afuera.
- necesito vestir a mi invitado, trae ropa... eh, trae la mas grande que encuentres.
- Si señora.
Ayude a Cat a salir de la tina y se quedo parado mirándome en silencio.
- Esposo - dije - Yo puedo sola desde ahora.
- No te dejare sola con él.
- Míralo, esta tranquilo.
- Me quedaré justo aquí.
- Pues me tendrás que acompañar mucho tiempo, necesito alimentarlo.
- Mandare a traer unas mujeres.
Mi esposo salio y entro. Trajo dos esclavas bajo efecto de hipnosis alegres quienes se acercaron a abrazar a Cat y empezaron a desnudarse y mostrar la piel.
Cat sonreía y las acariciaba jugando con ellas sin hacerles daño, no sabia exactamente que decir ante esa escena.
- Creo que no tiene hambre - Le dije a mi esposo.
- Nunca he visto a un vampiro que no desee beber la sangre de alguien.
A penas termino de decir la frase una enorme rata entro al cuarto por debajo de la puerta y Cat corrió mas rápido lo agarro, le arrancó la cabeza y se bebió la sangre, saboreándolo, me quede boca abierta sin saber que decir.
- Ya tenemos quien mantenga la casa libre de plagas - Dijo Mago Oscuro sarcástico.
Agarre a una de las mujeres y la mordí matándola y Cat se desespero, empezó a gritar «Noo, nooo» nuevamente.
- Eres un vampiro - le grité - no te alimentas de la sangre inferior de un ratón, te alimentas de humanos.
- Nooo - grito nuevamente - Nooo.
- Es inútil - dije molesta - No razona.
- Que rápido se te acaban las ganas de ayudar - Dijo Mago Oscuro.
- No me rendí - le respondí rápidamente - solo... me desespera.
- Puedes preguntarle al Conde Darkiel
- Que tiene que ver el en esto?
- Es un antiguo, seguro sabrá como solucionar esto de una forma práctica.

Cuando Gaia volvió, vestí lo mejor que pude a Cat y le encargué que mande a llamar al Conde Darkiel para conversar con el.

El conde Darkiel llegó la siguiente noche a penas se ocultó el sol, converse con el y le explique la situación llevándolo a ver a Cat.

- Ha bebido la sangre de su maestro - dijo sin dudarlo a penas lo vio - Quiso matar a su maestro bebiendo su sangre pero no logro matarlo y en castigo se deformo tomando ese aspecto.
- Como lo sabes - dije asustada.
- Porque es mi hermano - murmuró - el quiso matar a nuestro maestro porque el había matado a una mujer de quien se había enamorado y yo lo impedí, aun después de cuidar a mi maestro por años no pudo recuperarse, quedo postrado a una silla y me pidió que yo terminara lo que el empezó.
- Pero... Usted se ve bien.
- La diabelizacion es un acto de sacrificio, es tu maestro quien debe ofrecer su alma para ti y no puedes tomarla por tu cuenta, el no hizo la voluntad de nuestro maestro y tuvo su castigo.
- ¿Pero... mejorara?
- ¿De que se alimenta?
- Mi esposo le ofreció dos esclavas pero el prefirió alimentarse de un ratón que entro a la habitación.
- Entonces no sabe lo que es, es una bestia.
- ¿Que hago para ayudarlo?
- Lo que hagas, pequeña, no es de mi incumbencia, solo debo decir que sito se acerca a mis tierras lo mataré.
- No entiendo lo que me dice.
- Lo que digo, es que no puedo ofenderla matándolo en su casa donde el es huésped, pero siendo el mi hermano y merecedor de la mitad de mi fortuna, veras, no me gusta la competencia.
- Entiendo - murmure.
- No creo que vuelva a ser lo que era antes, pero ten por seguro que te entiende, ¿No es cierto? ¿Tcatalunyat?
- Que dijo?
- Que entiende todo lo que hablamos.
- Lo otro.
- Tcatalunyat.
- Si eso.
- Es su nombre, recuerdalo - suspirando - debo marcharme.
- Gracias por su visita.
- Debe saber que no volveré, por obvias razones.
- Entenderé si no somos invitados a su residencia.
- Ustedes son bienvenidos cuando deseen.
- Gracias.
- Pero no lleves a esa cosa cuando visiten mi residencia.

Diciendo esto, el Conde Darkiel se retiró y me quedé sola con Tcatalunyat.
- Yo averiguare una forma de que mejores - dije sonriendo pero con dudas en mi corazón, suspiro - ya verás.
*Sin respuesta*

Dama Oscura

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