- No puedo - Dije alejándome de Alfonso - Es mi crío.
- Un crío que te dará problemas - susurro Dolores detrás de mi - debes dar una solución rápida.
Solté la antorcha la cual a penas toco el suelo se apagó.
- No lo haré - Dije.
Dolores encendió la antorcha y le prendió fuego al cuerpo amarrado de Alfonso, me di vuelta, me asuste, sentí una punzada en el pecho y caí desmayada.
***
- Tenemos prisa de salir del pueblo, llevamos a una niña a la capital.
- Es una caravana demasiado grande para trasladar a una niña.
- Es una niña muy importante, fue escogida como esposa del príncipe Erick.
- Debemos revisar.
- Si usted da un paso más me veré obligado a usar la fuerza.
Un silencio se escucho y los carros avanzaron nuevamente.
Todo a mi alrededor era oscuro, estaba en un ataúd. Me estaban trasladando. Me dormí de nuevo.
***
Abrí los ojos.
- Buenas noches señora.
Mire a la doncella que estaba sentada frente a mi.
- Que traigan a un varón - Dije.
- Se me encargo alimentarla - dijo sin inmutarse.
- Tengo deseos de un varón, marchate y que venga un muchacho, no más de treinta años, de preferencia.
- No tengo permitido marcharme.
Salí del ataud me pare delante de la doncella que estaba delante de mi.
- Esta bien.
Me acerque a ella y le torci la cabeza hasta tronar sus huesos.
- Deseo cenar un muchacho, dije.
Mire a mi alrededor la habitación estaba decorada como recordaba en la casa de mi madre, las cortinas, los candelabros, el balcón, la diferencia era el barullo de la calle, salí al balcón a mirar y vi los carruajes pasar por las calles, esta no era mi ciudad y esta no era mi habitación.
- Ya despertaste - la puerta se abrió - ven conmigo.
- Quiero ver a Gilgam y a Gaia.
- Tendrás oportunidad para eso.
- ¿Por que me trajiste aquí?
- Tenía mi caravana preparada, para huir y a mis gouls listos para llevarnos.
- Gouls... ¿De que me hablas?
- Cuando un vampiro vacía la sangre de un humano, y le da de su vitae, abraza un crío, un vampiro.
- Si.
- Un vampiro enlazado a ti, obediente y dependiente hasta tu muerte.
- Eso no explica la existencia de los guls.
Llegamos a una habitación donde se encontraban muchos humanos trabajando.
- Ellos son gouls.
Aquellos hombres estaban trabajando con fuerza sobrehumana.
- Darle de tu vitae a un humano sin vaciar su sangre primero lo convierte en un goul, muy útiles, son fuertes, pueden salir al sol y protegen a su vampiro por sobretodo las cosas.
- Entonces así lo hicimos.
- Deje ordenes de sacarnos durante el día con nuestros sarcófagos en la caravana y viajarán sin descanso hasta llegar, fueron tres días con sus noches de viaje sin detenerse.
- ¿Acaso no se alimentan?
- Los gouls sólo necesitan de tu sangre.
- ¿Debo darles mucha sangre?
- Claro, debes darles un poco de sangre cada ciertos días, porque de lo contrario vuelven a ser humanos.
- Ya veo... Pero cuando se ponen viejos seria raro que sean fuertes.
- No envejecen.
- Eso no me lo esperaba, ¿Que pasa si dejó de darle sangre?
- Tendremos mucho tiempo para conversar sobre esto.
- Tengo muchas cosas que preguntarte.
- Ya habrá tiempo para eso, lamentablemente perdiste a tu sire antes de que pueda enseñarte lo más básico.
- Mi sire nunca me enseñaría nada.
- No digas eso cariño - dijo sonriente con esa voz encantadora que ella solía tener - tu sire era un muy buen vampiro.
- Como digas, Dolores.
- Esta noche haremos una fiesta de bienvenida, presentaré ante la élite de la noche a mi sobrina nieta Jade Moors, Condesa de la Noche.
- ¿Moors?
- Si, será un evento sin igual.
- ¡Es mi apellido! - Dije sorprendida.
- Claro que sí querida.
- Lo había olvidado completamente, como pude terminar así.
- Tranquila querida, esto no terminó, a penas empezó.
Está historia continuará...
Dama Oscura
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